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martes, 12 de marzo de 2013

Farinato de Hierro. Ha nacido una estrella.


Y no, no me refiero a este que por obra y gracia de Efedequis fue el orgulloso portador del nº 1. En principio pensé que fue casualidad, por mor de ser el primer inscrito, pero luego me enteré de que fue una graciosa concesión de la organización a la que agradezco el detalle.



La estrella, naturalmente es la carrera en sí, el "Farinato de Hierro", y es que en futuras ediciones va a estar complicado conseguir un dorsal. De los participantes de este año no creo que haya ni uno que no esté dispuesto a repetir, de los espectadores igualmente muchos serán los que viendo la prueba le van a entrar ganas de probar y de los que no estuvieron, pero se lo hayan contado también serán numerosas las incorporaciones. 

No hay más que ver con un poco de calma las numerosas fotos que se van publicando en diversos medios de información y de particulares para comprobar cómo en la mayoría de los espectadores y de los propios participantes, aunque acaben de pasar por alguno de los obstáculos, se le dibuja una sonrisa en la cara. Y es que es una prueba divertida para participar y muy entretenida para ver.

Pero que nadie se piense que es un paseo. Para la mayoría de los participantes se trataba de una fiesta, pero incluso para ellos, para los que "solamente" iban a pasar un buen rato es una pequeña paliza. La distancia ha sido poco más de 4 km. pero los numerosos obstáculos, el terreno muy encharcado, con barro y muy pesado hacen que, si quieres apretar un poco, te lleves un buen sofocón, pero, como digo, incluso los que iban a "divertirse", todos hemos llegado con cierto "tembleque" en las patas, jajaja, eso sí con una enorme sonrisa. Y es que ese era el sentir general al acabar la prueba, durilla pero muy divertida.

Por otra parte el día nos respetó, muy agradable de temperatura y sin lluvia, lo que ayudó a que se acercaran hasta la Moretona y la isla del molino muchos espectadores y fotógrafos aficionados y profesionales, copando las cercanías de los obstáculos más llamativos, como fue, sobre todo el paso por el barro bajo las alambres de espino. Tan sólo en el momento de la entrega de premios cayó un buen chaparrón durante unos minutos.

Por otra parte, buena parte del trabajo de la organización se vio truncado por la crecida del río, lo que provocó algunos cambios en el diseño del recorrido y los obstáculos, echando por tierra parte del trabajo y obligándoles casi a improvisar recorrido y obstáculos, con gran acierto, sin mucho desmerecimiento del recorrido inicialmente ideado. 

En definitiva, pasamos una gran mañana, gracias a la idea y el trabajo de Rubén, de Chago Efedequis y de Chuchi Medina como cabezas visibles, ideólogos y máximos currantes de todo este "circo", gracias a los voluntarios que les han echado una mano antes, durante y después, gracias a la colaboración de los patrocinadores y colaboradores y gracias también a nuestro superhéroe local Farinatoman en la parte artística. Todo con un fin solidario, ayudar cada uno con una pequeña aportación para los bancos de alimentos de la Cruz Roja, es el único compromiso que teníamos los participantes. No olvidemos que todo esto a los participantes nos ha salido casi gratis, únicamente pagar el seguro de la prueba y la colaboración con la Cruz Roja.

Rubén, Chago, Chuchi, otra vez, y no me cansaré de repetirlo, felicidades y muchas gracias por todo. El primer paso está dado, podéis estar bien orgullosos del resultado del primer Farinato de Hierro. Tenéis un diamante entre las manos, desde mi cómoda posición es muy fácil animaros a seguir adelante, sé que el trabajo  ha sido mucho y duro, en ocasiones ingrato y casi siempre desconocido, pero creo que  vuestra mayor satisfacción deben serlo esas sonrisas en la llegada a meta, eso es lo que os debe dar los ánimos para continuar con la segunda edición del Farinato de Hierro.

Y para alimentar mi ego, algunas de las fotos tomadas de aquí y de allá de mi participación, yo también soy un Farinato de Hierro, jeje.
 
Volando
Reptando
Saltando



Corriendo
O sorteando obstáculos varios
 



Para acabar el vídeo resumen que ha hecho Descensos Medina-Miroaventur con algunas fotos y vídeos de la prueba, que lo disfrutéis:



viernes, 26 de octubre de 2012

Otra convocatoria para Jalogüín.

Efedequis como "entrenador" y el resto del equipo técnico de las "Kasikenó"  se han propuesto que los críos echen un ratillo divertido correteando por la Glorieta la tarde-noche víspera de los Santos, así que convocan a los amigos para una "quedada", una carrerita no competitiva, sólo con el afán de pasarlo bien, que los chavales se entretengan y que los mayores hagamos ganas para tomar luego unas cervezas.

Así que dicho y hecho, mirad qué chulada de cartel ha preparado.

Y no hay más plan ni más organización.

martes, 4 de septiembre de 2012

Desafío Elola 2.0. Como si no hubiera un mañana.

Y por poco me lo pierdo.

Atalanta ideó el desafío, una "jaramugada" en toda regla: salir desde Hoyos del Espino subir corriendo hasta la Plataforma de Gredos (unos 12 km. de carretera) y seguir corriendo (en la medida de lo posible) hasta la Laguna Grande. Y vuelta, naturalmente.

Y Atalanta lanzó la convocatoria.

Particularmente me parecía excesivo, sobre todo por la paliza de la ida y vuelta por la carretera hasta la plataforma, en una carretera que, dicho sea de paso, no ofrece ningún atractivo ni nada que pueda resultar medianamente interesante. Además yo tenía otro "reto jaramugo" a la vista que ocupaba mi mente, la "Travesía Mi-río-brigense".

A última hora me decidí. Afortunadamente.


Como seguramente ya sabréis por las crónicas de los que escriben más rápido, allí nos plantamos el sábado decididos a hacer "el cabra": Iron Manu, Atalanta, DavidDiego, Manu Oeste, el menda y "Los Altos".

Enseguida se hacen dos grupos, me voy con los de adelante, con los "flaquines", pero sé que no pertenezco a su especie y que en cualquier momento me quedaré descolgado formando un nuevo grupo, un grupo intermedio compuesto por una sola unidad.

Y así es, tan pronto la carretera se empieza a empinar me voy quedando retrasado, pero me mantengo "a tiro" y en el descenso de aproximadamente 1 km  a mitad de camino, haciendo valer que la fuerza de la gravedad tira más de mí que de ellos los alcanzo. Pero no sólo eso,  aprovechando una parada técnica de David les hago una jugarreta, jeje, yo continúo mientras ellos paran, no hace falta que los espere, ya me pillarán. Pero pasan los minutos y los kilómetros y para mi sorpresa no me alcanzan, lo hacen ya en la plataforma poco antes de iniciar el camino hacia la laguna. Bueno, pues muy bien, aún no soy consciente del todo, pero la subida me ha resultado mucho mejor de lo esperado.

En el momento de iniciar el camino paro un momento y, en este caso, son ellos los que continúan por el empedrado arriba como si los persiguiera una manada de lobos. Mejor así. Así subo a mi aire y no me fuerzo tratando de aguantarles, aunque en todo caso sería muy poco lo que podría ir con ellos. Subo fuerte, caminando y bufando; trotando algunos ratillos, pero conociendo el camino y sus desniveles, otra vez mucho mejor de lo que pudiera pensar, eso sí sin ninguna gana de seguir a Atalanta en la tercera parte del desafío que nos había planteado, casi como una improvisación, antes del inicio, ni más ni menos que subir del tirón al Almanzor.

Arriba, en los Barrerones me esperan. Fotillo


y para abajo.

Ahora soy yo el que se pone en cabeza. Me gusta y, no se me da del todo mal bajar siempre que las piernas no estén excesivametne castigadas. Me tiro, como dice el título de la crónica, como si no hubiera mañana, sin pensar en lo que queda de jornada, mejor dicho, en ocasiones lo pienso, pero no me importa. Estoy disfrutando como un niño, saltando, brincando por las piedras, esquivando chavales en el sendero. Hasta donde me aguanten las patas dispuesto a disfrutar, luego, cuando los cuádriceps digan basta será el momento de penar, pero ahora eso queda lejos.

Un descansito en la laguna, en lo que llega el resto de la expedición y llega el momento en el que el "Desafío Elola, versión 2", se convierte en la "Versión 3". La propuesta de Atalanta de subir al Almanzor, que yo pensaba que era una especie de "brindis al sol", no lo es y si se tira para arriba, pues yo voy para arriba, estas cosas no se pueden dejar a medias. Finalmente decidimos continuar los de la foto: los tres élite y el percherón. Iron Manu y Arturo comerán y continuarán con el plan inicial volviendo a Hoyos.

Hacemos muy buena subida para la paliza que ya llevamos encima, sin prisa, pero sin pausa; con buen ritmo, aunque de vez en cuando necesito tomarme un respiro. Tres bocanadas de aire, mirada arriba (ufff), mirada abajo y ale a seguir subiendo. En la cumbre atasco para la foto, que viene bien para hacer otro descansito.


No sé cuántas llevo, ¿podrían ser unas 15 más o menos?, me da por pensarlo porque hace unos días vi una reseña en algún periódico de un hombre, creo recordar que de setenta y bastantes años, que había subido más de 300 (las cifras me bailan, pero vaya, es lo de menos, el caso es que eran muchas muchísimas). En cualquier caso es de las que más satisfecho estoy junto con la del 1 de enero de este año, porque creo que es la primera vez que subo del tirón desde la plataforma (y más en plan "corredor" y además desde Hoyos).

En la bajada me empiezan a flojear las piernas y a cargarse los cuádriceps. Empiezo a pensar en la vuelta, en una más que probable pájara subiendo hacia los Barrerones y en un casi seguro dolor de piernas "cuasi incapacitante" bajando a la plataforma. De los 12 kilómetros de carretera hasta Hoyos prefiero ni acordarme.

Pero antes de todo eso hay que pegarse un bañito en la poza, comer y echarse un siestilla (dormirla ya habría sido el no va más, jeje).

Sin embargo todos los temores se van quedando en eso, en simples temores. Subo asombrosamente bien, caminando rápido y trotando en ocasiones, pero lo que definitivamente me va a dejar un mejor sabor de boca es la bajada hasta la plataforma. Otra vez vuelvo a correr con ganas, otra vez como si no hubiera mañana. Sin dudas, sin dolores, con seguridad y confianza. Me queda el recuerdo (o al menos la impresión) de ser uno de los mejores descensos en mi vida de corremontañero, desde luego uno de los que más he disfrutado, eso seguro.

Y queda la última parte, la aburrida carretera. Aunque sea cuesta abajo pienso que con la paliza que llevo encima en cualquier momento voy a tener que ponerme a caminar y que se me va a hacer eterna. Sin embargo me sigo encontrando razonablemente bien. Trotando a un ritmo suave, pero continuo. Es entonces cuando me asalta la duda: ¿"me echaran droja en el Cola-Cao"?. ¿Qué ha pasado para que ande así de bien y de contento?, ¿dónde estaba oculta la "droja" en lo que he tomado?. ¿Sería en los dos o tres orejones que me dio Atalanta?, ¿en el chupito de no sé qué bebida (algo de Gatorade, no penséis mal) que me dio Manu Oeste?, ¿o en el bocata de calamares de la cena?.

En fin, que continúo correteando carretera abajo hasta el kilómetro que por la mañana era cuesta abajo  que, claro, ahora es cuesta arriba, jeje. Ale, a caminar un poco. Cuando acaba la cuesta retomo la carrerita a ritmo "ultrero"  hasta llegar al último kilómetro y pico, desde el río hasta la cabra que nos dio la salida por la mañana otra vez a caminar, que es un buen cuestoncio. Llego molido pero muy muy contento. En lo deportivo ha sido un grandísimo día... y por poco me lo pierdo.

Y tan fabuloso rendimiento deportivo quizás no sea cosa de la droja, a falta de un buen análisis nunca lo sabremos, pero es posible, es más estoy casi seguro, de que ha sido un milagro más de San Jumento Mártir,


que desde que se nos reveló este verano lleva ya unos cuantos, el más impactante hacer arder el cielo ante los pecados de la noche.


En fin, eso en lo deportivo, por lo demás, la compañía perfecta, un placer en la pequeña parte que me toca ayudaros a descubrir tan grandioso lugar. Además doctorados directamente, sin pasar por el curso puente.

Como despedida otra de Mayalde, en la bajada de los Barrerones a la plataforma se me metió esta canción en la cabeza y  bajaba de piedra en piedra a ritmo de jota, canturreando el estribillo de "Las Panaderas".



(El vídeo se ve fatal, pero es la versión que quería buscar, algo antigua. Actualmente cantan otra versión y ya hay mejores grabaciones).

P. S.- Resulta que sí hubo un mañana, y un pasado mañana y claro, a día de hoy y seguramente durante un par de días más tengo unas buenas agujetas. Eso también entraba dentro de lo previsible, pero nada excesivo. Las he pasado mucho peores, jeje.

martes, 21 de agosto de 2012

Boedo 2012. Sigo siendo maratoniano...

... maratoniano chungo, pero sigo siéndolo, jajja.


Hace tiempo que le tenía ganas "al Boedo". Otros compromisos y que en estas fechas no es mi mejor momento para "sólo correr" lo habían ido retrasando, pero es una cita ineludible para todo maratoniano, digamos "enganchado" a la distancia. 

De hecho entre los aproximadamente 60 corredores que acabamos y los de la media maratón que se corre el sábado por la tarde debe haber más maratones en las piernas que en otras maratones con mucha más participación. En ese fin de semana se reúne en Báscones de Ojeda lo más granado del "integrismo maratoniano nacional". Seguramente varios corredores y corredoras con más de 100 maratones; vamos, para mí era mi 28º de asfalto y en un hipotético ránking seguramente estaría de la mitad para atrás. También hay bastantes más de los que yo pensaba que doblan: el sábado la media y el domingo maratón.


Aquí todo es sencillo y hasta un poco "chapuzas" en ocasiones, pero para correr ¿qué más se necesita?. Como ejemplo tenéis la pancarta: de salida-meta: un spray y listo. Eso sí es mejor ir conociendo lo que te vas a encontrar, para que nadie se lleve a engaños: no hay ni chips, ni referencias kilométricas, ni alfombras en meta, ni ninguna otra parafernalia.

Sí hay mucho cariño, mucho entusiasmo, muy buen ambiente, mucha camaradería, avituallamientos correctos con agua, acuarius y coca cola, un río fresquito para pegarte un buen chapuzón al acabar, una fuente con agua al llegar a meta, un tortillón en meta de la media el sábado para merendar todo el mundo,


Paella y más tortilla el domingo para comer en un parque junto al resto de los vecinos del pueblo. 


Premio y pódium para todos. Todos, del primero al último, vamos siendo llamados por categorías y todos recibimos los mismos premios y regalos: trofeo, camiseta y caja de pastas del pueblo (buenísimas, oiga)




Y todo esto y más, los intangibles, lo que no se ve, por 0 euros.

Todo por obra y gracia de Gabriel (junto a Atalanta en la foto de arriba) como motor y cabeza visible de todo este tinglado, ayudado por familiares y colaboradores entre los que, si es preciso echar una mano, puede aparecer también alguno de los corredores. Pero Gabriel no se conforma con organizar la media y la maratón en su pueblo, Báscones de Ojeda, en mayo organiza también la maratón de Aguilar de Campoo con los mismos planteamientos.

En cuanto a mi carrera, mi rendimiento, bastante contento, aunque hice 3:44:34, mi segunda peor marca desde 2004, cuando empezaba a ser maratoniano (curiosamente la peor marca desde ese 2004 es en la otra maratón de Gabriel, en Aguilar en 2010 con 3:57, claro que en ese caso tenía buena "disculpa" había hecho el Ironcat una semana antes, jeje).


Seguramente sea la maratón  a la que llegaba más despreocupado, pero a la vez más inseguro. No tenía todas conmigo de que pudiera acabar sin andar mucho mucho rato. Falta de entrenamientos adecuados, falta de salidas a cierto buen ritmillo, falta de tiradas largas (quién lo diría, después de andar todo el año con montaña y ultras, pero no es lo mismo correr-trotar suave y ponerse a andar si hace falta que correr y correr y correr durante tantos kilómetros).


Por ello me sorprendí gratamente de poder llevar un ritmo relativamente bueno y bastante cómodo hasta más allá de  la media maratón, quizás hasta el km. 24-25, en torno a 4:50 ó 5 m/km (calculado así a ojo, no está marcada la media ni los kilómetros, así si no llevas GPS la forma de calcular era en los tramos de carretera -el recorrido son tres vueltas una pequeña y dos más largas con la ida por carretera y la vuelta por caminos- por los puntos kilométricos). Incluso me vi tirando de un pequeño grupito de 7 ú 8 durante la primera vuelta hasta que paré a aligerar peso por primera vez. Durante la segunda vuelta los iba alcanzando muy poco a poco pero poco antes de la media paré por segunda y última vez a abonar.


En la última vuelta ya sí pegué un buen bajón, el calor y el cansancio se dejaron notar, ya ni siquiera quise mirar los tiempos al paso por los kilómetros de la carretera y sabes perfectamente que vas tocado, pero no sabes cuánto, jeje, además me pasaron algunos corredores en esta última vuelta y la primera chica (que también ganó la media el sábado, al igual que el ganador masculino que también ganó la media y la maratón). A la vez iba alcanzando a alguno de los del grupito del principio, en concreto tuve a uno al que le he ido recortando muy poco a poco y cuando lo tenía muy cerca le veía que iba fundido, sin embargo no fui capaz de echarle mano, jeje, al final se me volvió a escapar. 

Y sin embargo, ha sido por esos momentos de dificultad por los que digo que me sigo sintiendo maratoniano, porque los gestioné relativamente bien, el bajón de ritmo era más que previsible, pero no dejé de correr (sólo para beberme una coca cola y un acuarius en sendos avituallamientos), en ocasiones incluso me venía algo arriba y me notaba un poquito más suelto, pero se trataba sólo de llegar, de aguantar un poco más el dolor de piernas de saber "sufrir" un poco y de cruzar la meta para llegar a formar parte del reducido grupo de maratonianos "del Boedo".


P.S. - Las fotos corriendo, tomadas prestadas, de Rafa Indeciso.

jueves, 16 de agosto de 2012

Convocatoria III Travesía Mi-rio-brigense.



Bueno, pues parece que me toca  a mí hacer la convocatoria.


A todos los que la presente vieren y entendieren:

Reunido conmigo mismo,

Considerando la falta de otras propuestas, sugerencias y posibles participaciones.
Considerando disponibilidad de fechas y personas.
Considerando otras consideraciones, o no.

Acuerdo:

Convocar la III Travesía Mi-rio-brigense para el domingo 26 de agosto, Dios mediante, a las 11:00 en el Árbol Gordo con el mismo recorrido que las ediciones anteriores, uséase: Risco de Martiago-Pantano del Águeda (este año hay poca agua). Para empezar a nadar más o menos a las 11:30. Poder venir corriendo hasta la pesquera el que quiera y comer en los pollos en el río hacia las 15:00 horas.

Todo ello salvo mejor criterio de otros participantes o acompañantes, que el programa de actos y horarios, no es inamovible. Así que ya podéis ir diciendo quien participará de uno u otro modo y el sábado 25 a mediodía hay que saber quién comerá en los pollos para reservar.

Ah, en cuanto al tema de piraguas, pues como otros años: Dios proveerá. Lo mismo no hay ninguna o van trescientas, ¿"quí lo sá"?.

De momento sólo se ha manifestado DvDg como interesado para nadar, así que vayan haciendo planes.

De tal modo, hijos míos, con mi bendición, difundid mi mensaje por el mundo y dadlo a conocer a todos los pueblos.


En Ciudad Rodrigo a 16 de agosto de 2012.

CiegoSabino, el niño con barbas.

lunes, 13 de agosto de 2012

Batuecas. Mística y deporte.



El sábado anduve con Iron Manu por territorios Batuecos. En principio se trataba de completar correctamente la bajada al monasterio desde Los Puertitos, por lo que la primera parte, desde la carretera de la Peña hasta Los Puertitos la haríamos por la pista para evitar pérdidas de tiempo y arañazos en las piernas, queda para mejor ocasión buscar algún paso más agreste, eso sí sin que haya que andar "desbrozando con las piernas".

Inicio de la ruta en una curva de la carretera de la Peña.
Comienzo por la pista que rodea todo el Valle del Lera.
Por tanto esa parte de pista sin mayores problemas, y prácticamente sin desnivel hasta Los Puertitos, aunque la hicimos andando casi toda.

Desde los Puertitos, primeras vistas de la ladera sur de las Batuecas.
Desde Los Puertitos ya comienza el sendero, hay que subir un poco hacia la base del Mingorro y luego ya comienza la bajada continua y muy suave hacia el valle.

Y un poco más adelante la ladera norte, Risco del Ciervo.
Vista atrás, la Peña de Francia.
El sendero es claro y perfectamente transitable, se puede correr bien, salvo los tramos en que se atraviesan algunos canchales, como digo con poco desnivel, por lo que es perfecto para trotar suave.


La Peña del Huevo.
Cordal de la ladera norte, con la caseta de vigilancia de incendios y la Peña del Huevo
Cuando ya tienes a la vista el monasterio, la última parte de la bajada, ya es algo más brusca, aunque sigue siendo fácil, el sendero está bien y seguramente sea la parte más transitada por ser la más cercana al monasterio.
Monasterio del Desierto de San José de Batuecas. (Curioso que  un lugar tan frondoso se llame  "Desierto", pero quizás por eso precisamente desde siempre fue un lugar complicado, aislado y alejado del resto del mundo. Salvo algún cabrero, algún colmenero y algún carbonero no debía ser lugar transitado, por lo que los monjes que se retiraban al valle podían vivir en soledad como si se tratase de un verdadero desierto, aislados en las ermitas dispersas que se reparten por el monte, aparte del monasterio central).
Justamente llegas al río donde hay una poza. Buenísima para pegarse un chapuzón, naturalmente.


Allí me encontré a uno de esos ermitaños.
Unos metros junto a la tapia del convento y para arriba. Directos hacia El Portillo. Aquí empezaron las penurias. Subida, en este caso sí, bastante fuerte y sobre todo con mucho calor. Hasta entonces no había hecho  mucho calor, aunque salimos tarde, al principio tuvimos buena temperatura y después bastante sombra. En esta subida, orientada al sur, aunque también hay zonas de sombra es menos tupida y menos fresca, estuvimos más expuestos al sol y sobre todo que era mediodía, jeje.

Desde la subida al Portillo, la ladera sur por donde bajamos por la mañana.
Portillo, un descansito


El ermitaño, acostumbrado a una vida de paz y reposo se empezaba a desfondar  (eso sí, había subido mejor que yo).
y para La Alberca, Camino fácil, pista y llegando a La Alberca máquinas recién metidas para hacer un cortafuegos donde antes había un sendero o como mucho una pista.

En La Alberca avituallamiento como Dios manda

¡¡¡ Pero qué rica !!!!!
y a completar el círculo por el camino que va hasta La Peña (que coincide con el GR 10), hasta más o menos la mitad de la subida donde habíamos iniciado ruta.


Al final según los "cacharros" del Manu 27´22 km., en más o menos 6 horas (sin contar las paradas para el chapuzón en la poza y para la rehidratación en La Alberca). Hicimos la mayor parte andando ligero, salvo en la bajada hacia el monasterio que la hicimos en su mayor parte correteando suave.



Queda mucho trabajo pendiente para próximas visitas. Visto que el camino de la ladera sur del valle está perfecto falta comprobar sin son transitables algunos caminos que se ven en la ladera norte que se dirigen hacia la zona de la Peña del Huevo para completar el círculo del Valle de las Batuecas sin tener que bajar a La Alberca o sin tener que rodearlo por fuera, por las pistas del Valle del Lera. Yo lo intenté hace un par de años por la cuerda de esa ladera norte y en su mayor parte sí se puede transitar, en algunas zonas por sendero y en otras monte a través aunque no haya camino como tal, pero había otras zonas muy complicadas de monte bajo o pinares cerrados de maleza que me empeñé en atravesar pero que no son nada recomendables, porque aunque al final puedas pasar se pierde mucho tiempo. Y como decía al principio si se quiere conectar las Batuecas con la Peña a través del Paso de los Lobos, sin bajar a la pista también hay caminos que desde lejos se ven bien, pero que al final en muchas zonas se acaban cerrando, quizás se pueda cruzar por arriba, subiendo y bajando la Mesa del Francés.

Lo peor de la jornada no fue el calor ni el cansancio, lo peor fue un incendio que comenzamos a ver desde el  Portillo y que pensábamos que estaba cerca, por la zona de Cepeda o Miranda del Castañar, ya en casa me enteré de que había sido algo más lejos, en la zona de Béjar.



Para acabar un poco de mística. El Santuario de las Batuecas está ocupado por Carmelitas Descalzos, sin duda un lugar perfecto para "sentir"  el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz.


Así a la puerta del monasterio hay un par de citas del Cántico Espiritual.




Os dejo con algunos fragmentos musicados magníficamente por el gran Amancio Prada.




miércoles, 25 de julio de 2012

Ehunmilak 2012. No quieres barro... pues toma tres (o trescientas) tazas.

Una de tantas fotos que podían abrir esta crónica. Mis pies al llegar a Echegárate.


Y los de algunos de los compañeros


Fue en este punto cuando me retiré de la Ehunmilak el año pasado, y lo hice precisamente harto de barro y de resbalones. Este año esas condiciones, o peores, las hemos tenido que soportar no en la segunda noche, sino desde la primera, sin embargo la determinación que traía de no dejar por segunda vez las cosas a medias hicieron que ni por un momento se me pasase por la cabeza el abandono.

Pero empecemos por el principio.

Los prolegómenos:

El Txindoqui desde Beasáin.
Recogida de dorsal el viernes a mediodía, sin problemas, prácticamente yo solo y rápido. Segunda estación: a comer. ¡Madre mía, qué barbaridad!. Como el año pasado, me puse tibio, ya me daba hasta vergüenza levantarme una y otra vez a por más comida y bebida, particularmente brazo de gitano, ya comí para los dos días que me esperaban de carrera, jajaja. Durante la comida y la "siesta" tuve el placer de saludar a unos cuantos compañeros de fatigas conocidos: Vitorino, al comando de la expedición portuguesa, los madrileños: Nano. Botón, Ludevu, Berri; un poco más tarde a Albertxo, animador en tantas carreras, que participaría en la "corta" y Josu que haría la larga, etc, etc. y de conocer a otros como Samuel y ya una vez en línea de salida charlar un rato con el bejarano Santi Kuka, organizador de la subida al Pico El Águila, que corre que se las pela.

Pero el reencuentro más especial fue con Anaime y Asís (en esta ocasión le tocaba de paisano) y sus respectivas Lore y Silvia (que no quisieron ponerse en la foto, jeje) volviendo a juntarnos después de la Orientagredos del año pasado en la que nos conocimos.


La salida. 

Aunque ya es más que repetido y más que sabido, correr aquí y más si es una prueba de montaña, siempre es especial y así te hacen sentir.


La salida es emocionante, pero esa emoción se alargará durante buena parte de la prueba, por montes y caminos sientes el aliento del público, el empuje de los voluntarios, los ánimos sinceros de un montón de gente que te vas encontrando por el monte. No es el ánimo desganado o de cierta incomprensión que nos encontramos en otros lugares (cuando lo encontramos). No, es algo más. Es una familia con dos chavalines que cuando vas afrontando una de las primeras y empinadísimas laderas y empieza a lloviznar la tarde del viernes te dice la chica con una sonrisa en la boca "¿vosotros os aburris en casa?" o "¿no tenéis nada que hacer en casa?" o algo así, jajaja, y te lo dice en medio de la ladera del monte que tu subes y ellos bajan, como si ellos hubieran tenido que subir allí con los críos por una urgencia, jajaja; o son un grupo de chavales en lo alto de ese u otro monte parecido, ya lloviendo más decididamente, que en cuanto te ven aparecer empiezan a dar voces de ánimo preparando una escandalera de consideración, a los que junto con las gracias me salió decirle "no sé si estamos más tontos nosotros o vosotros por estar aquí aguantando y animando", jajaja.

Aparte de los voluntarios de todos los controles, avituallamientos, cruces o simplemente repartidos por el monte vigilando que todo vaya bien. Se siente la pasión por la montaña, la mayoría de ellos de una manera o de otra son montañeros y aunque lo que estamos haciendo a veces se le escapa dentro de sus parámetros, no dejan de reconocer cierta admiración, pero sobre todo no dejan de mostrar sus ánimos y su ganas de ayudar.

Recuerdo en la bajada a algún pueblo al inicio, quizás Zumárraga, a un hombre de mediana edad trabajando en su huerto cómo nos animaba de veras. En nuestra tierra lo más que habría causado sería indiferencia, al menos vamos avanzando, hace unos años lo suyo era el manido "con un pico y una pala os ponía yo...".

Ya lo he dicho en alguna ocasión, soy pájaro solitario, no me importa andar solo en medio de la noche y esta primera noche solo la hice salvo algún saludo o un cruce de palabras ocasional con algún participante que te adelanta o al que adelantas, sin embargo es una de las pruebas en las que más he hablado. No puedo menos que agradecer a toda esa gente que te anima de una u otra forma y que colabora  para que todo vaya bien devolviéndole parte de lo que nos dan soltando alguna parida que, al menos, les haga sonreir.

En esta primera noche como dije antes empezó a lloviznar un par de horas después de la salida, sin embargo la temperatura no fue fría en ningún momento. Salvo un par de chaparrones un poco más fuertes que me obligaron a ponerme el chubasquero, la mayor parte de la noche la lluvia fue intermitente y floja, lo que viene siendo chirimiri o agua de moja bobos, por lo que con buena temperatura y caminando-trotando no se sentía frío. Mayor problema sin embargo suponía para los caminos porque se forma un barro muy resbaladizo que aparte de cargarte un peso extra en las zapatillas y obligarte a andar con mucha más precaución  supone también un  mayor  desgaste físico y sobre todo de cabeza.. Las bajadas además de peligrosas se te hacen incluso más pesadas que las subidas, no se puede aprovechar para corretear un rato porque puedes pegar un buen patinzao y aunque uno  asume que es inevitable algún que otro culetazo, a ciertas edades tampoco es cuestión de ir  por ahí posando el culo en el suelo cada 10 minutos, jajaja.

Particularmente peligrosa la bajada a Azpeitia, con roca muy resbaladiza y en la que me caí (la única vez en toda la carrera, creo que debe ser casi un récord) y me perdí a la vez, en la misma jugada. Destacar el excepcional marcaje de toda la prueba, sólo en este tramo es donde creo que la señalización era un poco más floja, aunque recuperé la buena senda enseguida.

Es curioso que, como el año pasado, no tengo casi ningún recuerdo de muchos de los tramos. Si no tengo el recorrido delante y la posibilidad de ver algunas fotos no soy capaz de recordar muchos de los lugares por donde he pasado, sin embargo, este año al pasar por determinados lugares sí que me acordaba del paso del año anterior e incluso podía perfectamente situar algunas de las anécdotas o de los pensamientos que en aquellos lugares tuve hace un año.

Se hace el día y aunque ya no llueve el terreno sigue estando muy complicado, el inicio de la bajada hacia Tolosa, que en seco no supondría gran problema, hay que hacerlo buscando pisar en la roca y en la hierba (al contrario de lo que sería lo normal, ya que normalmente resbalan más que la tierra) y aún así es problemático, ya que la hierba ya está pisada y algo embarrada, jeje es lo que tiene ir de la mitad para atrás.

Tolosa, mitad de camino y encuentro con mi particular equipo de apoyo: Asís y Silvia que me hacen más llevadera la última parte hasta llegar al polideportivo. Este año decido no ducharme no hace excesivo calor y sólo me lavo los pies y cambio de calcetines y camiseta. Eso sí, como, con ganas. Se oyen las primeras noticias de que hay problemas en el Txindoqui, que no se subirá. 

Aseadito, bien comido y bien bebido salgo de nuevo a la marcha con fuerzas renovadas.


Y a fe mía que muy renovadas, porque el año pasado en todo el tramo siguiente lo pasé muy mal, renegando de buena parte del recorrido y este año sin embargo no me pareció que fuera tan desagradable como el recuerdo que tenía. Sin duda también facilitó la tarea el que no hiciera tanto calor.

En el último control antes de llegar a Amezketa se empiezan a aclarar las cosas, o mejor dicho a oscurecer. Nos dicen que definitivamente no se sube la última parte del Txindoqui y toda la travesía por las cumbres y la zona del Gambo no se podrá hacer en solitario, debido a la niebla y el mal tiempo la organización exigirá que al menos se vaya en pareja.


Así que en  Amezketa hay que buscar compañía para tirar para arriba. Esa comañía serán los madrileños del Tierra Trágame, del "Comando Guadarrama": Nano, Juan Ángel y Guillermo ("Yerbajo"). Anaime que venía con ellos lo deja aquí.

Hacemos buen grupo y tiramos para arriba sin mayores problemas. Al llegar al collado del Txindoqui e iniciar la travesía sí que aparece la niebla, pero, al menos por lo que respecta a nuestro grupo no es gran problema, no es muy densa, a ratos abre y la orientación no presenta dificultad. Eso sí, como el año pasado me quedo sin poder disfrutar de la parte más montañera del recorrido. Lo que sí es más destacable es el viento. Un ventarrón muy muy fuerte y muy muy frío. Aguanto bastante bien el frío y hasta entonces continuaba en maga corta pensando en la bajada y que tan pronto empezásemos a bajar el viento y el frío desaparecerían, pero la travesía se hace más larga de lo que pensaba según nos indican algunos de los voluntarios, con lo que hubo que echar mano de nuevo del chubasquero. Hay voluntarios repartidos por toda la zona de cumbres, aguantando el frío y dando ánimos e indicaciones y controlando pasos, refugiados, en ocasiones, en sus tiendas de campaña expuestas al viento y dispuestos a pasar allí la noche. Gracias una vez más.

La bajada a Lizarrausti en principio se hace bien, pero otra vez se acaba haciendo muy pesada al entrar en zonas de bosque y barro a la vez que empieza a oscurecer. Reponemos fuerzas, arreglo de las primeras ampollas que a estas alturas de carrera ya son inevitables y hacia el tramo crítico del año pasado. Continúo con el "Comando Guadarrama" que, desde luego, me hacen mucho más llevadera esta segunda noche, sin parar de cascar ni un momento. De momento el terreno está mucho mejor que el año pasado, no llueve y se anda bien, sin embargo el último tramo antes de Echegárate es otra vez un caos. Como digo hay menos tramos con barro que el año pasado, pero donde lo hay es incluso peor, en ocasiones es inevitable meterte hasta los tobillos por mucho que intentes esquivarlo. Recuerdo los malos momentos que me hicieron abandonar hace un año en esta zona, pero vengo con la determinación de acabar, ni por un momento doy cabida a la más mínima duda, así que con paciencia nos plantamos en Echegárate.

De nuevo como bien y me cambio de ropa dispuesto a afrontar lo que para mí es nuevo. Sin embargo tenemos un problema con uno de los miembros del "Comando". Guillermo tiene que quedarse con las asistencias médicas y no sabemos si podrá continuar, así que nosotros continuamos, no vamos apurados de tiempo, pero tampoco podemos esperar sin saber si él podrá salir o no. Finalmente salió tras una hora de control médico, rozando la eliminación en alguno de los controles horarios y aún así fue capaz de recuperarnos esa hora y alcanzarnos en Mutiloa. Un fenómeno.


Poco antes de iniciar la subida al Aizcorri se hace nuevamente de día, 


Cresta del Aizcorri.
desayuno en San Adrián y paso por el túnel-cueva de San Adrián con la ermita en su interior para afrontar la subida al Aizcorri.






Subida dura, larga y pesada por un camino complicado con mucha piedra, que será un "entrante" para lo que nos espera. Toda la subida la hago solo y casi llegando arriba por un curioso "corredor"


empiezo a notar que flojeo bastante, poco después me entra hambre pese a que he "cenado" y "desayunado" no hace mucho. En otras ocasiones en semejantes circunstancias es cuando Atalanta me dice que me tome un gel y lo que yo hago (cazurro de mí, que no los he tomado en la vida) es comerme unas gominolas. Es lo único que he comido de lo que yo llevaba en la mochila a lo largo de toda la prueba, salvo esa bolsita de gominolas sólo he comido (bastante bien, eso sí) lo que nos daban en los avituallamientos.


Toda la zona del Aizcorri la pasé reguleras, en parte por esa flojera y en parte por lo complicado del terreno con muchísima piedra muy molesta para la marcha. En el inicio de la bajada también se reciben muchos ánimos de gente que a primera hora de la mañana del domingo se encamina hacia la cima. Luego cuando la bajada se hace algo más fácil, también con mucho barro, pero que, en esta zona  no era resbaladizo, me doy el gusto de corretear un poco ya recuperado del bajón.


Penúltimo control y comienza un tramo en teoría fácil, que sin embargo me supuso un auténtico calvario. ¿Esperabais un relato de las alucinaciones y visiones nocturnas?. No, no se me ha olvidado contarlo, lo que pasa es que por la noche no hubo tales "alucinaciones". Fue a media mañana cuando peor lo he pasado en ese aspecto. No es que fueran "visiones" claras de cosas que no existían, pero sí se distorsionaba la vista en buena medida. En esas horas es cuando verdaderamente me ha entrado sueño, un sueño terrible. Se juntaron varias circunstancias: algunos tramos sencillos, coincidentes (en sentido inverso) con el camino de Santiago, que exigen menos concentración al caminar o trotar, además de que durante muchísimo rato no he visto a nadie, ni en mi misma dirección ni en dirección contraria ni de ninguna manera. En ocasiones me daba la impresión de estar viviendo en un mundo paralelo, en un mundo de "sueños" que me hacía dudar de que estuviera siguiendo el recorrido de una prueba deportiva pese a saber a ciencia cierta que estaba en el buen camino al ver las marcas continuamente. Es más yo creo que incluso me llegué a dormir caminando, jajaja. En ocasiones descansaba un poco reclinando la cabeza sobre los bastones y podía notar cómo me quedaba dormido por momentos, jeje. 


En su momento conté que en la segunda noche del U.T. Mont Blanc tuve verdaderas alucinaciones, que veía cosas que no existían, de una de las que tengo un recuerdo más claro es de una tortuga gigante en medio del bosque alpino, jajaja. Pues bien, durante esa mañana de Ehunmilak volví a ver a la tortuga gigante, y os diréis: pues sí que está bien de la mollera éste, dice que no vio visiones y ahora nos sale con que vio una tortuga gigante. Pues sí y no sólo una tortuga gigante, también un extraño dragón e incluso una diabólica cabeza de macho cabrío salido de algún aquelarre entre el bosque. Yo también me extrañé, ¿había entrado como Alicia en un país de las maravillas?, ¿estaba dormido o despierto?, ¿me había vuelto loco definitivamente?, ¿era real o irreal?. Los tenía delante de mis narices, pero ¿cómo lo iba a explicar sin que me encerraran?.


Menos mal que llevaba la cámara. ¿Vosotros también los veis, no?, a ver si incluso las fotos son un producto de mi imaginación.





Por fin llego a Mutiloa, último paso de control, donde me esperan nuevamente Asís y Silvia. Vaya alegría me dio verlos, porque venía un poco bajo de moral y parece que si cuentas y compartes tus miserias se diluyen un poco. En el avituallamiento lo primero que hago es tomarme un buen vaso de café solo, que no me gusta y me supo a rayos, pero de algún modo había que despejar la modorra que venía arrastrando.


Mientras estoy allí aparecen mis compañeros de tantos kilómetros Nano y Juan Ángel, y aunque vamos bien de tiempo, con bastante margen para llegar a meta dentro del límite van llegando también los últimos participantes de la prueba. Pero lo mejor de todo es que cuando nos disponemos a reanudar la marcha aparece también Guillermo. El "Comando Guadarrama" vuelve a reunirse. Y todos salimos de nuevo para afrontar los 9 ó 10 últimos kilómetros.


Este último tramo se me hace también muy pesado, parece que no avanzamos, de hecho avanzamos muy despacio, quizás demasiado, incluso con la impresión de estar dando vueltas continuamente en el mismo sitio, en lugar de bajar directamente a Beasáin. Aunque luego, viendo el trazado de la carrera en el mapa parece que no fue así. Algunos ratos intentamos "correr", en mi caso voy mejor haciendo "el gesto de correr" que caminando, aunque avance casi lo mismo. Tengo las plantas de los pies muy doloridas desde hace muchas horas y mucho kilómetros y "corriendo" sin apenas levantar los pies del suelo me molestan menos que caminando. Para colmo un camino que están arreglando está a medias, han echado una capa de guijarros, pero aún no la zahorra que los cubra, con lo que un larguísimo tramo se te van clavando las piedras en los pies como si fuera la peor de las torturas que se pudiera imaginar.

Aunque avanzamos lentos no tendremos problemas de llegar fuera de control, pero yo ya estoy deseando acabar  con aquello cuanto antes. Los compañeros van tocados de dolores varios y ralentizan aún más la marcha. Yo salvo los pies y el lógico cansancio general no tengo otras molestias ni dolores, así que tan pronto entramos en Beasáin y con el objetivo de acabar cuanto antes con la tortura para mis pies me pongo en plan trote cochinero prácticamente arrastrando los pies y me doy el gusto de atravesar todo el pueblo desde que se entra en por el polideportivo hasta meta "corriendo", con la camiseta "de los domingos", jajaja,  que me había puesto unos minutos antes para la foto.



La verdad es que en ese último kilómetro y medio o dos kilómetros se me olvidaron todos los males, todos los dolores y malos pensamientos que traía se fueron diluyendo entre los aplausos de la gente. Desde las terrazas, desde los bancos del paseo, desde los balcones, cómo no los voluntarios a pie de calle, una vez más los ánimos de todo el mundo estaban consiguiendo que me cambiara no solo la cara, sino que incluso la manida expresión de que los aplausos "dan alas" tomara pleno sentido, porque debía ir medio levitando de modo que los pies ya no sufrían en absoluto.

Y por fin, 47 horas, 24 minutos y 25 segundos después de darse la salida en la plaza de Beasáin estaba otra vez allí habiendo cruzado la línea de meta.

Y el premio... una cervecita bien fría cortesía de Asís.

De anuncio: "Keler, el mejor reconstituyente".
La organización esplendida. Como dije el año pasado me parece alucinante, increíble, grandioso y ponedle todos los adjetivos que se os puedan ocurrir el que se pueda montar un "tinglao" semejante. Todo de 10. (Excepto el barro, pero mucho me temo que eso es inevitable). Además este año tuvieron a bien introducir dos mejoras que me han llamado la atención: por una parte un dorsal de tela prácticamente indestructible y por otro lado un "cuadernillo" de fichas con el recorrido y sus distintos tramos muy manejable y útil al menos para mí, aunque no se lo vi utilizar a otros corredores (creo que no se habían enterado de que existía). Lo cierto es que hice una sugerencia a la organización el año pasado en ese sentido y no sé si atendiendo a mi sugerencia o por iniciativa propia, pero han hecho esas fichas que me parecen muy útiles para llevar encima a lo largo de la prueba.

Y por último dar las gracias nuevamente  a todos los voluntarios y a toda la gente que nos animó a lo largo de esos dos días; a mi equipo de apoyo Asís y Silvia y a mis compañeros de tantos kilómetros: Nano, Juan Ángel y Guillermo por vuestra compañía y hacerme más llevadera buena parte de la prueba.


Misión cumplida.