jueves, 14 de julio de 2022

Northwest 2022. Devuelto a corrales.

Una nueva edición del Northwest y allí estoy un año más a finales de junio. Y, como casi siempre, claro, con una preparación manifiestamente mejorable, pero se hará lo que se pueda. 

Y en esta ocasión se pudo a medias. Me devolvieron a corrales al final de la tercera vuelta de la bici.

Pero vamos por orden.

Este año, se recupera el Northwest sin restricciones ni otras modificaciones que hubo que introducir el año pasado por causas sobradamente conocidas. Así el día previo se vivió el ambiente normal en el entorno del lago, con la charla técnica otra vez al aire libre en la hierbera, en la que, aparte de las explicaciones habituales de horarios, recorridos y demás, lo que suscita mas interés es el tema de cambios de ropa y posibilidad de dejar ropas, bolsas u otros materiales en los boxes porque para el domingo se prevé más que fresco (más bien frío). 

Eso sí, este año hay una novedad, que no sé a qué se debió (no sé si por motivos organizativos, que creo que no, o más bien, quizás por motivos reglamentistas y de jueces) y esa modificación, dar la salida a las 9 de la mañana, cuando habitualmente se hacía no recuerdo si a las 8 o a las 8 y media, creo que es la que repercutió en otra novedad en forma de cortes intermedios de tiempo que no recuerdo que hubiera otras veces y que es lo que a la postre marcó mi Northwest.

Así que el domingo, a las 9, con bastante más luz que otras veces y también con más frío nos dan la salida a todos juntos (el año pasado en sistema "rolling star" en pequeños grupos). En los momentos previos nos han insistido en que nos abriguemos durante la bici.

Natación sin especiales complicaciones, con el lago muy tranquilo en la primera vuelta y algo más revuelto, pero sin excesivas molestias en la segunda. 

Otra novedad este año es la empresa de cronometraje, de modo que aunque había "alfombras" de control de tiempos de paso esos tiempos intermedios no se recogen en la clasificación que es mucho más pobre que en ocasiones anteriores.

En definitiva, en la natación hago 1:34:44, que siendo un mal tiempo es un minuto y algo menos que el año pasado (y puesto 36 de 40 de la categoría veteranos 2, no ponen el puesto general y no me apetece ir mirando en la clasificación).


Saliendo del agua en la primera vuelta para iniciar la segunda. Las fotos (no sólo ésta, todas) sí que podían ser perfectamente de otros años, porque al final, pues siempre son iguales (o casi).

La transición se me atasca un poco al ponerme los calcetines, mientras nos siguen insistiendo en que nos abriguemos, pero yo salgo igual, sólo con el mono. 4:44 en la transición, que también es un minutito menos que el año pasado.




Y en la bici, pues ni bien ni mal, más o menos como podía esperar. A ratos frío, a ratos bien de temperatura, a ratos viento (cada vez más fuerte) y a ratos lluvia, en fin, de todo un poco.

Eso sí, esas condiciones me vinieron muy bien, porque al no hacer calor en ningún momento, no me molestaron los pies, que generalmente con calor, al cabo de un par de horas o incluso a veces menos, me dan unos dolores terribles en las plantas que se mitigan sólo en parte y por muy corto tiempo echando agua, flojando las zapatillas, sacando algún rato las zapatillas de las calas o incluso sacando los pies de las zapatillas pedaleando con los pies sobre ellas. 


Y en esas iba, pensando en iniciar mi cuarta y última vuelta en la bici, cuando veo una cinta cortando la carretera y dos jueces haciendo aspavientos con los brazos para que parara. Que había un corte al final de la tercera vuelta de la bici que había que pasar a las 6 horas 45 minutos de iniciarse la prueba. Y llevaba, si no recuerdo mal 3 minutos más (maldita parada a mear). Y ahí se acabó todo. Sí que sabía que existía ese corte, pero no le había prestado atención, sí tenía en cuenta el corte al final de la bici, para el que quedaban otras dos horas y que, por tanto, veía factible pasar, dado que quedaban los 44 km que tiene la vuelta y estaba haciendo hasta ese momento 26 km/h de media, que no es que sea un barbaridad, pero tampoco es tan flojo, de hecho ahí iba como 3 o 4 minutos mejor que el año pasado. También es verdad que el año pasado fue mi peor Northwest (particularmente con la bici), pero precisamente por eso estoy convencido de que estos cortes no los había otros años; ni estos ni otro que había también si no recuerdo mal al acabar la tercera vuelta de la carrera a pie. Y como decía al principio, me da la impresión de que esos cortes eran consecuencia de que la salida fuera tan tardía.

Así que me quedé con mis 132 km en 5 horas y 5 minutos y con cara de tonto y de decepción, aunque no tanto como algún que otro compañero al que cortaron también detrás de mí (creo que yo fui la primera "víctima"), en el rato que estuve allí al menos otros 3 ó 4, y creo, viendo las clasificaciones que fuimos 9 en total, salimos en la clasificación como NC, aunque no sé si todos en ese punto.

Lo único bueno es que pude comer a gusto y con calma en post meta, cuando otros años ni medio comer podía del machaque de cuerpo que llevaba.

Y lo peor de toda esta batallita es que me deja muchas dudas de cara al futuro, me gustaría seguir haciendo esta prueba, porque le tengo mucho cariño, es de mis fijas, pero antes quizás deba ver el reglamento y si vuelven a poner esos cortes dejarla pasar de largo, porque en teoría el rendimiento no va a ser mejor un año más viejo y participar (si no voy a poder acabarla) me "bloquea" otras pruebas que me gustaría hacer en esas fechas, pero por otra parte, también me debería servir de acicate para intentarlo otra vez, total, fue por tres miserables minutos, mejor preparado y ya sabiendo lo que hay.

En fin... "ya veremos, dijo un ciego".

martes, 31 de agosto de 2021

500 de Asís. Versión 2 (motorizado).

Breve crónica, básicamente a base de imágenes, de la versión 2 de los 500 de Asís. (Por si alguien no sabe o no recuerda de qué se trata puede verlo aquí ). 


En aquella ocasión, hace ya 7 años se trataba de hacerlo a pie lo más rápido posible (en la medida de lo posible corriendo y cuando no se podía pues andando), por lo que quedaron muchas visitas pendientes a pueblos y ciudades que merecen (y mucho la pena) y así quedó dicho en mis rollo-crónicas de entonces. Este año a raíz de que un amigo me preguntó por aquella aventurilla estuve releyendo partes de esas crónicas y recordé lo escrito y que he comentado más arriba: las visitas que quedaron pendientes y de las que nunca más me volví a ocupar, así que decidí hacer el mismo viaje, pero en coche, parando y viendo con calma todos esos sitios que quedaron pendientes y además rememorar momentos, lugares y gentes que fui encontrando (he entrado incluso en algunos de los bares de entonces), haciendo fotos (algunas en los mismos sitios que las pocas que hice antaño y que voy a poner junto con las actuales) e intentando hacer el trayecto más aproximado al de aquella ocasión. Incluso los días casi han coincidido, antaño empecé el 20 de agosto y este año el 17.


Santiago de Compostela.

Inicio




Y este detallito me encontré al final (o al inicio) de la Calle do Franco (que es una, si no la más importante de las que llevan hasta la catedral). Para los de Ciudad Rodrigo ¿no os recuerda algo?, jaja, supongo que no tendrá nada que ver con nuestras Tres Columnas, pero ahí están.



Padrón.



Aquí D. Camilo José Cela. No sé si esas "pelotas" al pie del monumento tienen algún significado especial.

Y en el mismo parque-paseo, enfrente, Rosalía de Castro.


Otro detalle para los de Ciudad Rodrigo ¿os recuerda algo?, jeje, me suena un cartel casi igual.


Pero lo más curioso de Padrón fue ver nutrias en el río, en pleno casco del pueblo.




Caldas de Reis.


Y una fuente termal


Pontevedra.







 

Ponte Sampaio.





Redondela.


Tuy.






Valença do Minho.

Seguramente una de las fortificaciones abaluartadas más completas y mejor conservadas de Europa.


Tuy al fondo.





Con hasta siete pasos que franquear para entrar por la zona más próxima a la frontera española.





Y conservando lo que supongo que es el sistema de recogida de aguas en aljibes en los fosos.



Ponte de Lima.










Braga.


El bareto en el que entré en Braga antaño antes de afrontar la subida final.












Se parecen, pero no son la misma.


El buen "frei" sigue a pie firme siete años después (esta es la de este año).



Caldas das Taipas.

Con su curioso puente prácticamente al nivel del agua.






Guimaraes.

















Amarante.










Mesao Frio.



La tasca donde pude cenar algo aquel día crítico.


Y la casa donde afortunadamente pude dormir.

Laderas llenas de viñedos en el valle del Duero.

Peso da Regua.

De esas laderas y esos muelle sale el que luego será vino de Oporto.






Lamego.






Barroquismo portugués.









Gouviaes.

Un pueblín que no tiene más interés que recordar la especie de "bareto" donde no fui capaz de tomar ni un café con leche (está cerrado, claro) y el lugar en el que dormí (unos servicios públicos en una esquina de la plaza).







Ucanha.

Con su magnífico puente fortificado en el que se cobraban los "peajes" y sendos molinos a ambos lados.








Sernancelhe.


Esta vez tocó la hora del desayuno en lugar de la de la comida.











Peroferreiro.

Es otro pueblín que no tiene nada de particular una pequeña torre de iglesia con reloj y un tractor que debe ser de la misma época.


Pero en el que me encontré con uno de los lugares más "extraños", el bar Cangalho de Vasco Bota Vinho, que merece un álbum de fotos sólo para él. Está poco más o menos que la otra vez, una auténtica colección de "cosas" que llenan el local, aunque yo creo que le ha dado un buen lavado de cara, tiene mucho menos polvo, humo y suciedad en general, jaja, hace poco ha hecho obras y mejoras en los comedores y debe haber aprovechado para limpiar un poco. Algún día tengo que ir a comer, me dijo que se como muy bien (claro, qué va a decir él), pero me lo creo.

Ya por fuera se ve que es un lugar peculiar.




Nada más entrar lo primero que te encuentras es a esta "pareja". Al soldado se le encienden los ojos y hace un ruido que "semejan" disparos (supongo). Antaño iba también equipado con una máscara de gas.














No eran horas más que de tomar un café, pero el hombre se empeñó en que tomara un oporto y luego también a un licor beirao, ambos caseros hechos por él.

Y aquí, en este lavadero es donde dormí hace siete años.


Trancoso.















Pinhel.


Volví a sentarme un rato con este hombre, aunque esta vez menos cansado.








O Pereiro.

O Pereiro es otro pueblín en el que tampoco hay nada de especial, bueno, sí, la señora Julieta y su café, a la que no podía dejar de visitar. Otra de las grandes experiencias hace 7 años.




Puente sobre el Coa. Almeida.








Y para completar este "relato" fotográfico faltarían algunas fotos de Almeida, pero eso ya lo conozco y no me hacía falta parar para hacer la visita y ya tenía ganas de llegar a casa, así que me lo salté.