sábado, 18 de junio de 2016

El Ocean Lava en el Real Sitio de Aranjuez. Ora rey, ora mendigo.

Ocean Lava, nuevo triatlón distancia ironman en Aranjuez. Habrá que ir a probar.

La víspera ya se ve que la ciudad no parece estar muy involucrada con el triatlón. Fuera de la zona en que está montada la infraestructura, que por cierto siendo próxima al Palacio, sin embargo podría considerarse que está en las afueras, no se ve "ambiente". No sé porqué pero tenía idea de que sería un acontecimiento más relevante en Aranjuez.

El sábado, día de la prueba amanece con buena temperatura, pero lloviendo, más que lloviendo, me cae un buen chaparrón de camino a boxes y una vez estoy acabando de organizar todos los preparativos en la bici. También llovió algunos momentos mientras nadábamos.

Una vez acabados los preparativos, tomamos contacto con la "desorganización". En teoría debíamos ir todos juntos a la salida (como a un km de distancia) acompañados por los jueces, y en teoría debía haber también un guardarropa. Del guardarropa nadie sabe nada, después de preguntar en la carpa de la organización, y los voluntarios llamar y preguntar por allí a unos y otros deciden que sí, que dejemos allí las bolsas. En cuanto a ir a la salida, ya se ha ido yendo casi todo el mundo por sus medios, Aunque es fácil llegar el camino tampoco está indicado. me junto con otros dos o tres y aunque vamos con tiempo, ante la duda de cuánto vamos a tardar en llegar exactamente me tengo que ir acabando de poner el neopreno por el camino. Uf, al final no estaba tan lejos y también se retrasó la salida. El recorrido de la natación no es el que en principio estaba anunciado. Es casi lineal, estaba anunciado con salida río abajo y al final del mismo se hacía un ida y vuelta. Ahora vamos a salir río arriba para hacer ese ida y vuelta al inicio y luego todo río abajo hasta boxes. Con esta modificación, como digo, la salida está más cerca de boxes, así que mejor, un paseíto que nos ahorramos.

Recorrido inicialmente previsto

Se sale de un club de piragüismo, desde el embarcadero, en teoría (y en la práctica) con calma, porque no es una salida masiva, nos vamos tirando al agua poco a poco, los tiempos no empiezan a contar para cada uno hasta que pasemos por la alfombra de salida. Además de que tampoco somos tantos. Nos insisten en que no nos tiremos de cabeza, que apenas cubre. Lo cierto es que aunque te tires de cabeza das en blando, jajaja, cuando me había metido en el agua para probarla antes de la salida, el fondo resultó ser un limo blandengue y pastoso un tanto desagradable de pisar.

En fin,vamos al lío. La natación se hace relativamente cómoda, incluso en estos primeros metros no hay ni golpes ni atascos reseñables. Como decía este primer tramo es de ida y vuelta y en ciertos tramos el río es estrecho, me preocupa cuando nos encontremos con los que ya vienen de vuelta, pero tampoco hay problema.

Me sorprende el río, uno imagina el Tajo como un río fuerte y potente, sin embargo, aparte de que esté remansado por una pesquera que tendremos que pasar más adelante, la verdad es que apenas hay corriente, en general no es muy ancho (es bastante más estrecho que nuestro Águeda en la zona de la Alameda) y en algunos tramos es muy estrecho e incluso en algunas partes tocas el suelo con la mano.  Eso sí es de un color grisáceo, supongo que por el tipo de terreno que atraviesa, pero el agua no sabe rara. Pero se nada a gusto. Aparte de que una vez pasado el primer tramo el resto de la prueba se hace corriente a favor, que aunque la corriente no sea mucha, siempre ayudará algo. También el hecho de nadar teniendo relativamente cerca las dos orillas te permite ir centrado y nadar sin hacer eses ni cosas raras, qué diferencia con esas nataciones en el mar o en pantanos donde vas dando tumbos de un lado a otro, a veces casi sin atisbar ni la boya en la lejanía. Además al ir viendo pasar los árboles de la orilla te da "sensación de velocidad", con lo que la natación también se hace más entretenida que en aguas "abiertas".

Se sale del río por la parte contraria a los boxes, con alguna dificultad para salir por una plataforma un poco de "andar por casa" que han preparado con unas tableros y una moqueta,  y luego se cruza el río por un puente provisional que han colocado los militares, éste sí "muy apañado".


Mi tiempo, según la clasificación alrededor de 1 hora 15 minutos, que considero bastante bueno, mi mejor natación de todos los IM que he hecho, y muy lejos de los tiempos de algunas en lago o mar. De puesto el 79 de 91 según la clasificación, pero me parece que hay algunos errores, de todos modos, pensaba que había hecho mejor puesto, entre otras cosas porque al salir del agua un espectador dijo un número bastante más bajo que entendí como el puesto en el que salía (incluso a mí me pareció demasiado bajo para mis cualidades natatorias, jajaja), pero sí pensaba que había algún participante más por detrás.

Transición en una carpa y salimos a por la bici. Habían anunciado que en las transiciones habría voluntarios con protector solar. Normalmente no me doy nunca, porque otras veces cuando he hecho pruebas largas ya he ido "cogiendo color" en pruebas más cortas o en entrenamientos, pero en esta ocasión aún no estaba moreno-quemado y  sí estaba decidido a que me embadurnaran antes de la bici. Sin embargo los tales voluntarios o no estaban o yo no los vi (ni yo ni nadie según se ha ido leyendo por ahí).

Nada más montar en la bici se entra en un túnel bastante largo (algo más de 100 metros según veo ahora) sin iluminar, entre las gafas de sol que me acabo de poner y el túnel no se ve absolutamente nada, "virgencita, virgencita, que me quede como estoy", uf, vas confiando en que no haya un bache traicionero, se pone a prueba tu fe. Casi llegando al final veo que viene alguien hacia adentro con una linterna o frontal, quizás viniera a instalar un foco que sí que había cuando al acabar la bici volvimos a pasar por el túnel otra vez, pero vamos que el tal foco, puesto en el suelo y hacia la pared (encima no lo iban a poner hacia adentro no fuera a deslumbrar a alguien) iluminar, lo que se dice iluminar iluminaba más bien poco, tirando a nada.

Una vez pasado el túnel hay una zona con curvas que hay que tomar con algo de precaución por el suelo mojado y a partir de ahí a rodar, en dirección a una autopista de peaje, la R4, que han cerrado exclusivamente para nuestro uso. Ese tramo de enlace son algo más de 4 km que se hacen al inicio y al final, y el resto de la prueba se desarrolla en la autopista en 3 vueltas de unos 55 km (en principio se había anunciado que serían 4 más cortas). En total salieron unos 175 km en bici.


Ya no llueve, pero sigue nublado y la temperatura de momento es algo fresca, lo que yo particularmente agradezco, cuanto más tarde en hacer calor mejor. Al poco de entrar en la autopista hay una larga cuesta de casi 4 km. que tendremos que subir y bajar en cada una de las vueltas y luego el terreno hasta el punto de giro tampoco es del todo llano, continuos toboganes, eso sí menos pronunciados que ese cuestoncio inicial. A eso se añade un viento molesto, no excesivamente fuerte al principio, pero que cada vez ha ido a más, que aunque en general a la ida era de costado más bien favorable y a la vuelta contrario, sin embargo en un terreno tan abierto y despejado en cada ligero cambio de dirección de la carretera parecía que cambiaba y acababa molestando tanto para ir como para volver. Tenía entendido que con la bici pasábamos cerca del famoso cementerio de neumáticos incendiado unos días antes de la prueba, pero no sabía que tan cerca, apenas a 200 metros. Aún continuaban los últimos restos del incendio y el humo en la parte más alejada de nosotros, en todo caso ya muy poco humo, que ni siquiera se dejaba notar en la carretera, sí algo el olor, pero si la carrera hubiera sido unos días antes no creo que se hubiera podido celebrar.

En fin, con la bici voy bastante bien, no tan rápido como en principio podía esperar, pero creo que sí voy cumpliendo razonablemente bien. Somos pocos participantes y cuesta alcanzar a los que van por delante, pero sí adelanto a algunos y también me pasan, pero menos. Más adelante sí estará la cosa más animada al entrar en el circuito los participantes de la media distancia, que salían creo que hora y media más tarde.

Hay dos avituallamientos, uno en cada punto de giro del circuito, de momento no me hace falta mucho, si no hace calor no necesito beber mucho hasta bien avanzada la prueba, pero los avituallamientos sí me parecen flojos, un tanto escasos de personal y de instalaciones, aunque yo al menos para recoger bebida (creo que había agua, isotónica y sales) no tuve problemas, pero cuando en los últimos pasos pedí plátano me dijeron que no tenían, que no le habían llevado nada de fruta, sí debía haber barritas y geles. Barritas y gominolas llevo yo, y es lo que comí (muy poco, demasiado poco), unas gominolas y apenas media barrita mía, me habría apetecido más comer al menos dos o tres trozos de plátano en las últimas vueltas.

Sin embargo casi hasta el final iba perfectamente, como decía en el título, como un rey, a gusto y contento, sin mucho calor (de momento) sin dolores en las plantas de los pies e incluso pensando en que como éramos tan pocos podía llegar a pisar pódium en mi categoría de los más viejunos, jeje, no habían puesto la lista de participantes por categorías, pero no podía haber muchos.

Al final ya la bici se empieza a hacer larga, desaparecen ya los del medio IM y volvemos a marchar más solitarios, empieza a notarse el calor y me aparecen los dolores en los pies, sin embargo mucho más tarde y mucho menos fuertes que en otras ocasiones. La forma de mitigarlos, al menos temporalmente es echar algo de agua y sobre todo aprovechar alguna bajadita para sacar por unos momentos los pies de las calas. Con todo, sigo contento, pienso que esto no tiene un excesivo mérito, sólo hay que darle a los pedales machaconamente, con cabezonería, como un martillo pilón sin pensar en más. Quizás luego ese fuera uno de los fallos, actuar con cabezonería en lugar de con cabeza.

Final de la bici sin mayores problemas, como decía unos 175 km en 6 horas 24 minutos, incluyendo un par de paraditas "técnicas" y otra en un avituallamiento, a algo más de 27 km/h, algo más sin contar el tiempo de esas paradas. Puesto 59 de 88.

Transición y a correr, se atraviesa el puente militar y a correr por caminos de tierra con bastantes baches y en algunas zonas también con piedras. Son zonas ribereñas y de campos de cultivo y prados en la vega del Tajo, los denominados "sotos históricos" (curiosamente alguna de las críticas que he leído contra la organización es que se corría por lugares apartados y solitarios y no por los "sitios históricos como decía la organización", lo cierto es que parece que quien ha formulado esas críticas no debió leer muy bien la información de la prueba, porque en esto sí que se cumplió lo informado, que hablaba de los "sotos" históricos, no de los "sitios"). Viendo una imagen del trazado de los caminos y del imponente porte de algunos de los árboles que hay junto a los caminos, efectivamente, debían ser terrenos de paseo y esparcimiento vinculados a la época y población palaciegas.



Se dan cuatro vueltas, la mayor parte por esa zona y en cada una de ellas pasamos otra vez hacia esta parte del río para hacer un par de idas y vueltas por la zona próxima al palacio donde está instalada la infraestructura de la prueba hasta llegar casi al jardín delantero del palacio, sin embargo, ni un poquito nos acercan  no ya a las zonas urbanas de Aranjuez, sino ni tan siquiera a los jardines o las grandes explanadas que rodean el palacio, donde supongo que con un poco de organización y de buena voluntad tampoco habríamos supuesto excesiva "molestia" para los turistas y sin embargo habría hecho la carrera mucho más amena, interesante y animada. Eso sí, la animación en esta zona próxima a meta espectacular, porque se concentran  familiares y participantes de las otras distancias que se celebran, como decía antes hubo por la mañana distancia IM y 1/2 IM y por la tarde distancia sptint y olímpica.

Último paso por la zona de espectadores.


Por cierto, dentro de las muchas críticas que he leído hacia la organización en ninguna se habla de la distancia del circuito, a mi ya allí me parecía más largo de los 10´5 km por vuelta que decían, no llevaba GPS, pero ahora midiendo con Google Earth (con toda la imprecisión que pueda tener) me salen más de 44 km.

Explicado el circuito vamos con mi carrera, que sin embargo tiene una descripción bastante más corta: desastre total.

De momento empiezo más o menos bien, con calma y confiado, llevo idea de hacer al menos la primera vuelta entera corriendo.

Inicio, tan contento. Ay, iluso.


Pero veo que no puede ser, no llevaba ni la mitad de la primera vuelta y ya tengo que parar a caminar. El calor aprieta, lo mires como lo mires, no dejas de empezar a correr en torno a las 3 de la tarde, jajaja sería impensable ponerse a correr a esas horas en otras circunstancias, y aquí ya llevas lo tuyo encima. Por muy fresca que haya amanecido la mañana a estas horas ya calienta. En el circuito hay bastantes zonas de sombra, con algunos plátanos enormes, pero otras en las que el sol cae de plano, matador. Llevo gorra, pero no gafas de sol y por momentos voy incómodo simplemente de mirar al suelo de la luz que refleja. Eso sí, genial el puente de los militares, en el que habían instalado también unas duchas,

El puente con las duchas


Hay bastantes avituallamientos, pero si en la bici eran un poco flojos, aquí son totalmente deficientes. No sólo por la bebida caliente. Hay agua en abundancia (botellines pequeños), isotónico y en alguno coca cola. Pero por ejemplo en algunos, para el isotónico dan la botella llena, así se veían por el camino botellas casi enteras. Otro tanto la coca cola, sólo la pude coger en un avituallamiento en la que milagrosamente (no sé cómo se organizarían los chavales) la tenían un poquito fresca, pero daban el bote completo (me lo bebí gustosamente caminando las dos veces que cogí). Pero lo peor es que no había nada "normal" de comer, Había barritas y geles (no sé si en todos), en uno me tomé no más de medio gel y en otra ocasión una barrita incomestible para mí que apenas mordisqueé un par de veces, en otro cogí un trozo de plátano medio duro. No sé, algo más de fruta, gominolas, frutos secos, galletas o algo por el estilo.

De todos modos, yo la estocada ya la llevaba, ya no creo que hubiera resucitado. Además si no recuerdo mal ya en la segunda vuelta me dieron algunos problemas de estómago, suele pasar cuando no sienta bien lo que comes, pues aquí mira que había comido poco (casi nada) tanto en la bici como en la carrera, o quizás por eso. Se me arregló algo cuando me tomé la primera coca cola (como decía, algo fresca), pero en la siguiente vuelta, en que ya confiado, volví a beber isotónico me volvieron los problemas. Sin ser excesivamente graves, pero sí una molestia que se hubiera aliviado bastante de haber podido soltar lastre, en estado líquido, sólido o gaseoso, por vías aéreas o "subterráneas", pero fue imposible, más allá de cuatro balas de fogueo, jajaja.

En fin, penando y caminando mucho más de lo que hubiera deseado, pero yo a lo mío, ni un atisbo de retirada se me pasó por la cabeza, casi compadeciéndome más que de mí mismo, de los pobres chavales voluntarios que estaban por allí desperdigados, pasando calor y algunos más aburridos que una mona. Muchos de ellos dando ánimos sinceros, incluso alguno ya casi al final me hablaba de usted, jeje, valorando el esfuerzo con frases como "usted sí que tiene mérito" o algo así, ya una vez le dije a una chica "no me hables de usted, que me parece que estoy más cansado", jajaja. Cuando podía trotaba un poco y sobre todo todo por la zona próxima a meta donde estaba la animación. También a lo largo del circuito hemos coincidido al principio con los del medio, luego según éstos iban acabando nos hemos quedado más solos, para de repente vernos adelantados a la velocidad del rayo por los primeros del olímpico. Sólo de verlos daban ganas de ponerte también a correr, aunque esas ganas durasen más bien poco, jajaja. Algo más tarde cuando ya llegaban los del pelotón del olímpico también eran muchos los que nos animaban no sé si con una pizca de admiración o de compasión, jeje, en todo caso ánimos agradecidos.

Cruzando el puente


Según cae la tarde, cae también el calor, pero aparece otro inconveniente. Como decía antes estamos en zona ribereña, de cultivos, prados y acequias y con la tarde aparecen los mosquitos. Madre, ¡qué pesadilla!, revoloteando alrededor de tu cara sudorosa, algunos se te quedaban pegados, usando la gorra para intentar despejarlos de delante de la cara. Cualquiera que me viera sin saber lo que hacía allí podía haber pensado perfectamente que iba dando un tranquilo paseo abanicándome.

Llega el final, enfilo la recta de meta con un trotecillo medio alegre y entro en meta entre las felicitaciones de los miembros de la organización. En algún caso inmerecidas por un error: resulta que uno de los participantes según nos dijeron por megafonía en la salida hacía su 71 IM y había solicitado ese dorsal, que naturalmente le habían asignado. Yo era el 74, y de ahí el error y esas felicitaciones por mi 74 IM, jeje.

El crono supongo que sería para el olímpico


Maratón en 6 horas y 8 minutos, mi peor maratón en un IM, no siendo ni mucho menos el más duro, y puesto 70 de 78.



Tiempo total 14:01:32, puesto 60 de 78 en la general, ah, y al final después de las aspiraciones en la bici y del desastre de la carrera 4º de mi categoría de viejunos. Hay que aclarar que acabamos 5, jajajaja. El tercero se me quedó a algo más de media hora (por cierto según veo en la clasificación hizo el mejor tiempo de todos los participantes en la natación).

En cuanto a la organización sólo reguleras, no tanto porque no hubiera ciertas cosas, sino porque en la información previa sí decían que las habría. Para el precio que pagamos tampoco se puede exigir muchas florituras, pero sí se debe cumplir con lo que anuncias. Pero sobre todo se veía un tanto de descoordinación, claramente la prueba, mejor dicho las pruebas, con las 4 distancias, les habían superado. He leído estos días muchas críticas, creo que algunas excesivas, pero parece que en cuanto a las pruebas de la tarde (sprint y olímpico) sí que fueron bastante caóticas, los del medio IM parece que quedaron más o menos contentos y los del IM creo que estamos en un término medio, de todos modos, como éramos tan pocos no he visto apenas opiniones de los del IM.


lunes, 23 de mayo de 2016

Maratón de Vitoria. Una cura de humildad.

Comienzo por la previa.

El sábado hay que recoger los dorsales. El lugar es un enorme centro comercial. Entro pensando en algo rápido, un lugar fácil de localizar cerca de la entrada, y me dirijo donde hay unos hinchables para los niños de la principal empresa patrocinadora de la carrera. Pero no, por allí no hay nada que haga ver que se entregan los dorsales. Al no ver ni una indicación pregunto a un corredor al que ya veo con la bolsa en la mano y me dice que es en el piso más alto, efectivamente, desde allí abajo se ve una pancarta en lo alto de una barandilla. 

Os podéis imaginar el ambiente un sábado por la tarde (más o menos las 7) lleno de gente, de calor y de ruido. Ya me empiezo a mosquear, pero todo va a más cuando veo que para subir hasta allí arriba y luego para bajar no hay un "camino directo", las escaleras hasta el primer piso y luego hasta el segundo no están juntas, continuando de piso en piso, sino que hay que andar dando un pequeño paseíllo por allí (supongo que será cosa de los diseños de estos engendros, para obligar a la gente a recorrer una mayor parte de superficie y pasar por delante de más tiendas), tampoco es que sea un grandísimo inconveniente, pero siento que me están tomando el pelo y me mosqueo (claro que también es posible que en mi paletez no me sepa manejar adecuadamente en estos sitios), yo no he venido a dar paseos sino a recoger mi dorsal lo antes posible y largarme cuanto antes.

Eso sí, luego la recogida del dorsal perfectamente correcta, la atención y los buenos deseos. Por cierto, no recuerdo si al hacer la inscripción había que indicar la talla de la camiseta, supongo que no, porque parte de las atención consiste en la posibilidad de probarte una  camiseta antes de pedir tu talla.

El domingo, la carrera.

La salida y la meta de la carrera no están en el mismo sitio, están separadas como un kilómetro y mi pensión está entre ambas, casi a mitad de camino, más cerca de la salida, por lo que decido salir ya "de corto" sin pasar por el guardarropa ni nada. 

Temo que con tantos kilómetros por delante se resientan mis gemelos, así que aprovecho el sobre de crema calentadora que nos han dado de propaganda en la bolsa. No sé si servirá para algo, pero ya que lo tengo.... Me unto bien gemelos y aquiles y a la salida a esperar a Roni, reciente debutante maratoniano, y que parece que ha cogido carrerilla, no se pierde ni una, jajaja.


Unas fotos y cada uno nos ponemos donde consideramos conveniente a nuestro ritmo. Hay unos cajones de salida "sui generis", porque son sólamente unas banderolas informativas que indican el ritmo por kilómetro.

Se las prometía muy felices.
Se corre la maratón, pero tal y como está ahora de moda en casi todas partes, y con justificación en estas maratones relativamente pequeñas (no lo tiene en las que ya tienen gran número de participantes), supongo que para rentabilizar inversión, infraestructura y seguramente contentar a los representantes políticos, se hace simultáneamente una carrera popular de unos 10´5 km. y media maratón (ah, y una de patinadores), el caso es que se vea mucho bulto. Y salimos todos juntos, mezclados los de las tres carreras, por lo que esas banderolas que indican el ritmo valen para todos.

Mientras estamos esperando a que den la salida comienza a llover. Lluvia fina y la temperatura no es mala, así que para mi no es problema. También mientras espero la salida, de repente, empiezo a notar los efectos de la dichosa crema calentadora, me empiezan a picar las piernas. Poco después ya no noto el picor, pero sí que me volvió ese ardor como a mitad de carrera, cuando más llovía, y tal como venía desaparecía, pero lo más curioso de todo es que ya después de duchado y cuando volvía en el coche durante un buen rato me volvieron a arder las piernas. 


En fin, sigo con la carrera, mejor dicho, empiezo. Salida y un poco de barullo con tanta gente, pero pronto se aclaran posiciones. Salgo demasiado rápido, pero es un ritmo que puedo mantener relativamente cómodo, en torno a 4:30, 4:35 (de momento), sin embargo poco a poco los kilómetros van saliendo más lentos y me van pasando corredores. Llueve de manera intermitente y tras unos kilómetros por grandes avenidas por las afueras de la ciudad volvemos a acercarnos al centro para que lleguen a meta los corredores de la popular. Km 10 en 46:36. Poco después se desvían hacia meta los de la popular, pensaba que nos quedaríamos ya muy "solitos", pero al menos por donde yo me muevo no son muchos los corredores que finalizan. Volvemos a las amplias avenidas  y si no recuerdo mal por el km 15 más o menos se desvían los de la media, ahora sí que se nota que ya quedamos muchos menos, a la vez que el recorrido nos lleva por barrios de nueva construcción semi desérticos con continuas subidas y bajadas, aunque no sean muy pronunciadas, y empieza a llover, ahora sí, bastante fuerte y también el viento se deja notar. 

Arreciando la lluvia a mitad de carrera (km 17)
Mi ritmo sigue bajando, sin ser preocupante de momento, pero además es que no me veo nada cómodo en unos ritmos que debían ser asequibles. Km. 20 en 1:34:45.

Tras un nuevo conato de acercamiento al centro de la ciudad nos vuelven a sacar otra vez por amplísimas avenidas a las afueras, casi hasta el final. Parece ser que Vitoria, según las encuestas que se repiten año tras año, es una ciudad cómoda y amable para vivir con tantas zonas residenciales amplias y salpicadas de zonas verdes, pero para correr una maratón es un poco desangelado, es el peaje de hacer la carrera a una sola vuelta en una ciudad pequeña. 

Entre los kilómetros 20 y 30 empieza el verdadero declive, no voy nada a gusto, me está costando mucho mantener el ritmo y si bien desde hace tiempo me están pasando algunos corredores, ahora ya pierdo posiciones casi a cada paso. Debía haber sido más conservador desde el principio, salir más controlado y correr con más cabeza, pero no, tengo que ir como si estuviera en mis mejores épocas maratonianas, fijando unos objetivos demasiado ambiciosos. Al paso que va la burra, veo que va a ser imposible bajar de 3:30, pero con el colchoncito que llevo sí confío en andar por ahí cerca. 

Hace rato que ya ha dejado de llover y la temperatura sin llegar a ser calurosa, sí va haciendo mella, además no sé si será cosa mía, pero noto cierta sensación de "bochorno" con tanta humedad, por lo que casi agradezco los tramos en que el aire da de cara. Al final sí que llegaría a "picar" el sol.

Km. 30 en 2:28:17 y los últimos kilómetros ya los estoy haciendo a casi 5:30. El globo se va deshinchando y el colchoncito está empezando a dejar de serlo a pasos agigantados, no obstante, vana ilusión, voy rehaciendo torpemente mis cálculos y reajustando objetivos. Por cierto hay globos para marcar ritmos con tiempos de 15 en 15 minutos. He ido desde el principio en medio de los de 3 h15 y 3 h 30 sin llegar a ver ni a uno ni a otro por delante ni por detrás salvo en las avenidas en que nos cruzábamos, En una de esas veo que el de las 3 h 30 ya viene muy cerca. Decía antes  que desde hace ya mucho rato me pasan corredores por docenas, por el km. 32 me pasó el grupo de las 3 h 30 casi por encima, no pude ni aguantar a los que se iban descolgando del mismo. Voy penando de mala manera, es una historia ya sabida, cuando vas mal, no hay nada que te pueda hacer venir un poco arriba, recuerdo otras ocasiones en que en estos mismos kilómetros he ido también sufriendo y penando como un perro, pero con alegría, con fuerza, dándolo todo, ahora no, ahora es simplemente un dejarse llevar con un único objetivo acabar, sin más ambiciones.

Ni siquiera el hecho de llegar al km. 40 para intentar darlo todo ya en el final me "revitaliza". Hace rato que los kilómetros parece que deben tener más de mil metros y además el km 40-41 hay una cuesta que me parece un "kilómetro vertical", jajaja, cuando no deja de ser una subida tendida que no habría supuesto más problemas en otro momento. Los cálculos que intentaba antes se han ido al garete haciendo los kilómetros en 6 minutos o 6 minutos y medio. Km. 40, 3:28:11.

Buaaaaaaa, se derrumbóooo como un saaaaco de patatas. Último esfuerzo en la recta de meta
Ya llegando a meta sí que hay un ambientazo que hace que esas penurias parezcan menos, y por fin entro en meta en 3:42:19, con la sensación de que la experiencia, en mi caso, en vez de hacerme mejor corredor me está haciendo peor, por no querer entender que con el rollo del tri y de la montaña no puedo estar en mis mejores tiempos de maratoniano de hace unos años, en cierto modo es como si le hubiera perdido el respeto, craso error, porque no es la primera vez que me pasa, prácticamente esta maratón ha sido un calco de la de Oporto del año pasado, con la diferencia de que en ésta he ido con peores sensaciones casi desde el principio. 


Pero bueno, una más a la colección, que además Vitoria no "la tenía", porque aunque sí he corrido dos veces el tri la maratón sola no la había hecho.

Eso sí, con lo fundido que llegué, sin embargo los días posteriores no me he sentido especialmente fatigado, el miércoles siguiente salí con la bici sin problemas, el jueves una sesión mediana de natación y también una pequeña sesión de carrera (al correr sí que notaba aún las piernas tocadas) y el fin de semana ya entrenando otra vez fuerte como si nada (viernes natación larga, sábado bici larga y domingo carrera de montaña de Ladrillar).

sábado, 14 de noviembre de 2015

Breve relación de los hechos acontecidos en la travesía de la mar oceana y la conquista de las tierras guadianensis o, el Iberman 2015.

El sábado, tercero día del mes de octubre del año del Señor de dos mil y quince es el señalado desde hace muchas semanas para una nueva y dura batalla.

Habrá que afrontar en primer lugar una larga travesía por la mar oceana desde las playas portuguesas del Algarve, enfrentando las procelosas aguas, ignotos peligros y monstruos marinos, para adentrarse después en penosa expedición, remontando la margen diestra del río Guadiana en duras tierras lusitanas a lomos de ligeros ingenios mecánicos de modernos materiales cual si de briosos, pero a la vez recios corceles se tratara, cruzar el río fronterizo con los reinos de las Españas y descender de nuevo por la margen siniestra del Guadiana buscando la cercanía del mar en Ayamonte, para emprender, ya a pie, la verdadera conquista de las tierras de Ayamonte en primer lugar y tras cruzar de nuevo el río que hace la raya con la Lusitania por una magnífica puente, conquistar después, no sin graves penalidades, la Vila Real de Santo Antonio y las playas de Monte Gordo.


Aún de noche finalizan los preparativos en boxes, con la compañía de Abel Atalanta, que también estaba apuntado, pero que, entre lesiones, desgana y falta de decisión (ya casi crónica) ha preferido no participar ni siquiera en la natación, sin embargo sí que se pega el madrugón para acompañarme y ver el ambientillo.


La mar oceana.

El día es perfecto, temperatura agradable un pelín fresca, como corresponde a estas horas de la amanecida, y sin viento. Así al acercarnos al agua se disipa uno de los temores que pueden presentarse al afrontar la natación en el mar, la "temible" mar oceana no es tal y está plana como un plato. Eso sí, lo que nunca quita uno es la sensación de lejanía de las boyas, y más ahora que voy viendo cada vez menos y no soy capaz de atisbar las más lejanas. Algo de calentamiento por probar el agua, perfecta. Fotos, línea de salida y al agua.


He nadado razonablemente bien, cómodo, sin agobios, casi sin "roces" ni siquiera en los primeros momentos. Sin embargo se desperdiga mucho la gente, ya no sé si soy yo o son los demás, o si había corrientes, pero nadamos muy separados. Primer largo hacia el interior, segundo paralelo a la playa y el tercero ya de vuelta haciendo una ligera diagonal hacia el punto de salida para comenzar la segunda vuelta. Y si no tuvimos que enfrentarnos a ningún temporal, sin embargo sí hubo que hacerlo con temibles monstruos marinos. En los tramos más alejados de la playa y más profundos ya se había intuido algo, pero pese a la claridad del agua no había sido capaz de distinguir a los monstruos, pero en el tercer largo, de vuelta hacia la playa, se van viendo cada vez más. Medusas. Medusas grandes, muy grandes, con una enorme "cabeza" deslizándose parsimoniosamente, en un primer momento a profundidad que marca una distancia de "seguridad" tranquilizadora, pero cada vez más cerca de la superficie, lo que te lleva a darle ciertas vueltas a la cabeza y empezar a pensar en grandes picores. Imagino que no serán peligrosas, tiendo a pensar que los bichos venenosos lo son más cuanto más pequeños, pero la intranquilidad sigue, aunque su picadura sea leve. Por otra parte creo que si realmente fueran un problema la organización lo habría advertido por todos los medios (ignoro si se dijo algo al respecto en la charla del viernes). En cualquier caso, sean inofensivas o no, es preferible no comprobarlo en persona, por lo que sobre todo en la segunda vuelta me tocó hacer algún gesto raro con los pies para evitarlo (o al menos a mi me parecía que estaban muy cerca) con riesgo de algún tirón muscular ya a esas alturas de la natación, además de que casi me choco con una de frente.

En fin aparte de eso no sé si es que cada vez nado más lento o si cada vez los ironmanes estos tienen la natación más larga. 1:40:41, que es casi lo mismo que hice en el Iberman de hace dos años, pero que sin embargo son 11 minutos más que el Northwest este año. Lo cierto es que en mi Garmin (el 310), que si bien no sirve para medir las distancias en natación con precisión, me da 4.350 metros, que aparte de como digo su propia imprecisión y las eses que yo haya dado me sigue pareciendo mucha diferencia con los 3.800 metros oficiales. Lo que sí me deja más satisfecho es que he nadado casi al mismo ritmo las dos vueltas, la primera en 49:41 y las segunda en 51 minutos (más satisfecho o más insatisfecho, según se mire, porque también se puede considerar que he nadado mal en las dos vueltas, jeje). Pero bueno, salí razonablemente contento del agua.

La federación portuguesa que es quien hacía el cronometraje de la prueba debe haber cambiado el sistema o el programa informático o algo, porque antes además del  tiempo parcial de cada sector daban el puesto (incluso de las transiciones) y ahora sólo dan el tiempo, y no me voy a entretener en contar cuántos quedaron por detrás (que en todo caso serían bastante pocos, jeje).

La transición con calma, charlando con Abel al otro lado de la valla.

La expedición al interior.

En el año 2013 el recorrido ciclista era básicamente el mismo, pero en sentido inverso, en aquella ocasión lo hice medianamente bien, pero fue un poco encerrona, aunque nos habían advertido de la dureza no esperaba tanto. Así que este año ya no me pillaba de sorpresa, iba concienciado de que es un recorrido muy rompepiernas, con algunas rampas con bastante desnivel sobre todo en el lado portugués. 

Se anunciaba, si no recuerdo mal, unos 168 km con unos 1.900 m de desnivel positivo.Lo de salir tan retrasado del agua tiene una ventaja, que luego voy adelantando "bastante" gente y además me entretengo en ir contándolos, jajaja, al final no sé cuántos fueron porque perdí la cuenta cuando iba por 28 ó 30, se me fue la especie y luego ya no supe si iba por 30 ó 40, además de que luego se complicaba la cosa con el paso por los avituallamientos. El caso es que casi hasta el final fui adelantando participantes, al principio más, luego ya con cuentagotas. 

Ruedo rápido cuando se puede y supero las cuestas, algunas con bastante desnivel y otras bastante largas, casi puertos, con solvencia. Todo este tramo portugués que la ocasión anterior me había parecido una auténtica locura ahora lo estoy llevando bastante bien y voy disfrutando. En ocasiones se nota algo de viento en contra, pero es llevadero.Sólo tengo un pequeño susto que pudo haber sido bastante más grave. En general las carreteras son bastante buenas, y en una de esas, con buen firme en una bajada rápida, a más de 50 km/h pillo con la rueda delantera una piedra pequeña en medio de la carretera que me hizo pegar un "bote", menos mal que era una zona con curvas e iba agarrado al manillar, si voy sujeto al acople me voy al suelo.

Mértola, más o menos mitad de recorrido, donde la ocasión anterior estaba situado un avituallamiento caótico en el que se le acabó el agua y estaba la gente rellenando bidones en una fuente. En esta ocasión aquellas deficiencias están subsanadas, lo primero el propio emplazamiento, mucho más amplio y cómodo y lo segundo el avituallamiento como tal, mucho más completo y surtido. Sin embargo, como en el resto de avituallamientos, sólo dan un bidón por persona (ya nos lo habían advertido previamente) de isotónica si quieres agua hay que parar a rellenar tus propios bidones (aunque en algunos casos también había bidones de agua, pero entonces no daban de iso y tendrías que rellenar los tuyos). No me gusta andar parando, pero bueno, aparte de que al final hasta viene bien, tampoco es tan gran molestia.

Al salir de Mértola viene un gran cuestoncio. Concienciado como iba con el asunto, no lo dudo ni un momento, meto el platillo y p´arriba. De todos modos fue la única vez que lo puse, pensaba que habría tenido que recurrir a él en alguna ocasión anterior. Y de ahí hasta la frontera con España un tramo en principio favorable, pero que se me hizo muy pesado, no lo recordaba tan largo de la vez anterior y estaba deseando llegar a la fortísima bajada que nos lleva al río Chanza que aquí es el que hace frontera entre España y Portugal justo antes de desembocar en el Guadiana, es el Km 105. El recorrido en tierras españolas es más "amable" que el portugués. Tras una buena primera subida para salir del encajonamiento del valle luego todo será bastante más tendido, de momento casi todo cuesta arriba, que subo bastante bien, si no recuerdo mal ayudado con algo de viento. En Villanueva de los Castillejos (km.130) prácticamente se alcanza el punto más alto de la prueba, por lo tanto, en teoría a partir de ahora, aunque con algunos toboganes habrá que bajar hasta el nivel del mar. Voy pensando en aprovechar esa circunstancia para ir descansando algo las piernas. Sin embargo no siempre las cosas salen como uno quiere, un viento contrario cada vez mas fuerte, que se deja notar en los molinos que vamos viendo en la lejanía, desbarata esos planes. Habrá que seguir peleando hasta el final.

Y ¡qué final!. Ya en las calles de Ayamonte, circulando cuesta abajo a buena velocidad, para entrar a boxes hay que dejar la avenida que traemos y girar a la derecha donde te encuentras una rampa de no más de 100 metros que seguro que, por dura y por inesperada, a más de uno le hizo bajarse de la bici antes de tiempo, jajaja.

Me salen 167´5 km en 6 h 34´ (5 minutos más en la clasificación oficial, contando las paradas) a 25´5 km/h y 1.700 metros de desnivel.

Otra vez hago la transición con calma y sin mayores complicaciones.

La conquista pie a tierra.



Empieza la verdadera batalla, la hora de la verdad. Se trata de volver a  Monte Gordo, un tramo de unos 17 km y luego tres vueltas de unos 8 km de ida y vuelta entre Monte Gordo y Vila Real de Santo Antonio. Salgo muy bien, cómodo, apenas paro en los avituallamientos y voy adelantando corredores. Digno de mención el paso sobre el puente internacional, un puente "colgante" en el que le viento hace sonar espectacularmente los cables que lo sujetan.

Contra pronóstico sigo "corriendo ligero", bastantes kilómetros en torno a 5:30, y llego al km.17 en Monte Gordo con una media de 5:40, sin haber parado a caminar salvo unos pocos metros al paso por los avituallamientos. Inaudito para mí. Creo que en ningún de mis anteriores IM he corrido tantos kilómetros seguidos, sin hacer algún tramo ya caminando, y además a un buen ritmo. Decido alargar este disfrute hasta donde pueda, me gustaría llegar así al menos hasta la mitad de la carrera, soy plenamente consciente de que será imposible seguir así mucho más y tras el avituallamiento más o menos en el km 19´5 ya hago el primer tramo caminando. A partir de ese momento ya se alternan los ratos de correr con los de andar y se me empieza a hacer pesado el recorrido sobre todo por la larguísima recta, aunque se hace más ameno por el continuo ir y venir de corredores y acompañantes mientras se va haciendo de noche. . Aunque ahora pienso que quizás no di todo lo que podía, que, efectivamente ya iba fundido, pero que no llegué a exprimir todo lo que podía, acomodándome a ese trotandar, claro que ahora es fácil pensarlo, jajaja, lo jodido era hacerlo allí. Pero bueno, sí que se me fue el tiempo bastante para como había hecho la primera parte de la carrera y lo que podía haber sido un tiempo bastante bueno se quedó en algo discreto.

En la última vuelta me sale al encuentro Abel que ya me acompaña más o menos los últimos 4 kilómetros. Está lesionado y no puede correr, vamos caminando y charlando la mayor parte del tiempo, pero alguna vez que me pongo a "correr", él, andando, va al mismo ritmo que yo corriendo, jeje. Al final, me animo a apretar un poco para hacer, como intento siempre, los últimos metros "dignamente".

Según el señor GPS, 42´05 km en 5:17:33.

En definitiva 13:46:07, y puesto 203 de 263 que acabaron. En mi categoría de viejuno el 11 de 15, aunque en mis delirios mientras todo iba bien llegué a pensar en estar más arriba, viendo ahora la clasificación, aunque todo hubiera ido muy bien pocos puestos habría avanzado, jejeje. Pero ahí sigo, 8 IM como 8 soles y con intención de seguir en la brecha.

Aquí los datos del GPS   https://connect.garmin.com/modern/activity/919219125

lunes, 21 de septiembre de 2015

Tri de Guadalajara 2015. Una derrota muy trabajada.



Es frecuente en los deportes, bien sean de equipo o individuales, de "enfrentamiento directo" con los rivales el hablar de "victorias muy trabajadas" o "muy sufridas" cuando las dificultades han sido muchas, la confrontación poco clara o muy trabada, con poco lucimiento y sin lugar para el preciosismo, recurriendo más al "oficio" que a la calidad.

Mi Triatlón de Guadalajara, celebrado el 29 de agosto fue eso, una derrota en toda regla, pero además una derrota dificultosa y trabada, sin lucimiento ninguno.

Poniéndonos en antecedentes hay que destacar que llegaba en muy buena condición, o eso me parecía, después de un mes de agosto con muchos y buenos entrenamientos, y con buenas expectativas en cuanto al resultado, lo que unido a cierta "pérdida de respeto" a una distancia 1/2 IM por la experiencia ya acumulada me hizo no tomar las precauciones debidas (en definitiva y en pocas palabras, que iba un poco "crecidito").

Por otra parte en lo climatológico el asunto se presentaba complicado. Después de un mes de agosto irregular con algunos días o semanas realmente frescos, para el fin de semana se anunciaba calor, mucho calor. Y a fé que lo hizo. El viernes llevaba un bocadillo de chorizo (sí, sí, de chorizo) para cenar, que después de estar toda la tarde en el maletero del coche parecía chorizo frito en lugar de crudo, que es como yo lo había metido en el pan, jajaja.

Pero dejémonos de prolegómenos y vamos a la crónica de la prueba.

Al "caloret".

La natación se hace en el azud de Pareja, donde nos han llevado las bicis el día antes a la T1 y el sábado por la mañana la organización nos lleva en autobús.


Un lugar muy agradable con un calor sofocante a la hora de comenzar la prueba a mediodía (he oído en un vídeo por ahí que 38 grados). Pese a todo se permite el neopreno, la temperatura del agua debe estar al límite. Me cuesta ponérmelo, me está bastante justo y sudo a chorros para enfundármelo, ni que decir tiene que una vez puesto también. Lo mejor es meterse en el agua mientras se da la salida. Para entrar y salir del agua hay una rampa de cemento pulido, que tan pronto entras en contacto con el agua resbala que da gusto, lo que a los menos precavidos los lleva directos al suelo de culo. Para salir hay que ayudarse de unas cuerdas.


Otros se divierten dejándose resbalar por la rampa. Para salir de la natación (por otro lugar distinto, pero también con una rampa similar o incluso más empinada aún) han puesto unas alfombras de goma para no resbalar y hay que agarrarse de una cuerda, además de contar con la colaboración de varios voluntarios, si no es casi imposible.

Se da la salida desde dentro del agua y a nadar con calma. Me adelantan algunos e inevitablemente, aunque salga en la parte casi trasera, hay algunos golpes, pero una vez avanzados unos metros más o menos se aclaran las posiciones y he nadado bastante cómodo, de hecho, algunas veces echaba de menos algo más de barullo para nadar con algo más de tensión y no simplemente dejarme llevar con un ritmo facilón. En general contento con la natación, 1.900 metros en 38:43 y puesto 210 de los 243 que acabaron. Bien, es más o menos mi sitio.


La transición bastante mala, salgo dándole a los botones del Garmin (además para nada), porque no lo puse bien en funcionamiento al principio y luego se complica con el neopreno, ya he dicho que me queda bastante justo y no consigo quitármelo con rapidez, se me atasca en codos, manos y pies.

Y llegó el desmadre.

Cojo la bici con ganas y ya desde el principio muy a gusto. Empiezo a adelantar gente, casi siempre hay alguien "a tiro", de momento en unos ligeros toboganes en los que voy rápido y cómodo. Poco después empieza un puerto en el que me sigo encontrando muy bien y sigo adelantando. Poco antes de coronar el puertecillo, por el km 18 está el primer avituallamiento. Salí de boxes con un bidón de agua, que de momento apenas he probado y cojo un bidón de isotónica (que por cierto, no me gustó mucho y además con el calor que hacía cuando a lo largo de la prueba he ido a beber pues claro, caliente, tampoco estaba muy apetecible) y una botella de agua de la que doy unos tragos y me echo otro poco por encima. Mi intención era coger también medio plátano, pero por circunstancias no pudo ser. De todos modos, voy muy confiado con el tema de comer y beber. En las salidas de todo el verano, incluso con bastante calor, apenas había necesitado beber hasta pasado mucho rato y comer muy ocasionalmente en alguna salida larga, por lo que yo sólo llevaba agua y el resto que necesitara, de los avituallamientos.

Se inicia una larga bajada, bastante más tendida que la subida, por lo que tampoco se alcanzan grandes velocidades y en la que se puede seguir pedaleando bastante rato. Sigo adelantando e incluso me permito "reñirle" a un coche que iba delante de mi grabando en vídeo a otros participantes que iban por delante y que me hizo incluso frenar en alguna ocasión.

A lo loco.
Acabada la bajada hay un tramo más o menos llano en ligera cuesta arriba que hago también muy cómodo, claro aquí soplaba el ligero viento a favor, es un tramo de ida y vuelta y a la vuelta en ligera bajada, sin embargo sí que se nota el viento en contra, aunque siga yendo rápido. Al acabar ese tramo de ida y vuelta se entra en una carretera infame que al poco rato da inicio al segundo puertecillo del día, poco más de tres kilómetros pero que se me hicieron muy duros, aunque todavía iba bastante bien de fuerzas. Por el calor, por el cansancio de los ya más de 60 km que llevamos y también, en buena parte por la carretera. Es una carreterucha (hay que reconocer que es el único tramo de mala carretera de toda la prueba, el resto perfecto) muy descarnada, con los chinarros de aspecto anguloso y cortante a la vista y apenas sin asfalto que los cubra, por lo que en un momento de la subida veo en la cubierta de delante lo que parece un corte, con parte de la goma levantada, lo que me hace preocupar bastante e ir el resto de la subida con miedo a un reventón con tanta china, pero sobre todo me preocupa la bajada. Al llegar al avituallamiento casi coronando la subida paro a revisar la cubierta y afortunadamente no es nada. Por otra parte gracias a ese "inexistente incidente" me tomo el avituallamiento con más calma, me vino bien, bebo un botellín de agua casi entero y me refresco un poco la cabeza y la cara, relleno de agua mi bidón y cojo otro de isotónica, que casi había acabado también el que llevaba. También cojo medio plátano. Si no hubiera sido por el asunto de la rueda no habría parado, cogiendo lo que hubiera podido en marcha. Afortunadamente la bajada es otra vez por buena carretera y se hace muy rápida para empezar de inmediato el tercer y último puertecillo, que siendo el más sencillo se me hizo realmente difícil, así como el tramo llano siguiente hasta empezar la bajada rapidísima a Guadalajara.

Última subidita, Guadalajara a tiro de rápido descenso.
Unos 83 kilómetros de bici, muy muy disfrutados (salvo por la preocupación por el posible reventón) hasta esa última subida, en los que adelanté a mucha gente, creo que a unos 60, en 2 h 56, a 28 km/h de media y puesto 167 de 243, aunque acabé ya algo tocado y agradeciendo que no fueran los 90 kilómetros estándar. Sin duda tenía que haber regulado un poco (o un mucho más) y haber comido y haber bebido más. Y a pesar de todo llegué a T2 con un poquito de agua y un bastante del isotónico, y es que al cabo de poco rato el agua estaba para una ducha (en buena parte es para lo que la utilicé, aunque incluso para eso la habría agradecido más fresquita) y el isotónico (¿ya he dicho que no me gustó?) para echarle unos fideos, porque caldo caliente ya era.

Si iría ya un poco tocado que en la T2 hasta me confundí de pasillo (es la primera vez que me pasa). Estuve dudando y al final me fui por el que no era. La transición tampoco fue especialmente buena.


Y salgo a ¿"correr"?. La debacle.

Cuando empiezo a correr la temperatura sigue por encima de los 30 grados. Al poco de iniciarse la carrera está un primer avituallamiento. El día antes, con las previsiones del calor, me preguntaba que no sabía si moriría de sed o de empanzonamiento. Pues bien un poco de ambas cosas, primero de sed y luego de beber.


Y acabo de salir a correr...
Llego a ese primer avituallamiento con ganas de beber algo fresco y bebo bien, aunque tampoco en exceso, pero no "ando", ni poco ni mucho ni nada, hago un primer tramo con unas pocas escaleritas y una rampa caminando, intentando autoconvencerme (vana y "tramposa" ilusión) de que es por el desnivel y que una vez pasado éste ya correré mas suelto. Pues no. Ya desde el inicio de esa primera vuelta se alternan los tramos de correr con los de andar, y andar más de lo deseable. El circuito, sin ser especialmente duro básicamente consiste en tres bajadas por sendas avenidas y vuelta a subir por el mismo camino, pero ni siquiera en las bajadas me encuentro cómodo, por supuesto las subidas flojísimo y lo mismo en los tramos llanos. En una de esas avenidas hay otro avituallamiento por el que se pasa al bajar y al subir. En todos los pasos se coge agua, para beber y también para echarse por encima, sin embargo no da sensación de que abunde, tampoco es que esté racionada, pero no parece sobrar, de hecho en las últimas vueltas para los últimos escaseaba un poco, aparte de que ya era un auténtico caldo. Imagino y algo he leído por ahí que debía haber agua en abundancia para todos, pero ante las circunstancias del calor sofocante (también por encima de los 30 grados a la hora de empezar a correr) se les quedaron cortas las previsiones porque todo el mundo debió beber y echarse por encima más de lo habitual. Los avituallamientos son correctos, sin más. Lo cierto es que al final hubo más de 60 retirados, la mayoría por problemas de deshidratación y calor, incluso entre los primeros, que parece que siempre cuidan más y llevan más estudiado todo este asunto de comer y beber.

En fin, sigo con mis penurias. Me cuesta un mundo acabar esta primera vuelta (eran cuatro) deshidratado y pájara total, sin fuerzas, ganas ni ilusión y ya pensando en la retirada. Decido continuar por si por algún misterioso milagro quizás pueda encontrarme algo mejor un poco más adelante. Al paso por el avituallamiento al inicio de la segunda vuelta, paro un rato largo y, de perdidos al río, me tomo un gel por primera vez en mi vida. Ha sido como si hubiera roto una especie de promesa, jajaja. El caso es que los dos o tres kilómetros siguientes fueron peores aún que todo lo anterior, decir catastróficos es poco, jajaja. Andando, pero además sin motivación ninguna, ni siquiera es de esas veces que ya no puedes con tu alma y que impedido para corretear intentas andar un poquillo rápido hasta que te vengan las fuerzas o las ganas de echar otro trotecillo, no. Aquí no, era un estar por estar, en contraste con los ánimos que te daban algunos voluntarios que ponían todo su empeño en alentarte. No corría ni cuesta abajo. Lo cierto es que tras esos dos o tres kilómetros se pasaba por delante del recinto donde estaban los boxes y la meta. Faltó "el canto de un duro" para que fuera hacia allí en lugar de seguir la carrera. Pero una vez más decidí continuar, darme otra oportunidad, esperar a ver si se obraba el milagro, porque desde luego tal y como iba era inviable continuar. También pesaron  en la decisión otras circunstancias como no defraudar a mis miles de seguidores (jajajaja); el que después de toda la tarde "en faena" para lo "poco" que quedaba (todavía 12 ó 13 km. no era tan poco) no lo podía dejar  y el hecho de que una retirada implicaría tener que volver otro año a acabar lo que dejaría a medias (no descarto volver a quitarme la espinita -si es posible con menos calor, claro-, pero no sería esa especie de "obligación" en la que me pondría una retirada).

En fin tras ese momento se iniciaba una bajada en la que parece que se produjo el milagro y comencé a trotar "a buen ritmo" (nótese el uso de las comillas y entiéndase lo que "a buen ritmo" podía significar en ese momento, jeje). Sería el efecto del gel, de que ya había bajado bastante la temperatura, de que el "descanso" previo  me había sentado bien, lo que fuera, pero sin ser para tirar cohetes a partir de ahí cada vez  he ido un poco mejor hasta el final, incluyendo un segundo gel al inicio de la tercera vuelta. Eso sí, ni por más que bebiera, de hecho como decía antes iba ya un poco empanzonado y algo revueltillo del estómago a lo que los geles supongo que también contribuirían algo, pero la estocada de la deshidratación ya la llevaba encima, continuamente me entraban unas terribles ganas de mear, para finalmente echar tres gotas y de un color más parecido al cognac que a la cerveza, jajaja. De forma recurrente me venía a la cabeza la pájara más gorda que he tenido nunca que fue hace unos años en el Puente de la Yunta camino de Monsagro un día de junio también de muchísimo calor. Incluso notaba que se me puso la voz "aflautada" como aquél día.

Finalmente, y esta vez sí que sí, con más pena que gloria, conseguí acabar los 20 kilómetros con el asombroso tiempo de 2:36:11, lo que supuso el segundo peor tiempo de los 243 participantes que acabaron, para acabar la prueba con un tiempo total de 6:18:44 en el puesto 232 de los 243.

Dejo un vídeo centrado, naturalmente, en los primeros, pero en el que se da cuenta de las circunstancias generales del día y de la prueba.



Por cierto, y fuera ya del tema por si a alguien le interesa, el Nortwest Triman (celebrado el 28 de junio, del que no hice crónica) se desarrolló de forma un poco parecida, natación regular, bici bien y carrera mal, pero el rejonazo en la carrera a pie no fue tan fuerte, digamos que no fue un pajarón descarado, sino el natural agotamiento de fuerzas.

lunes, 23 de marzo de 2015

Los 500 de Asís. De Santiago a Ciudad Rodrigo. Capítulo 8 y fin.

27 de agosto. Día 8. Almeida - Ciudad Rodrigo.

Despierto en Almeida con algo de sobresalto, está amaneciendo y suenan cercanas y atronadoras unas diabólicas máquinas que poco después descubro que son una desbrozadora y uno de esos aparatos que hay ahora de "soplar" hojas y hierbas. Unos operarios están limpiando la muralla y zonas cercanas a mi "dormitorio" (creo que unos días después hubo en Almeida una feria de turismo o algo por el estilo, supongo que estarían dejando todo en "perfecto estado de revista").

Mi dormitorio en Almeida
Viendo amanecer sobre la muralla desde la cama
Hoy sí las ampollas ya son preocupantes, además me duele otra vez el tobillo. Así que tras las operaciones de rigor de pinchar, limpiar y medio curar las ampollas y el oportuno antiinflamatorio me pongo en marcha con dificultad, me cuesta mucho y voy medio cojo y con dolores por unas cosas y otras, pero esto es así, poco a poco empieza a calentarse el cuerpo y los dolores van desapareciendo, cojo buen ritmo y camino bastante a gusto, incluso me animo a trotar alguno tramos.

Tras el paso por Vale da Mula en 8 kilómetros y medio desde que salí de Almeida me dispongo a cruzar el río Turones (Tourões, para ser más exacto, ya que lo cruzo desde le lado portugués)


Y estoy de vuelta en España.


Paso junto al Fuerte de la Concepción (digno de una visita para quien no lo conozca) y llego a Aldea del Obispo. Aún es pronto pero ya se nota el calor y me apetece una cerveza, además tengo que cargar el GPS. Sé que no va a haber mi gasolina súper en forma de Super Bock, pero por la cercanía con Portugal tengo la vana esperanza de que tengan botellines de tercio, pero no, por esta zona nuestra el tercio de cerveza se estila poco, así que me pido una jarrita mientras como algo y charlo con unos paisanos a la puerta del bar.

Bajada para atravesar la Rivera de Dos Casas y tras el paso por Castillejo de Dos Casas se inicia un tramo muy ameno junto al río atravesando encinares y piaras de marranos que corretean felices, hasta las proximidades de La Alameda de Gardón. Desde aquí, ya por una de esas carreteras solitarias que conozco de  montar en bici y a Gallegos de Argañán.

Llevo 24 km en poco más de 5 horas. Hora de comer. Entro en un bar preguntando si hay algo para comer o si me preparan un bocadillo. De momento el hombre me dice que no tienen nada, pero va a preguntarle a la mujer. Al poco aparece la mujer, es portuguesa, me ofrece una ración de bacalao "a bras" que tiene por ahí que acepto encantado. Para el que no lo sepa el bacalao "a bras" es una receta portuguesa, seguramente la más común en esta zona fronteriza. Menuda paradoja, voy a comer por primera vez comida típicamente portuguesa precisamente cuando ya estoy en España.

Hago una larga parada para comer y aprovecho para ir dando noticias de mi paradero, del camino que me queda por delante, de la ruta que seguiré y de la hora aproximada para llegar a Ciudad Rodrigo a todos los amigos que ya están más o menos al tanto de mi llegada y que me van preguntando, unos para acompañarme en los últimos kilómetros y otros para esperar a las puertas de la Catedral, meta de esta "peregrinación".

Tras el descanso y con la camiseta limpia, la que sólo había usado para cambiarme y no oler demasiado a "chotuno" en algunas ocasiones, cuesta reanudar la marcha, además el terreno tampoco ayuda: una sucesión de repechos y bajadas por un secarral con el calor apretando y sin una sombra. La parada ha sido más larga de lo que pensaba así que intento recuperar algo de tiempo, caminando rápido o incluso trotar aprovechando alguna bajadita. Aunque con la modorra del calor, de la comida y las pocas horas dormidas la noche antes parece que marcho meramente por inercia, yo creo que he llegado a caminar incluso medio dormido. Estaba en uno de esos momentos cuando veo aproximarse un ciclista. Hasta que no ha parado y no ha empezado a hablar conmigo no lo he reconocido, es mi primo Chago, el primero que viene a mi encuentro para acompañarme (y al único que voy a citar, porque luego se fueron uniendo más amigos y seguro que me voy a olvidar de alguno). La verdad es que su compañía me vino muy bien, llegó en un buen momento para ayudarme a superar esa "tontuna" que llevaba encima.

Poco después se van añadiendo más amigos, saludos, felicitaciones, ánimos, agua fría (aunque yo llevaba agua, poder beber algo fresco se agradece), fotos. Se van uniendo niños y mayores, unos en coche, la mayoría andando y se conforma una pequeña caravana, con tanto revuelo se ralentiza un poco la marcha, voy a llegar algo más tarde de lo anunciado, pero está bien, apenas quedan 4 ó 5  kilómetros por terreno conocido y cercano, lugares habituales de entrenamiento.

Entramos en Ciudad Rodrigo por el Puente cuando empieza a caer la tarde,


subida por la Colada, donde me dan la bandera del pueblo que llevaré los últimos metros y directamente a la Catedral.






Meta, objetivo cumplido.


Allí espera más gente, algunos amigos, algunos curiosos que se deben haber enterado de la noticia y se han acercado a curiosear y supongo que algún que otro turista despistado y un tanto asombrado; de haber llegado un poco antes parece que había estado incluso la prensa local, pero estamos en plena Feria de Teatro que es el acontecimiento cultural más importante que se celebra en Ciudad Rodrigo y a esa hora ya ha comenzado alguna obra. El caso es que el recibimiento me abruma, en cierto modo no sé muy bien a dónde atender entre saludos, felicitaciones y fotos, muchas fotos.


Amos, no me jodas, que parezco una estrellita de tres al cuarto.
Allí mismo Abel Atalanta, ideólogo y padre de la criatura que por cuestiones varias no pudo llevar a cabo, me entrega una copa de "finisher" con la que poso luciendo orgulloso una camiseta "Jaramuga".



Somos "Jaramugos" y hacemos "Jaramugadas", retos deportivos en ocasiones, como la presente, un tanto alocados e incomprensibles para la gente ajena a nuestro mundillo, y esta peregrinación  ha sido de las jaramugadas buenas de verdad, en primer lugar por la brillante idea de Abel y después por el planteamiento y por la ejecución. ¿Por qué lo hacemos?. No hay que buscar muchas razones, es así y no hay más, como reza nuestro lema "En tos lus frentis".

Estoy renegrío, entre el sol y la roña de unos cuantos días ya sin una ducha.
Después del ajetreo inicial una pequeña ronda hasta la puerta de la exposición que se celebra en el contiguo Seminario con motivo del 800 aniversario del paso de San Francisco de Asís por la ciudad, que en definitiva es el origen de este reto de los 500 de Asís





y una visita al otro lado de la catedral,


donde se encuentran estas escaleras para bajar al atrio y (os voy a contar un poco de historia ficción) de las que se cuenta, que por ellas bajó San Francisco cuando al llegar a Ciudad Rodrigo se estaba construyendo la catedral. Seguramente no sea más que una ocurrente invención, pero lo cierto es que para bajar a ese atrio hay tres escaleras similares y las otras dos están perfectamente restauradas y acondicionadas y en estas parece que se mantiene la deteriorada piedra original, como si no se hubiera querido tocar esa "reliquia". En fin, habrá que preguntar a alguien que verdaderamente sepa acerca de la catedral el porqué no se han restaurado.


Para acabar con los datos: hoy han sido poco más de 41 kilómetros en 8 horas y 52 minutos de marcha. 


En total, si el señor Garmin no ha fallado mucho, en números redondos desde Santiago han sido 490 kilómetros en 99 horas en ocho días, con un desnivel total de 10.300 metros positivos y 9.900 negativos.



Etapas:

1- Santiago-Pontevedra. 67´35 km. 10 h 33´.
2- Pontevedra-Rubiaes. 70´8 km. 12 h 05´.
3- Rubiaes-Guimaraes. 81´63 km. 15 h 26´.
4- Guimaraes-Mesao Frio. 65´27 km. 13 h 33´. 
5- Mesao Frio-Gouviaes. 40´04 km. 10 h 25´.
6- Gouviaes-Peroferreiro. 51 km. 11 h 43´.
7- Peroferreiro-Almeida. 71´46 km. 16 h 29´.
8- Almeida-Ciudad Rodrigo. 41´18 km. 8 h 52´.

Algunos compañeros de viaje:

Mi pulsera del "todo incluido" de las vacaciones.



Las zapatillas (y el maltrecho tobillo). La verdad es que ya estaban en las últimas cuando decidí llevarlas frente a otras más nuevas, pero para tanto kilometraje preferí llevar unas ya "hechas" y creo que cumplieron bastante bien.



Algunas conclusiones.

Inicialmente este iba a ser un capítulo más amplio, pero el tiempo transcurrido hace que muchas de las conclusiones hayan caído ya en el olvido y queden sepultadas por el buen sabor de boca que la memoria selectiva hace prevalecer sobre los malos momentos, que tienden a olvidarse, o al menos no recordarse como tan malos.

En cualquier caso sí que es cierto que al acabar no estaba especialmente satisfecho. Sí, había conseguido cumplir el objetivo, incluso pese a la lesión del tibial, que estuvo a punto de dar con  todo al traste, casi había cumplido los planes en cuanto a los días de marcha previstos. Sin embargo no estaba muy conforme con la forma de lograrlo, habían sido demasiadas horas, y no sólo una vez producida la lesión, los días anteriores también había empleado más horas de las deseables, todo ello fruto de una deficiente preparación. Había sido todo un poco "al estilo jaramugo", un poco a la buena de Dios, sin un verdadero entrenamiento para afrontar el reto con garantías, confiando demasiado a la experiencia (aunque nunca había hecho algo, ni por aproximación, tan largo por etapas), a la veteranía, a la dureza de cabeza, a lo que muchas veces hemos llamado "tener el cuerpo hecho" a la ultra distancia. Y evidentemente sin todo eso habría sido imposible, pero no era suficiente. El plan inicial era correr más y caminar menos, Al final (y, como digo, no sólo por la lesión) he caminado mucho, teniendo que suplir con más horas lo que no lograba con más velocidad. Claro, que por otra parte no esperaba un terreno tan duro de subidas y bajadas tan fuertes los primeros días ni tanto asfalto, pensé que el camino sería mas pistas y senderos, pero el "urbanismo" del norte de Portugal con pueblos y aldeas unidos unos a otros sin solución de continuidad hace que transites continuamente por asfalto o lo que es peor por adoquinado.

Desde luego al acabar e incluso mucho tiempo después, habría descartado rotundamente repetirlo, ahora mismo creo que lo seguiría descartando, pero ya no sería tan rotundo, jajaja. Además juega el aspecto de sacarse una pequeña espinita. 

Por otra parte he "conocido" lugares y ciudades maravillosos, y digo conocido entre comillas porque apenas ha sido un paso fugaz, un visto y no visto, sin poder saborearlos ni disfrutarlos. La mayoría de esos lugares quedan pendientes de una visita más reposada. Sin embargo en el momento de acabar, salvo los lugares más destacados, apenas tenía recuerdos ni referencias de la mayoría. Ha sido al escribir esta serie de crónicas cuando la memoria se ha ido refrescando contrastando algunas notas, mapas, rutas y fotos. Precisamente esa es una de las razones por las que se ha retrasado tanto el escribirlas, cada vez que me ponía a ello se me iba el tiempo en primer lugar desplegando todas las fuentes de información necesarias para avivar la memoria y luego recordando lugares, situaciones o personas. Fundamental para ello las nuevas herramientas tecnológicas, particularmente los "tracks" proporcionados por el GPS que con el grado de nitidez que permite la ampliación de las imágenes de satélite me ha permitido casi revivir cada paso, pero al mismo tiempo me ha llevado muchas horas. Así mismo fundamental, mejor dicho indispensable la página del Camino Torreshttp://caminosantiago.usal.es/torres/ ) que describe el camino que empleó D. Diego de Torres Villarroel, Catedrático de Matemáticas de la Universidad de Salamanca para ir en 1737 de Salamanca a Santiago. Indispensable en el momento inicial de esta aventurilla pues es el camino que, a la inversa, he seguido yo y de donde tomé todo lo necesario para trazar la ruta. Y fundamental también en el momento final, pues las descripciones de cada una de las etapas y las numerosas fotos que las acompañan han sido el complemento necesario para traer a la memoria buena parte de los recuerdos plasmados en las crónicas.

Las cosas y los casos.

Y para acabar algunas de las cosas que van a quedar para siempre como recuerdo de los 500 de Asís.

En primer lugar mi Credencial de Peregrino. Normalmente es el documento que se usa para acreditar la peregrinación hacia Santiago mediante el sellado en albergues, parroquias e incluso bares de los distintos lugares de paso (es el mejor recuerdo que tengo de mi peregrinación a Santiago hace ya un montón de años). En mi caso no tenía nada que acreditar más que ante mí mismo, pero sí la quería para documentar el paso por tantos y tantos lugares, sin embargo por unas cosas y otras me aburrí pronto y únicamente la sellé hasta el segundo día, en el primer lugar en que dormí en Portugal. Sí que quise tener el sello final, el de la exposición de Ciudad Rodrigo.



La copa. El bueno de Abel quería entregarme algo en el momento de acabar, algo con que escenificar el cumplimiento del objetivo. Tratándose, en principio, de un reto de carácter deportivo lo más recurrente era una copa, aunque a él no le gustase mucho y se arrepienta de no haber tenido una mejor ocurrencia. Da lo mismo, lo que cuenta es la intención. Gracias. 






Aunque en principio la idea de los 500 de Asís era algo meramente nuestro, el tema fue teniendo cierta difusión a través de medios de comunicación locales y llegó a conocimiento de los organismos encargados de la conmemoración oficial del Año Franciscano. De modo que gracias a la iniciativa de José Ramón Cid se me hizo un pequeño reconocimiento "oficial" en la sede de la Exposición con entrega de un libro relativo al paso de San Francisco por España.




Un reconocimiento inesperado y más entrañable fue el que se produjo en la San Silvestre de Martiago. Los organizadores de una modesta "carrera de pueblo" (por supuesto dicho con todo el cariño del mundo), Agustín y Floren tuvieron conmigo el enorme detalle de entregarme una placa (por cierto, pedazo de placa) por sorpresa al acabar la carrera. Muchas gracias a ambos, así como a los que, sabiéndolo, contribuyeron a mantener la sorpresa




Pero si hay una cosa que apreciaré siempre y por encima de todo como recuerdo de estos 500 de Asís es esta camiseta obra de Susa, dibujada a mano, que reproduce al San Francisco "orejón" de la catedral. Muchas gracias comadre y un enorme beso.




Así, con estas mismas fotos con que iniciaba la primera de esta serie de crónicas hace ya muchos meses las cierro ahora, dando las gracias también a todos los que se interesaron por mi reto deportivo-peregrinación de Santiago de Compostela a Ciudad Rodrigo en agosto de 2014, a los que me aconsejaron y animaron en los momentos difíciles, a las buenas gentes que fui encontrando por el camino dispuestas a ayudar, a los que siguieron en su día mis venturas y desventuras y a los que las han seguido después a través de estas crónicas, a los que me acompañaron en los últimos kilómetros y a los que me recibieron y retrataron cual estrella (fotos que ilustran esta crónica) junto a la catedral.

Y con el lema franciscano me despido:

PAZ Y BIEN.