martes, 5 de agosto de 2014

El pregón.

Entrada escrita en tres actos:

El primero, el pregón original "compuesto" para una peña en los Carnavales del 2006 (Peña El Farinato se vino a llamar después, o quizás ya se llamaba antes, pero yo no me había enterado).

El segundo, un intento de reproducirlo por aquí en fechas cercanas a los Carnavales de este 2014, al que corresponde la introducción de más abajo, que sin embargo se vio truncado por algún problema técnico que finalmente no me dejó publicarlo en el blog.

Y el tercero el, al parecer, definitivo para reproducirlo finalmente, a cuenta del pregón de Abel Atalanta el viernes pasado para las fiestas veraniegas del Barrio del Puente y la conversación posterior en la que se recordó "lo mío". Sin duda mucho más serio, documentado, cargado de sentimientos y de calidad el de Abel (recomiendo su lectura) que estos ripios míos, que no dejaban de ser una chanza, pero que a él le siguen pareciendo buenos (¿?). Sin duda sus recuerdos están ofuscados y distorsionados por el tiempo pasado, la amistad o algún chato de más. A ver si ahora sigues manteniendo la misma opinión, jajaja.

En fin, allá va con la introducción de la que hablaba antes:



Estos días carnavaleros en el curso de absurdas conversaciones salió a relucir mi viejo pregón. Rebuscando lo encontré y a punto he estado de ir soltándoselo por ahí a todo bicho viviente, pero me contuve a tiempo, eso sí, una vez desempolvado y en estas épocas de amigos literatos con sesudas composiciones yo traigo un estilo, digamos ripioso, "literatura costumbrista de andar por casa". Para los forasteros la mayoría de las cosas serán incomprensibles e incluso para los locales que no tengan buena memoria muchas cosas tampoco tendrán sentido. No en vano corresponde a los Carnavales del 2006. En principio para darlo en una peña, pero que ese año por circunstancias que no vienen al caso no fue tal peña, ni tuvo sede ni ya se contaba con pregón alguno, pero a última hora lo "enfilé" y a falta de sede y de convocatoria oficial para soltarlo, lo fui repitiendo a salto de mata en varias ocasiones por bares o calles según iba encontrando público potencialmente interesado, jajaja, hasta por teléfono, por lo que dependiendo de las circunstancias leía unas partes o me saltaba otras (creo que nunca lo leí entero) . Posteriormente la Peña ya se ha consolidado como "Peña El Farinato" así pues este fue mi pregón.

  
                Un soneto me manda hacer Violante,
                   En mi vida me he visto en tal aprieto,
                   Catorce versos dicen que es soneto...

 Esto es lo primero que se me vino a la cabeza cuando hace dos años me vi obligado bajo graves amenazas del amigo David a aceptar el oficio de pregonero para este especial año de Las Edades del Hombre , toma, nada más y nada menos que  el “histórico año para el despegue de nuestro pueblo”, eso es lo primero que pensé, en mi vida me he visto en tal aprieto.

         Así que empecé a darle vueltas: qué hago, qué digo, pues nada, empiezo con cita poética, de Lope de Vega el “Fénix de los Ingenios”, y ya doy un toque cultural al pregón en este año tan señalado.

         Pero, ¿y después?.

         Bien, lo lógico parece empezar por el principio, así pues, empecemos por el principio:

         Buenas noches excelentísimas autoridades (civiles, militares y eclesiásticas), (si las hubiere...), hermosas y distinguidas reina y damas del Carnaval, y sus apuestos acompañantes, buenas noches también al del carrito de los helaos, al perejil de todas las salsas, al bombero torero..., señoras y señores, amigos todos.

         Supone para mí un honor y un reto ser pregonero en esta histórica y bella localidad de Ciudad Rodrigo en esta su fiesta grande, el Carnaval del Toro. Como digo, supone un honor por mi especial vinculación con vuestra ciudad, ya que una vez pasé por aquí camino de Portugal y paré a echar gasolina, lo que me permitió ver de lejos la Catedral y sentirme como un “mirobriguense” más; y así en el momento en que  recibí el encargo de pregonar el Carnaval “mirobriguense” sentí que no podía defraudar las ilusiones de todos los “mirobriguenses” por escuchar mis hazañas empresariales y las hazañas deportivas de mis muchachos, todos ellos vestidos de blanco y revolcándose por el suelo haciendo la cucaracha.
  
         Pero rápidamente me di cuenta de que no podía empezar así, que eso ya lo había dicho alguien anteriormente (o algo parecido).
  
         Así que seguí dándole vueltas a la cabeza y “voilá”, me vino otra idea:

(Léase con acento andalú)

         Buenas noches excelentísimas autoridades (civiles, militares y eclesiásticas), (si las hubiere...), hermosas y distinguidas reina y damas del Carnaval, y sus apuestos acompañantes, buenas noches también al del carrito de los helaos, al perejil de todas las salsas, al bombero torero..., señoreas y señores, amigos todos.

         Sin duda en esta fiesta del Carnaval del Toro se produce la más bella simbiosis que se puede dar en la naturaleza, la del caballo y el toro bravo, los animales más bellos que el creador puso sobre la faz de la tierra; estampa que tiene  su expresión más destacada en la figura de un jinete entre las recias encinas del cortijo, vestido de corto, con la garrocha en la mano y dispuesto a conducir la manada de bueyes y toros bravos ...,

         Pero nuevamente me di cuenta de que eso también  estaba inventado, de que seguramente lo hubiera dicho algún Domecq para la Peña del Caballo, así que intenté otra opción:

         Buenas noches excelentísimas autoridades (civiles, militares y eclesiásticas), (si las hubiere...), hermosas y distinguidas reina y damas del Carnaval, y sus apuestos acompañantes, buenas noches también al del carrito de los helaos, al perejil de todas las salsas, al bombero torero..., señoreas y señores, amigos todos.

         Sin duda en esta fiesta del Carnaval del Toro se produce la más bella simbiosis que se puede dar en la naturaleza, la del caballo y el toro bravo, los animales más bellos que el creador puso sobre la faz de la tierra; estampa que tiene  su expresión más destacada en la figura de un jinete entre las recias encinas de la dehesa, vestido de charro, con la garrocha en la mano y dispuesto a conducir la manada de bueyes y toros bravos ...,

         Y otra vez sentía que eso ya lo debía haber dicho algún Tabernero para la Asociación Charra del Caballo.
  
         Así que, nada, sigo sin una idea original, vamos a por otro intento:

         Excelentísimas autoridades, etc... (bueno, esto como veis se repite siempre, así que me lo salto, que ya lo habéis escuchado bastante), sigo: cuando hace 50 años unos cuantos amigos se juntaron en el Café Moderno para ayudar a torear a los maletillas que hasta aquí se acercaban había nacido la familia bolsinista.

         Esto tampoco me vale, también está inventado.
  
         Vamos a por un último intento, a ver qué sale:

         Excelentísimas autoridades, etc..., estos peñistas  que desde hace muchos años decidieron homenajear a personas especialmente vinculadas con el carnaval, por su farinatismo y que toman el nombre de la farinatísima Puerta del .... tampoco me sirve.

          Tengo que buscar algo relacionado con esta peña que me acoge, algo especial para brindarle a estos amigos que me han invitado a ser su pregonero, pero si no sé ni cómo se llama la peña, vamos que  ni siquiera sé si tiene nombre (vaya desastre de pregón), así que como por ese camino no había manera de continuar me salgo por la tangente y para decir algo original, uno que es de natural tímido y asustadizo, me tengo que disfrazar, de alguna manera he de ocultarme, sí, ya sé un sombrero y unas gafas oscuras (“Gafas oscuras pa que no sepan que está mirando y un diente de oro toa la avenida va iluminando”), coño, ya lo tengo:  un ciego, el Ciego Sabino.

  
         Quizás no sea un personaje muy conocido, pero ha pasado a la historia como un destacado miembro de la resistencia popular contra el gabacho, y así se lo ha reconocido el pueblo bautizando una de sus calles con su nombre, allá por las Tenerías, para escuchar siempre el rumor, cuando no el bramido, de las aguas del río Águeda.

         Cuenta la historia oficial que el bueno del Ciego Sabino, perdón, discapacitado visual, aprovechando su ceguera, digo discapacidad visual, se colaba entre las líneas enemigas en los sucesivos sitios y sin despertar sospecha alguna entre el ejército invasor llevaba y traía informaciones, órdenes, armas, en definitiva, que allá en los principios del siglo XIX inventó, sin ser consciente de ello los servicios de espionaje.

         Pero la sabiduría popular, cuenta además que el discapacitado visual Sabino (aunque ahora ya no estamos en la oficialidad y podemos prescindir del lenguaje políticamente correcto, y llamar a las cosas por su nombre) decía, que el Ciego Sabino además de héroe en la francesada era pendenciero, socarrón, borrachín y coplero, así que permitidme que me apropie de su personalidad para intentar decir algo ocurrente en este vuestro y mío pregón de los Carnavales, que, por cierto,  siempre fueron, son y serán los Carnavales, no esa mamarrachada que se estila ahora de etiquetar las cosas y envolverlas para el turismo y llamar a estas  nuestras fiestas con el pomposo nombre de Carnaval del Toro, qué leches, para los farinatos son Carnavales, en plural y con mayúsculas; claro que para alguno de nosotros también cabe el riesgo de que se reduzca al Carnaval del Toro, pero no el de los mozos que corren calle arriba, calle abajo delante o detrás del toro, sino el de los mozos que corren calle arriba, calle abajo, pero dentro del toro, de la calle del Toro me refiero, claro.

Así que vamos con el ripio compuesto por el Ciego Sabino para la ocasión:

Vengan aquí los señores

Acérquense a este estrado
Que les voy a relatar
Unos sucesos señalados.

En este importante año
Celebra la población
Grandes acontecimientos
Que puestos en orden son:

Carnavales el primero,
Para bailar y disfrutar,
Que luego la Cuaresma
Es muy larga de pasar.

Ya lo escribiera el poeta
Allá por el siglo quinceno,
Juan del Encina su nombre,
Poned atención que este es bueno.

Músico y poeta que fue,
Gran trovador resultó,
Así que escuchad sus palabras
Que yo sólo pongo la voz:



“Hoy comamos y bebamos,
Y cantemos y holguemos,
Que mañana ayunaremos

Por honra de Sant Antruejo
Parémonos hoy bien anchos.
Embutamos estos panchos,
recalquemos el pellejo:
que costumbre es de concejo
que todos hoy nos hartemos,
que mañana ayunaremos.

Honremos a tan buen santo
Porque en hambre nos acorra;
Comamos a calca porra,
que mañana hay gran quebranto.
Comamos, bebamos tanto
Hasta que reventemos,
Que mañana ayunaremos.

Bebe, Bras, más tu Beneito.
Beba Pedruelo y Lloriente.
Bebe tú primeramente;
Quitarnos has desse preito.
En beber bien me deleito;
Daca, daca, beberemos,
Que mañana ayunaremos.

Tomemos hoy gasajado,
Que mañana vien la muerte;
Bebamos, comamos, huerte,
Vámonos carra el ganado.
No perderemos bocado,
Que comiendo nos iremos,
y mañana ayunaremos”.




Cultural y religioso
el segundo, las Edades,
qué mejor muestrario
que exponerlo en Catedrales.

Edades del Hombre llaman
A tan magna exposición,
Donde nuestro pueblo exhibe,
 de su arte, lo mejor.
  
El tercero, permitidme,
Que inserte yo una cuñita
Para hacer publicidad
De manera gratuita.

Una carrera hay en Junio
Por calles de la ciudad,
También los campos recorre
Sufrida, alegre y jovial.

Media maratón disputan,
De distancia bien medida
21 kilometrillos,
anímate y participa.

La organizan Jaramugos,
Buena gente y entusiasta,
de segundo son Jumentos,
no te creas que es de guasa.

 Pues bien, con tales motivos
Nuestro amado Consistorio
Quiere dejar todo el pueblo
En estado satisfactorio.

Así lo primero que hizo
Fue quitar los "arboles"
Para dejarlo todito,
Todito lleno de coches.

Quitaron los pinos del foso
Para no estorbar la visión
De nuestra querida muralla
Hacia la Puerta del Sol.

Pero en lugar de cuidar
Del glacis como un jardín
Lo llenan todo de coches
Dando vueltas por allí.

Y la Puerta de Santiago
La han llenado de bolones
Que a este ciego le parecen
Las que tiran los fanfarrones
(se hacen las gaditanas, tirabuzones...).

Pero lo más destacado
Son las obras por doquier,
Nos han levantao el pueblo
Toas las calles a la vez.

Parece el Ayuntamiento
La antigua mina de Enusa
Venga a hacer agujeros,
No se sabe bien qué buscan.

Y resulta que cavando
Algo se encuentra al final
Hallaron muros y tumbas
De la época medieval.
  
Pero qué piedras son estas,
Repetía el capataz,
Que leches de arqueología,
Esto nos va a retrasar.

Allá fueron con las palas,
No anduvieron con inventos,
Que ahora mismo ya está todo
Bien tapado con cemento.

La cosa es que con tanta obra
Es difícil circular
Y enseguida lo entendió
Un insigne concejal.

Una mañana pensó
Que pa ir al Ayuntamiento
No había nada mejor
Que ser libre como el viento.

Ni corto ni perezoso
“he de llegar volando”
y el vuelo libre probó
por encima del vallado.

En fin, amigos, me lío
Y me estoy yendo del tema,
Que empiezan los Carnavales
Y ya va a empezar la fiesta.

Además con qué razón
Ya lo dijo otro poeta:
“venga que ya es la hora,
la hora de las casetas”.
  
Como en los flines americanos,
únicamente un inciso,
todo lo aquí relatado
es puramente ficticio.

Si algún parecido encuentras
Con la triste realidad
Que sepas, amigo mío,
Que es mera casualidad.

Para acabar permitidme
Un brindis que viene al caso,
Viene desde la raya
De nuestro país hermano.

“Venha vinho, beberemos
molharemos na garganta
eu sou como o rusinhol
cuanto mais bebe, mais canta”.


Pero queridos amigos no olviden a este pobre ciego  que trató de entretenerles, ahora les toca corresponder a ustedes. Unas perrinas le pido, si me hacen el favor, que con esto del Euro ando jodío yo, ni pa un vino me llega con la no contributiva, si pueden echar una mano se lo agradecerá el de arriba, también yo lo agradezco, si a bien lo tienen, así que pongo el cazo y me despido con un abrazo.

lunes, 21 de julio de 2014

Rozar el cielo con mis manos. Iron de Vitoria 2014.

"¡Y quién pudiera subirse
a los varandales de la luna!,
coger el cielo con mis manos,
y contar las estrellas una a una".

"África", del disco Songhai. (Ketama, Toumani Diabaté, Danny Thompson).

Esto, que no es más que la crónica de una carrera empieza de más de serio y poético, requiere una pequeña explicación previa. Creo que ya lo he dicho más veces, tengo una "fijación" en el iron man, una cifra grabada: 12 horas. Ya, para muchos no será una gran marca, pero para mí es un número "de referencia". No es ni siquiera una obsesión, no es algo que realmente me preocupe conseguir, no son las 3 horas del maratoniano de cierto nivelillo, es algo distinto, es más bien una quimera, algo inalcanzable para mí, un imposible, como coger el cielo con las manos, pero que sin embargo está ahí como un faro que me marca el camino.

Y el pasado fin de semana en Vitoria, sin embargo, se alinearon los astros para que la quimera dejara de serlo, no salía ni mucho menos con la idea de que ese sueño imposible se pudiera hacer realidad, sin embargo las circunstancias de la carrera, sobre todo una excepcional bici (para mí) me permitieron rozar el cielo con la punta de los dedos, me dejaron soñar durante muchos kilómetros y unas cuantas horas con alcanzarlo, con tenerlo entre las manos.


En fin vamos con la crónica pura y dura.

Antes, una pequeña introducción del día previo, para nuevos lectores no muy versados en el triatlón, porque la víspera también es ajetreada. Los que ya sabéis de qué va esto os lo podéis saltar.

Viajo desde Burgos el sábado a primera hora de la tarde (gracias anfitriones), tengo que recoger el dorsal antes de las 5. Llego a Vitoria y en primer lugar voy a por el dorsal en la Plaza de la Virgen Blanca. Afortunadamente encuentro un sitio para aparcar bastante cerca. Son las 16:45. De ahí al hotel, también  céntrico y en esta ocasión sin tanta suerte para aparcar. Dejo parte del equipaje en el hotel y vuelta al coche a por la bici y con un par de bolsas para dejar en las transiciones. 


Cargo la bici en la furgoneta que las llevará hasta el pantano de Landa a unos 15 km de Vitoria donde será la natación y mientras sale el autobús dejo en la segunda transición lo que necesitaré para correr al día siguiente, en mi caso sólo las zapatillas y una gorra. Tras dejar la bici en boxes y el casco en la zona de transición, a desinfectar el neopreno para evitar la propagación en el pantano del "mejillón cebra" especie invasora y al parecer bastante dañina con el medio ambiente.

Vuelta al autobús y al hotel. Toca acabar con los preparativos para tenerlo todo dispuesto al día siguiente sin tener que madrugar más de lo necesario: dorsal, comida, ropa, zapatillas y gafas para la bici. El regalo de la bolsa del corredor es unas gafas de Spiuk, que me vienen de maravilla, porque me estaban haciendo falta y tenía que comprar unas.



En fin, que cuando acabo con los preparativos son más de las 9. ¿Y ahora, me quedo a cenar mi mierda tuper de pasta y ya no salgo del hotel o voy a dar una vuelta y ya cenaré luego?. Evidentemente no me voy a quedar encerrado. Salgo a dar una vuelta, recorro toda la parte vieja de Vitoria, me tomo una caña (grande) con un pincho (tampoco nada del otro mundo) a 4.-€ la jugada (jodo, aquí o eres rico o como para salir de pinchos, y viendo cómo estaba de gente por todas partes deben ser todos ricos).

Total que al final ceno pasadas las 11. Casi se me junta la cena con el desayuno.

Al lío. Despertador a las  5:30. Desayuno bien, sin hambre, pero el día va a ser largo. Paseíto hasta el coche a dejar el equipaje y al autobús que nos lleva de nuevo al pantano.

Ritual consabido: control para entrar en boxes y "marcaje", preparar la bolsa con lo necesario para la bici, comprobar 25 veces por lo menos la presión de las ruedas, el casco.... Y a embutirse en el neopreno. Mi pobre neopreno, está en su últimos días, aunque todavía le quedará dar guerra antes de la jubilación, pero está a punto de desintegrarse, de puro viejo, no recuerdo si es del 2006 ó 2007, tiene, entre otras muchas heridas rasgaduras en la zona de la espalda, donde tira el refuerzo de la cremallera, pero no es el clásico "uñazo", que también tiene unos cuantos, sino que yo creo que la goma ya está "pasada". 

El sobaco.
Zona de la riñonada, donde  más "tira" el refuerzo de la cremallera.
Parte trasera de la entrepierna, o sea, el culo.
Y a nadar. Se sale por tandas, pero un tanto desiguales: élite, femeninas, los del medio iron y al final los del iron, pero todos juntos, con lo que hay muchísimo atasco al principio. Brazos, piernas y espuma por todas partes, sin que puedas escapar. Poco después se me empañan las gafas, acierto a ver gorros rojos a mi alrededor y a seguir a los nadadores más próximos. Al cabo de un rato me extraño de no ver a nadie cerca, paro para desempañar las gafas y me veo desviado del camino de las boyas. Retomo la dirección correcta y a pasar la natación como mejor se pueda; cuando a mitad de la primera vuelta me adelantan algunos de los élite, que han salido 20 minutos antes. Sin más contratiempos que alguien que va demasiado cerca cuando ya se puede nadar perfectamente separado y cada uno a su aire, pero siempre te acabas "topando" con alguno que se te cruza (o tú a él, vaya usted a saber).


Primera vuelta 41:49 y segunda 44:23 para un total de 1 h 26´. Ni bien ni mal, dentro de lo "esperable". No han publicado una clasificación general con todos los participantes, sólo la han sacado por grupos de edad, y ni siquiera con el puesto en cada sector, pero viéndolo en este otro sitio, puesto 740, creo que de unos 814.

No encuentro la cinta para bajar la cremallera. Normal, la llevo sobre el hombro.
Ahora sí.
Zona de transición con un poco de atasco, y en 5:48 estoy saliendo de boxes en el puesto 715. He adelantado a unos cuantos en la transición, jeje.

Vamos a ver cómo se dan los 180 km de la bici. Cojo muy buen ritmo desde el principio y empiezo  a adelantar gente, mucha. Por el km 38, puesto 679. Por cierto, la crisis parece no existir en el mundo del triatlón, menudos pepinacos se gasta la mayoría de la gente, mucha buena flecha, no tanto los indios, jajaja. El día es perfecto, la mañana ha salido fresca y sin viento. Salgo sin nada de beber en la bici, a los pocos kilómetros está el primer avituallamiento y me ahorro llevar nada desde el principio. Otra cosa que me llama la atención es que muchos llevan hasta 4 bidones más los que vayan cogiendo en los avituallamientos, aparte restos de geles y envoltorios y demás que te encuentras tirados por la carretera. Yo en la bici suelo comer muy poco y si no hace calor también bebo bastante poco, al menos hasta la mitad de la prueba.


Primera vuelta, la pequeña, 53 km a 31´9 km/h. Ni en sueños, pero lo mejor es que voy comodísimo, muy fácil. Sigo adelantando a muchos participantes y feliz de la vida. Segunda vuelta, 70 km y 30´7 km/h. Esto sigue muy bien, a poco bien que se mantenga puedo empezar a pensar en cambiar de objetivos, ya no se trata sólo de acabar o acabar bien, ya puedo empezar a ilusionarme con una muy buena marca. Km 107 y sigo adelantando, puesto 625. Disfrutando como un enano, todo el aire que me había comido la semana anterior camino de Vitigudino está dando sus frutos. Por cierto, en la tercera vuelta se va levantando algo de aire, aunque no es es muy molesto. También se va notando el calor y el cansancio, la media, inevitablemente, va bajando, pero se mantiene cercana a los 31 km/h. Recuerdo un documental que había visto hacía unos días que decía que los guepardos no pueden mantener la altísima velocidad que alcanzan por mucho tiempo porque se les recalienta el cerebro y se morirían, jajaja, me aplico el cuento y aparte de bajar la velocidad (aunque no sea voluntariamente) me empiezo a echar agua por la cabeza, no sea que se me recaliente la sesera y me de allí mismo un patatús, jajaja. Además uno de mis problemas recurrentes, los fortísimos dolores en las plantas de los pies no aparecen de momento. Me empezaron a molestar por el km 130 más o menos y desde luego mucho menos que otras veces, no es un dolor fuerte y se alivia sacando en alguna bajadita el pie de la cala y dándole algo de libertad, también me echo un poco de agua y flojo las zapatillas. La tercera vuelta 57 km a 30 km/h, llegando a la segunda transición en el centro de Vitoria muy contento.

En total los 180 km casi clavados en 5 h 52´ a una media de 30´8 km/h que me dejan realmente satisfecho, para mí es casi impensable hacer esa distancia (1.100 m de desnivel) a más de 30 km/h. Como decía más arriba no han puesto una clasificación general con puestos en cada sector, pero me gustaría saber el puesto por comparación a otros, aunque según se lee por ahí estaría bastante desvirtuado porque al parecer ha habido "drafting" a lo loco, con grupos de 30, 40 ó 50 chupando rueda y a relevos. Yo desde luego en la zona que me he movido no había ni un grupo, si acaso algún agrupamiento puntual de tres o cuatro en algún adelantamiento, pero salvo dos que me adelantaron que iban perfectamente pegados y seguramente a relevos he visto bastante respeto por mantener distancias. Al final de la bici acabo en el puesto 577.

En toda la bici he comido, de lo que llevaba yo una barrita y unas gominolas (ni la mitad de las que llevaba), de los avituallamientos (8) creo que 5 ó 6 medios plátanos y he bebido dos o tres bidones de agua y otros tantos de acuarius (no los daban llenos del todo), más el agua que me he echado por la cabeza y en los pies.

Después de una bici tan buena la mera quimera se va materializando, haciendo menos de 6 horas en la bici lo que no era más que un sueño pasa a ser un objetivo real y factible, a partir de ahora hay que correr no sólo con la vista puesta en la lejana meta, sino también con un ojo en el cronómetro. Sí, ya sé que muchos diréis que bastante es con acabar, pero no puedo dejar pasar la oportunidad que se me ha presentado, no era para mí un objetivo inicial, sobre todo porque como decía al principio lo veía inalcanzable, pero teniéndolo a mano no voy a desaprovechar la ocasión sin pelear.

Poco más de minuto y medio de transición y vuelvo a adelantar algunos puestos, salgo a correr el 561.

La carrera son 4 vueltas, en las que se pasa por el centro, por la zona de meta, por zonas de paseos, de parques con mucha animación y una zona un poco más solitaria, pero también urbana, nada de correr polígonos ni extrarradios y bastante sombra. Como ya había sucedido en la bici, extraordinario despliegue de voluntarios y avituallamientos muy completos, en los que bebo agua, acuarius y coca cola y comer no como nada sólo en un par de ocasiones me meto en la boca unos frutos secos y unas patatas fritas por cambiar el gusto y al final si no recuerdo mal también probé un trozo de melón. Pero sigo diciendo que en triatlones largos falta cerveza, ese cañero del Ironcat no se me va de la cabeza. A diferencia de la bici, en la carrera a pie sí que suelo beber bastante. También en los avituallamientos hay unas piscinas hinchables con agua para refrescarse, aunque no hace mucho calor, viene bien remojarse de vez en cuando la cabeza o las piernas.


Empiezo a correr cómodo, más fácil de lo que pensaba, en torno a los 6´/km, paso por el control del km 4`5, puesto 567 he perdido algunos puestos, control del km 15, me mantengo, puesto 565. He dado las dos primeras vueltas al circuito, la mitad de la maratón en 2:13 (no tengo marcado el primer paso por meta, pero si no recuerdo mal debió ser 1 h 3´más o menos y la segunda 1 h 10´). Corriendo relativamente a gusto, cierto que a veces pareces venirte abajo, pero después del paso por los avituallamientos al beber y refrescarte se recuperan las ganas, incluso las piernas.

El sueño de las 12 horas sigue al alcance de la mano, es más, es ahora, cuando ya va mediada la maratón y sigo estando dentro de los cálculos cuando se ve cercano, aunque no será fácil, llevo 9 h 40´y me quedan 2 horas y 20 minutos para hacer 21 km., un poco apurado, pero no es imposible. En la tercera vuelta aún voy relativamente bien, pero siento la necesidad de parar a caminar algún rato más de lo que me gustaría, la pelea del angelito del hombro derecho animando a continuar con la lucha y el diablillo del izquierdo animando a parar y dejarse de tanto esfuerzo es continua. Al final, recordando que el año pasado hice más rápida la última vuelta que la tercera una vez que ya no hacía calor, llego a una entente cordial: haré algunos tramos caminando lo más rápido que pueda para llegar un poquiiiito más descansado a la última vuelta y darlo todo en ésta. En el control de paso del km 25´5, he vuelto a perder algunos puestos, soy el 571.

Sin embargo hay cosas que no entran dentro de las matemáticas hay factores que se escapan de la pura lógica. Más o menos a falta de un kilómetro y pico para la meta, en la C/ Prado y la entrada a la Plaza de la Virgen Blanca y hasta meta es donde más gente se concentra, intuyendo cercano el final empiezan a animar muchísimo, la energía que trasmiten es impresionante, en esos tramos se te olvidan dolores, molestias o cansancios y sólo corres y corres como si acabaras de empezar; seguramente el cronómetro diría que no es así, pero aquí lo que cuenta es lo que tú sientes... y te sientes volar. No soy mucho de emociones en carreras ni siquiera al cruzar la meta cuando mucha gente, en ciertas pruebas muy duras, llora de emoción, pero ese kilómetro de la tercera vuelta ha sido de lo más emocionante que he pasado en toda mi vida deportiva, de verdad que se me pusieron los pelos de punta.

Por cierto, hablando de ánimos, es muy agradecido llevar el nombre en el dorsal y que te animen de forma personalizada. Ya cuando el nombre que pone es el tuyo... es la leche, jajajaja.

No sé que lío prepararían con los dorsales, durante la bici adelanté al 1041 y ponía mi nombre, pensé que habrían cambiado nuestros nombres, pero al mirar si el 1041 se llamaba Antonio veo que no, que Antonio era el 1043, jeje. Incluso en el vídeo de meta que puse hace unos días en el facebó se oye al comentarista narrar la entrada en meta de "Antonio".
Pero me queda una vuelta, hay que volver a la dura realidad de los números, he dado la tercera vuelta en 1 h 12´, por tanto me queda 1 h y 8 minutos para hacer la última, 10´5 km, muy complicado, pero aún factible. Más o menos hasta la mitad voy bien, quizás un poquito retrasado del objetivo, pero manteniendo el ritmo anterior, de hecho en el control del km 36 he adelantado un montón de puestos, soy el 545, se ve que a mucha gente le había dado el bajón y yo me iba manteniendo, pero de la mitad de la vuelta hasta el final cambió el cuento y seguramente todos esos me volvieron a adelantar. Después de uno de los avituallamientos en el que fui caminando algo más de rato del que hubiera querido me fue casi imposible volver a trotar, dolores de piernas, amagos de calambres en gemelos y tibiales y mucho cansancio, ahí perdí tiempo e ilusiones, dando por finalizado el sueño. Después de 220 km de nadar, pedalear y correr me había despertado dándome de bruces con la realidad durante no más de 4 ó 5 kilómetros en los que fui renqueante y en los que las veces que intentaba trotar un poco era un suplicio quizás más ya por abandono de la lucha que por verdaderos problemas físicos (al margen del natural agotamiento, claro), aunque todavía fui alternando caminar con un trote absolutamente cochinero. Pero otra vez, como por arte de magia, todas esas penalidades se acabaron al llegar de nuevo a ese último kilómetro y medio mágico y volví a "correr" sin pensar en dolores sólo en disfrutar y agradecer los aplausos y en recoger el premio que me esperaba al final de una alfombra azul.


Por acabar con los datos: la última vuelta la hice en 1 h 25´ para acabar la maratón con con un tiempo de 4:51:57 y el Iron con 12:18:13, puesto 577, curiosamente el mismo en el que acabé la bici.

Ahora a ver si por entrar en meta con las gafas Spiuk me toca una inscripción para el año que viene que dicen que iban a sortear, jeje.
En fin, este ha sido el relato con fríos números y cálidas sensaciones de un sueño que se me presentó de forma inesperada, sin buscarlo, que me permitió tocar el cielo con las manos, pero que finalmente no me dejó atraparlo y se me escurrió entre los dedos. Para mí el tiempo que hice sigue siendo extraordinario, pensándolo fríamente hacer la maratón en poco más de 4 horas y media creo que era muy complicado, habría supuesto bajar 10 minutos el tiempo que hice aquí el año pasado, que me salió una maratón muy buena, pero sigo pensando que tengo ese margen de mejora, el problema es que pueda hacerlo otro día en que me salga también una extraordinaria bici.

De todos modos, quizás mejor así, que la quimera siga viva, que siga siendo el objetivo imposible por el que ilusionarse y quíén sabe si pueda atraparlo en la próxima ocasión. Lo que ya no me puede arrebatar nadie es lo conseguido.




Evidentemente, para despedir, la canción con la que abría la crónica y que le da (con algún "retoque") título: África. Una canción imprescindible, de las que más me han gustado en toda mi vida, de un disco imprescindible el Songhai de Ketama, Toumani Diabaté y Danny Thompson (salvo el tontorrón "Vente pa Madrid", concesión al "flamenqueo" fácil y single de enganche comercial). Es un disco delicioso donde se combina perfectamente la kora con las guitarras flamencas. De hace un montón de años, del 88, cuando se empezaban a hacer estas combinaciones musicales y se empezaba a oír música africana en España. Si no lo conocéis oíd la canción y oíd el resto del disco.

sábado, 3 de mayo de 2014

La Media de casa y el number guan.



Un año más la Media del pueblo, ese "hijo" que parimos (parieron) los Jaramugos hace 11 años y en cuya atención me vi involucrado desde su nacimiento, hijo que tras unos años dubitativos finalmente salió para adelante en nuevas manos adoptivas, sin despegarse del todo de sus padres biológicos, superando todas las expectativas iniciales y que no para de crecer.

Este año tocaba de nuevo correr, además quería correr fuerte y bien. Sin embargo, como casi siempre, la preparación no había sido lo suficientemente buena: unos kilos de más que no he sido capaz de quitar en todo el invierno y la Semana Santa el fin de semana anterior con sus muchas comidas y bebidas y su única salida a correr que más que correr fue procesión penitencial. Ay, a veces echo de menos esos inviernos de hace unos años en que preparando la maratón de Badajoz que se celebraba a finales de enero salía a correr así cayeran chuzos de punta o hicieran todos los grados bajo cero del mundo. Este invierno en cambio cuando no era por una cosa era por otra, se me hacía tarde, hacía frío o simplemente no me apetecía salir a correr y además como nos cerraron la piscina ni siquiera podía hacer un mediano mantenimiento de forma física como los últimos años en que esos días desapacibles los aprovechaba para nadar.

Sin embargo de piernas no me veía mal del todo, algunos días estaba corriendo razonablemente rapidillo, eso sí se me acababa pronto la gasolina.

Puestos en antecedentes a modo de "excusatio non petita...", jajaja. No estaba muy seguro de cuánto podía dar realmente, pero bueno veremos, como dice Atalanta "lúdico en la preparación, agónico en la ejecución". Yo a darlo todo, sea mucho o poco lo que pueda dar, pero no dejarse nada dentro. Puestos a cuantificar 1:35 estaría bien, no es lo que habría esperado unos meses atrás, en que la tenía como "objetivo" pero para las condiciones actuales estaba bien.

Unos días antes me viene encima una nueva "responsabilidad", por obra y gracia de Atalanta soy el dorsal nº 1. Uysss, hay que cumplir dignamente con ese papel.

Tomando el relevo de los "galones" de manos de Fito, el nº 1 la edición pasada.
Pero además hay que echar una mano en lo que se pueda, como ya sabréis casi todos la Media Maratón de Ciudad Rodrigo en esta su segunda y brillante etapa está coorganizada por el Club Cazahítos, el Club Rincón Oeste y los Jaramugos y Jumentos. Por nuestra parte realmente sólo está involucrado Abel y los demás acudimos a ayudar cuando se nos requiere, nada de desvelos ni preocupaciones, como hormiguitas obreras solamente hacemos lo que se nos "ordena". Así el sábado por la tarde estuve colaborando en el montaje de la infraestructura en el pabellón, tampoco penséis que un trabajo para deslomarse, con muchas manos (como es el caso) se monta todo en un periquete y después reencuentros, saludos, charlas y cañas con amigos locales y visitantes.

El domingo también hay que echar una mano para montar la línea de meta, pero aparte del madrugón, el trabajo también es llevadero, otra vez muchas manos colaborando me permiten coger pronto el autobús para la salida en Sancti Spiritus.

Preliminares al uso con algunas fotos que quedarán para el recuerdo.



Y a correr.

Salgo bien, me cuesta un poco coger el ritmo en el callejeo por Sanctis, pero enseguida estamos en carretera. El día es ideal, de momento algo fresco a la sombra, pero mejor, ya llegaría el momento de pasar algún sofoco. El viento como se preveía es lateral incluso más bien favorable.


Cómodos y razonablemente rápidos los kilómetros en subida hasta el cruce de la carretera de Bocacara y estamos casi en mitad de carrera, en la bajada un par de kilómetros desbocado, sin miedo a cargar las piernas demasiado. La recta (km 13-15) bien, corriendo con ganas y, de momento, sin atisbo de flojear. Otra vez a tope y forzando en la bajada de San Giraldo y conociendo la subida que se avecina decido tomármela con calma, a modo de recuperación  acortando mucho el paso, de modo que me alcanzan algunos a los que había adelantado en la bajada previa, pero tan pronto acaba lo más duro vuelvo a apretar, son kilómetros difíciles, 17-18, donde suele estar el "muro" en la media, pero me veo con fuerzas, eso sí, se acabó la comodidad, en este momento viene a verme Paula Radclife (o como se escriba), es ahora cuando empieza mi particular repertorio de cabezazos, cabeza gacha y apretar los dientes como en las grandes ocasiones, y parece que da resultado, el ritmo sigue siendo bueno, no tanto el estilo, jajaja.

Kilómetro 19, entramos en el patio de casa, la calle Santa Clara, mucho ánimo, mucho público y entro en una nueva fase de mi correr "agonístico", los cabezazos dejan paso a la boca abierta queriéndome comer todo el aire, veo gente, recibo ánimos que agradezco, pero no presto mucha atención, sólo sé que necesito oxígeno. Eso sí, como a mitad de la calle hay una señora mayor que me anima de forma "ortodoxa" y cuando paso a su altura anima con un "venga gordito" o "ánimo el gordito" o algo parecido, no recuerdo qué dijo exactamente, desde luego lo de gordito lo dijo, jeje. Como decía  al principio soy consciente de que no llego en mi mejor forma, me sobran 3 ó 4 kilos, pero hombre tampoco es que esté tan gordo, jajaja, muy atrás quedan los tiempos en que sí habría sido lógico oír esos comentarios. Así que un poco sorprendido me vuelvo por ver si detrás venía algún otro "gordito". Compruebo que no. Vengo solo, el comentario efectivamente era por mí, así que me salió "pero bueno, que no estoy tan gordo..." o algo así con el descojono de otro grupito de espectadores que había cerca.

En fin, sigo a lo mío, centrado, apretando lo que puedo, paso por delante de la puerta de casa, la Glorieta, ánimos conocidos, entrada a la muralla, último esfuerzo, línea de meta, Atalanta casi bajo la pancarta y fin.


Al final contento con el resultado, sin estar en plena forma hice 1:34:05, que si no me equivoco es mi segunda mejor marca en media y no estuve tan lejos de la mejor (aunque sigo teniendo mejor marca en la mitad de un maratón).


Recuperado el resuello, charlo un rato con algunos compañeros y con Atalanta bajo la insistente impertinencia de un "ordenanza" y a por las cervecitas recuperadoras.

Después desmontaje de línea de meta: unas vallas por aquí, unas cintas por allá, esas pancartas por el otro lado, sube lo otro al camión... y a la fiesta del pabellón. Comida y charlas, recogemos todo lo del pabellón con mucha gente colaborando y alguna otra estorbando y a seguir la fiesta largamente, pero esa es otra historia.

Aunque parece que alguien no ha querido verlo ahí están algunos Jaramugos currando en el desmontaje de la meta.


Parte de la organización y voluntarios después de recoger todo lo del pabellón. Buen trabajo.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Ultra Doñana 2013. Arrancada de caballo, parada de burro.


Sevilla, Puerta de Jerez, sábado 9 de noviembre, 8 de la mañana.


Estoy tranquilo. El día parece perfecto. La distancia larga, pero asequible. El desnivel mínimo. Los entrenamientos... bueno, los entrenamientos lo de siempre, un poco caóticos, pero allá vamos. Sólo se me presenta una duda, el fin de semana antes en una salida de unos 18 km. acabé con un dolor en la planta del pie derecho (ligera molestia también en el izquierdo). No es la primera vez que me pasa, pero casualmente viendo el foro de carreraspopulares esos días me enteré de que hay una lesión (o un grupo de lesiones) que se llama metatarsalgia: un dolor en la parte delantera de la planta del pie, el síntoma más identificable es la sensación de correr con una chinita o una pequeña bola bajo esa zona del pie. Como digo ya me ha pasado más veces, no recuerdo cuándo ni qué consecuencias o duración pudo tener, pero si sabes como se llama una lesión parece que es más grave, jajaja. Así que toda la semana con hielo y con precaución dudando de si en una carrera tan larga como la que me esperaba el dolor sería soportable o acabaría por vencer (incluso llevé el frontal en la riñonera. En condiciones normales no tendría problemas para acabar de día, pero por si acaso) . Por lo demás todo bien.

Altimetria

En la salida me coloco más o menos delante. La marcha es "neutralizada"  durante los primeros 6 km hasta llegar a San Juan de Aznalfarache y a un ritmo superior a los 5 min/km voy en el grupo de cabeza sin grandes esfuerzos, de hecho en algún momento llego a encabezar la prueba tras el coche, al que parece que vamos empujando para que vaya más rápido.

En el km. 6 se aparta el coche y a correr, tampoco mucho, algo menos de los 5 min/km, porque poco después empieza la que será la única cuesta que podemos llamar como tal, unos 4 km en los que se sube de 0 a 100 (redondeando). Hasta ahora todo asfalto, unos 10 km. A partir de ahora entramos ya en pistas y caminos anchos (creo que por allí los llaman "carriles"), empieza el verdadero camino al Rocío.

Sigo muy cómodo con un ritmo en torno a los 5´ km, o algo inferior. Feliz de la vida. Pienso en que todas las ultras tenían que ser así de llanitas, jajaja, que se puede correr muy bien, no esos cuestoncios matadores. Eso sí, el entorno no tiene nada de espectacular: olivares, camino ancho, llano, sin sombras y sin nada destacable, bueno sí en alguno tramos, sobre todo al principio, destacable por negativo: bastante basura y escombros hasta que nos alejamos de todo núcleo de población o zonas de pequeñas fincas y corrales.


Km 20 en 1:40 o algo menos. Esto es demasiado rápido, lo sé, pero es difícil aflojar si vas bien. Por el km 24 ó 25  un ciclista que viene en sentido contrario me canta el puesto, el 47. Ya lo que faltaba chaval, ¿ahora hasta vas a ir pensando en hacer "puesto"?. Lo justo, como para aflojar. Al contrario parece que siempre hay alguien "a tiro" para pasarlo. Sin embargo sería el canto del cisne. A partir de ahí los kilómetros se fueron haciendo más lentos, por ahora en torno a 5´30, ritmos que nunca volvería a recuperar. Y empieza el rosario de adelantamientos (de momento un rosario, poco a poco, luego ya veremos), que me adelantan a mí, se entiende, no que yo adelante, jajaja.

Este tramo (km 27 más o menos) es lo más parecido a un sendero que pasamos, era una zona en que el camino estaba encharcado y para evitar los charcos y el barro se pasaba entre los árboles al lado del camino.
Parece que la gasolina se va acabando, ya siento la necesidad de hacer algunos ratillos andando y el calor, sin llega a ser excesivo, empieza a dejarse notar.

Km. 39 avituallamiento de Villamanrique de la Condesa, como y bebo bien, que ya lo iba necesitando. Y para adelante. Km. 40, después de la paradita en el avituallmiento, 3 h 37´. Joer pero si estoy casi en ritmos de maratón, jajaja.

Poco después sí que empezaría el declive definitivo, en el tramo entre Villamanrique e Hinojos (los dos únicos pueblos por los que se pasa una vez abandonado el entorno de Sevilla), unos 9 km de subida continua muy suave ya lo empecé a pasar mal. Calor, fatiga y me empezó a doler la planta del pie que hasta ahora había notado sólo con ligerísimas molestias. Ya alterno continuamente el trote con la caminata y  me empieza a pasar la gente "a chorros".

En Hinojos, km 49, me descalzo y aunque sé que no es el problema, reviso alguna posible arruga del calcetín o piedrecilla que me pudiese ir molestando. Ese ratillo sentado me viene muy bien y reanudo la marcha con 5 horas justas y energías renovadas que, naturalmente, duran poco, aunque quedan poco más de 20 km y por muy mal que se dé en un par de horas y media o tres estoy en meta.

El polvo del camino.

Al salir de Hinojos nos empezamos a adentrar en zona de pinares (ya  habíamos pasado alguno más pequeño antes), por fin estamos en terrenos del Parque Natural de Doñana, zona de influencia del Parque Nacional. Esto ya es otra cosa, no es que haya mucho más que pinos y camino, pero es  "más naturaleza", la hierba es de un verde luminoso y la verdad es que se alegra la vista, es un entorno muy atractivo.


Esta zona es la que asociamos a las imágenes que más o menos todos tenemos grabadas de las romerías al Rocío, con sus Pantojas y demás caterva y a las sevillanas que las acompañan y que, aunque no se quiera, todos hemos escuchado alguna vez con sus referencias al polvo del camino y a la sombra de los pinos.

Y la verdad es que polvo del camino hubo, tampoco tanto, porque las lluvias otoñales que habían hecho brotar esa verdísima hierba también había aplacado las polvaredas, no es que los caminos estuvieran húmedos, pero tampoco resecos y polvorientos, eso sí hemos tenido que pasar muchas zonas de arena fina y blanda como si fuera una playa, por otra parte la sombra de los pinos se agradecía enormemente a estas horas del mediodía.


Aunque no estaba yo para muchas alegrías. Los kilómetros se me estaban haciendo eternos, aparte de los dolores de los pies ya me dolían también las piernas, cansadísimo, tenía que parar por completo de vez en cuando y agacharme un poco a ver si se estiraban algo los músculos, me estaban dando también algunos amagos de calambres en los tibiales, en fin que iba fundido del todo. Es entonces cuando me acordaba de los alegres kilómetros iniciales, de esos dichos de la "arrancada de caballo y  parada de burro" o ese otro más "atlético" de "empezar como un viejo para acabar como un joven", de mis absurdas ilusiones de "hacer puesto" cuando todo era de color de rosa, incluso de que una ultra tiene que tener sus buenos cuestoncios para obligarte a caminar y no fundirte corriendo desde el principio, jajajaja, ¡cómo cambia el cuento!. Vamos vejestorio, pero en qué estarías pensando. La gente que me pasaba me dejaba atrás con mucha facilidad, incluso al ver cómo me pasaban algunos pensaba: bueno, van muy rápido, serán de los que corren por relevos. Pero no eran ellos los que iban rápido, era yo que iba lento, jajaja, modificando (naturalmente a peor) el tiempo previsto de llegada.

Tras 13 kilómetros de pinares por fin teníamos a la vista las primeras casas de El Rocío y tras un pequeño rodeo que no parecía venir a cuento (luego he leído que la organización lo hizo así precisamente para evitar el paso por más calles de El Rocío por ser, como realmente lo son, un tanto caóticas. Parece un pueblo de las películas del oeste donde andan los caballos, los carruajes, los coches y las personas cada uno como y por donde mejor le parece) me permití el lujo de hacer los dos últimos kilómetros a ritmo un poquillo más vivo para entrar en meta, a la puerta de la Ermita completando los 72´43 km (según mi Garmin) en 8:36. Tras pasar la meta y beber algo frío sólo estaba deseando descalzarme.


Al final, después de todo lo mal que lo había pasado es un tiempo bastante aceptable, me sale a 7:08 el km, que no está mal y puesto 198 de 386 que acabaron, lo que objetivamente está dentro de mis posibilidades y antes de empezar habría considerado un buen resultado, claro que he hecho 3 h 37´ en 40 kilómetros y 5 horas en los 32 restantes. Coño pues como los buenos casi "doblando" tiempos en la segunda parte, jajajaja.

La carrera en sí no es gran cosa en la mayor parte del recorrido, sí tiene el gran atractivo de hacer el "camino del Rocío",  lo que me llamó la atención desde el principio y me decidió a apuntarme tan pronto la conocí. En el aspecto organizativo razonablemente bien. Los voluntarios muy bien y animosos, además un destacable acompañamiento ciclista, algunos (muchos) formando parte de la organización, pero muchos otros, sobre todo en la primera mitad del recorrido, ciclistas que habían salido a hacer su ruta habitual de fin de semana. Todos con una palabra de ánimo en la boca, así como los vecinos de los pueblos que atravesamos e incluso los guardias civiles o policías locales que controlaban los puntos más conflictivos.

Ah, eso sí la llegada junto a la ermita una gozada, un precioso regalo para acabar.




Como aspecto más negativo el comportamiento de algunos corredores con el entorno. No sé si porque por las características de la prueba había mucho debutante en esto de correr por el campo que no está lo suficientemente concienciado de lo que significa o por qué motivo, pero he encontrado por el campo más basura de los corredores de lo que  sería deseable, desde luego no algo generalizado, pero sí más de lo que se suele ver en otras pruebas de montaña. También parece que la organización cumplió bien su papel y al paso de los últimos corredores fue recogiendo (al menos en el último tramo, el del Parque Natural, que por supuesto era el más delicado y a la vez el más conflictivo para obtener permisos en años sucesivos), porque en la entrega de premios el domingo por la mañana uno de los alcaldes de la zona se congratulaba de que los responsables del parque estaban satisfechos con la limpieza.

Y ya para acabar, esta semana he tenido las piernas cargadísimas, no con agujetas, pero sí con dolores y cansancio, sobre todo en los gemelos, bastante más que después de pruebas más duras.