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sábado, 21 de abril de 2018

Carrera Garganta de los Infiernos. 15 de Abril 2018.

El domingo pasado en Jerte, octava edición de su afamada carrera de la Garganta de los Infiernos. Y no es para menos, el recorrido es una maravilla, sin grandes montañas, ni grandes alturas sale un recorrido muy resultón jugando tanto con los valles (la Garganta de los Infiernos que le da nombre y alguna otra) como con los montes. Además creo que todos los años cambian algo el recorrido, desde luego, caminos y senderos creo que tienen de sobra para hacerlo.

Pese a lo que nos habían contado en la charla del día previo a mi no me pareció nada técnico.El día antes nos habían asustado (al menos a mí) con que había zonas muy técnicas, bajadas peligrosas, zonas muy pedregosas, tramos encharcados corriendo casi por regatos o directamente por ríos. Jodo, nada de nada. Nada comparable con las molestísimas piedras irregulares e inestables de nuestra Sierra de Francia o de Las Hurdes por ejemplo, y lo del agua... me cagüen, estos no han corrido nunca el Alto Sil, jajaja. Si apenas nos hemos mojado los pies nada más que para cruzar un río en que no dabas más de tres o cuatro pasos por el agua, y eso el que quería, que el que no quería mojarse, aun con riesgo de algún resbalón con cuatro brincos no se llegaría ni a mojar los pies (en un paso perfectamente protegido con cuerdas y cubierto por voluntarios para evitar problemas porque el agua sí que llevaba cierta fuerza).
El vadeo en la Garganta Chica (por ahí acabo saliendo también en no sé qué minuto).


Al contrario, para mí el tipo de recorrido y terreno han sido ideales. Subidas y bajadas no excesivamente pronunciadas, la mayor parte por caminos y senderos bien trazados, con piedras y rocas, naturalmente, pero nada del otro mundo, además la roca generalmente granito bien asentado, quizás el terreno que más me gusta para correr por el monte.
Y por las circunstancias meteorológicas el terreno blandito, pero sin encharcar y con poco barro, sólo en algunos tramos casi del final. Los primeros pueden hacerlo prácticamente todo corriendo, incluso para los lentos como yo la mayor parte es corrible. Eso sí, le meten tres subidas cortas pero que te dan la risa, jajaja. Seguidas, lo llaman "la corona", la primera la más larga de las tres (unos 300 metros) "el muro", la segunda no recuerdo y la tercera "la puntilla".


Coronando "el muro"

El día nublado, con ligerísima llovizna a ratos y niebla en las zonas más altas, un poco fresco, pero no frío, ideal de temperatura para correr (hablo, naturalmente, de mí, supongo que para otra gente haría un frío "casi polar") , eso sí con mucha humedad. La pena lo de siempre, que viene bien para correr, pero no ves un pimiento del entorno, y en ocasiones ni te sitúas por dónde andas.


Organización bien, quizás demasiado "precavida" (no sé si por iniciativa propia o por necesidades federativas), pero evidentemente cada uno se tiene que cubrir en sus cometidos, marcaje perfecto, incluso en ocasiones excesivo, buenos avituallamientos, voluntarios y protección civil en bastantes puntos y como decía al principio muy buen recorrido.

Por mi parte muy contento, he ido a gusto y sintiéndome cómodo casi toda la carrera. Salí bastante atrás y luego desde la primera subida al salir del pueblo me ha adelantado bastante gente. Sin embargo ya en la primera bajada y sobre todo en la siguiente subida he ida adelantando bastante, lo cual me deja algo sorprendido, porque siempre solía perder posiciones en las subidas, pero las que no son muy pendientes no las hago del todo mal. Adelantando gente casi durante toda la carrera, hasta los últimos 6 ó 7 km. en que he flojeado algo, quizás por simple cansancio, quizás por falta de avituallamiento (no he comido nada más que un trocito de melón y el jugo de tres gajos de mandarina y he bebido unos vasos de acuarius). Así que el final se me ha hecho algo pesado, y gente que me ha adelantado en esa última parte me ha sacado "bastante" tiempo en meta, pero me sigue quedando buen sabor de boca.

4 horas y 9 minutos para 27 km (a mí me salen 26) y pese a estar contento con mi carrera puesto 209 de 251 y el 21 de 27 de mi categoría. Y es que había bastante nivel, era no sé qué campeonato, o copa o algo de España, de Extremadura y no sé qué más, corriendo bastante participantes de selecciones regionales (este aspecto "oficialista" es lo que me llama menos de todo esto). Por contra me he encontrado con algunos amigos a los que hace tiempo que no veía y me he reencontrado con otros ya habituales en estas carreras del norte de Extremadura y sur de Salamanca.

Con algunos de los "lagartus" de Eljas

jueves, 23 de marzo de 2017

Tres Valles y Alto Sil. Doble doble.

Dos fines de semana de dobletes, en carreras de monte ya fijas e ineludibles en mi calendario (siempre que se pueda pillar plaza en ambas, que también se está poniendo más que complicado).
El fin de semana del 11-12 de marzo en la Sierra de Francia.
El sábado en el novedoso Downhill, aunque yo más castizo o más cateto (como prefiráis) prefiero llamarlo el Descenso o bien la Cuestabajo entre la Peña de Francia y El Maíllo.
Con Iván esperando para la salida de la Cuestabajo.
Mira que he subido y bajado veces por ahí, es más cuando yo empezaba a correr por el monte y empezábamos a "atrevernos" a bajar por ahí "medio corriendo" muchas veces pensé en una carrera por ese sendero, pero en aquellas épocas se me antojaba peligrosísimo.
Empezando a bajar. ¡A lo loco!.
¡Ay madre! y por dónde hemos acabado metidos desde entonces. Este año, gracias a la organización Tres Valles se hizo una novedosa carrera en descenso. Como decía con las veces que he subido y bajado por ese camino pensando que no se podía correr mucho y el pasado sábado día 11 bajé "como una bala",

no pensaba que pudiera correr tan rápido por ese terreno en ocasiones complicado sin dejar por ahí los dientes (y eso que fui de los últimos en la clasificación, jejje).

En meta en El Maíllo. Te pegas un buen sofocón.
Y el domingo los Tres Valles, la carrera larga. Ya más que consolidada (en sólo tres ediciones) no sólo en el calendario corremontes de la zona sino ya perfectamente asentada como una referencia nacional e incluso internacional, quizás demasiado grande ya para mi gusto, que siempre he sido de cosas más familiares, pero no cabe duda de que el trabajo bien (muy bien) hecho ha fructificado. En esta ocasión decidí ofrecerme a los amigos de la organización como voluntario para lo que hiciera falta y dejar libre una plaza ante la más que previsible avalancha de peticiones y me asignaron el papel de corredor "escoba" de la carrera larga. Perfecto, podría correrla sin necesidad de la tensión para conseguir dorsal en el momento de abrirse las inscripciones, tenía plaza garantizada, jajaja.

Cerrando con Iván en el Paso de los Lobos. Ya teníamos detrás a los primeros de la carrera corta.
Así que acompañado en primer lugar por Iván, luego por Guti y en el último tramo por Raúl, nuestra misión era velar por la seguridad de la parte trasera de la carrera, con lo que la hice mucho más tranquilo que los años anteriores.
Paso de los Lobos. Venga chavales, que sigo a lo mío.
Hasta Los Puertitos, donde el corredor al que acompañábamos se retiró y como ya estábamos fuera del tiempo de corte, Raúl el escoba que tenía que hacer conmigo el último tramo, ya había salido con los últimos participantes que habían pasado dentro del tiempo de corte. Por tanto ya no era necesario que continuara, no obstante decidí hacerlo ya por gusto personal, con el peligro de que los voluntarios y miembros de la organización que estaban en los pasos más comprometidos del valle de las Batuecas hubieran desmontado las cuerdas, que si en condiciones normales son aconsejables para franquear determinados puntos peligrosos, con las rocas mojadas por la lluvia que había caído eran imprescindibles.
En el fondo de las Batuecas. Al llegar a uno de los pasos asegurados con cuerdas.
Llegué justo a tiempo para pasar y desmontar todo, junto con Lauri y Calleja además de los muchos voluntarios y los bomberos que se ponen en esas zonas. Y a partir de ahí ya me tocó correr de verdad, aunque fuera de carrera, pero los dos mencionados, a la vez que íbamos quitando cintas y marcas, me llevaban con la lengua fuera, jeje. Y al llegar al monasterio la historia se repitió, ya no era necesario subir el Portillo, podíamos subir en coche, pero de nuevo me pudo el afán por completar el recorrido y ya que había salido desde el principio y llegados hasta allí, quería acabarlo. Así que poco a poco para arriba, además como iba relativamente fresco al haber hecho la mayor parte del recorrido muy cómodo quería experimentar por primera vez el subir el durísimo Portillo más o menos fresco. Y en efecto, subí. Ahora más fresco o menos fresco se me hizo igualmente larguísimo, jajaja. Al poco de comenzar la bajada para La Alberca vuelvo a encontrarme con Calleja, que también subió el Portillo, mucho más rápido que yo, claro y con Lauri que había subido en coche y estaban desbalizando la bajada. Y ya entre los tres, corriendo a buen ritmo y turnándonos quitando marcas hasta La Alberca donde llegamos con la prueba ya acabada, pero aun desmontándose todo lo de meta quise pasar bajo el arco para completar, aunque no fuera de forma competitiva, el recorrido.
En meta cargados de cintas y banderines.
El siguiente fin de semana, el 18 y 19 otro doblete, en este caso ya habitual en el Alto Sil. Quinta edición del Vertical al Bóveda (ahora la Bobia) en la aldea de Salentinos y novena de la prueba principal en Santa Cruz del Sil. Menos el primer año he corrido todas las ediciones y haciendo el doblete desde que se hace el vertical, con lo que ya estoy (y me tratan en Santa Cruz) como si fuera de casa.
Como novedad este año con un tiempo excelente, incluso con demasiado calor para mi gusto tanto el sábado como el domingo. Así que se imponían los tirantes para los dos días. Tiempo, por tanto de lucir camisetas jaramugas, aunque las dos estén ya para pocos lucimientos de puro ajadas que están.
El recorrido del sábado son 4 km. con unos 750 m de ascenso, no es el terreno que me es más propicio, pero ya de ir, pues hay que hacerlo, claro. Y no se me dio ni bien ni mal, lo normal, parecido a otros años, o sea en definitiva... que bien.
Se sale por parejas, pero éste no era mi par. El mío me había dejado atrás nada más comenzar y éste ya me estaba adelantando también.

¡Tira p´arriba!.
Y el domingo salí bastante mal, sin fuerzas, pesado e incómodo.
El "muro", una fila casi infinita de "hormiguitas".
En los primero kilómetros me he quedado bastante para atrás casi de los últimos, pero ya en la bajada a Páramo, en las bajadas por cortafuegos, he empezado a adelantar gente.
Bajada a Páramo por un tramo nuevo del recorrido entre espectaculares castaños.
y a partir de Páramo me he ido encontrando mucho mejor y toda la carrera he ido remontando bastantes puestos, además con muy buenas piernas casi hasta el final, corriendo muy a gusto en todas las zonas que se podía y subiendo bastante bien en zonas que otros años se me atragantaban. Al poco de salir de Páramo me quité la camiseta y así hasta meta, en plan pecho lobo, jajaja, Ni gota de nieve en el recorrido, ni en la Campona, el punto más alto, donde otros años había más de un metro de nieve.
La Campona. Otros años con más de un metro de nieve.
Y en el río de Primout con mucha menos agua y barro, jeje, con pocas partes del camino inundadas, con agua sólo por los tobillos cuando otros años se hacían tramos muy largos, sumados, seguro que más de un kilómetro, en ocasiones con el agua por las rodillas. Así que acabé contento, y a gusto conmigo mismo, con un tiempo similar a otros años, pero quizás más satisfecho después de remontar con unos kilómetros iniciales malos.
En definitiva que este ha sido el doble doble y lo que iba a ser una pequeña reseña en el facebó se ha acabado convirtiendo en una mediana crónica, así que su lugar es el blog, que además estaba muy abandonado.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Ultra Doñana 2013. Arrancada de caballo, parada de burro.


Sevilla, Puerta de Jerez, sábado 9 de noviembre, 8 de la mañana.


Estoy tranquilo. El día parece perfecto. La distancia larga, pero asequible. El desnivel mínimo. Los entrenamientos... bueno, los entrenamientos lo de siempre, un poco caóticos, pero allá vamos. Sólo se me presenta una duda, el fin de semana antes en una salida de unos 18 km. acabé con un dolor en la planta del pie derecho (ligera molestia también en el izquierdo). No es la primera vez que me pasa, pero casualmente viendo el foro de carreraspopulares esos días me enteré de que hay una lesión (o un grupo de lesiones) que se llama metatarsalgia: un dolor en la parte delantera de la planta del pie, el síntoma más identificable es la sensación de correr con una chinita o una pequeña bola bajo esa zona del pie. Como digo ya me ha pasado más veces, no recuerdo cuándo ni qué consecuencias o duración pudo tener, pero si sabes como se llama una lesión parece que es más grave, jajaja. Así que toda la semana con hielo y con precaución dudando de si en una carrera tan larga como la que me esperaba el dolor sería soportable o acabaría por vencer (incluso llevé el frontal en la riñonera. En condiciones normales no tendría problemas para acabar de día, pero por si acaso) . Por lo demás todo bien.

Altimetria

En la salida me coloco más o menos delante. La marcha es "neutralizada"  durante los primeros 6 km hasta llegar a San Juan de Aznalfarache y a un ritmo superior a los 5 min/km voy en el grupo de cabeza sin grandes esfuerzos, de hecho en algún momento llego a encabezar la prueba tras el coche, al que parece que vamos empujando para que vaya más rápido.

En el km. 6 se aparta el coche y a correr, tampoco mucho, algo menos de los 5 min/km, porque poco después empieza la que será la única cuesta que podemos llamar como tal, unos 4 km en los que se sube de 0 a 100 (redondeando). Hasta ahora todo asfalto, unos 10 km. A partir de ahora entramos ya en pistas y caminos anchos (creo que por allí los llaman "carriles"), empieza el verdadero camino al Rocío.

Sigo muy cómodo con un ritmo en torno a los 5´ km, o algo inferior. Feliz de la vida. Pienso en que todas las ultras tenían que ser así de llanitas, jajaja, que se puede correr muy bien, no esos cuestoncios matadores. Eso sí, el entorno no tiene nada de espectacular: olivares, camino ancho, llano, sin sombras y sin nada destacable, bueno sí en alguno tramos, sobre todo al principio, destacable por negativo: bastante basura y escombros hasta que nos alejamos de todo núcleo de población o zonas de pequeñas fincas y corrales.


Km 20 en 1:40 o algo menos. Esto es demasiado rápido, lo sé, pero es difícil aflojar si vas bien. Por el km 24 ó 25  un ciclista que viene en sentido contrario me canta el puesto, el 47. Ya lo que faltaba chaval, ¿ahora hasta vas a ir pensando en hacer "puesto"?. Lo justo, como para aflojar. Al contrario parece que siempre hay alguien "a tiro" para pasarlo. Sin embargo sería el canto del cisne. A partir de ahí los kilómetros se fueron haciendo más lentos, por ahora en torno a 5´30, ritmos que nunca volvería a recuperar. Y empieza el rosario de adelantamientos (de momento un rosario, poco a poco, luego ya veremos), que me adelantan a mí, se entiende, no que yo adelante, jajaja.

Este tramo (km 27 más o menos) es lo más parecido a un sendero que pasamos, era una zona en que el camino estaba encharcado y para evitar los charcos y el barro se pasaba entre los árboles al lado del camino.
Parece que la gasolina se va acabando, ya siento la necesidad de hacer algunos ratillos andando y el calor, sin llega a ser excesivo, empieza a dejarse notar.

Km. 39 avituallamiento de Villamanrique de la Condesa, como y bebo bien, que ya lo iba necesitando. Y para adelante. Km. 40, después de la paradita en el avituallmiento, 3 h 37´. Joer pero si estoy casi en ritmos de maratón, jajaja.

Poco después sí que empezaría el declive definitivo, en el tramo entre Villamanrique e Hinojos (los dos únicos pueblos por los que se pasa una vez abandonado el entorno de Sevilla), unos 9 km de subida continua muy suave ya lo empecé a pasar mal. Calor, fatiga y me empezó a doler la planta del pie que hasta ahora había notado sólo con ligerísimas molestias. Ya alterno continuamente el trote con la caminata y  me empieza a pasar la gente "a chorros".

En Hinojos, km 49, me descalzo y aunque sé que no es el problema, reviso alguna posible arruga del calcetín o piedrecilla que me pudiese ir molestando. Ese ratillo sentado me viene muy bien y reanudo la marcha con 5 horas justas y energías renovadas que, naturalmente, duran poco, aunque quedan poco más de 20 km y por muy mal que se dé en un par de horas y media o tres estoy en meta.

El polvo del camino.

Al salir de Hinojos nos empezamos a adentrar en zona de pinares (ya  habíamos pasado alguno más pequeño antes), por fin estamos en terrenos del Parque Natural de Doñana, zona de influencia del Parque Nacional. Esto ya es otra cosa, no es que haya mucho más que pinos y camino, pero es  "más naturaleza", la hierba es de un verde luminoso y la verdad es que se alegra la vista, es un entorno muy atractivo.


Esta zona es la que asociamos a las imágenes que más o menos todos tenemos grabadas de las romerías al Rocío, con sus Pantojas y demás caterva y a las sevillanas que las acompañan y que, aunque no se quiera, todos hemos escuchado alguna vez con sus referencias al polvo del camino y a la sombra de los pinos.

Y la verdad es que polvo del camino hubo, tampoco tanto, porque las lluvias otoñales que habían hecho brotar esa verdísima hierba también había aplacado las polvaredas, no es que los caminos estuvieran húmedos, pero tampoco resecos y polvorientos, eso sí hemos tenido que pasar muchas zonas de arena fina y blanda como si fuera una playa, por otra parte la sombra de los pinos se agradecía enormemente a estas horas del mediodía.


Aunque no estaba yo para muchas alegrías. Los kilómetros se me estaban haciendo eternos, aparte de los dolores de los pies ya me dolían también las piernas, cansadísimo, tenía que parar por completo de vez en cuando y agacharme un poco a ver si se estiraban algo los músculos, me estaban dando también algunos amagos de calambres en los tibiales, en fin que iba fundido del todo. Es entonces cuando me acordaba de los alegres kilómetros iniciales, de esos dichos de la "arrancada de caballo y  parada de burro" o ese otro más "atlético" de "empezar como un viejo para acabar como un joven", de mis absurdas ilusiones de "hacer puesto" cuando todo era de color de rosa, incluso de que una ultra tiene que tener sus buenos cuestoncios para obligarte a caminar y no fundirte corriendo desde el principio, jajajaja, ¡cómo cambia el cuento!. Vamos vejestorio, pero en qué estarías pensando. La gente que me pasaba me dejaba atrás con mucha facilidad, incluso al ver cómo me pasaban algunos pensaba: bueno, van muy rápido, serán de los que corren por relevos. Pero no eran ellos los que iban rápido, era yo que iba lento, jajaja, modificando (naturalmente a peor) el tiempo previsto de llegada.

Tras 13 kilómetros de pinares por fin teníamos a la vista las primeras casas de El Rocío y tras un pequeño rodeo que no parecía venir a cuento (luego he leído que la organización lo hizo así precisamente para evitar el paso por más calles de El Rocío por ser, como realmente lo son, un tanto caóticas. Parece un pueblo de las películas del oeste donde andan los caballos, los carruajes, los coches y las personas cada uno como y por donde mejor le parece) me permití el lujo de hacer los dos últimos kilómetros a ritmo un poquillo más vivo para entrar en meta, a la puerta de la Ermita completando los 72´43 km (según mi Garmin) en 8:36. Tras pasar la meta y beber algo frío sólo estaba deseando descalzarme.


Al final, después de todo lo mal que lo había pasado es un tiempo bastante aceptable, me sale a 7:08 el km, que no está mal y puesto 198 de 386 que acabaron, lo que objetivamente está dentro de mis posibilidades y antes de empezar habría considerado un buen resultado, claro que he hecho 3 h 37´ en 40 kilómetros y 5 horas en los 32 restantes. Coño pues como los buenos casi "doblando" tiempos en la segunda parte, jajajaja.

La carrera en sí no es gran cosa en la mayor parte del recorrido, sí tiene el gran atractivo de hacer el "camino del Rocío",  lo que me llamó la atención desde el principio y me decidió a apuntarme tan pronto la conocí. En el aspecto organizativo razonablemente bien. Los voluntarios muy bien y animosos, además un destacable acompañamiento ciclista, algunos (muchos) formando parte de la organización, pero muchos otros, sobre todo en la primera mitad del recorrido, ciclistas que habían salido a hacer su ruta habitual de fin de semana. Todos con una palabra de ánimo en la boca, así como los vecinos de los pueblos que atravesamos e incluso los guardias civiles o policías locales que controlaban los puntos más conflictivos.

Ah, eso sí la llegada junto a la ermita una gozada, un precioso regalo para acabar.




Como aspecto más negativo el comportamiento de algunos corredores con el entorno. No sé si porque por las características de la prueba había mucho debutante en esto de correr por el campo que no está lo suficientemente concienciado de lo que significa o por qué motivo, pero he encontrado por el campo más basura de los corredores de lo que  sería deseable, desde luego no algo generalizado, pero sí más de lo que se suele ver en otras pruebas de montaña. También parece que la organización cumplió bien su papel y al paso de los últimos corredores fue recogiendo (al menos en el último tramo, el del Parque Natural, que por supuesto era el más delicado y a la vez el más conflictivo para obtener permisos en años sucesivos), porque en la entrega de premios el domingo por la mañana uno de los alcaldes de la zona se congratulaba de que los responsables del parque estaban satisfechos con la limpieza.

Y ya para acabar, esta semana he tenido las piernas cargadísimas, no con agujetas, pero sí con dolores y cansancio, sobre todo en los gemelos, bastante más que después de pruebas más duras.

jueves, 27 de junio de 2013

Astromad 2013. Astromás, Astromal.

Seriedad, vamos por fin con el rollo. Lo primero perdón por el título, un juego de palabras demasiado fácil  y tontorrón, pero por abarcar en el título y la crónica también el sábado y no sólo la prueba en sí. Además las fotos son del sábado, la crónica del tri sin fotos.

Así que vamos a ello.

Sábado 22 de junio.

Como había comentado hace unos días el Astromad se celebra en  Manzanares el Real, pueblo del que no tenía muchas referencias, salvo que hay un castillo del que ni siquiera me acordaba.



Así que unos días antes de la prueba vi que al ladito al ladito, está la famosa Pedriza, vamos tan al ladito que algunas casas del pueblo casi comienzan  a agatar por sus laderas. Sabido eso el plan estaba claro, el sábado monte. Pero también me enteré de que en la Pedriza, como punto más alto dominando el pueblo está El Yelmo,


El castillo con el Yelmo guardián en lo alto.
y recordé que hay una carrera de montaña el Cross al Yelmo, con lo que el plan sería seguir, si era posible, el recorrido de la carrera, unos 12 km. Con esto de las nuevas tecnologías, los guglemaps y los gepeses conseguí localizar el recorrido de la carrera y meterlo en el Garmin, ahora sólo era seguir la flechita.

Pensaba haber subido el sábado a media mañana, pero el final el viaje se fue alargando y no llegué a Manzanares hasta primera hora de la tarde. Me comí un bocata, recogí el dorsal del Astromad, di una vuelta por el pueblo y el castillo, me medio eché una siesta a la sombra y a las 6 de la tarde, con toda la solanera para arriba.
Al fondo "Madrid con sus madrileños".
Como decía unos 12 km., más o menos 6 de subida y 6 de bajada. La verdad es que el Yelmo se ve tan cerca que parece imposible que haya esa distancia. Primeros kilómetros, casi 3, de carretera y sin más tregua se  entra en el sendero de subida muy fuerte desde el principio. Como digo llevaba el recorrido en el GPS, pero salvo en un par de ocasiones, ya en la bajada, el recorrido es fácil de seguir. En la subida el camino es claro y además está marcado (amarillo y blanco).

Subida muy dura, no la esperaba tanto y conforme te adentras en la Pedriza el paisaje te puede. La verdad es que desde lejos, incluso desde el propio pueblo no me parecía gran cosa para estar tan valorada, una ladera llena de "pedruscones", pero una vez que estás dentro sí me gustó cada vez más.




El recorrido para una carrera es muy atractivo y más de esta distancia "corta", porque es complicado, mucha roca, muy empinado, muy poco llano, ideal para pegarte un buen sofocón. Yo, no es que forzara mucho, teniendo en cuenta lo que me esperaba el domingo, pero no deja de ser una buena subida que te deja " a gusto". 

En la parte alta, la carrera pasa a los pies del Yelmo, pero ya de estar allí no podía dejar pasar la oportunidad de subir hasta arriba. En principio parece imposible, pero dándole vueltas seguro que se puede.

La pared del Yelmo, lisica, lisica.

Desviándome del recorrido de la carrera vi un caminito que se dirigía a la parte de atrás y por allí pensé que sería posible. Aprovechando una grieta por la cara noreste subí hasta otro peñasco cerca de la cima, pero ya no me atreví a subir más (seguramente tampoco hubiera sido capaz), aunque sí se debe poder subir hasta arriba, quizás por otro sitio.

Ahí arriba sí era la cima  a la que no llegué.

Entre cabras,



inicio la bajada y al poco me surgieron los mayores problemas para encontrar el camino, aunque también está marcado. Se ven varios "senderos" que aparentemente no llevan a ninguna parte hasta que después de un rato dando vueltas di con un estrecho paso entre dos rocas.

La "puerta" secreta (por el lado fácil).

Más tarde también tendría alguna pequeña dificultad en la orientación, porque en algunos sitios se ven varios caminos que se cruzan, pero en general se ven bien las marcas.



La bajada también debe ser divertida para ir bien de piernas y un poco a lo loco. También mucha roca, saltos y pasos algo complicados. Tampoco me la tomo muy "a pecho" y sólo troto en los tramos más sencillos, pero no obstante al final llegué ya cansado, sumando además el calor. Fueron 13´76 km. en 3 horas y 1 minuto de caminata y poco trote. En definitiva esto fue el Astromás, lo que estaba fuera de programa.

Domingo, 23 de junio. Half Astromad.

Como soy un tri-jipi llevé la tienda y dormí a campo. En principio todo parecía perfecto, en el aparcamiento que tenían habilitado en un prado junto a los boxes, pero todo mi gozo en un pozo. Algún soba andaba por los alrededores con una música horrible medio agitanada, medio bacaladera que me dio la noche. Normalmente me cuesta dormirme pronto antes de una prueba porque me suelo acostar tarde, pero la última vez que miré el reloj eran las 2 y pico y el tío con la música zumba que te zumba. se debió ir a las 2 y media pasadas y la cosa es que una vez que se fue tampoco era capaz de dormirme.

Ya de mañana, como todo lo tengo al lado va todo bien, sin prisas y sin agobios.

Natación fácil de ida y vuelta, sin mayores problemas. Con neopreno pero el agua a buena temperatura. Cómodo y sin agobios. 38:14, más o menos en mis tiempos normales. Y bien de puesto, 126 de 147.

Bici prácticamente llana y muy rápida. Sólo tiene algunos toboganes, pero se hace toda con plato grande. Tres vueltas: ida y vuelta por la misma carretera, en ocasiones compartiéndola con un carril delimitado por conos para los coches. En general no había problema con los coches en los tramos con más arcén, pero en otros el circuito quedaba demasiado estrecho. Mucho "pelotón" en la mayor parte de los casos entiendo que casi involuntario a la hora de formarse, aunque también se veía a algunos que iban la mar de a gusto. Y digo que casi involuntario porque con un circuito estrecho a la hora de adelantar se hacía un poco complicado, y en ocasiones se veía que esos pelotones no iban bien formados, sino que más o menos cada uno intentaba ir por "su sitio" en lugar de ir pegados unos a otros. En el Half no éramos muchos, pero en el Olímpico que comenzaba creo que 20 minutos después sí eran bastantes, y cuando se han incorporado a la carretera es cuando se han producido los pelotones. Quizás demasiada gente para ese circuito. Yo por lo general no he tenido problemas con el "chupe", ni para adelantar ni para ser adelantado, será que no me ha coincidido en mi zona. Pero lo que más me interesa es lo fácil que he ido, iba alucinado, adelantando a bastante gente y sólo adelantado por unos pocos (sí por algunos más del Olímpico, todos los que han quedado delante). He ido marcando las vueltas a casi 33 km/h la primera, 33´5 la segunda y 31´6 la tercera. Como digo alucinando, sin cansancio, sin hambre, sin sed, sin calor, prácticamente sin viento. El garmin me marcó algo menos de 85 km. (la propia organización anunciaba unos 87 km) a 32´6 de media. En la última vuelta me han empezado a dar unos retortijones de tripa no sé si por unas gominolas (lo único que comí) o por una botella de sales que daban (aparte de un bidón de agua que yo llevaba, también lo único que bebí).

Transición rápida y nada más empezar la carrera parada en "boxes" que ya tenía programada desde el final de la bici. El caso es que después de lo contento que venía de la bici el inicio de la carrera me bajó los humos inmediatamente. Desde el principio cansado y con las piernas pesadas, que achaqué  en parte a la excursión del sábado, pero no debía ser ese el principal problema. Durante la primera vuelta de las cuatro a pie ya he tenido que hacer varios tramos andando, y ha sido una constante ya durante toda  la "carrera" (mejor dicho, no una constante, sino que cada vez ha ido a más), continuamente con los problemas de tripa, retortijones, paradas, molestias, particularmente después de los avituallamientos en que con el calor que ya hacía, seguramente por encima de los 30º, apetecía y mucho beber; pues nada más hacerlo otra vez con molestias. Ya en alguno de los pasos por el avituallamiento decidí no beber nada y parece que la cosa se entonó algo, pero en la última vuelta creyendo que ya estaba resuelto el problema volví a beber y volví a la cruda realidad. La cosa es que estaba muy muy flojo, pero en algunos tramos en que no tenía molestias "más o menos" podía correr sin grandes sufrimientos de piernas, porque aunque empecé con ellas muy cargadas, luego, ante un trabajo tan liviano como el que le tocó no iban tan mal.. Eso sí, perdido todo el ánimo y motivación tampoco me apetecía sufrir de más, así que a la menor me paraba a caminar un rato (o varios) y ya con un único objetivo: acabar. Resultado, 2:41:40, juer más tiempo que la bici. Uno de los peores parciales, el 131. Eso sí, viendo la clasificación y los tiempos pienso que debía medir más de los 21 km. porque los tiempos en general son malos, justo la mitad de los participantes por encima de las 2 horas y sólo 15 en menos de 1:40, pero parece que nadie dice nada por el internés de que la distancia fuera mayor, así que debió afectar el calor o qué sé yo, porque el circuito tampoco es que fuera especialmente duro.

Resultado final 6:01:34, puesto 122 de 139. Y sin encontrar una explicación a lo sucedido, ¿las gominolas, las sales?, ¿el desayuno que hizo un efecto tardío?.

Como no tengo fotos de la carrera, al menos una de la meta del día antes para que veáis que era cierto que había  un tri,  jeje

En fin, uno más.

Y este fin de semana de "turismo fiestero" por la zona de Béjar. Aunque intentaré sacar un rato para el deporte, dudando si bajar (y subir) a pata hasta Baños de Montemayor por la calzada o intentar la machada (para mí, que no me gustan mucho los puertos y menos tan duros) de subir con al bici a La Covatilla.

miércoles, 5 de junio de 2013

Aquilianos 2013. Misión cumplida.

Edición 18ª de la Travesía Integral de los Montes Aquilianos, que se dice pronto. 

Cuando lo de correr por el monte no estaba tan de moda, bueno ni tanto ni tan poco, seguramente por aquella época sería algo muy inusual. De hecho esta prueba creo que  nació como marcha-caminata y como tal intenta mantenerse, en tanto en cuanto no tiene carácter competitivo, ni premios, ni clasificaciones. Por la organización únicamente se facilitan los tiempos por orden de dorsal. Pero cada vez se va convirtiendo más en una carrera, aunque no quiera, porque los participantes le hemos ido dando ese carácter de "carrera", no competitiva (aunque parezca contradictorio), pero como tal nos la tomamos la mayoría (bueno, al menos esa es la impresión que me da), como una prueba más en la que participamos.  De hecho esta era mi tercera participación, las anteriores en los ya lejanos 2007 y 2008 y creo que en esta ocasión he visto más gente "disfrazada" de corremontes y menos de andarines, al menos en la prueba larga de unos 60 km, sí hay más caminantes en la corta, de unos 48.

Por otra parte el hecho de que en la actualidad se cuente con una empresa de chip para el control de tiempo lleva a que si bien la organización no publique clasificaciones, el sistema de la empresa del chip sí lo hace, con lo cual, al final sí que hay clasificación.

Ya en mis anteriores participaciones me gustó mucho, todo, y la tenía en la "recámara", sin embargo por otras pruebas y otras cosas no había vuelto, pero este año me propuse volver; y volver con un objetivo: rebajar bastante el tiempo del 2008, 9 horas 54 minutos (en 2007 10:41).

Así a las 6 de la mañana estoy en la Plaza Mayor de Ponferrada dispuesto para la salida. Como los años anteriores en plan minimalista: pantalón corto (en este caso mallas), tirantes y una riñonera con un bidón de agua, un par de barritas y unas gominolas y esta vez además con bastones.


Se pueden dejar un par de bolsas en Montes de Valdeuza y Ferradillo kilómetros 20 y 45 más o menos, pero tampoco dejo nada. El día se presenta bien, fresco de mañana, pero se prevé soleado y con buena temperatura, con lo que en principio no me hace falta más ropa y los avituallamientos son suficientes y muy bien abastecidos, con lo que llevo lo mínimo para una "emergencia".

No me voy a detener en muchos detalles porque sería casi repetirme, así si queréis más datos, aquí están las crónicas de 2007 (en la página 2) y de 2008. Y como tampoco tengo fotos de este año, ahí hay algunas.


En la primera parte, hasta Montes de Valdueza, donde se separan los recorridos corto y largo se puede correr bastante, aunque se vaya ganando altura poco a poco, salvo en los tres repechones más fuertes. Al principio pistas, pero luego unos senderos muy "disfrutables".

Una vez pasado Montes la cosa se complica para llegar a Peñalba de Santiago y desde Peñalba, "la muerte" jeje, hasta llegar a Cabeza de la Yegua, el punto más alto. Este año en las zonas más altas hemos pisado algo de nieve y además soplaba un aire fuerte y frío, que en algunos momentos me hicieron pensar en por qué no había llevado algo más de abrigo, sobre todo en el avituallamiento de lo alto del pico, en que te quedabas pasmado. Afortunadamente al volver a correr a la vez que a perder altura el frío fue quedando atrás, hasta finalmente una vez abajo del cordal de la sierra pasar calor.

En casi toda la bajada también se puede correr, y mucho. Hay unos tramos de pista que son los más feos del recorrido, pero en los que se puede apretar si llegas con las piernas bien y en la mayoría de los tramos de sendero también se puede correr y disfrutar. Y precisamente ahí ha estado mi mejora de este año respecto a mis tiempos anteriores, en todos esos tramos fáciles, pero en que llegas ya muy tocado, en que aún tenía fuerzas o ganas o vaya usted a saber qué para seguir trotando, cuando otras veces llegaba más que frito, jeje.

Al final 9:33:48, objetivo cumplido, rebajar sustancialmente los tiempos anteriores, aunque por momentos pensé en bajar bastante más o al menos de las 9:30, pero finalmente no pudo ser. Eso sí el recorrido siendo el mismo no sé por qué los años anteriores tengo por ahí escrito que eran unos 66 km. este año en algún sitio he leído que eran 59 km. y en otro 61, el Garmin me dio 60´16 km y 3.305 m. de desnivel positivo. Y puesto 76 de 202 de la "no clasificación".

A grandes rasgos recordaba que el recorrido era muy chulo, pero no tanto, si es que me ha parecido una auténtica gozada.

PS: Dormí en la tienda en Molinaseca y una de dos o algún vecino del pueblo tiene una máquina que imita el canto de los pájaros enchufada a todas horas o los pájaros de ese pueblo cantan hasta dormidos. Qué bárbaro, no se callaron en toda la noche.

Ahora dos fines de semana sin "carreras", pero con otros eventos sociales y deportivos seguramente más peligrosos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Ultra Aldeas do Courel 2013. Un percorrido moi duro e eu muito fraco.

Título de la crónica mezcla de gallego y portugués en atención al equipo organizador del circuito Galicia Máxica Trail Adventure en el que se integra la prueba, equipo formado por la parte portuguesa por Moutinho como cabeza visible y algunos compañeros y por parte gallega por miembros del CAR Marisqueiro de Vigo (supongo que los más tirados al monte). Sólo una aclaración, "fraco" no es flaco, sino débil, flojo.

Pues con esos mimbres me presenté en Seoane do Courel (ahora por mor de las normalizaciones lingüísticas se llama Courel lo que antes se llamaba Caurel, así que el resultado es que conviven ambos nombres), para hacer el Ultra Trail Aldeas do Courel, quizás con cierta falta de respeto a una distancia indeterminada anunciada entre 80-84 km y un desnivel de 3.200 m positivos, aunque en el recorrido del wikiloc da casi 76 km y 3.900 m positivos, lo dejaremos en unos 80 km y seguramente los datos de desnivel sí sean esos 3.900. Estas cosas, salvo cataclismo, las acabo aunque no vaya especialmente preparado, claro que no es lo mismo acabar bien que regular, o mejor dicho regular (porque hombre, bien, bien tampoco es que se acabe después de una de estas palizas) que mal.




Se celebra simultáneamente la prueba "corta", el Trail Aldeas do Courel de unos 36-37 km con la que compartimos esa primera parte del  recorrido.

Al poco de la salida afrontamos la primera subida bastante fuerte en la que se producen algunos atascos, así como en la bajada y posterior tránsito por  el Val das Mouras,


un lugar alucinante lleno de grandes bloques de piedra repartidos de forma caótica, bosque, helechos, musgo, pequeñas cuevas, un lugar de cuentos de hadas y de meigas, de rituales y conjuros y en el que debido a esas circunstancias no se puede correr en absoluto, pero con el que todos quedamos sorprendidos.


(Aquí muchas más fotos de la organización de esta zona con las que os podéis dar una idea, merece un paseo con más calma por allí, aún a riesgo de no salir del laberinto).

Como comentaba alguien en la carrera una "Moutinhada". Según me dijo luego Moutinho ante mi extrañeza por ese caos de rocas que nada tiene que ver con las lomas y montes del resto de la zona, se trataba de una enorme cueva que se derrumbó.

El siguiente tramo es una gozada para correr, junto al rio Lor.



Sin grandes dificultades salvo algunas zonas de pizarra resbaladiza. "Esto no se paga con dinero" dijo uno de los participantes que iba detrás de mí en ese momento. 

Toda esta primera parte en general es bastante corrible, no hay muchas zonas técnicas, y claro se corre, quizás más de lo que se debía, además el ir con los de "la corta" te anima a seguir un ritmillo más o menos "fuerte", como digo quizás demasiado para mí, pero que en ese momento era perfectamente asequible.


A la vuelta de ese bucle después de pasar por el avituallamiento de Froxán 


empiezo a flojear. Voy con un compañero, Nicolás, que me propone hacer camino juntos, sin embargo en la subidas ya me noto que no soy capaz de seguirlo. Nos pasa cada vez más gente, incluso en los tramos fáciles, que son muchos, eso sí, continuo sube-baja y además con algunas "moutinhadas", muchas trampas, zonas no ya técnicas, sino imposibles de correr por transitar por zonas donde no hay camino, ni sendero ni nada que se le parezca, para unir varios tramos de caminos sencillamente se ha marcado el recorrido por allí para arriba o para abajo y ale, a "gatear". Particularmente hay una subida "asesina" por el km. 32-33, después de andar otro buen tramo también muy complicado por entre las piedras de un río. El km 33 me costó 24 minutos. A estas alturas ya debían "pitarle bastante los oídos" a Moutinho, jeje. Mi compañero que parecía ir mejor que yo, también empieza a flojear y decide que se queda cuando llegue a Seoane renunciando a los puntos para el Mont Blanc.

Llego muy tocado a Seoane, de las veces que más en una primera parte de una ultra, han sido algo más de 37 km en 6:10 más o menos y eso que sobre el papel era la parte fácil. Como y bebo bastante, descanso un buen rato y salgo a afrontar la segunda parte. Cansado y lento, ya sólo estamos en camino los de la Ultra, somos pocos, sin embargo me siguen adelantando bastante fácilmente, entre otros Rafagas con quien había coincidido y charlado antes en el avituallamiento (recuerdos de su parte para Atalanta). Empiezan los primeros amagos de calambres, de momento sin mayor importancia que mostrar que la cosa no va bien, sobre todo en los tibiales de tanta cuesta arriba tan empinada.

Y empieza la temida subida de la Devesa da Rogueira al Formiguiros (creo que no me equivoco con los nombres).



Subida en su primera parte fuerte, pero sin nada del otro mundo, por pista o camino muy empinado. Por aquí sí que voy completamente solo.

Es uno de esos bosques en que los árboles no te dejan ver el bosque.


Son las 5 o las 6 de la tarde pero "casi" parece de noche, se transita por un bosque muy cerrado y muy húmedo, del que parece que en cualquier momento va a surgir el recordado "bandido Fendetestas". Y yo sí que parezco el ánima en pena de Fiz de Cotovelo.



Para remate en la parte más alta se empina más y desaparece el bosque sustituido por un monte bajo que se cierra sobre el camino dificultando la marcha y con los consiguientes arañazos en las piernas. Un par de kilómetros a más de 25 minutos cada uno. Y casi llegando a lo más alto se me "muere" el Garmin, estaba cargado del todo, pero creo que en la mochila quedaría presionado el botón de encendido y debió pasar toda la noche encendido. Hasta ese momento 46´7 km en 9 horas y 22 minutos (incluida la media hora más o  menos que estuve en el avituallamiento).

Desde la parte más alta en dirección al este el Bierzo a lo lejos


Y antes de empezar a bajar, hacia el norte



Se inicia la bajada, pista y caminos amplios, no es muy brusca y se puede trotar, bajo con calma, las piernas parece que se recuperan, pero al volver al trote se me agudiza el roce de la mochila en la espalda. Me pasa casi siempre, pero normalmente tarda más kilómetros y tiempo en aparecer.

Con el Garmin muerto voy sin referencias de hora ni distancia, pregunto en los avituallamientos,  a la vez que no dejan de pasarme corredores. Continúo la bajada relativamente cómoda hasta Acampamento, eso sí, sin florituras, a un ritmo muy pachanguero. Penúltimo avituallamiento donde me tratan como a un rey y me hacen  un apaño para las rozaduras de la espalda, muchas gracias otra vez.

Queda un último empujón, ya casi se huele la meta, pero anda que no me quedaba por penar. Toca encender el frontal y pasar algunas "moutinhadas" más, particularmente una después de pasar por una zona de agua en la que los pies se me quedaron helados y después afrontar una subida imposible en la que cada paso era un doloroso calambre en los tibiales y en la que si no hay unos arbolitos para irse agarrando con las manos y tirar para arriba no sé si habría subido.

Realmente en toda esa zona lo pasé mal maldiciendo un recorrido que me parecía peligroso y más en esas condiciones de soledad, nocturnidad y fatiga por ser ya casi el final de la prueba. Seguramente el problema fuera más de mi flojera que del propio recorrido.

Después de todas las calamidades de la subida al llegar a la zona alta se abren ante la vista varios valles con las luces de numerosos pueblos. La mente deseosa de acabar te lleva a tratar de adivinar cuál será nuestro destino. Juego peligroso, porque se cae en la trampa de ilusionarse con el que parece más cercano, con el que parece que está en tu dirección, aunque llegar allí sea imposible porque se abre un valle profundo imposible de atravesar. Además llega un momento en que ya no sabes si vas o vienes, entre vueltas del recorrido y revueltas del camino no sabes ni dónde estás ni hacia dónde te tienes que dirigir, así que con resignación cristiana sigues poniendo un pie delante del otro, un paso tras otro, ora trotando un poco, ora caminando otro rato (la última bajada también es larga y cómoda llegando en medianamente buenas condiciones), empiezas a oír algún ruido lejano dentro de la noche, intuyes, ahora sí, que ya estás en la "recta final", entras en terreno ya conocido y finalmente bajo el arco de meta te recibe Moutinho con el chaleco de "finisher" y un abrazo, aunque tú en ese momento estés pensando en "asesinarlo", jajaja.



Pero bueno, una más, una preciosa zona que merece la pena correr y conocer, bosques mágicos, ríos cristalinos, aldeas que siguen conservando su sabor, aunque desgraciadamente la mayoría "en vías de extinción",  nuevos y viejos amigos (Atalanta conocí a un chico asturiano que te conocía: hicisteis y os retirasteis juntos en el Soplao y seguía tu blog y de rebote también el mío, qué cosas esto del interné) y ..... calambres, muchos calambres, jajajaja. Tantos que al acabar y sentarme un momento en una colchoneta antes de la ducha los músculos de las piernas y los dedos de los pies parecían tener vida propia, se tensaban y destensaban por sí  solos igual que cuando el fisio te pone la electroestimulación, los dedos de los pies se "encabritaban" como queriendo apuntar otra vez a lo alto de los montes, como si no hubieran tenido bastante, pues no te digo, que incluso ya metido en el saco me han estado "bailando"  casi todos los músculos de las piernas...

Como se me murió el aparatico de medir ni sé el tiempo que hice ni la distancia que me habría marcado. Según se comenta la distancia debía rondar escasamente los 80 km (la verdad es que la última parte se me hizo larga, pero esperaba que se me hubiera hecho más aún con las referencias de distancia que nos iban diciendo) y el tiempo pues cuando salga la clasificación, porque al final en meta se me olvidó preguntar, pero vamos, hablando en términos estrictamente deportivos nada bueno, eso sí, como el que no se consuela es porque no quiere, diré que esto era un entrenamiento para los Aquilianos el próximo fin de semana, jajaja, ahí sí quiero hacer un buen tiempo.

Clasificación disponible: 15:47:30, y efectivamente no es un tiempo nada bueno con mucho terreno en que se puede correr, y sobre todo teniendo en cuenta el puesto: 69 de 71, con muchos retirados o que no salieron, porque había muchos más inscritos.

Y por último dar las gracias a todos los miembros (y miembras) de la organización por tratarme como si fuera uno más de casa, particularmente al amigo Miguel, "culpable" de que yo acabara en la lucense Sierra do Courel el pasado fin de semana. Un abrazo para todos.



Durante el viaje de vuelta venía yo dándole vueltas a la cabeza de qué me sonaba a mí lo del Caurel, dónde había oído yo ese nombre. Me acordé, Siniestro Total:

"Yo quiero ser Emilio Cao
tocar el arpa en el Caurel..."



Y ya de puestos pues aquí está Emilio Cao tocando el arpa en el Caurel: