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martes, 24 de enero de 2012

Sierra de Béjar-Candelario.

Como si se tratase del programa de actividades de un "Fin de semana de la montaña" o algo así (que por cierto lo había en Candelario y, en Béjar había las jornadas del esquí o similar) me planté el fin de semana en la sierra bejarano-candelariense (para que nadie se enfade con la denominación por "supuestas titularidades") con intención de disfrutarla al completo sábado y domingo.

El sábado tocaba esquí.

En cuanto al desarrollo de la jornada fue poco más o menos que el año (entiéndase temporada) pasado y que conté en su momento, eso sí, creo que progreso adecuadamente, aunque sólo vaya una vez al año. Me noto que "crezco" como esquiador, jajaja, ya sólo me lancé un par de veces por las de los novatillos antes de tirar para arriba. Y además ya me caigo muy poco, sólo un par de veces (caidas de verdad, de las de perder los esquíes), curiosamente casi al final, cuando ya vas viéndote "sobrado", claro que a esas alturas la nieve ya está en peores condiciones y eso también cuenta mucho. Una de las caídas fue en una de las pistas "grandes" de las que (aún me) asustan. El año pasado bajé por esa misma por primera vez y este sábado por segunda,  la tercera quedó para otro día, jeje, de momento "mucho pan p´a la perrina". A lo que sí me atreví fue a engancharme en los chismes esos que te colocas en los "güevos", ¿Atalanta te acuerdas la primera vez que fuimos con resultado "catastrófico"?, jajaja. Bueno pues también me caí un par de veces al final, es que como digo con la nieve blanda a veces los esquíes se van por donde no es, jeje. Por lo demás el día magnífico, soleado sin viento y una temperatura buenísima, poca nieve y poca gente, con lo cual aunque casi siempre había que repetir el mismo trayecto al menos no había que hacer colas.

Y el domingo tocaba correr.



Para cuyo cartel utilizaron una foto de una carrera que se celebró en Candelario hace dos o tres años, la Subida a la Virgen del Calvitero, en la que también participé, por cierto muy divertida con la nevada .

¡Atención pregunta!, sobre todo para los Jaramugos farinatos ¿sabéis quién es el de la foto?, aunque si por casualidad cae por aquí alguien habitual del mundo de las carreras de montaña seguro que también lo conoce, porque el tío es conocido y querido por todas partes.

Bueno, si no habéis llegado a identificarlo os lo pongo más fácil


Pues sí, el amigo Higinio "Genio" Trotapinares. Por allí estaba, ¡cómo no!, con nuestro Jaramugo pucelano Juan "Titi" y sus respectivas. Ya sabía que iban, pero no esperaba encontrármelos tan pronto. El sábado cuando bajé de La Covatilla los encontré a la puerta del albergue en el que coincidimos para dormir. Gracias una vez más por compañía y por la cena, sobre todo a Estrella y Juli, que vosotros sois unos vagos, jajaja.

Aquí poco antes de la salida con otro compañero vallisoletano que se estrenaba como corremontañero y quedó encantado y presumiblemente "enganchado".


Ya el domingo también coincidí con los Populares Mirobrigenses y con  DvDg.

En cuanto a la carrera no esperaba gran cosa, 9 km pelados (si llegaban) y unos 500 m+ y otros tantos negativos.

 
Sin embargo me gustó más de lo que pensaba, no es es que sea especialmente bonita, pero me gustó: sendero, pista, algo de cortafuegos y una chispa de nieve y hielo que le dieron un poco más de aliciente, sobre todo para no pegarse un cogotón (Higinio fue de los que se cayó). Sin grandes dificultades técnicas, salvo pasar con precaución esas zonas heladas y una pequeña pega: nada más salir de Candelario se coje un sendero muy estrecho en el que no se puede adelantar y teníamos que ir caminando en fila india. No es que fuera, al menos para mí, un gran problema porque tenía mucha pendiente y tampoco iba a haber adelantado mucho más ni intentado correr más, además luego hay sitio para que cada uno pueda hacer su carrera, pero sí es un poco agobio no poder ir más "a tu aire". Quizás deberían buscar dar una vuelta por la parte baja del pueblo o por otra zona para que la carrera se estire un poco más, porque luego el sendero es una chulada, sobre todo para bajarlo,  me lo pasé como un enano en la bajada.
La subida la hice regular,

Casi el final de la subida
bueno, bastante bien para el estado de forma en que me encuentro, pero en la bajada, sabiendo que es una carrera corta y que no hay que reservar las piernas la hice muy a gusto, lanzado, adelantando a bastante gente y como decía antes disfrutando como un niño.


Uno de los tramos con hielo y nieve.

Higinio con Santi "Kuka", organizador de la subida del Pico El Águila y que también está tramando nuevas aventuras por la zona de Gredos y Béjar. Pasándoselo los dos en grande y justo antes de entrar en esa zona de nieve. No sé si en ese tramo o en otro, pero los dos se fueron al suelo.
Por otra parte, iba con miedo de que me dieran la lata los gemelos o los sóleos y llevaba las pantorrilleras, pero no hubo problema alguno. Estrené las mallas "compresivas" y supongo que algún efecto harían, pero hoy tengo agujetas, claro que entre esquí y carrera lo que tengo es un cansancio general y dolores en músculos varios, jeje.

En definitiva un fin de semana muy bien aprovechado y muy completito.

martes, 28 de diciembre de 2010

Un día en la nieve.



Como soy un poco raro este año, por unas cosas y otras decidí no correr la San Silvestre Salmantina que se celebró ayer domingo 26.

Así que ante la perspectiva de estar todo el día aburrido en casa como una mona decidí irme a esquiar previa consulta de las previsiones meteorológicas: soleado, frío, pero no excesivo (es más me da la impresión de que hizo más frío en Salamanca que en la Sierra de Béjar a más de 2.000 metros de altitud) y nada de viento, condiciones perfectas; mucha gente de la habitual seguro que aún no sacado los trastos y además dentro de lo que cabe aún son unos días familiares, con lo que más o menos no preveía mucha aglomeración.

Dicho y hecho, además me prestan los trastos, con lo que me ahorro el alquiler.

Grosso modo debe ser el 7º ú 8º día de esquí de mi vida, además el año pasado (entiéndase la temporada pasada) no he ido ningún día, por lo tanto el camino que he de tomar es obvio: pistas de debutantes. Tres o cuatro bajadas, unido a la lentitud de la cinta transportadora para subir me hacen dar rápidamente el siguiente paso: tirar hacia arriba y que sea lo que Dios quiera.

Sorprendentemente apenas me caigo, no sé si porque me voy haciendo mayor y voy con más miedo o más prudencia o porque ya voy "controlando" algo, jajaja. Casualmente las dos caídas más fuertes han sido en la misma pista y casi en el mismo sitio y me doy el golpe en el mismo sitio, en las costillas del lado derecho, que ahora me están doliendo (poca cosa, eso sí).

Empecé a esquiar más o menos a las 11 y no he parado hasta que me han echado a las 16:30. No paro ni pa comer ni pa mear ni pa na, todo el rato sube y baja. Será que estoy hecho al deporte, pero habiendo acabando cansado, como es lógico, no he tenido secuelas de haberme pegado una paliza ni nada por el estilo. Sí acabé con los pies y las espinillas machacados porque a falta de una técnica depurada (es decir, no tengo ni idea de esquiar) empleo la técnica de la "brutalidad": esto tiene que ser así y así es, por mis "narices" y p´allá voy.

Ya casi al final de la jornada, envalentonado como estaba, me decidí a dar el gran paso: bajar por una de las pistas centrales (la del Regajo de las Mulas), que tienen un pendiente más que considerable. Eso sí, contando también con que ya no había mucha gente de esa que baja a mil por hora que me pudiera llevar por delante o a los que yo pudiera "frenar en seco" con triple tirabuzón en el aire con mi torpeza. Creo que en toda esa bajada sólo me caí una vez, pero es tan empinado que tiene una ventaja, es mucho más fácil ponerse otra vez en pie, jeje. Al principio se veía la cosa empinada, pero sin "excesivos" problemas, jeje, era llevadero, pero ¡ay madrita!, en la última rampa, la que se ve desde abajo, ¡si eso parecía una pared vertical!.



Paré antes de iniciar la bajada y miré a los lados con la esperanza de que saliera un pista transversal menos pendiente, pero no, no había escapatoria. Había que bajar por allí sí o sí. Uff, qué sofocos, pero bajé, muy poco a poco y sudando la gota gorda, pero bajé. Eso sí no me quedaron más ganas de repetir, jajaja. Ya lo haré otra vez que vaya cuando se me haya olvidado el mal rato que pasé. Esto es como las maratones, que las corres una y otra vez "olvidando" lo mal que se pasa a veces (casi siempre), pero al final te quedas con lo positivo, con que la has hecho, la cabeza hace un "olvido" selectivo; pues con esa pista igual, ya repetiré aunque quizás deba esperar a controlar un poco más lo del esquí, claro que yendo un par de veces al año, es complicado. Pero en fin, de una u otra manera será.

Como decía, hoy no estoy machacado, sí tengo un ligero cansancio y algunos dolores-ligeras agujetas en sitios no acostumbrados y de los que no he sido consciente hasta que esta tarde he ido a correr (aparte del golpe de las costillas).

Eso sí, a cambio tengo un estupendo color de cara, moreno de invierno de Saint Moritz como las pijas. Por cierto el género femenino en esto del esquí está fenómeno.

Otras consideraciones:

-No sé cómo no hay más accidentes: los unos bajan a toda leche y los otros (o sea, nosotros, los torpes) bajamos de mala manera y en cierto modo somos imprevisibles. Yo estaba más preocupado de no ocasionar ningún accidente que de mí mismo.

-¿ Por qué los de las tablas del snow board ese, se pasan la mitad del tiempo sentados en el suelo?. Aparte de la indumentaria, pero en fin, eso es un tema de modas, de "tribus", de disfraces incomprensible para mí, no sólo en ese ámbito.

Ah, y los críos pequeñajos con el casco que bajan como motos, que parecen la hormiga atómica, jajaja, da gusto (y envidia) verlos.

Y eso es todo amigos.