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viernes, 6 de octubre de 2023

Maratón de Logroño. 1-Octubre-2023. ¿Qué puede salir mal?.

La maratón es una carrera muy cabr...ita. Llevándolo todo bien preparado y habiéndolo hecho todo bien es posible que salga bien, pero también es posible que salga mal.

 Así que si no llevas los deberes bien hechos es casi seguro que salga mal o muy mal.

-Si 15 días antes te pegas un culetazo en una carrera de montaña que provoca dolor de culo-coxis-rabadilla (cada uno que ponga el nombre que quiera) bastante fuerte durante más de una semana y más liviano durante la siguiente, aliviado a base de Réflex y Fastum para por lo menos poder "entrenar" algo (dolor, que dicho sea de paso, ya no tengo, pero sí ciertas molestias en ocasiones). 

-Si una semana antes hay un evento de comer y beber (bodorrio), aunque pude salir un poco con la bici tanto el viernes tarde como el sábado por la mañana (que no contaba con poder hacerlo).

-Si la tirada "larga" más larga de asfalto (al margen de alguna salida de monte) no llega a los 18 km y es el martes antes de la maratón.

-Si el día de la carrera hace 10 grados más de lo habitual en esta época del año (bueno y el día anterior y el posterior y... qué os voy a contar que no estéis viviendo). 

-Si..... (no me acuerdo ahora de más cosas, pero seguro que las hubo, jajaja). 

Con esos antecedentes ¿qué podía salir mal?, o ¿qué podía salir bien?. 

Pues eso, que salió como podía salir, quizás un poco peor de lo que esperaba, pero vamos, tampoco nada extraño.

Lo cierto es que salí razonablemente bien, con los kilómetros en menos de 5:30, que era mi objetivo, y así me mantuve hasta la media, que ya me iba costando, pero me propuse hacer al menos la primera vuelta (el recorrido son dos vueltas a un circuito) sin parar a caminar ni un metro y cumplí la media en 1:56, dentro de lo previsto, y luego, en la segunda vuelta, ya más solitario porque ya no están los que hacen sólo la media, más cansado, y sobre todo con más calor, el plan era "que sea lo que Dios quiera", encomendándome en buena medida a "la experiencia", pero claro, la experiencia ayuda, pero no corre, no mueve las piernas. Así que ya empecé a parar, al principio sólo en los avituallamientos (los había cada 2´5 -3 km, la vida dio, no tanto por beber, que también, como por echarme agua por encima). 

Y si los males empezaron poco después de pasar la media, las penurias no tardaron mucho en aparecer: unas cuestas que en condiciones normales no serían problema parecían el Angliru (no obstante acumula casi 200 metros de desnivel positivo), caminando en tramos de sombra sólo por aprovecharlos más rato, avenidas largas y solitarias y corredores adelantándome a los que no podía seguir el ritmo (entre otros el grupito, ya bastante reducido, que iba con la liebre de 4 horas, con el que había ido un tiempo al principio y con el que pensaba que podía haber acabado, luego he visto que sólo un corredor entró con la liebre de las 4 horas, que clavó el tiempo), eso sí, muy agradables los pasos por el centro de la ciudad.

Así que al final 4:30:42, que como decía es peor de lo que pensaba, me devuelve a los tiempos de mi tercer maratón que fue allá por 2004 en Madrid. 
Entrada en meta.

Si en la media había hecho 1:56 y el puesto 197, quiere decir que en la segunda media hice 2:34 (eso es más que un pinchazo, jajaja) y puesto final 221 (de 247). 



Objetivo conseguido.

Pero hecho quedó y sin tiempo para lamentaciones que dentro de una semana hay otro compromiso, otras dos después otro y a la siguiente otro, a ver si me desquito que tengo otra maratón de asfalto, espero hacerlo algo mejor.

sábado, 23 de febrero de 2019

Maratón de Sevilla 2019. ¡Sorpresas te da la vida!.

Una más, en Sevilla, una de las mejores maratones de España por ambiente, organización y recorrido. Se presenta a sí misma como la más llana de Europa y aunque no conozco muchas más por ahí, puede que lo sea, la única cuesta que merece tal nombre es el paso que se hace por debajo de otra avenida, que se hace dos veces.

Es la tercera vez que corro la maratón de Sevilla, y en este caso hay un cambio de recorrido, con salida y llegada en la avenida que va por delante del Parque de María Luisa, con lo que se pierde el "encanto" de acabar en la recta del estadio olímpico, pero se gana, y mucho, en comodidad de acceso pudiendo llegar perfectamente andando desde cualquier punto del centro de la ciudad. Por otra parte, también se pierden las instalaciones para ducharse al acabar, pero tampoco es tanta pérdida, la última vez que acabé en el estadio tampoco me pude duchar, porque sólo habían abierto un vestuario, o dos o los que fueran, que no lo sé,  en todo caso absolutamente insuficientes pudiendo disponer (supongo) de muchos más.

Había corrido en Sevilla en el 2005 en una terrible edición con muchísima agua (lloviendo con fuerza desde antes del amanecer y durante toda la carrera), mucho frío e incluso a ratos con granizo y aguanieve. Eran casi mis comienzos maratonianos y estaba en plena y rapidísima progresión, consiguiendo bajar por primera vez de las 4 horas. Hice una buena carrera acompañado en todo momento por Abel, que me llevaba casi casi de la mano y acabamos en 3:40:50, una buenísima marca para mí, por lo que pese a todo acabé con muy buen sabor de boca.

La segunda ocasión fue en 2013, con una marca de 3:30:42 y también satisfecho al final, porque había estado algo tocado un tiempo antes y no llegaba en las mejores condiciones (aquí la crónica de entonces).

Este año sí que llego mal. Una extraña lesión en el talón por jugar al baloncesto a finales de diciembre no me ha dejado correr a gusto, ni entrenar como es debido, de hecho aún me molesta algo cuando empiezo a correr (en cuanto pasan 10 ó 15 minutos ya no lo noto), y si a eso le unimos un mes de enero lleno de comilonas y "bebilonas" hace que llegue muy pasado de peso y con falta de kilómetros, al menos de kilómetros buenos, porque salir a correr un rato pese a las molestias, sí he salido, pero me falta calidad y sobre todo kilometradas largas.

Así que sin tener muy claro lo qué podía pasar me debato entre estar más cerca de las 3:30 de la última vez o las 3:40 del 2005. Aunque realmente estoy pensando más en las 3:40, con andar en torno a esos tiempos ya me daría por conforme.

Salida y a correr. De momento muy buena temperatura, pero se anuncia calor (al menos para mí), lo que no deja de ser un problema añadido. Me temo lo peor cuando ya empiezo a sudar bastante en los primeros kilómetros, aunque luego lo cierto es que no he pasado tanto calor como pensaba y también se corre por muchas zonas donde daba la sombra de los edificios.

Km. 12.


Salgo un poco reservón, además de que en los primero kilómetros hay algo de apelotonamiento, pero se puede correr relativamente bien y luego ya pongo un ritmo "crucero" en el que voy cómodo, sin forzar y que puedo mantener bien, en torno a 4:50 el km. Y pasan kilómetros y kilómetros y me encuentro francamente  a gusto, y siguen pasando kilómetros y sigo bien, y pasan kilómetros y en el avituallamiento del 20 hago una paradita para "aguas mayores" y sigo bien y cómodo y llego a la media casi sin enterarme.

Km. 13


Y temo que llegue el impepinable desfallecimiento, pero resulta que no llega, y paso los kilómetros complicados del 28-30 esperando el estacazo pero para mi sorpresa no llega, y sigo y sigo...

Por ahí ando detrás de los de los carritos, en la Plaza de España por el km. 34


Y por el 32 ó 33 ya noto que flojeo algo, pero de momento perfectamente asumible. Y veo que voy bien incluso para bajar de las 3:30, lo que era impensable. Eso sí, el garmin y el marcaje oficial de los kilómetros se van descuadrando cada vez más, pero aún así sigo en tiempos de 3:30. Hasta más o menos el km 38-39, ahí sí ya noto bajón y me toca tirar de recursos y de veteranía, ladear la cabeza y apretar con lo que sea, por momentos me entra algo de hambre, pero no he comido nada durante toda la carrera, ya queda poco y se llega como sea. Prácticamente tampoco he bebido. Hay muchos avituallamientos y bien surtidos, en algunos sólo he metido un buchito de agua para aclarar la boca y en algunos otros no he bebido ni medio vaso pequeño de agua, el acuarius (o el isotónico que hubiera) creo que ni lo he probado. Eso sí agua por encima me he echado en casi todos menos en los del principio.

Reportaje de Javi por el km 40 ó 41. Toca ladear la cabeza y torcer el hocico.











Aquí el "tío michelines".


Con el cambio de recorrido los últimos kilómetros son por el centro, pero se me están haciendo algo largos, confío mucho en poder apretar al menos en los dos últimos con los ánimos de la gente, pero no puedo, eso sí, como en toda la carrera no he dejado de pasar gente, y a estas alturas ya encuentras muchos "cadáveres", por lo que aunque yo no voy para tirar cohetes, no dejo de ganar posiciones. 

Al final meta en 3:35:13, tiempo real 3:33:04 (dos minutitos que tardé en pasar por el arco de salida) y puesto oficial 3.364 (de 9.108) y el 271 de 856 en la categoría (3.326 y 267 teniendo en cuenta el tiempo real). Por mi Garmin me salen 42´94 km, con lo que por ahí sí habría bajado de las 3:30 (y más teniendo en cuenta la "paradiña técnica"), jeje, pero doy por supuesto que esta carrera que cuenta con todas las homologaciones (nacionales e internacionales) habidas y por haber está perfectísimamente medida, así que aparte de los metros de más que se hacen en las trazadas de curvas y por ir zigzagueando para adelantar es evidente que el GPS da cierto error (he leído por ahí que a mucha gente le da entre 500 y 700 metros de más).


En definitiva, que más que satisfecho con una carrera mucho más cómoda de lo que podía imaginar y un resultado inesperado y en cierta medida sorpresivo por llegar pasado de peso y falto de entrenamiento adecuado, y también (como siempre) con un día previo en el que hice todo lo que no debe hacer todo buen maratoniano que se precie, jajaja. Si es que la preparación maratoniana está sobrevalorada, jajajaja. En fin, ya vendrán tiempos en que la cosa se dé al revés.

Por si queréis cotillear un poco más, aquí mi GPS, y aquí la clasificación.

lunes, 23 de mayo de 2016

Maratón de Vitoria. Una cura de humildad.

Comienzo por la previa.

El sábado hay que recoger los dorsales. El lugar es un enorme centro comercial. Entro pensando en algo rápido, un lugar fácil de localizar cerca de la entrada, y me dirijo donde hay unos hinchables para los niños de la principal empresa patrocinadora de la carrera. Pero no, por allí no hay nada que haga ver que se entregan los dorsales. Al no ver ni una indicación pregunto a un corredor al que ya veo con la bolsa en la mano y me dice que es en el piso más alto, efectivamente, desde allí abajo se ve una pancarta en lo alto de una barandilla. 

Os podéis imaginar el ambiente un sábado por la tarde (más o menos las 7) lleno de gente, de calor y de ruido. Ya me empiezo a mosquear, pero todo va a más cuando veo que para subir hasta allí arriba y luego para bajar no hay un "camino directo", las escaleras hasta el primer piso y luego hasta el segundo no están juntas, continuando de piso en piso, sino que hay que andar dando un pequeño paseíllo por allí (supongo que será cosa de los diseños de estos engendros, para obligar a la gente a recorrer una mayor parte de superficie y pasar por delante de más tiendas), tampoco es que sea un grandísimo inconveniente, pero siento que me están tomando el pelo y me mosqueo (claro que también es posible que en mi paletez no me sepa manejar adecuadamente en estos sitios), yo no he venido a dar paseos sino a recoger mi dorsal lo antes posible y largarme cuanto antes.

Eso sí, luego la recogida del dorsal perfectamente correcta, la atención y los buenos deseos. Por cierto, no recuerdo si al hacer la inscripción había que indicar la talla de la camiseta, supongo que no, porque parte de las atención consiste en la posibilidad de probarte una  camiseta antes de pedir tu talla.

El domingo, la carrera.

La salida y la meta de la carrera no están en el mismo sitio, están separadas como un kilómetro y mi pensión está entre ambas, casi a mitad de camino, más cerca de la salida, por lo que decido salir ya "de corto" sin pasar por el guardarropa ni nada. 

Temo que con tantos kilómetros por delante se resientan mis gemelos, así que aprovecho el sobre de crema calentadora que nos han dado de propaganda en la bolsa. No sé si servirá para algo, pero ya que lo tengo.... Me unto bien gemelos y aquiles y a la salida a esperar a Roni, reciente debutante maratoniano, y que parece que ha cogido carrerilla, no se pierde ni una, jajaja.


Unas fotos y cada uno nos ponemos donde consideramos conveniente a nuestro ritmo. Hay unos cajones de salida "sui generis", porque son sólamente unas banderolas informativas que indican el ritmo por kilómetro.

Se las prometía muy felices.
Se corre la maratón, pero tal y como está ahora de moda en casi todas partes, y con justificación en estas maratones relativamente pequeñas (no lo tiene en las que ya tienen gran número de participantes), supongo que para rentabilizar inversión, infraestructura y seguramente contentar a los representantes políticos, se hace simultáneamente una carrera popular de unos 10´5 km. y media maratón (ah, y una de patinadores), el caso es que se vea mucho bulto. Y salimos todos juntos, mezclados los de las tres carreras, por lo que esas banderolas que indican el ritmo valen para todos.

Mientras estamos esperando a que den la salida comienza a llover. Lluvia fina y la temperatura no es mala, así que para mi no es problema. También mientras espero la salida, de repente, empiezo a notar los efectos de la dichosa crema calentadora, me empiezan a picar las piernas. Poco después ya no noto el picor, pero sí que me volvió ese ardor como a mitad de carrera, cuando más llovía, y tal como venía desaparecía, pero lo más curioso de todo es que ya después de duchado y cuando volvía en el coche durante un buen rato me volvieron a arder las piernas. 


En fin, sigo con la carrera, mejor dicho, empiezo. Salida y un poco de barullo con tanta gente, pero pronto se aclaran posiciones. Salgo demasiado rápido, pero es un ritmo que puedo mantener relativamente cómodo, en torno a 4:30, 4:35 (de momento), sin embargo poco a poco los kilómetros van saliendo más lentos y me van pasando corredores. Llueve de manera intermitente y tras unos kilómetros por grandes avenidas por las afueras de la ciudad volvemos a acercarnos al centro para que lleguen a meta los corredores de la popular. Km 10 en 46:36. Poco después se desvían hacia meta los de la popular, pensaba que nos quedaríamos ya muy "solitos", pero al menos por donde yo me muevo no son muchos los corredores que finalizan. Volvemos a las amplias avenidas  y si no recuerdo mal por el km 15 más o menos se desvían los de la media, ahora sí que se nota que ya quedamos muchos menos, a la vez que el recorrido nos lleva por barrios de nueva construcción semi desérticos con continuas subidas y bajadas, aunque no sean muy pronunciadas, y empieza a llover, ahora sí, bastante fuerte y también el viento se deja notar. 

Arreciando la lluvia a mitad de carrera (km 17)
Mi ritmo sigue bajando, sin ser preocupante de momento, pero además es que no me veo nada cómodo en unos ritmos que debían ser asequibles. Km. 20 en 1:34:45.

Tras un nuevo conato de acercamiento al centro de la ciudad nos vuelven a sacar otra vez por amplísimas avenidas a las afueras, casi hasta el final. Parece ser que Vitoria, según las encuestas que se repiten año tras año, es una ciudad cómoda y amable para vivir con tantas zonas residenciales amplias y salpicadas de zonas verdes, pero para correr una maratón es un poco desangelado, es el peaje de hacer la carrera a una sola vuelta en una ciudad pequeña. 

Entre los kilómetros 20 y 30 empieza el verdadero declive, no voy nada a gusto, me está costando mucho mantener el ritmo y si bien desde hace tiempo me están pasando algunos corredores, ahora ya pierdo posiciones casi a cada paso. Debía haber sido más conservador desde el principio, salir más controlado y correr con más cabeza, pero no, tengo que ir como si estuviera en mis mejores épocas maratonianas, fijando unos objetivos demasiado ambiciosos. Al paso que va la burra, veo que va a ser imposible bajar de 3:30, pero con el colchoncito que llevo sí confío en andar por ahí cerca. 

Hace rato que ya ha dejado de llover y la temperatura sin llegar a ser calurosa, sí va haciendo mella, además no sé si será cosa mía, pero noto cierta sensación de "bochorno" con tanta humedad, por lo que casi agradezco los tramos en que el aire da de cara. Al final sí que llegaría a "picar" el sol.

Km. 30 en 2:28:17 y los últimos kilómetros ya los estoy haciendo a casi 5:30. El globo se va deshinchando y el colchoncito está empezando a dejar de serlo a pasos agigantados, no obstante, vana ilusión, voy rehaciendo torpemente mis cálculos y reajustando objetivos. Por cierto hay globos para marcar ritmos con tiempos de 15 en 15 minutos. He ido desde el principio en medio de los de 3 h15 y 3 h 30 sin llegar a ver ni a uno ni a otro por delante ni por detrás salvo en las avenidas en que nos cruzábamos, En una de esas veo que el de las 3 h 30 ya viene muy cerca. Decía antes  que desde hace ya mucho rato me pasan corredores por docenas, por el km. 32 me pasó el grupo de las 3 h 30 casi por encima, no pude ni aguantar a los que se iban descolgando del mismo. Voy penando de mala manera, es una historia ya sabida, cuando vas mal, no hay nada que te pueda hacer venir un poco arriba, recuerdo otras ocasiones en que en estos mismos kilómetros he ido también sufriendo y penando como un perro, pero con alegría, con fuerza, dándolo todo, ahora no, ahora es simplemente un dejarse llevar con un único objetivo acabar, sin más ambiciones.

Ni siquiera el hecho de llegar al km. 40 para intentar darlo todo ya en el final me "revitaliza". Hace rato que los kilómetros parece que deben tener más de mil metros y además el km 40-41 hay una cuesta que me parece un "kilómetro vertical", jajaja, cuando no deja de ser una subida tendida que no habría supuesto más problemas en otro momento. Los cálculos que intentaba antes se han ido al garete haciendo los kilómetros en 6 minutos o 6 minutos y medio. Km. 40, 3:28:11.

Buaaaaaaa, se derrumbóooo como un saaaaco de patatas. Último esfuerzo en la recta de meta
Ya llegando a meta sí que hay un ambientazo que hace que esas penurias parezcan menos, y por fin entro en meta en 3:42:19, con la sensación de que la experiencia, en mi caso, en vez de hacerme mejor corredor me está haciendo peor, por no querer entender que con el rollo del tri y de la montaña no puedo estar en mis mejores tiempos de maratoniano de hace unos años, en cierto modo es como si le hubiera perdido el respeto, craso error, porque no es la primera vez que me pasa, prácticamente esta maratón ha sido un calco de la de Oporto del año pasado, con la diferencia de que en ésta he ido con peores sensaciones casi desde el principio. 


Pero bueno, una más a la colección, que además Vitoria no "la tenía", porque aunque sí he corrido dos veces el tri la maratón sola no la había hecho.

Eso sí, con lo fundido que llegué, sin embargo los días posteriores no me he sentido especialmente fatigado, el miércoles siguiente salí con la bici sin problemas, el jueves una sesión mediana de natación y también una pequeña sesión de carrera (al correr sí que notaba aún las piernas tocadas) y el fin de semana ya entrenando otra vez fuerte como si nada (viernes natación larga, sábado bici larga y domingo carrera de montaña de Ladrillar).

miércoles, 24 de abril de 2013

Maratón de La Coruña. Un día más, una ración menos.

Como dice mi amigo Fernando: "un día más, una ración menos". Misión cumplida, una maratón más (la número 30 de asfalto) y una más tachada de la lista y una nueva provincia en la que he corrido.

Pasaron, de momento, los tiempos en que iba a todas las maratones con la vista puesta en mejorar marca (aunque luego me estrellara). Por una parte la marca ya no es tan asequible, por otra algunas lesiones, aunque no graves sí inoportunas y por otra que cada vez entreno peor para maratón: la combinación permanente con bici y natación y sobre todo con correr por el monte y la pereza de pegarme las palizas a correr (en asfalto o asimilado, es decir nada del corre-anda del monte) que me pegaba antes me van haciendo cambiar el objetivo, aunque no descarto un día hacer una buena preparación para volver a bajar marca o al menos intentarlo con posibilidades reales. 

No elegí al mejor fotógrafo para la previa.
Para esta segunda edición de la Maratón Atlántica Coruña 42 me había inscrito con tiempo para entrenar bien y no arrastraba molestias que me lo impidieran, sin embargo, al final tampoco lo hice, así que se trataba de cumplir más o menos la papeleta, eso en objetivos reales medibles se traducía en unas 3 horas 20, todo lo que fuera bajar de eso sería, no una sorpresa, pero sí una muy buena nota.

En "La Voz de Galicia". Salida tranquila, ya me cambiaría la cara.
El circuito se  anuncia llano y rápido. Más o menos lo es. A ambos extremos de la playa de Orzán-Riazor hay unas cuestas largas muy tendidas que llevan a zonas de acantilados, apenas perceptibles en las primeras vueltas, que ya hacen algo más de daño en la última, pero vamos, tampoco es que suponga gran dificultad. El recorrido son tres vueltas, en su mayor parte por avenidas de ida y vuelta. En general no me gusta mucho tanto paso repetido, pero no se me hace muy pesado: la primera vuelta es entretenida, porque en su mayor parte es vistoso, la segunda vas "concentrado" en lo tuyo y en la tercera ya me daba  lo mismo por donde pasase, básicamente iba mirando el suelo, jajaja. Sí hay una zona más solitaria y fea junto a la zona industrial del puerto, incluso con olor a eso, a "industria".

Vista aérea del plano de la ciudad en tonos grises, con el recorrido señalado en rojo. Arriba a la izquierda con letras amarillas, se puede leer: el título de la carrera,la fecha y el horario de salida. Más a la derecha, destacado en negro, la ubicación de la salida y la meta.

El día casi perfecto, un pelín caluroso al final para mi gusto. Había un par de zonas con duchas en el recorrido que estoy casi seguro de que no utilizó nadie en las dos primeras vueltas, pero sí en la tercera. Soleado, fresquete al principio y con una ligera brisa que luego fue aumentando de intensidad sin llegar a ser un ventarrón pero que sí molestaba algo a la vez que refrescaba en las zonas de sol (sin embargo cuando íbamos hacia el coche para volvernos a mediodía ya era un viento fuerte y muy molesto).

Salida por cajones y siempre hay algún listo que no está conforme y se tiene que saltar al anterior. La salida para mi gusto un poco estrecha, pero puedo empezar a correr desde el principio. Primer kilómetro algo lento, pero enseguida ya sin más atascos me pongo a buen ritmo. Media en 1:36:02. Bien, relativamente cómodo, aunque tampoco sobrado. De momento salen las cuentas de la lechera incluso contando con un buen bajón en la segunda media. En el km. 24 parada "técnica". Los kilómetros van pasando de cuatro treinta y algo a cuatro cuarenta y algo, luego a cuatro cincuenta y algo.

Final de la 2ª vuelta ya algo tocado

Pero todavía con capacidad para hacer el tonto al inicio de la 3ª, km 28.  Fotos cortesía de Pepi  que andaba por allí con una nutrida excursión del Atletismo Macotera.
Km 30, 2:19:30 todavía salen las cuentas. Pero a  partir del km. 34 a cinco y ..... Gemelos cargados, caderas con dolores, piernas pesadísimas, ya hace algunos avituallamientos que me echo el agua por encima, vamos lo habitual. Sin embargo siento que no voy sufriendo como un perro como otras veces, simplemente no doy más. Km. 40 en 5:34, el más lento de todos, pero esto no puede ser, el final hay que hacerlo algo más dignamente, además la mayor parte del público ya se concentra en la zona previa a meta y hay que corresponder a los ánimos. Consigo apretar algo esos dos últimos kilómetros y entrada en meta en 3:23:52. Puesto 405 de 871 en una carrera con un alto nivel medio al ser Campeonato de España absoluto y de veteranos.

Parciales y fragmento del vídeo de entrada en meta, donde me tocó hacer un "recorte" a un chavalín  que se quedó "emplazao" abandonado por su progenitor (imagino).


jueves, 28 de febrero de 2013

Maratón de Sevilla y olé... Torre del Oro.


Sevilla, 24 de febrero de 2013. Los señores del tiempo llevan toda la semana advirtiendo de la ola de frío que se aproxima. También llegará hasta Sevilla. Pero ya nos gustaría a muchos que las olas de frío por aquí, e incluso el frío normal (sin olas) fueran como esa de Sevilla. Para los de tierras mesetarias hace una temperatura que, quitando a primera hora de la mañana, ni siquiera se puede calificar de fresca. Eso sí en Salteras, el pueblo donde nos alojábamos (un poco más alto que Sevilla capital) el cristal del coche estaba helado por la mañana.

Proximidades del Estadio "Olímpico", 8:15 de la mañana. Primeros nervios, no acierto con el camino que me lleve al aparcamiento junto al estadio y la hora se va echando encima para la faena previa que queda: ungüentarse, aliviarse, acabar de cambiarse y dejar la bolsa en el guardarropa; de modo que casi me tiro del coche dejándoselo a mi hermana para que lo aparque. De hecho me bajé más lejos del estadio que donde quedó aparcado el coche.  En principio iba con tiempo de sobra, pero aquí empieza un pequeño caos. Me acuerdo de lo tranquilos que son estos menesteres en el Boedo o en otras maratones "pequeñas" y me entra el agobio (como a casi todos) aunque aún falte bastante tiempo para el inicio, pero la lentitud del guardarropa es desesperante. Está mal organizado, quizás otros años fuese suficiente, pero este año somos más de 7000 participantes (y en el futuro quieren llegar a 10.000). Un apelotonamiento de gente que impide incluso el paso a los que ya van a la salida. Un detalle, el número de dorsal en la bolsa lo pintaban con un rotulador, pues ni rotuladores tenían, se tenían que dejar un rotulador unos voluntarios a otros. Esto se soluciona fácilmente con unas pegatinas y haciendo un guardarropa más amplio, porque mira que hay sitio en las entrañas del macro monstruo de estadio.

Pasado ese mal trago y punto negativo de organización todo el resto (excepto otro asuntillo que trataré al final) es de nota muy, pero que muy alta.

Salida organizada en cajones por tiempos que creo que sí se controlaron, al menos a mí. Hace tiempo que no hago una carrera con tanta gente y cada vez me gustan menos, pero el lugar de salida es muy amplio y la salida será fluída, pudiendo correr cómodo tan pronto se pasa la pancarta (al menos los que salimos relativamente delante).

Uno de los "padrinos" de la carrera es Abel Antón campeón del mundo de maratón en Sevilla. En esta ocasión va ser la liebre de 3:30. Ese es mi objetivo hoy. Casualmente me topo con él a los pocos metros de la salida, los que tardó el globo en soltársele. Comentando la jugada se va haciendo el grupillo, para el que, a falta de globo, va pregonando su objetivo a voces. Yo voy pegado a él comentando la temperatura, algo fresca,  pero ideal frente a los treinta y muchos o cuarenta con los que tuvo que lidiar en aquel agosto en que ganó el mundial. Vamos un pelín por debajo de los 5´ km. y pone todo su empeño en ir controlando un poco más y en dar consejos. Me resulta un ritmo muy cómodo, demasiado, voy en la cabeza del grupo y casi sin querer poco después del avituallamiento del km. 5 me voy marchando poco a poco.

Voy feliz de la vida,  los km. 12 a 17 los hago un poquito por debajo de 4:50 sin miedos a lesiones mal curadas, sin temores a la falta de kilómetros por lesiones y fiestas varias, sin preocupaciones por unos kilos de más. Únicamente me "reprocho" no estar en plenas condiciones para correr más y mejor. Como he dicho la temperatura es perfecta, el circuito inmejorable, el ambiente fenomenal con mucha gente animando por todas partes y con tanto corredor, inevitablemente, te dejas arrastrar. Me da pena no estar a la altura y no poder dar todo lo que Sevilla me está dando en esos momentos. También es cierto que si hubiera estado a tope y apretando desde el principio no hubiera disfrutado tanto de la carrera. Km. 5-6, dejamos Triana, paso por el Puente de Triana para adentrarnos en Sevilla (es sabido que para los trianeros, Triana y Sevilla son ciudades distintas),  Torre del Oro y la Real Maestranza de Caballería.

Hasta la media llego prácticamente sin enterarme, 1:43:27, bien. Estamos en la zona menos glamurosa del circuito, la más alejada del centro y ya hemos dejado atrás la temible (por lo larga y un poco solitaria) Avenida de Kansas City (siempre me ha llamado la atención ese nombre, suena como a tebeo). Sin embargo en cualquier cruce, de forma inesperada, de repente hay un montón de gente animando con fuerza. He de reconocer que pese a que no me gustan mucho las carreras masificadas y de que no temo en absoluto  la "soldad del corredor de fondo", esos ánimos bulliciosos me siguen poniendo la piel de gallina. Paso por el estadio del Sevilla, km. 25´5 más o menos. Ya ha bajado algo el ritmo, pero sigo por debajo de los 5´ km. En teoría, con el escaso entrenamiento a estas alturas la gasolina ya debía estar empezando a rozar la reserva, pero sigo relativamente bien.

Por el km. 30, justo después del paso por el campo del Betis me empiezan a salir ya los km por encima de los 5 minutos. De momento no es preocupante, son sólo unos segundos, tengo un colchoncito de un par de minutos y nos volvemos a acercar al centro. El paso por el Parque de María Luisa en algunos momentos es espectacular como la entrada a la Plaza de España. Pero aún nos esperaba lo mejor, todo el paso por el centro es muy emocionante, particularmente en el entorno de la catedral, vamos que yo ni la vi entretenido y entusiasmado como iba con el gentío. También por aquí está mi afición particular, gracias familia, espero que lo pasaseis bien. 

Pero lo bueno se acaba, queda enfrentarse a los últimos kilómetros ya sin ese extra de motivación, un poco más solitarios y un bastante más fatigados según nos acercamos a la meta. En el km 37 se cruza el puente de la Barqueta que nos lleva de nuevo a la isla de La Cartuja y empieza mi particular muro, sin ser una cosa  tampoco escandalosa, pero entre los km. 37 y 40 se me van los tiempos a más de 5:15 km., con el km. 40 en 5:26. Ya muy cansado toca tirar de resevas (no sé si las reservas de grasas servirán para algo, pero de esas tengo muchas, jajaja) y también algo acalorado voy deseando encontrar agua para beber un buchito (he bebido bastante poco en toda la carrera) y sobre todo para echarme por encima, que me refresque y reviva un poco. En este aspecto hay otro detalle que no me ha gustado demasiado. En los primeros avituallamientos el agua la daban en botellas (imagino que con la justificación, entendible, de que sería muy complicado llenar vasos de agua para todos los corredores que llegamos en masa en breve espacio de tiempo) y luego el agua ya la daban en vasos. Sin embargo en los avituallamientos finales los vasos eran mucho más pequeños que en los anteriores (o al menos esa es la percepción que me quedó, quizás también los había grandes, pero a mí me tocaron los pequeños) cuando al final era más necesaria el agua por el cansancio, la sed y el calor, como digo aunque fuera para tirársela por encima.

Sigamos. Viendo que los tiempos se me estaban yendo demasiado decido echar el resto. He perdido el colchoncito para bajar de las 3:30, pero todavía tengo ánimos para apretar, mi hermana está en el 41 más o menos, seguramente cuando más estoy forzando la máquina, no queda otra, esto ya me lo sé: cabeza gacha y para adelante. 

Entrada en el estadio, donde, más que emociones y esas cosas lo que más me llamó la atención es lo deterioradísimo que está el tartán. Recta de meta y final en 3:30:42. 


Muy satisfecho, aunque a veces no lo parezca, porque, lo primero, no sabía si las molestias que había tenido últimamente me dejarían acabar y lo segundo porque en caso de acabar no estaba muy convencido de que a partir de los km 25-30 no tuviera que ir casi a gatas. Pero, como hemos comentado en algunas ocasiones la experiencia cuenta y sobre todo no sé de qué modo, pero el cuerpo y las piernas están acostumbrados ya a muchas palizas y responden mejor de lo que podría esperarse. Vamos y si no es así la cosa, pues no yo qué sé.

Dentro de las tripas del estadio avituallamientos muy completos de comida y bebidas variadas y de nuevo a enfrentarse al gran reto: recoger la bolsa del guardarropa. Lo cierto es que hice una pequeña trampa y apenas tardé unos minutos. Como las bolsas se dejaban en filas por número de dorsal y éstos se daban por tiempos acreditados, más o menos toda la gente con los dorsales dentro del mismo rango llegaba al mismo tiempo formándose grandes tapones en las filas correspondientes. Pues bien, en las filas anteriores a la mía había un voluntario atendiendo gente (a algún "listo" como yo) pero no había más de tres o cuatro personas, así que allí me encaminé y bolsa al momento.

Pero quedaba la segunda parte de la odisea. Ducharse. Esto sí que es el fallo más grave. Que yo viera sólo había abiertos dos vestuarios para ducharse (hombres y mujeres), no sé si habrá más en el estadio, pero seguro que tiene que haberlos o si había más abiertos, yo desde luego no los vi y tampoco estaban indicados. Así que era misión imposible. Como la mayoría, opté por cambiarme de ropa de cualquier manera en un pasillo y salir de allí cuanto antes al sol, porque allí dentro hacía bastante corriente y frío.

Y de allí a comer. Por si fuera poco, en esta extraordinaria maratón, excepto los dos lunares del guardarropa y las duchas, dan de comer (pasta), bastante bien, por cierto, tanto el sábado como el domingo. Si le añades un precio de inscripción bastante barato para lo que se suele cobrar ya, ¿qué más quieres?. Volver.

martes, 21 de agosto de 2012

Boedo 2012. Sigo siendo maratoniano...

... maratoniano chungo, pero sigo siéndolo, jajja.


Hace tiempo que le tenía ganas "al Boedo". Otros compromisos y que en estas fechas no es mi mejor momento para "sólo correr" lo habían ido retrasando, pero es una cita ineludible para todo maratoniano, digamos "enganchado" a la distancia. 

De hecho entre los aproximadamente 60 corredores que acabamos y los de la media maratón que se corre el sábado por la tarde debe haber más maratones en las piernas que en otras maratones con mucha más participación. En ese fin de semana se reúne en Báscones de Ojeda lo más granado del "integrismo maratoniano nacional". Seguramente varios corredores y corredoras con más de 100 maratones; vamos, para mí era mi 28º de asfalto y en un hipotético ránking seguramente estaría de la mitad para atrás. También hay bastantes más de los que yo pensaba que doblan: el sábado la media y el domingo maratón.


Aquí todo es sencillo y hasta un poco "chapuzas" en ocasiones, pero para correr ¿qué más se necesita?. Como ejemplo tenéis la pancarta: de salida-meta: un spray y listo. Eso sí es mejor ir conociendo lo que te vas a encontrar, para que nadie se lleve a engaños: no hay ni chips, ni referencias kilométricas, ni alfombras en meta, ni ninguna otra parafernalia.

Sí hay mucho cariño, mucho entusiasmo, muy buen ambiente, mucha camaradería, avituallamientos correctos con agua, acuarius y coca cola, un río fresquito para pegarte un buen chapuzón al acabar, una fuente con agua al llegar a meta, un tortillón en meta de la media el sábado para merendar todo el mundo,


Paella y más tortilla el domingo para comer en un parque junto al resto de los vecinos del pueblo. 


Premio y pódium para todos. Todos, del primero al último, vamos siendo llamados por categorías y todos recibimos los mismos premios y regalos: trofeo, camiseta y caja de pastas del pueblo (buenísimas, oiga)




Y todo esto y más, los intangibles, lo que no se ve, por 0 euros.

Todo por obra y gracia de Gabriel (junto a Atalanta en la foto de arriba) como motor y cabeza visible de todo este tinglado, ayudado por familiares y colaboradores entre los que, si es preciso echar una mano, puede aparecer también alguno de los corredores. Pero Gabriel no se conforma con organizar la media y la maratón en su pueblo, Báscones de Ojeda, en mayo organiza también la maratón de Aguilar de Campoo con los mismos planteamientos.

En cuanto a mi carrera, mi rendimiento, bastante contento, aunque hice 3:44:34, mi segunda peor marca desde 2004, cuando empezaba a ser maratoniano (curiosamente la peor marca desde ese 2004 es en la otra maratón de Gabriel, en Aguilar en 2010 con 3:57, claro que en ese caso tenía buena "disculpa" había hecho el Ironcat una semana antes, jeje).


Seguramente sea la maratón  a la que llegaba más despreocupado, pero a la vez más inseguro. No tenía todas conmigo de que pudiera acabar sin andar mucho mucho rato. Falta de entrenamientos adecuados, falta de salidas a cierto buen ritmillo, falta de tiradas largas (quién lo diría, después de andar todo el año con montaña y ultras, pero no es lo mismo correr-trotar suave y ponerse a andar si hace falta que correr y correr y correr durante tantos kilómetros).


Por ello me sorprendí gratamente de poder llevar un ritmo relativamente bueno y bastante cómodo hasta más allá de  la media maratón, quizás hasta el km. 24-25, en torno a 4:50 ó 5 m/km (calculado así a ojo, no está marcada la media ni los kilómetros, así si no llevas GPS la forma de calcular era en los tramos de carretera -el recorrido son tres vueltas una pequeña y dos más largas con la ida por carretera y la vuelta por caminos- por los puntos kilométricos). Incluso me vi tirando de un pequeño grupito de 7 ú 8 durante la primera vuelta hasta que paré a aligerar peso por primera vez. Durante la segunda vuelta los iba alcanzando muy poco a poco pero poco antes de la media paré por segunda y última vez a abonar.


En la última vuelta ya sí pegué un buen bajón, el calor y el cansancio se dejaron notar, ya ni siquiera quise mirar los tiempos al paso por los kilómetros de la carretera y sabes perfectamente que vas tocado, pero no sabes cuánto, jeje, además me pasaron algunos corredores en esta última vuelta y la primera chica (que también ganó la media el sábado, al igual que el ganador masculino que también ganó la media y la maratón). A la vez iba alcanzando a alguno de los del grupito del principio, en concreto tuve a uno al que le he ido recortando muy poco a poco y cuando lo tenía muy cerca le veía que iba fundido, sin embargo no fui capaz de echarle mano, jeje, al final se me volvió a escapar. 

Y sin embargo, ha sido por esos momentos de dificultad por los que digo que me sigo sintiendo maratoniano, porque los gestioné relativamente bien, el bajón de ritmo era más que previsible, pero no dejé de correr (sólo para beberme una coca cola y un acuarius en sendos avituallamientos), en ocasiones incluso me venía algo arriba y me notaba un poquito más suelto, pero se trataba sólo de llegar, de aguantar un poco más el dolor de piernas de saber "sufrir" un poco y de cruzar la meta para llegar a formar parte del reducido grupo de maratonianos "del Boedo".


P.S. - Las fotos corriendo, tomadas prestadas, de Rafa Indeciso.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Maratón de San Sebastián, las circunstancias mandan.

Diez años, diez.
La maratón de San Sebastián se presentaba incierta. Como sabéis el miércoles anterior tuve un pinchazo en el gemelo que no me hacía ser nada optimista, pero tenía que estar en la salida para celebrar el cumpleaños que también ya sabéis y luego: "Dios dirá", ¿5 km., 10, 20....?.

Antes de la salida con Piera a quien conocimos en el albergue.
El pequeño calentamiento que consiste en ir desde los vesturarios hasta la salida (unos 300 m.) me hace albergar ciertas esperanzas, no noto nada en el gemelo. Salida con calma, sin forzar, hoy no se trata de batir ningún "guol récor" sino de ir poco a poco, lo que se pueda y si no se puede media vuelta y a la ducha. Km 1 en 5:05 y justo en ese momento, unos pocos metros después del cartel, me da el pinchazo. Bufff, pues menudo plan. A partir de ese momento voy con molestias, de  momento aunque incómodo no es excesivo, pero soy consciente de que lo lógico es que vayan a más, así que si iba con precauciones ahora más. Bajo el ritmo y continúo, me fijo la meta en hacer 10 kilómetros, mejor dicho en ir haciendo kilómetro a kilómetro, pero sí me hacía ilusión llegar a los 10.

El recorrido son dos vueltas y una más pequeña al principio. Al acabar esa vuelta pequeña, justo al salir del estadio,  km. 6, me da otro pinchazo. Bajo aún más el ritmo y continúo medio cojo con el objetivo de los 10 km. Al paso por  ese punto, junto al avituallmaiento veo a las asistencias de la Cruz Roja y voy enfilado a darme réflex o similar. Además durante esos breves instantes puedo disfrutar de los endiablados ritmos de los txalapartaris que están también allí animando el paso de los corredores. Continúo tocado y con molestias, pero inexplicablemente no van a más, sigo a lo mío, a ir haciendo kilómetros poco a poco y parando cuando veo a la Cruz Roja a por mi "dosis".

Por el Km. 17 estaba Asís animando y retratando.
Al pasar por los kilómetros 12-13 es cuando veo clara la opción de que, salvo catástrofe en forma de lesión verdaderamente seria, voy a acabar, las molestias, al contrario de lo que cabría esperar, cada vez son menores y por el 15-16 aumento el ritmo ligeramente, empiezo a hacer los kilómetros en menos de 5 minutos, recupero algunas posiciones y poco antes de la media paro por cuarta y última vez con la Cruz Roja. Media en 1:48.
Km. 20 por la Concha, ¿y los otros 2.500?.
A partir  de la media por momentos incluso me olvido del gemelo, lo que me deja correr más suelto y disfrutar enormemente de la sensación de correr sin grandes sofocones, al haber ido con calma desde el principio puedo correr muy a gusto en estos kilometros en que normalmente se empieza a flojear, por primera vez hago la segunda media más rápida, y disfruto, disfruto mucho, corriendo, empapándome del extraordinario ambiente, de los ánimos de la gente, que como hemos comentado muchas veces, aquí son de verdad, animan y aplauden con ganas, y más en estos kilómetro que nos van llevando poco a poco al final. Además a estas alturas voy adelantando a un montón de gente, gente que se va descolgando del grupo de las 3:30, es más por un momento me planteo el alcanzar la cabeza de ese grupo, pero tampoco hay que forzar ahora de forma tonta y arriesgar a perder lo que tanto me ha costado conservar a lo largo de toda la prueba, además, qué demonios, aunque no haya ido a tope, 30 kilómetros en las piernas no dejan de ser 30 kilómetros, jeje.

Al final 3:33:12, sí habría bajado de las 3 :30 descontando el tiempo de las necesarias paradas en la Cruz Roja y otras paradas técnicas: 2 para "aguas menores" y una para "mayores", a cuenta de tanto parón a algunos los he adelantado unas cuantas veces, jeje, pero como decía al principio hoy no era día para récords, hoy me tocó correr de otra manera, y creo que lo hice bien. Por eso disfruté de mi décimo aniversario como si hubiera hecho mi mejor marca.

Por cierto, supongo que buena parte del éxito se debe a las buenas artes de mis fisios de la Clínica Puerta de Santiago, que con su masaje y vendaje de colorines los días previos me dejaron más o menos en condiciones, además de las asistencias de la Cruz Roja en la carrera. El dichoso vendaje este de las tiras que nunca me acuerdo como se llama yo realmente no sé si hace algo, supongo que sí, estas cosas es difícil "cuantificarlas" (también un compañero corredor me habló allí bien de él), pero queda muy "profesional", aunque como lo tenía puesto desde el viernes con el roce de la ropa se me empezó a despegar algo y claro, si lo parcheas de cualquier manera ese efecto "epatante" se pierde y deja de quedar profesional para quedar cutrillo, pero algo había que hacer, jeje, así acabó (quizás haya que pelarse las patas para que pegue mejor).


Al margen de la carrera hemos disfrutado enormemente de San Sebastián y de los amigos, el sábado buena pateada todo el día, que comenzó con un baño en la Concha. Nos ha jodío, si se baña la gente en algún sitio un Jaramugo no puede ser menos y en San Sebastián estamos acostumbrados a ver en los telediarios unas gentes, generlamente mayores, bañarse incluso en los días más crudos del invierno. No se podía dejar pasar la oportunidad


incluso de lucir la camiseta que llevo sin quitarme desde mayo, jeje


Luego ya con Asís y Silvia de pinchos, café torero, paseo y conversación toda la tarde. Y más tarde también con Montse y David y más pinchos. Por cierto no sé que tendrán los pinchos

y las cervezas
de San Sebastián, pero no me hizo falta comer nada durante la maratón ni probar el acuarius ni otra bebida que no fuera agua y ésta en muy poca cantidad (también ayudó un día fresco, soleado y sin viento, perfecto para correr). Hablando de cerveza, el segundo control de alcoholemia que me hacen en mi vida fue a las 8 de la mañana cuando íbamos a la salida, imaginaos la situación: un coche con cuatro corredores disfrazados de tales y a escasos 500 metros de la salida de la maratón, pensábamos que el guardia estaba de coña, de hecho lo estaba (nos preguntó que si habíamos tomado EPO), pero me hizo soplar: 0´0, anda que si doy...

Y como fin de fiesta encuentro también con Albertxo y Josu, que sin duda deben ser los animadores más entusiastas de todo el País Vasco, los tíos no se pierden ni una, claro así los conoce y aprecia tanta gente.

Como pequeñísima muestra de agradecimiento a nuestros anfitriones Asís y Silvia, que se han desvivido por guiarnos y acompañarnos en su ciudad no podíamos menos que hacerlos miembros de honor de la "Orden Jaramuga" con la entrega de una modesta chapa. Asís, aunque te la llevaste tú, que sepas que el reconocimiento es para los dos, jeje. Os esperamos en tierras charras. Un abrazo muy fuerte.


Despedida y cierre con foto de familia

martes, 14 de diciembre de 2010

"El sufrimiento agradable". Maratón de Castellón 2010.

¿Contradicción?, ¿paradoja?, ¿locura?.

Definitivamente locura. ¿Cómo puede uno disfrutar sufriendo?, ¿por qué nos exponemos a pasarlo mal?, ¿qué absurda meta vamos buscando?. En fin preguntas repetidas mil veces y que no encuentran respuesta en quien no ha pasado alguna vez por este placentero sufrimiento.

Sin embargo, tampoco somos tan distintos, no nos creamos los seres más especiales del mundo, todo el que hace algo con pasión, con ilusión y por mero disfrute puede llegar a un extremo de incomprensión para los demás, no nos distinguimos de otros locos por sus aficiones.

Pero en fin, que me "diluyo". Yo lo que venía a contar es un fantástico nacimiento, el de una nueva maratón en una ciudad, en principio pequeña, sin grandes atractivos, pero que ha sabido envolver a una prueba difícil para los ciudadanos ajenos al mundillo. Estamos hartos de ver y oír que la celebración de una prueba deportiva lo que conlleva son problemas y dificultades, sin embargo en Castellón la ciudad y sus habitantes han sabido disfrutar de un día de fiesta viendo sus calles llenas de tipos corriendo.

Y en consonancia con el ambiente, la organización también ha rayado a gran altura. Casi casi de 10. Por mi parte sólo un pero: las bicis para marcar los ritmos de las "liebres". La verdad es que no sé dónde se incorporarían, supongo que una vez lanzada la carrera donde ya no supusiesen ningún peligro (yo adelanté a las liebres de 3:15 y a su bici hacia el el Km. 9, por cierto que iban más rápido de lo que les correspondía), aunque realmente no he leído por ahí quejas de nadie más en este sentido (seré un bicho raro). Y en consonancia con ello tampoco me ha gustado mucho que hubiera bicis acompañando la carrera. En general es algo que ni me disgusta ni me molesta, es más en ocasiones viene bien, te distraes un poco, pero mientras en otras pruebas se prohíben las bicis aquí incluso se fomentaba. Como digo a mi no me ha supuesto ningún problema, pero por seguridad no veo bien que las bicis anden metidas entre los corredores durante toda la carrera, lo que no impide que sí puedan acompañar en lugares en los que por amplitud, o por existir carriles paralelos no supongan ningún problema. Según me comentó Atalanta una bici provocó la caída de una chica al final de la carrera.

Pero bueno, que me voy otra vez por donde no es. A lo mío.

Salida en "cajones" por tiempos, aunque tampoco es que el control fuera muy estricto, pero más o menos se ordena la gente. Algunas estrecheces al principio, quiebros y requiebros, adelantamientos por la derecha, la izquierda e incluso en línea continua, jajaja, primer kilómetro en 4:52. En fin, algunos segundillos que habrá que recuperar con vistas al ambicioso, y quizás inalcanzable, objetivo que me he propuesto: 3:10. Eso supone una media de 4:30 por kilómetro, y 42 Km. a ese ritmo es mucho, pero vamos a por ello.

Km 10 en 44:57, media en 1:35:13, corriendo fácil y sin caer en una euforia excesiva como en otras ocasiones, me sigo viendo bien, con fuerzas e incluso al paso por el Km.27 en una avenida en que para los que venían de frente ya era el Km. 32 pienso en que ahí es donde va a empezar la carrera, que una vez en ese Km. 32 ya no paro e incluso, con lo bien que voy, a partir de ahí podré "apretar" un poquito. Jejeje, iluso, parece mentira, a estas alturas y que no sea consciente de que las cuentas de la lechera nunca salen. Km. 30 en 2:15:30, bien, pero es a partir de ahí cuando se empieza a torcer la cosa.

Al paso por el Km. 32, cuando quedan 10 kilometrillos de na, que los hago todos los días sin mayor problema y donde estaba puesta la cruz para "empezar a correr", jajaja, veo por primera vez el parcial por encima de 4:40, y sin ser alarmante cada vez con más segundos. Me engaño otra vez diciéndome que voy a reservar un poquito más, que aún no es momento para darlo todo, pero realmente ya no hay ni mucha reserva ni mucho para dar, jeje, y empieza el bajón.

Comienza el dulce sufrimiento de ver que ya no vas como antes, que cuesta un mundo ver pasar los carteles de los kilómetros a la vez que en el reloj marca unos segunditos por encima de los 5 minutos, sin embargo el objetivo sigue ahí al alcance de la mano, aún no se ha esfumado, ya no van a ser 3 horas 10 minutos, pero pueden ser 12 ó 13 minutos aún ilusionantes, o los que sean, pero esoy pasándolo mal a gusto, nada que ver con el final de la maratón de la Costa Dorada de hace un mes.

Intento seguir, aunque sea a cierta distancia, a algunos corredores que me adelantan, no es posible, pero tampoco se me despegan automáticamente. Km. 40, ahora es el momento de darlo todo, jeje, ¡lo que queda a muerte!, además bebo un poco de agua que ya me estaba haciendo realmente falta y por cierto me vino de perlas y leñe, lo único que podríamos llamar "cuesta" de todo el recorrido está aquí, ¡pues no te fastidia!, jajajaja (aclaro que si esto que aquí he llamdo cuesta lo pillas en el Km. 15 por ejemplo ni siquera te planteas que estás subiendo una cuesta). La verdad es que sí que he apretado lo que he podido y sobre todo en el último kilómetro aprovechando la ligerísima bajada de la recta de meta para entrar como un "cohete", lo que me deja muy "jodido", pero muy satisfecho, eso sí con el mismo careto de siempre. Al final 3:14:40, puesto 495 de 2.290 que acabaron.

En fin, no es la marca que pretendía, que por cierto creo que es más una ilusión que una posibilidad real, pero sí es mi segunda mejor marca después de las 3:11:30 de Badajoz de este año. ¿Será que en Badajoz me salió la carrera perfecta y que no se repetirá?. En cualquier caso aunque tuvimos un día perfecto para correr pienso que incluso con más frío, pero sin humedad, como es el caso de Badajoz y de nuestras resecas tierras mesetarias sí puedo dar más de sí.

Viendo ahora clasificaciones y tiempos de paso intermedios, de lo que sí estoy realmente contento es de que he ido ganando puestos en todos los controles parciales, incluso en los últimos kilómetros, cuando peor iba y cuando me ha adelantado más gente he ganado puestos.

Decía Atalanta que al final de la subida me ha tenido casi casi a tiro y que si hubiera podido me habría esprintado; vamos si se le ocurre le pego un meneo que va a parar detrás de las vallas y del público, jajajajaja. Y vosotros pensando en una foto llegando juntitos, abrazaditos a meta. Imposible, aquí a machetazo limpio, jeje.

Bueno, fuera de bromas (¿o no? jeje), otro estupendo fin de semana con el amigo Atalanta, además hemos visto y saludado a unos cuantos de los que están en todas, con 8 ó 9 ó más maratones al año o con más de 100 a sus espaldas en pocos años, o con varios fines de semana maratonianos consecutivos... en fin, con "la élite de la chaladura" en la que nos vamos metiendo poco a poco, si no estamos ya metidos de lleno.