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lunes, 11 de junio de 2012

La Pencona. Qué bien se anda cuando se anda bien.

V CARRERA PENCONA   10 de junio  8:30 de la mañana

Este domingo tocó la V edición de la Pencona, quizás la carrera de montaña más dura de Extremadura, o al menos es la impresión que me da al oír hablar a los corredores. Lo cierto es que en Extremadura, al amparo de la federación de montaña, está surgiendo un buen circuito de carreras de montaña, con nuevas pruebas que se van incorporando al mismo en distintas distancias y formatos. La Pencona creo que debe ser de las más veteranas y como digo la más dura, sin ser tampoco algo exagerado, pero para los que se van iniciando en la especialidad es un paso más.

Este año además cambiaba algo el recorrido para darle algo más de distancia y mayor desnivel, en total 24´7 km y 1.348 m +. En cualquier caso hay montaña suficiente como para hacer una carrera de toda la distancia y desnivel que se quiera.


En general el trazado es muy corrible, salvo la última parte de la subida y la primera de bajada que son más "a monte" entre peñascos, escobas y piedras sin un trazado claro, quizás el 80 % es por caminos, pistas y sendas poco o nada técnicos en los que se puede correr bastante (el que pueda, porque pendiente sí que tienen). Bastantes zonas de bosque y sombras, que nos vinieron muy bien. Al inicio de la carrera se preveía calor, sin embargo, la temperatura no fue excesiva, a ratos nublado y con algo de viento, día perfecto.

Claro que mi visión tanto de la dureza como del día puede estar distorsionada por mi propio estado de forma. Quizás en otro momento habría pensado otra cosa, pero ahora estoy bien, sin problemas de lesiones (sigo usando la pantorrillera por precaución, a veces en el asfalto noto aún un ligero pinchazo en el gemelo), por fin he perdido algún kilito que me sobraba (como hace algún tiempo, he recuperado una vieja sensación: la de que las piernas topen con  las costillas en lugar de con la barriga cuando monto en bici acoplado) y algún otro que espero perder y en general me encuentro bien, quizás no para correr rápido, pero sí en una buena forma para afrontar la montaña o el tri.


Por lo demás la historia se repite, corro relativamente bien cuesta arriba por caminos y veredas, cuando es una pista y se empina pierdo posiciones caminando, recupero bastante en terrenos más técnicos, además es lo que más me gusta, cuanto más difícil mejor y en las bajadas estando bien de piernas voy bastante rápido, igualmente mejor cuanto más técnico sea. En este sentido las bajadas de esta carrera son un poco traicioneras, al principio son fáciles, sin mucha pendiente, pero con algo de hierba y arbustos que no dejan ver claros los apoyos y que a veces esconden piedras, por lo que no se puede uno lanzar a lo loco como me gustaría. Las zonas más empinadas son las más técnicas, generalmente por caminos, pero en ocasiones muy rotos, con piedra suelta. En general en las bajadas también se puede correr bastante, claro que siempre hay riesgos, tengo la impresión de que hubo unas cuantas caídas, yo afortunadamente sólo sufrí un pequeño golpe y raspón en una rodilla con una roca medio tapada por unas escobas, pero encima en una zona que no era excesivamente complicada, ya se sabe,  muchas veces los tropezones ocurren en estas zonas fáciles cuando uno se relaja un poco.

Última parte de la bajada, casi llegando a meta.
Al final 2:45:34, puesto 67 y bien contento.

De avituallamiento final limonada natural, fresquita y buenísima, cerveza "a tuti plen", cerezas y migas.

Sólo tengo una queja, que de todo el abundantísimo sorteo final de regalos (incluidos varios jamones) no me tocó nada, si era casi imposible, jajaja, en fin. Ah, ahora que miro el cartel de la prueba una cosa que tampoco me gusta mucho son esos lemas un tanto épicos y apocalípticos, pero bueno, cuestión de márquetin.


Otra cosa que se me olvidaba, me estaban haciendo falta unos bastones para hacer frente a nuevas aventuras en forma de ultra kilometradas. Había estado mirando algo por ahí por los mundos internáuticos y más o menos ya me había decidido por estos: Black Diamond Trail. 


Pero hete aquí que justo en estos días por casualidad llega a mi conocimiento la existencia de una pequeña tienda en Béjar, Cervunal, también con venta por internet e información  a través del facebó, donde los encuentro más baratos que en ningún sitio y que además casi me cae de camino para ir a Aldeanueva de la Vera. Son sólo unos kilómetros  más, puedo verlos y tocarlos, traérmelos para casa en mano y ahorrarme los portes, además de que mi dinero queda "cerca" de casa, lo que en cierto modo va también a revertir en mi favor por ejemplo mediante la colaboración de Cervunal en las carreras de montaña de la zona de Béjar. Si tenéis que comprar material de montaña, al menos echad un ojo a la página. En definitiva, que ya me he hecho mi regalo de cumpleaños.

Y la semana que viene a Burgos a por su media maratón, a ver si la buena forma también se ve en el asfalto. El objetivo 1:33:50 del año pasado.

jueves, 4 de agosto de 2011

Ehunmilak 2011. Andanzas y desandanzas de un charro en tierras vascongadas.


-¿Vas a correr este fin de semana?.
-Sí, a Guipúzcoa.
-¿A qué parte?.
-A todas.

Esta había sido una conversación "tipo" con la gente cercana la semana previa a la Ehunmilak. Y es que 100 millas, o lo que es lo mismo 168 km. dan para "correr" y recorrer muchos lugares.

Somos tres Jaramugos embarcados en la aventura: Mortadelo, Atalanta y el menda.


Somos optimistas, o quizás demasiado despreocupados o inconscientes, en parte por llegar a Beasáin el mismo viernes a la hora de comer, con lo que no te da para darle muchas vueltas a la cabeza. No es que lleguemos "pillados" de tiempo, pero tampoco sobrados. Nada más llegar recogemos el dorsal y a la comida: un viejo caserón perfectamente restaurado y aunque somos de los últimos comida y bebida en abundancia. Particularmente no desaprovecho la oportunidad para "escanciar" (¿se usa por aquí la misma palabra que en Asturias?) unas sidras y comerme un buen trozo de "brazo de gitano" (vamos, que casi casi me comí hasta el codo, jajjaja).

En los momentos previos a la salida nos vamos viendo y saludando con unos cuantos que ya vamos siendo conocidos de unos y otros, en definitiva este mundo de locos del ultrafondo va creciendo poco a poco, pero tampoco somos tantos, con lo que al final vamos coincidiendo en pruebas y entrelazando relaciones, relaciones nacidas en ocasiones gracias a los mundos internáuticos, ¿cómo era aquella canción?: "los amigos de mis amigos son mis amigos, uhhh, vaya lío"...., jajjajaja.

Salida alegre y ya en las primeras subidas nos topamos de bruces con lo que va a ser la constante de la prueba subidas muy fuertes, no excesivamente largas, pero con muchísimo desnivel, de modo que a veces cuando desde abajo intentas adivinar el camino que te queda por delante ves una fila india de "caminantes" subiendo a derecho por la ladera, nada de "zetas" ni otras estrategias que faciliten el ascenso, jejeje.

La historia del bastón muerto y resucitado.

Hace casi 2 años, en el UTMB uno de mis bastones murió. Se le soltó una de las piezas que sirve de anclaje y atornillado de una de sus secciones y buena parte del Mont Blanc la hice con el bastón cogido por la punta y apoyado con la empuñadura, en un último servicio a la causa corremontañera. Sin embargo no lo enterré, confiando en una posible reparación que le diera una segunda oportunidad de vivir y ser útil  cumpliendo su función. Pues bien, durante esos casi dos años ha estado el pobre esperando su "intervención", muy sencilla: colocarle una "prótesis"  en forma de tornillo que fijase las secciones que quedaban sueltas, a costa de perder  la "plegabilidad"  en las secciones afectadas. Sin embargo por las demoras habituales de nuestro sistema sanitario no le llegó la operación sino justo el día antes de partir hacia la nueva aventura. En principio la intervención, a cargo de Phaetón, fue satisfactoria, sin embargo el tornillo no quedó definitivamente fijado con una tuerca y ya casi desde los inicios de la Ehunmilak, con tanto traqueteo, el pobre bastón volvió a recaer, dando muestras de que el atornillado no había sido lo suficientemente firme. Con preocupación me veía privado demasiado pronto de uno de mis apoyos con que mitigar mis achaques de vejete y, aunque parecía que renqueante seguía aguantando, cedió definitivamente y ante la perspectiva de tener que abandonarlo a su suerte, fatídica suerte, en el contenedor de la basura del siguiente punto de control intenté una opción a la desesperada. Donde no funciona la cirugía de precisión sólo quedaba recurrir al clásico y socorrido martillazo. Y así fue, tan pronto tuve la oportunidad de encontrar unas piedras lo suficientemente firmes para que no se "desmigaran" le arreé unos cuantos golpes de modo que quedaran firmemente trabadas las secciones deslizantes y la burda cirugía dio el resultado esperado, aguantando el resucitado bastón toda mi participación en la prueba y descansando a día de hoy en un rincón de casa tal y como finalizó, con la satisfacción del deber cumplido y quizás soñando con una nueva intervención más "amable" y en consonancia con sus méritos.

Retomo el relato que habíamos dejado subiendo cuestas de forma "caprina". Pues bien  las primeras bajadas "decido" hacerlas con calma. Por lo general bajo razonablemente bien, además me gusta bajar por terrenos cuanto más técnicos mejor, sin embargo decido hacer las bajadas, aun  no siendo complicadas, de forma calmada, controlada, con intención de no sobrecargar los cuádriceps excesivamente y demasiado pronto para lo que se avecina . Así que bajo sin forzar y apoyando en los bastones con el fin de descargar algo de peso de las piernas.


Sin embargo, lo que pensaba que era estrategia deliberadamente  conservadora más adelante pude comprobar que no era tal, sino que realmente no me iban las piernas del todo ligeras en las bajadas, que no es que no quisiera bajar fuerte, es que no podía. Mis maltrechas rodillas me exigían calma y cuando normalmente en las bajadas adelanto a otros compañeros aquí iba siendo sobrepasado. Y estábamos en las primeras bajadas, con fuerte pendiente pero sencillas, cuando la cosa se complicó técnicamente los problemas se agravaron. En una de esas subidas adelanto a Mortadelo que ha ido ligeramente por delante casi desde el principio, es una de las subidas más fuertes y lo veo muy flojo, no tardó mucho más en retirarse con sobrecargas en gemelos. Arturo, para estas cosas creo que debes empezar a usar bastones.

Comienza la noche con una temperatura buenísima, pero también con mucha humedad a mi juicio, que hace que incluso en plena noche se sude mucho. Voy solo  todo el rato,  salvo algún adelantamiento que hago o me hacen con su correspondiente saludo voy a mi aire, no me preocupa la soledad ni suelo buscar compañía ni charla, soy pájaro solitario y en cierto modo incluso arisco. Avituallamientos muy animados, algunos incluso con música de trikitixa en directo y como en toda la prueba con magníficos y animosos voluntarios. Lo de esta gente también es de nota. Son "el alma" de todas las carreras, pero en estos casos más aún, estar toda una noche  animando a unos chalaos tan pronto ven aparecer un frontal y atendiéndonos con una sonrisa y una palabra de ánimo, y sobre todo en la segunda noche con las condiciones que se complicaron muchísimo es para estar eternamente agradecido.

Al paso por Azpeitia (y si no recuerdo mal también por algún pueblo antes, quizás Azcárate) nos acompaña un zumbido perpetuo de alguna fábrica, supongo que sus habitantes estarán ya habituados, pero a mi se me hacia extraño estar en medio de la noche y en medio del monte oyendo ese ruido, hasta que cruzabas a otro valle y el zumbido desaparecía.

La noche y las dudas.

En plena noche me empiezan a asaltar serias dudas a las que no encuentro solución alguna.

-¿Los caballos duermen?, ¿y las ovejas?. Jajajaja, ¿qué pensabais que las dudas iban a ser más "trascendentales"?, ¿o que se referían a dudas sobre mi participación el la prueba?. Pues no, pero es que casi a las 4 de la mañana me encontré primero con un caballo pastando tranquilamente y luego con un rebaño de ovejas con sus ojos "iluminados" en plena noche al reflejar la luz del frontal, algunas de ellas también comiendo.

Por cierto, a esta altura si no recuerdo mal me adelanta un grupito en el que iba "el pastor", un participante vestido a la antigua usanza rural, ved sus mallas técnicas, sus medias de compresión, sus súper  zapatillas de trail último modelo y sus bastones ultra ligeros.


 No sé si "correría" algo, pero lo que a estas alturas vuelvo a comprobar y "sufrir" en mis carnes es que corriendo y trotando (por despacio que sea) siempre adelanto gente y cuando se trata de andar es al contrario. Ya lo tengo comprobado en muchas pruebas, con lo que sobre todo en "carreras ultra" mi rendimiento es de más a menos, empiezo bastante bien, pero cuando ya no hay fuerzas ni ganas de correr bajan mucho mis prestaciones (supongo que como casi todo el mundo), pero en mi caso más aún, jeje, de modo que puedo empezar más o menos en mitad de la clasificación o un poquito más atrás para acabar en el pelotón de cola. Lo que viene siendo en dicho popular "arrancadas de caballo y paradas de burro". Tendré que entrenar a correr más rato, o a andar más rápido, aunque lo más seguro es que no haga ni lo uno ni lo otro y siga como hasta  ahora, jeje.

En fin, seguíamos con las dudas, ya casi amaneciendo viene "lo trascendente", me empiezo a preguntar el porqué de lo que hacemos, ¿qué nos lleva a estar toda una noche pateando solitarios en el monte, apenas alumbrados por una mortecina luz blanca?. No me cuestiono en absoluto lo que en ese momento estoy haciendo, no tengo ni un mínimo asomo de debilidad, sino que me pregunto ¿cómo le puedo explicar a alguien ajeno al mundillo lo que hago allí subiendo y bajando cuestas endemoniadas en medio de la noche?. Y la verdad es que no encuentro respuestas, asumo perfectamente que los demás no nos entiendan, porque ni yo mismo soy capaz de encontrar una razón que resulte mínimamente convincente. Me viene a la cabeza la socorrida respuesta del mundo alpinista cuando a los montañeros le preguntan por qué arriesgan su vida escalando montañas: "porque están ahí". Pues en nuestro caso sin llegar a tal grado de "compromiso para la vida" supongo que es algo parecido, hago estas pruebas porque a alguien se le ha ocurrido organizarlas, ya, ya sé que es una respuesta muy pobre, pero realmente no encuentro otra que pueda convencer a los "extraños". A la conclusión que acabé llegando es que es por afirmar nuestro ego, por enfrentarnos a retos "imposibles" para poder decir al final: "te superé", porque  ni siquiera se trata de "pavonearnos ante los demás", ya que muchas veces ni se llegan a enterar de "nuestros logros".  En definitiva después de un rato dándole vueltas al asunto acabé convencido de que somos unos ¿egoistas?, no, no eso es otra cosa, ¿egocéntricos?, supongo que tampoco, eso tampoco es, ¿quizás ególatras?, sí, creo que eso un poco sí, jajajjaa.

Conforme se acerca la madrugada mis pensamientos se tornan más mundanos. Olvido las preocupaciones "filosóficas" para centrarme en mis problemas físicos, mejor dicho en mis "no problemas". Y es que me da por empezar a repasar los tres o cuatro puntos que más me martirizan en estas pruebas y curiosamente ninguno de ellos me está suponiendo problemas de momento: ampollas, sin rastro de ellas; dolores en la planta de los pies que en el UTMB no me dejaban casi ni andar al final y que en otras largas distancias también me han aparecido, de momento nada de nada (quizás aún sea pronto); las rozaduras causadas por la fricción de las nalgas, vulgarmente escoceduras en las cachas del culo, igualmente sin problemas quizás porque aún no hemos pasado por las horas de más calor y de más sudor y quizás también porque me unté bien untado con una crema que me dieron en el 1/2 IM de Aveiro (si este fuese un factor fundamental sí que es buena la crema, jeje) y finalmente las rozaduras que me hace siempre la mochila (del Decatlon) en la parte baja de la espalda, siempre me roza, la lleve más floja o más apretada, más alta o más baja, no sé si hay tallas para estas mochilas, si las hay puede que alguna que me quedara más alta estaría mejor. De todos modos, las rozaduras no aparecen hasta transcurridos un buen número de horas, así que aún no es preocupante, pero ya llegando a Tolosa se empezaron a dejar notar, por lo que opté por dejar la cámara de fotos, que llevo sujeta a la cincha de la cintura, en Tolosa para poder llevar la cinta suelta y poder separar algo la mochila de la "riñonada".

Las últimas fotos que hice antes de bajar a Tolosa



Por cierto, la llegada al control de Tolosa en el pabellón no me gustó mucho, se entra por la otra punta del pueblo y hay que atravesarlo entero de punta a punta, seguro que desde la bajada del monte se podía llegar a algún punto más cercano al pabellón. A esas horas ya empezaba a apretar el calor, y encima nos ponen una piscina justo antes del pabellón, desde luego...., jajajjaa.

El descanso en Tolosa, casi mitad de camino, es muy peligroso, ducha, comida y ropa limpita (aunque prefiero ponerme el mismo pantalón y los mismos calcetines ya que no me han dado problemas) como digo después de un buen rato que se pasa sin darse cuenta ¿a quién le apetece volver a salir a pasar penalidades?. En fin, se arma uno de valor, todavía los ánimos estan arriba y vuelta a la faena.

Las siguientes etapas son en las horas centrales del día, con mucho calor. No tengo muchos recuerdos, sólo el transitar por unas zonas que no me llamaron especialmente la atención, si no recuerdo mal, bastante pista,  y subidas y bajadas entre bosque, en algunas ocasiones en que el terreno era más despejado el entretenimiento consistía en intentar averiguar por dónde iba el recorrido cuando se veían varios caminos. Piensa mal y acertarás: seguro que el más empinado o el que suba más alto..., premio, jeje. Lo cierto es que a veces no le encontraba del todo el sentido a algunas de esas subidas, particularmente recuerdo una que me tocó un poco la moral subiendo por lo alto de una cantera ya cerca de Amezketa.

A estas alturas ya estoy entre los últimos participantes y algunos de ellos tienen por aquí como "equipo de apoyo" a unos amigos, entre ellos Albertxo y Txeroky.

A Albertxo lo conocí hace  unos años integrando también el grupo de cola en otra ultra burrada: la Pajares-Candás en Asturias y que ninguno de los dos pudimos acabar  y volví a coincidir con él en Chamonix donde fue de acompañante de Txeroky en el  UTMB. A partir de Amezketa ese grupo de apoyo lo fue también para mí y para otros que andaban por allí.

La subida al Txindoqui se presenta apabullante, pero salvo los últimos tramos uno de pradera muy empinado y el último el más técnico de toda la prueba, de roca, tampoco supone mayor problema que lo que hemos hecho hasta ahora. Sin embargo en la bajada, cuando comienza toda la travesía por las cumbres de la sierra de Aralar empieza a meterse la niebla, una lástima porque debe ser la parte más espectacular, más montañera y con mejores perspectivas de las tierras circundantes. A la vez me alcanzan algunos de los últimos participantes (a los que viene acompañando Txeroky) y damos alcance a algún otro. Es la primera vez que voy en un grupo, y además intentando no perder comba, porque en esas condiciones ven más 12 ó 14 ojos que dos y por otra parte, en caso de pérdida siempre está el clásico "mal de muchos consuelo de tontos", jajajaja. Aunque en este sentido hay que destacar el perfecto balizaje de toda la prueba, incluso con la niebla se podía seguir el camino perfectamente, sólo en algunos momentos hubo alguna duda, pero poniendo un poco de atención rápidamente se veían las marcas.

Conforme vamos descendiendo, la niebla se hace menos densa y va cayendo  la noche, en ocasiones me cuesta seguir el ritmo de los compañeros y me empiezan a molestar las dos rodillas. Una la tengo tocada hace años y me está dando la lata, la otra hasta ahora no me había dado problemas, pero supongo que llegar a ciertas edades trae estos achaques, jeje, además después de tanta bajada ya acunulada los cuádriceps empiezan a quejarse y a estar algo sobrecargados. Llegamos Lizarrausti donde el caldo caliente y los miembros de la Cruz Roja que me antendieron diligentemente me dejaron casi como nuevo. Lo cierto es que me descalcé por ver cómo iban los pies, que ya me iba molestando alguna ampolla y en cuanto me vio uno de los chicos de la Cruz Roja vino a atenderme sin yo socitarlo siquiera. Entre él y otra chica me "arreglaron los pies", me dieron unas friegas con réflex en cuádricpes y rodillas  y como digo salí otra vez con ganas de andar e incluso de correr agradeciendo sus buenas artes.

La temida segunda noche.

Salimos de Lizarrausti  si no recuerdo mal a las 12 y media más o menos o es a la hora que llegamos, da igual, el caso es que mientras habíamos estado en la carpa había comenzado a llover ligeramente, unos kilómetros más adelante ya no era tan ligeramente. Lluvia fuerte, algo de niebla, noche cerrada, de momento con buena temperatura y el grupo que va aumentando hasta unos 11 ó 12 miembros, incluido Txeroky, que pese a todo decidió continuar acompañándonos y guiándonos.

Como decía voy con fuerzas y piernas renovadas, en ocasiones podría haber dejado atras a los compañeros, pero preferí mantenerme en el grupo,  el terreno es un continuo sube y baja, pero sin grandes desniveles, que en condiciones normales no habría supuesto grandes problemas, pero con la lluvia arreciando y el viento y la niebla  se comienza a notar algo de frío, de momento tampoco me supone mucho problema, no soy nada friolero, el terreno comienza a encharcarse y sobre todo, lo peor, a embarrarse. No me importa en alguna ocasión meter el pie en un charco, pero el barro tremendamente resbaladizo empieza a minar mi moral. Me da la sensación de que algunos de los compañeros empiezan a hartarse, yo también, pero de momento sigo absolutamente convencido de que una vez llegados a Echegárate voy a continuar aunque el resto decida abandonar.

A estas alturas y para los lectores que estén esperando mi relato de las alucinaciones propias de la segunda noche he de decir que no hubo tales alucinaciones, que las condiciones eran tales que tenías que ir absolutamente concentrado en donde ponías los pies y sin perder de vista ni el camino, ni los charcos, ni al compañero que iba delante, pese a todo en alguna ocasión sí que hubo algunas sombras que parecían lo que no eran. Pese a mi convencimiento, un tiempo después a cuenta de los resbalones, los culetazos, las dificultades para avanzar entre patinazos, de modo que ni  ni siquiera con los bastones se puede ir mínimamente seguro de no irte al suelo me empiezan a pesar en la cabeza, además me vuelven a aparecer algunas molestias en las rodillas y decido retirarme.

Llegamos a Echegárte a las 5 y algo, con unos 10 ó 15 minutos de margen sobre el tiempo de corte y doy por finalizada la carrera con 130 km  en las piernas en 35 horas y 5 minutos. Me pudo el desánimo y el barro. Ni la lluvia, ni el viento, ni la noche, ni el cansancio, ni los dolores, me pudo el barro y los resbalones, los  pasados y sobre todo los que preveía en adelante. Ni siquiera los ánimos que me dan para continuar teniendo en cuenta que quedaba poco para amanecer y que con el día las cosas se verían de otra manera me dieron la fuerza suficiente para seguir, y realmente a día de hoy no sé por qué no lo hice, quizás por cabezonería, porque en lo peor de la bajada ya había decidido que me retiraba, sin entrar a considerar otras posibilidades, de lo que me sigo arrepintiendo, creo que es la primera vez que me retiro de una prueba sin una causa realmente justificada, en definitiva, que me rindo.  El caso es que allí nos quedamos más o menos la mitad del grupo y el resto continuó, creo que llegando todos felizmente a meta.

De Echegárate nos llevaron en bus al polideportivo de Beasáin, donde una vez más se volvió a poner de manifiesto la magnífica organización y la extraordinaria disposición de los que estaban por allí en ese momento: encargados del avituallamiento, el fisio  y otro chico de la Cruz Roja que me volvió a recomponer los pies.

Lo cierto es que no quedé muy satisfecho con la prueba, el recorrido, siendo espléndido, en algunas ocasiones no me pareció del todo atractivo, sobre todo por lo que comenté más arriba de algunas subidas a las que no le encontraba todo el sentido (pero vaya, seguro que lo tienen, que ellos conocen sobradamente el terreno y sus posibilidades y que seguramente me dejé llevar por mi estado), y por las subidas con fortísimos desniveles que no me van en absoluto. No me habían quedado muchas ganas de volver, pero pensándolo más reposadamente estoy decidido a hacerlo, el año próximo, si no  hay alguna circunstancia que lo impida estaré nuevamente en Beasáin a rematar lo que he dejado a medias. Hombre, no puede ser de otra manera.

La organización perfecta, el marcaje, los voluntarios y personal de asistencia en carrera, los servicios puestos a disposición de los corredores, el ambiente y los ánimos del público. Me parece alucinante el que se pueda organizar algo así, la cantidad de gente, de recursos de todo tipo que hay que manejar  para que todo vaya bien, y encima conseguirlo, como digo, alucinante.

Y para rematar, salvo excepciones, he omitido voluntariamente citar nombres a lo largo del relato, porque quería darle su espacio propio, aún a riesgo de dejar fuera alguno.

Atalanta (Abel) y Mortadelo (Arturo), compañeros de fatigas de estas y otras aventuras. Atalanta por fin se ha decidido a hacer estas pruebas sin tener que esperarme, a su ritmo. Tú tira para adelante, hombre, jeje. Arturo lo pasó mal, quizás  poco entrenamiento, quizás una salida demasiado rápida y como dije antes el tema de los bastones, yo sin ellos no habría llegado hasta donde llegué.

Jose Moutinho, al comando de toda la expedición portuguesa. Apasionado del trail como organizador y como participante, aunque no esté en su mejor momento físicamente, jeje, él sigue participando y transmitiendo fuerza. Uno de sus "pupilos" es Mark Macedo, reconocido corremontañero  con quien había coincidido en varias pruebas en Portugal y también triatleta (hizo este año también el Ironcat), hacía la prueba acompañando a su chica en su tercera carrera: la primera fue de 10 km. la segunda de 50 y la tercera esta, jajaja, menuda tía. Coincidí con ellos en varios momentos en la carrera y estuve charlando en el poli de Beasain una vez retirados, creo recordar que ellos habían hecho unos 90 y pico km., que ya está bien.

Albertxo y Txeroky, ya mencionados en el relato, muchas gracias por vuestro apoyo y ánimos.

Tuve oportunidad de conocer a Fali, sin duda uno de los tíos más conocidos y apreciados en todo este mundillo de corremontañeros y ultra traileros. Estoy seguro de que su nombre ha sido uno de los más pronuncidos entre los participantes y los acompañantes.

Y para acabar Asís (Col) y Silvia a quienes conocí en junio en la Orientagredos y a quienes ya puedo considerar buenos amigos pese a no habernos visto más que en dos ocasiones (bueno, en cada una de ellas muchas veces, jajaja). Espero coincidir con vosotros en muchas más, gracias por ser como sois y por vuestro apoyo. Asís, puedes estar seguro de que estaré haciéndote el seguimiento durante el Tor.

En fin, este ha sido el relato, no he querido mirar muchos datos ni muchas fotos, sólo el mapa del recorrido, para que fueran saliendo recuerdos, conforme uno va escribiendo se van amontonando, con lo que puede haber alguna imprecisión, pero así me ha quedado en la memoria y así os lo transmito.


Y para darle ambientación musical, un "instrumento" de la tierra, la "txalaparta". Instrumento rústico y primitivo que verdaderamente te une a la tierra, trasnmite la fuerza de lo que se enraíza en esos montes. En cierto modo "mitificado" precisamente por ese componente de ancestralidad, de llevarte a los latidos de la tierra, del corazón, de los orígenes oscuros y nebulosos de un pueblo y de una cultura. Para el que no lo conozca la txalaparta no es más que unos tablones de madera colocados sobre unos soportes, antiguamente cestos, y hoy más frecuentemente  "burras" y percutidos verticalmente con unas mazas, imagino la sensación que debe ser escuchar ese juego rítmico en la espesura de un bosque.

tocando txalaparta La Txalaparta

Actualmente la txalaparta sin embargo ha sufrido, o mejor, disfrutado de una enorme evolución que la ha sacado de su originario ámbito rural y tradicional incorporando nuevos materiales como piedras o barras de hierro y consiguiendo diversas afinaciones (no tengo ni idea de música, así que quizás esté diciendo alguna burrada, pero bueno) y tonalidades, para ofrecer nuevas posibilidades musicales, nuevos ritmos, nuevas combinaciones con otros instrumentos, en definitiva, para seguir creciendo y abriéndose a nuevos horizontes. He visto tocarla en directo haciendo auténticas diabluras.

Dento de este campo de innovación y experimentación está Tomás San Miguel, músico, en principio de jazz que grabó creo que un par de discos dándole esa nuevo protagonismo a la txalaparta. Una de sus piezas es esta "Txalaparta mística", sobre el que alguien ha hecho este vídeo un tanto psicodélico que he encontrado por ahí.

martes, 10 de mayo de 2011

De probanzas.

Últimos días antes de emprender viaje a La Ampolla en el delta del Ebro para mi tercer Ironcat, se dice pronto. Aún recuerdo mi primer contancto con un "finisher". Hace unos años cuando yo empezaba a correr y aún no había aterrizado en el triatlón (tampoco hace tanto) me presentan a alguien de Salamanca que había hecho un Ironman, Pedro "Devinos", si no recuerdo mal el de Brasil y un poco atolondrado ante lo que me parecía un reto sobrehumano, aun sin ser consciente realmente de lo que significaba a mí me sonaba a una barbaridad y, supongo que con cara de bobo, no se me ocurrió otra cosa que preguntarle:

"¿Y lo acabaste?".

Obteniendo una respuesta afirmativa de lo más natural, sin grandilocuencias, sin heroicidades, como algo que te propones y que lo haces, sin más (o al menos a mi me pareció que su respuesta iba en ese sentido).

Pues bien, ahora soy yo el que se encuentra en este otro lado del cuento. Voy a por mi tercer Ironman, y hombre, efectivamente son distancias que pueden asustar, pero con tesón, con un entrenamiento suficiente, pero para nada de "machaca" y con voluntad no le veo heroicidad por ninguna parte, sí esfuerzo, sí dedicación, sí constancia, sí decisión, sí las famosas tres "b": "balor, boluntad y buebos", jajajaja, pero no soy ningún superhombre, eso lo tengo claro. Sigo siendo un tipo más bien achaparrao, cuarentón, que come lo que le apetece, que se toma sus cañas, que vive, entrena y participa en todo tipo de pruebas sin orden ni concierto, que tiene una bici de segunda mano que no llegará a los 900.-€.... Imagino muy distinto el planteamiento de quien luche por ciertos puestos, o quien se empeñe en ser el campeón de su barrio, pero para lo que yo pretendo: acabar más o menos dignamente (si acabo con "cierta indignidad" tampoco pasaría nada, jeje), es un paso más, una meta más, un reto más de los varios en distintos ámbitos deportivos en los que estoy embarcado desde hace algún tiempo. Pero para mí el triatlón ni siquiera es una forma de vida como a veces se dice de forma un tanto exagerada (a mi entender, que respeto a todo el mundo que se lo tome como quiera, faltaría más). Será que, como a Xocas le decían hace unos días, no soy triatleta, sino triatlonero, jajaja.

Por cierto mi quimérico objetivo para el Ironcat, si el viento nos respeta un poco (cosa poco probable tal y como se presentan de momento las predicciones) son 12 horas, por decir una bonita cifra, porque no me veo para alcanzarlo ni "jarto a clembuterol", jajaja.

Uf y después de este "manifiesto" que me ha salido sin pensar en ello, voy a contaros las chorradas que quería enseñaros.

Como habréis podido leer a Atalanta, el domingo nos hicimos un Ciudad Rodrigo - Salamanca - Ciudad Rodrigo, unos 165 Km de bici, lo que sería una Verracada Nui apócrifa, pues bien, quería probar el mono del Club Triatlón Salamanca, a ver si para tantos kilómetros de bici me iba bien su pequeña badana. La prueba me dejó satisfecho, lo que no me gusta tanto es que no tenga ni siquiera un pequeño bolsillo, ya veremos al final qué ropa me pongo.

Otros "resultados colaterales" de la prueba fueron estos:


Y ayer lunes siguiendo con las "probaduras" me "embutí" en el neopreno después de muchos meses colgado en una percha y me bajé al río a "reprobarlo" después de tanto tiempo. También la prueba resultó satisfactoria, ni rozaduras, claro que tampoco estuve mucho tiempo nadando, ni se ha desintegrado, ni mayores problemas. El agua fría, pero no en exceso, se aguantaba bien, y eso que pese a que hacía una temperatura excelente y no había ni una nube, mirad qué nevada, tanto fuera como dentro del agua, jajaja.







sábado, 26 de marzo de 2011

Vestidos de domingo.

En efecto, jóvenes, con motivo de la celebración el próximo domingo 27 de Marzo del Du de Malpartida de Plasencia salí esta tarde a probar el nuevo material y la nueva equipación.

Aquí "la oca" luciendo "ruedacas".

Las "ruedacas" son de Phaeton, que no sólo me las cede gustosamente, y por propia iniciativa, sino que además, sabiendo de mi condición de "andapadres" como ya quedó expuesto en la primera entrada de este blog, se ha ocupado de ponerlas en la bici, además de limpiarla después de los últimos días en que había salido en que me llovió y tenía algo de barro y dejarla en perfecto estado de mecánica. Si es que cuando hay carrera él se preocupa más que yo de que, al menos la bici "vaya guapa". Menos mal que él se ocupa de esas cosas.

En cuanto a la prueba me parece que las ruedacas, cuando se va rápido ayudan a que se vaya un poquito más rápido, ahora, creo que cuando se va lento no hacen que se vaya un poco más rápido. Es la impresión que me ha dado en los casi 60 Km. que he hecho por la N-620, hasta Martín de Yeltes y vuelta, la ida con el aire a favor y rodando como una moto y la vuelta con el aire en contra y rodando como buenamente he podido, jajaja. Al final 28´56 Km/h de media, que para ese recorrido no es mucho.

Y aquí "la oca" con "el pato" luciendo "mono" (vaya zoo).


Como todo deportista medio serio que se precie, no se puede estrenar nada el día de la carrera, así que salí a probar el mono del club Triatlón Salamanca. Es una talla super gigante, quitado parece una sábana comparado con mi anterior mono de "serie" de Spiuk. Sin embargo me queda bien, de cuerpo perfecto, me parecía que me iba a sobrar algo, pero no. De piernas sí es algo grande, me queda algo más holgado, y pensé que me quedaría "bailando", pero también me va bien de ancho, quizás sí un poco largo.

Pero lo mejor es el diseño, los colores, lleva esa franja "farinata", el color de las equipaciones jaramugas para no olvidar que soy un Jaramugo, jeje, Davidiego, parece que lo hicisteis a propósito para nosotros.

¿Y qué me decís del casco?. También es casi nuevo. Lo compré si no recuerdo mal en diciembre precisamente de color farinato para llevarlo a juego con la equipación jaramuga. Y ahora me encuentro con que parece también hecho a propósito para llevarlo con la equipación salamanquina.

En fin, a ver si todo ello tiene buen estreno en Malpartida.

sábado, 8 de enero de 2011

Medias tintas y borrones.


Menudo inicio de año. Si bien empecé el día 1 con 16 Km. muy buenos el día 4, martes por más señas, salí a correr con ciertas molestias en la parte delantera de la tibia, supongo que periostitis o el "síndrome compartimental" (o algo así), que ya tuve hace unos años, realmente no sé muy bien en qué se diferencian ambas lesiones. Decidí acortar el recorrido habitual y dar unas vueltas al parque de La Glorieta en terreno de tierra , además algo más blandito de lo normal por las lluvias, pero el dolor era cada vez mayor y en previsión de males mayores, desanimado y con vistas en el Cross de la Fuente de San Esteban del domingo me retiré con poco más de 4 Km.


Así que estos días, que se presentaban buenísimos para correr con buena temperatura y lluvias "tolerables", incluso para hacer el cabra por el campo corretenado entre charcos y barro cambié las zapatillas por la bici: el día de Reyes casi 78 Km sin mojarme ni una gota, ni frío, eso sí bastante aire a la vuelta. Y hoy, dispuesto a hacer una jugada parecida me he vuelto a quedar a la mitad. Me pilló la lluvia, pero sin frío y sin ser muy fuerte no es gran dificultad. Sin embargo ya de vuelta, la carretera mojada y peligrosa, bajando con mucha precaución, frenando casi todo el rato, con alguna chinilla en la zapata con lo que además de rayarme la llanta la frenada es menos eficaz, de repente oigo un chasquido y ... un radio de la rueda delantera que decide bailar por libre.


En otra ocasión habría intentado seguir, pero con la carretera y los frenos en esas condiciones me "acongojé". La cosa quedó en unos pírricos 24 Km. Cuando ya había solicitado el oportuno "rescate" un buen samaritano tuvo a bien recogerme.


Ni correr ni bici, todo se quedó a medias, la última opción era nadar y allá que me fui pensando en qué incidencias me podían ocurrir, ya estaba temiendo que a mitad de la sesión se me rompiera el bañador por la mitad, jajajajaja. Afortunadamente no pasó nada extraño y pude completar mis 2.250 metros.


Estoy con antiinflamatorios, y cuando me acuerdo estiramientos, para el cross del domingo espero llegar más o menos en buenas condiciones, al menos para probar. Lo que ya tengo más en el aire es la maratón de Badajoz del día 30, si el domingo no acabo muy tocado sí podría llegar, pero no como me gustaría. A lo que sí voy es a los Trihos dos Abutres , aunque no esté en muy buenas condiciones hago los treinta y pico kilómetros de montes y riberas aunque sea andando, jeje; después de que nos admiteran a los de la lista de espera espero reencontrarme y pasármelo estupendamente con los amigos con los que coincidí en el Ax Trail en octubre, además parte del recorrido es por la misma zona y la comida de "convivio" en el mismo sitio en que estuve en aquella ocasión.

jueves, 11 de noviembre de 2010

A estrenarla.

Ya tengo la nueva camiseta del club.


Sin tiempo para domarla (hoy me la pondré para hacer con ella unos kilometrillos y luego pegarle un lavado para que se suavice un poco) espera su estreno ofical en la Maratón de la Costa Dorada del domingo.

A partir de ahora la empezaréis a ver en muuuuuchas carreras (espero). Con que me salga la mitad de bien que la anterior ya me conformo, y es que la de kilómetros que lleva ya esta buena compañera.