Media maratón de Tordesillas, 30 de Octubre.
Después de las incertidumbres en torno a mi corazón que había contado en días pasados, es el primer dorsal que me pongo desde hace algo más de un mes. Algo casi inaudito en esta alocada carrera de carreras. Cierto es que durate todo ese tiempo no he dejado de hacer deporte, controlando las pulsaciones, sin forzar ni apretar lo más mínimo ni en bici ni a pie y quizás por eso sentía la necesidad de salir a hacer algo, lo que fuera por lo que en cuanto a días, seguramente haya sido una de las temporadas que más días he salido, a lo que fuera: bici, nadar o "correr". Por eso afronto la media con ciertas dudas, entre el "semi-parón" mencionado y que en verano prácticamente todo lo que había corrido tanto en carreras como entrenando estaba orientado a la montaña no tenía muy claro que pudiera mentener un ritmo fuerte durante toda una media maratón. Sin embargo, las salidas fuertes que había hecho los días previos me habían dejado bastante satisfecho, podía correr relativamente rápido, quizás el "descansillo forzado" me había venido incluso bien.
Después de las incertidumbres en torno a mi corazón que había contado en días pasados, es el primer dorsal que me pongo desde hace algo más de un mes. Algo casi inaudito en esta alocada carrera de carreras. Cierto es que durate todo ese tiempo no he dejado de hacer deporte, controlando las pulsaciones, sin forzar ni apretar lo más mínimo ni en bici ni a pie y quizás por eso sentía la necesidad de salir a hacer algo, lo que fuera por lo que en cuanto a días, seguramente haya sido una de las temporadas que más días he salido, a lo que fuera: bici, nadar o "correr". Por eso afronto la media con ciertas dudas, entre el "semi-parón" mencionado y que en verano prácticamente todo lo que había corrido tanto en carreras como entrenando estaba orientado a la montaña no tenía muy claro que pudiera mentener un ritmo fuerte durante toda una media maratón. Sin embargo, las salidas fuertes que había hecho los días previos me habían dejado bastante satisfecho, podía correr relativamente rápido, quizás el "descansillo forzado" me había venido incluso bien.
Por otra parte la hidratación de las noches de viernes y sábado seguramente también había sido excesiva, y no precisamente con agua, jajaja.
Con tales antecedentes salgo sin mucha presión, quiero hacer un buen tiempo, sé que no de los mejores y que quizás me falte fuelle al final, pero un poco a la aventura, a ver qué sale. De inicio muy bien, claro es cuesta abajo, jeje, el kilómetro en que se sube a la Plaza, el 5, me "pone" en mi sitio, definitivamente en las cuestas me quedo atrás, siempre ha sido así y pienso que siempre lo será (y sin embargo, mira que me gusta la montaña). Algunos kilómetros más relativamente favorables y de repente ves que los kilómetros salen muy lentos, a simple vista se nota que hay repechos, pero quizás no se note que a la vez la subida sea tan contínua, en esta zona engaña bastante. Entre los dos pueblos empiezo a tener retortijones, era previsible tal y como había ido la noche anterior y la mañana. ¿Intento aguantar hasta meta o paro ya mismo?. Finalmente decido parar de inmediato: cuanto antes descargue antes empezaré a ir a gusto. Es el kilómetro 14, paro (también mi crono y por eso mi tiempo real no coincidirá con el oficial) y "me alivio" (que se decía antes) detrás de unas cañas secas que ciertamente no tapan mucho, pero a mis años ya no es cosa que me preocupe en absoluto. Y oye, vaya que funcionó el aligerar peso, me ha pasado un montón de gente, pero salgo rápido y ligero como si acabase de empezar la carrera, intentando, en vano, recuperar la posición anterior, pero sí adelantando a un montón de gente. Avituallamiento del 15 tras otro repecho y se gira de vuelta a Tordesillas, ahora el terreno es favorable y "vuelo" recuperando posiciones. No sé si los puntos kilométricos estarían bien, pero si es así hago el km. 16 en 4:04 que seguraemnte sea uno de los más rápidos que haya corrido en mi vida (ya veis que lo de volar no es para todos lo mismo, jeje).
Mantengo la ilusión en todo lo alto hasta que nos desvían para hacer unos cientos de metros por una urbanización, vaya, yo (y supongo que la mayoría) ya pensaba en enfilar directo hacia las cercanas torres, pero aún quedaba otra pequeña "tortura" un paso elevado sobre la autovía que se atraganta algo y directo a meta.
Al final 1:36:21 (1:38:03 oficial) que es un tiempo aceptable para mis condiciones, hacia la mitad de la clasificación y razonablemente satisfecho con la vuelta a los ruedos.
Y si las noches del viernes y el sábado se habían alargado más de lo conveniente, las del resto de los días del puente no le fueron a la zaga, bueno, no sólo las noches, también las mañanas y tardes. En este puente yo creo que he echado más horas de bares incluso que en Carnavales, jajaja.
Aún así el lunes me dio tiempo a hacer 64 km. de bici con un terreno rompepiernas al principio y más favorable a la vuelta con el aire de culo, ahora sí, realmente volando: Martiago-Sahúgo-Robleda-C. R.
El Castro de Irueña.
Y el martes una pequeña excursión que me satisfizo enormemente. Ya ha contado algo Atalanta de su particular "tapering".
Descubrí el Castro de Irueña de la mano de unos amigos hace unos ¿20 años?, juer, y durante algunos años después me permití el lujo de enseñárselo a otros amigos, pero hace muchísimos años que no volvia y tenía ganas de hacerlo antes de que con motivo de la presa de Irueña y de la "puesta en valor" (horrible expresión que se utiliza mucho ahora) de la zona se fuese dando a conocer y a promocionar por los organismos competentes. Si se llega a hacer supongo que se "limpiará" el monte, quizás se empieze a excavar con cierto sentido y podrían aparecer piezas realmente interesantes, pero, sin duda, perderá su actual "misterio" y el encanto de creerse un Indiana Jones de pacotilla o de sentir la mínima excitación que puede sentir un arqueólogo de verdad.
El castro de origen prerromano y luego romanizado tuvo una cierta importancia, en la actualidad realmente se reduce a unas cuantas piedras repartidas por el suelo entre robles, espinos y musgos: un par de sarcófagos, algunas piezas de columnas, restos de algunas canalizaciones, parte de una muralla y lo más interesante la "yegua de Irueña" (un verraco prerromano de buen tamaño). Se adivina por ciertos montículos de piedras una extensión mucho mayor de lo que se puede apreciar a simple vista.
Como digo merecería una excavación "científica", que yo sepa sólo ha sido objeto de un estudio "amateur" por arqueólogos aficionados, si no recuerdo mal por el Padre César Morán (estudioso aficionado de costumbres, tradiciones, etnografía y arqueología a principios y mediados del siglo pasado, cuando estas cosas -sobre todo lo que pudiera acercarse a la cultrua y tradiciones populares- no importaban a casi nadie).
También ha sido objeto de otras visitas menos "amables", como la que supuso la destrucción de la "yegua", que fruto de la creencia, mejor dicho de la ignorancia de esas mismas épocas, fue dinamitada para extraer el supuesto tesoro que había en su interior, quedando como se encuentra en la actualidad partida en tres trozos.
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| "La yegua de Irueña". En primer término las patas (patas arriba) y detrás cabeza y cuerpo. |
Volviendo a nuestra pequeña excursión del martes, día de Todos los Santos, el día en el rebollar estaba neblinoso y con algo de lluvia de "mojabobos", que daba un encanto especial al bosque de robles.
Pese a lo tardío de las fechas aún conservan bastante la hoja, pero con el efecto de las nubes bajas y de la humedad ya presentaba cierto tono fantasmagórico,
lo que unido a que yo no sabía exactamente la ubicación de los restos que íbamos buscando hizo que el bosque y (dejémonos de tanta poesía), los espinos y las zarzas nos envolvieran y en ocasiones nos desorientaran. Así vimos por dos veces la yegua, cuando en todas mis visitas anteriores sólo había sido capaz de encontrarla en una, mientras que deambulábamos buscando los otros restos, generalmente más fáciles de localizar. Del mismo modo, tampoco encontramos la muralla.
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| Atalanta ensimismado. |
Ciertamente ninguno de esos restos son un grandioso tesoro arqueológico, pero me hacía ilusión irlos encontrando, como si realmente estuviera descubriendo algo oculto hasta ese momento a la humanidad, al menos descubriéndoselos a Atalanta. En fin, como decía sentir una mínima parte de la emoción de un arqueólogo.
Otras imágenes:
Esto no es arqueología, pero ahí también hay muchos años
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| "Como las vacas al tren". |








