Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de septiembre de 2012

Triatlón Malvasía 2012. Con sorpresa.


Esta iba a ser una crónica corta, muy corta, pero un acontecimiento inesperado una vez acabada la prueba me "obliga"  a meter un poco más de rollo para adornar dicho acontecimiento.

Segunda edición del Triatlón Malvasía, distancia 1/2 IM (este año también se corría en distancia olímpica) en  el entorno de Abejar, Soria. Primera vez que participo en una carrera en la provincia de Soria.

La prueba tiene como base de operaciones el embalse de la Cuerda del Pozo, con dos áreas de transición, según la información previa por culpa de la "pertinaz sequía" (ved el vídeo al final)  puesto que parece que la intención inicial era hacer sólo una zona de boxes.

Pero en fin, al lío:

Natación, dos vueltas, agua bastante fría, aunque cada vez que se doblaba una boya cambiaba bastante la temperatura, había mucha "diferencia térmica" según zonas. Somos muy poquitos 42 de "grupos de edad", han salido antes los élite y las chicas. Y después de nosotros saldrán los del olímpico. Natación muy cómoda si no fuera por un tío que se empeñó en cerrarme contra otro al principio. Total que los tuve que dejar pasar a los dos y seguir a lo mío. Pero el tío se continuaba desviando "achuchando" también al otro, que también lo tuvo que dejar pasar y el "desviao" no sé si acabó el triatlón o acabó saliendo del pantano por la otra punta, porque la última vez que lo vi iba muy lejos de la trayectoria, se conoce que no sabe sacar la cabeza para mirar. Sin más incidencias que ver de repente un montón de gorros azules (del olímpico, el nuestro era amarillo) pasándome como "delfines". Tiempo oficial  38:48, puesto 36 de 42. 

En la bici de todo un poco. Circuito en forma de "T" con un tramo inicial de carretera muy mala que haríamos también como parte final, de vuelta a boxes. Había leído que la carretera era mala malísima. A mí no me lo parecía tanto, sí muy rugosa y de asfalto muy irregular, pero sin baches, de momento, porque después el asfalto cada vez peor y además ya con bastantes baches. Una vez que se entraba en lo que sería la parte superior de la "T" se daban dos vueltas ya con asfalto perfecto. Y aquí viene lo divertido, jaja, hacia el norte se subía un puertecillo, el de Cabeza Alta de unos 4 kilómetros, con algunos tramos cómodos, pero con  algunos otros en que las señales de tráfico marcaban el 7% y el 10%. En mi cuenta llegué a ver varias veces el 12, el 13 y hasta el 14%. Las primeras rampas fuertes las hago con el plato mediano, pero al tercer cuestoncio meto el platillo y ale p´arriba. Se bajaba el puerto por el otro lado de pendientes más suaves, pero también más continuas, giro al poco de acabar el puerto y otra vez para arriba, subiendo, para mí, incluso cómodo. El otro lado de la "T", con ligeros toboganes, notándose el aire en contra a la ida y más rápido a la vuelta pese a tender a subir.

Segunda vuelta y otra vez a subir el puerto. Esta vez no doy tregua, tan pronto empiezan las rampas fuertes meto el platillo. Y aún así me tocó dar algún que otro chepazo. Siendo tan pocos y en lugar solitario en esta segunda vuelta en que ya te cruzabas con pocos participantes parecía que estabas tú solo en un domingo cualquiera. Ah, que se me olvida y es importante: circuito completamente cerrado al tráfico, que por otra parte favorecía la mencionada soledad. 

Poco más que reseñar, eso sí, otra vez me dolió la planta del pie derecho, si bien más tarde y con menos intensidad que durante este verano. Tiempo oficial 3:30:43 (incluyendo transiciones), por mi crono (sin contarlas) 3:26:54, puesto parcial 25 de 34.

Y carrera  mixta de asfalto y un tramo de tierra entre pinares, en ocasiones con terreno algo blando para correr. Aunque buena parte de la carrera era por sombra hizo mucho calor, que ya se había dejado notar desde antes de salir con el neopreno puesto, lo que hizo que se acabara el agua (también se había acabado en al avituallamiento de la bici), sí había isotónica y coca cola. Yo con sensaciones extrañas todo el rato, tan pronto iba medio arrastrándome con ganas incluso de parar como que me sentía más ligero y fresco. No sé si dependía de la sombra, del efecto de la bebida o del terreno con unos casi imperceptibles toboganes. Tiempo 1:51:19 para una distancia indeterminada, porque aunque seguramente no fueran los 21 km. desde luego creo que tampoco serían los 18 km que pone en las tablas de las  clasificaciones. Puesto parcial 30 de 34.

Tiempo total 6:00:50 y puesto 28 de 34.

Mientras recupero, bebo y como es la entrega de premios.Hay un montón de trofeos para todas las categorías, aparte de los élites, para los tres primeros de cada grupo de edad. En el mío somos 6, a ver a cuántos he sido capaz de ganarle. Allí no sacaron la clasificación, viéndola ahora fui 4º del mío: le gané a uno y otro no salió, jeje.

Y ahora viene lo mejor de todo,  cuando ya tenía la bici y la mochila en la mano para ir al coche empiezan a dar medallas del Campeonato de Castilla y León de Triatlón de larga distancia, que no tenía ni idea de que se celebraba. Veteranos 1, tercera posición:  y oigo mi nombre, jajajaja. Ayyyy, esto de ser un viejales y apuntarse a carreras de pocos participantes. 

No he sido capaz de encontrar por ahí ninguna foto del pódium, y eso que que había unos cuantos fotógrafos, pero os aseguro que subí, que lo de la medalla es cierto, jajaja. Os pongo estas que me hice ya al llegar al coche donde tenía la cámara, 


de verdad que la medalla no la compré en las baratijas, que me la dieron.


Tercera vez que subo al pódium en mi vida (las otras dos en carreras de montaña también de "cuatro gatos").

Un vídeo de la prueba que he visto en el blog de Toni Cendón


Os dejo con Amancio Prada, que ya ha aparecido antes por aquí. Al montar en el coche en el viaje de vuelta tenía puesto el disco de "Trovadores, místicos y románticos"

Travadores, místicos y románticos

una magnífica recopilación de poemas y romances de todas las épocas: galaico-portugueses y españoles de la Edad Media y  Renacimiento, romances tradicionales, Siglo de Oro, los místicos San Juan de la Cruz y Santa Teresa, unos cuantos de Rosalía de Castro y contemporáneos, musicados por Amancio e interpretados solamente con violonchelo y guitarra acompañando a la voz. Una instrumentación sencilla y  enormemente cálida. Pues bien, ese disco produce un extraño efecto en mí. Aunque aparentemente sea el tipo de música menos propia para ello, cuando lo llevo en el coche una fuerza superior me impulsa a ponerlo a todo volumen y cantar a "grito pelao" que me río yo de rockeros, punkis, bacaladeros y demás.

Una de las canciones que más "grito" es esta : "A dona que eu amo", una Cantiga de amor de Bernal de Bonaval, del Siglo XIII.


No me resisto a poner algunas otra joyas como el Romance del Prisionero que muchos recordaréis de los tiempos del instituto: "Que por mayo era por mayo, cuando hace la calor..."


O el terrible "Romance del enamorado y la muerte", con su tremendo desenlace cantado con el acompañamiento de la zanfona

lunes, 13 de agosto de 2012

Batuecas. Mística y deporte.



El sábado anduve con Iron Manu por territorios Batuecos. En principio se trataba de completar correctamente la bajada al monasterio desde Los Puertitos, por lo que la primera parte, desde la carretera de la Peña hasta Los Puertitos la haríamos por la pista para evitar pérdidas de tiempo y arañazos en las piernas, queda para mejor ocasión buscar algún paso más agreste, eso sí sin que haya que andar "desbrozando con las piernas".

Inicio de la ruta en una curva de la carretera de la Peña.
Comienzo por la pista que rodea todo el Valle del Lera.
Por tanto esa parte de pista sin mayores problemas, y prácticamente sin desnivel hasta Los Puertitos, aunque la hicimos andando casi toda.

Desde los Puertitos, primeras vistas de la ladera sur de las Batuecas.
Desde Los Puertitos ya comienza el sendero, hay que subir un poco hacia la base del Mingorro y luego ya comienza la bajada continua y muy suave hacia el valle.

Y un poco más adelante la ladera norte, Risco del Ciervo.
Vista atrás, la Peña de Francia.
El sendero es claro y perfectamente transitable, se puede correr bien, salvo los tramos en que se atraviesan algunos canchales, como digo con poco desnivel, por lo que es perfecto para trotar suave.


La Peña del Huevo.
Cordal de la ladera norte, con la caseta de vigilancia de incendios y la Peña del Huevo
Cuando ya tienes a la vista el monasterio, la última parte de la bajada, ya es algo más brusca, aunque sigue siendo fácil, el sendero está bien y seguramente sea la parte más transitada por ser la más cercana al monasterio.
Monasterio del Desierto de San José de Batuecas. (Curioso que  un lugar tan frondoso se llame  "Desierto", pero quizás por eso precisamente desde siempre fue un lugar complicado, aislado y alejado del resto del mundo. Salvo algún cabrero, algún colmenero y algún carbonero no debía ser lugar transitado, por lo que los monjes que se retiraban al valle podían vivir en soledad como si se tratase de un verdadero desierto, aislados en las ermitas dispersas que se reparten por el monte, aparte del monasterio central).
Justamente llegas al río donde hay una poza. Buenísima para pegarse un chapuzón, naturalmente.


Allí me encontré a uno de esos ermitaños.
Unos metros junto a la tapia del convento y para arriba. Directos hacia El Portillo. Aquí empezaron las penurias. Subida, en este caso sí, bastante fuerte y sobre todo con mucho calor. Hasta entonces no había hecho  mucho calor, aunque salimos tarde, al principio tuvimos buena temperatura y después bastante sombra. En esta subida, orientada al sur, aunque también hay zonas de sombra es menos tupida y menos fresca, estuvimos más expuestos al sol y sobre todo que era mediodía, jeje.

Desde la subida al Portillo, la ladera sur por donde bajamos por la mañana.
Portillo, un descansito


El ermitaño, acostumbrado a una vida de paz y reposo se empezaba a desfondar  (eso sí, había subido mejor que yo).
y para La Alberca, Camino fácil, pista y llegando a La Alberca máquinas recién metidas para hacer un cortafuegos donde antes había un sendero o como mucho una pista.

En La Alberca avituallamiento como Dios manda

¡¡¡ Pero qué rica !!!!!
y a completar el círculo por el camino que va hasta La Peña (que coincide con el GR 10), hasta más o menos la mitad de la subida donde habíamos iniciado ruta.


Al final según los "cacharros" del Manu 27´22 km., en más o menos 6 horas (sin contar las paradas para el chapuzón en la poza y para la rehidratación en La Alberca). Hicimos la mayor parte andando ligero, salvo en la bajada hacia el monasterio que la hicimos en su mayor parte correteando suave.



Queda mucho trabajo pendiente para próximas visitas. Visto que el camino de la ladera sur del valle está perfecto falta comprobar sin son transitables algunos caminos que se ven en la ladera norte que se dirigen hacia la zona de la Peña del Huevo para completar el círculo del Valle de las Batuecas sin tener que bajar a La Alberca o sin tener que rodearlo por fuera, por las pistas del Valle del Lera. Yo lo intenté hace un par de años por la cuerda de esa ladera norte y en su mayor parte sí se puede transitar, en algunas zonas por sendero y en otras monte a través aunque no haya camino como tal, pero había otras zonas muy complicadas de monte bajo o pinares cerrados de maleza que me empeñé en atravesar pero que no son nada recomendables, porque aunque al final puedas pasar se pierde mucho tiempo. Y como decía al principio si se quiere conectar las Batuecas con la Peña a través del Paso de los Lobos, sin bajar a la pista también hay caminos que desde lejos se ven bien, pero que al final en muchas zonas se acaban cerrando, quizás se pueda cruzar por arriba, subiendo y bajando la Mesa del Francés.

Lo peor de la jornada no fue el calor ni el cansancio, lo peor fue un incendio que comenzamos a ver desde el  Portillo y que pensábamos que estaba cerca, por la zona de Cepeda o Miranda del Castañar, ya en casa me enteré de que había sido algo más lejos, en la zona de Béjar.



Para acabar un poco de mística. El Santuario de las Batuecas está ocupado por Carmelitas Descalzos, sin duda un lugar perfecto para "sentir"  el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz.


Así a la puerta del monasterio hay un par de citas del Cántico Espiritual.




Os dejo con algunos fragmentos musicados magníficamente por el gran Amancio Prada.




martes, 13 de marzo de 2012

Duatlón de Salamanca. La ilusión de un niño.

Antes de nada: aunque pertenezco al Club Triatlón Salamanca soy, digamos, un "freelance" (¿se dice así?), un pájaro independiente, así que desde la lejanía de la periferia provincial sólo conozco a algunos del club, a otros de los que andaban por allí tanto en la organización como participantes los voy conociendo poco  poco de vernos en unas y otras, y a otros que me saludaban al verme con el mono pues ni idea, en fin habrá más ocasiones, aunque con lo despistado que soy yo para estas cosas lo mismo cuando los vuelva a ver tampoco los reconozco. En fin, disculpas por anticipado.

Pese a tales antecentes, siendo la prueba organizada por el club creo que es de recibo encabezar esta cróncia con una foto de todos o casi todos los miembros del Club Triatlón Salamanca que andábamos calentando poco antes de la salida. Morgan nos retrató para La Gaceta (también ha salido la foto en El Adelanto). Merecerían otra foto los que no pudieron participar por estar en las oscuras y a veces ingratas tareas organizativas.


Y vamos al lío, con

 "La ilusión de un niño".

Ese niño no es otro que Javichi, que ya se ha asomado en alguna ocasión por este blog. Hemos vivido la carrera con sensaciones e ilusiones parecidas en su desarrollo.

Poco antes de la salida, cuando estaba acabando con mi calentamiento aparecieron Villi padre y Villi hijo. El calentamiento únicamente había consistido en calentar y estirar el gemelo derecho que me había dado problemas antes y durante la media maratón de Salamanca el domingo anterior. Esta semana no había salido nada a correr, ya no tenía molestias al andar y ni siquiera al masajearme la zona y el viernes después de unos 50 km. de bici quise hacer una pequeña transición por probar: 17 minutos, al final otra vez tocado y medio cojo para casa.

Por ello acudo al duatlón con muchas dudas y como la semana antes en la media con la única pretensión de acabar, controlando en todo momento que la lesión no se agrave en exceso. Cuando aparecen los Villis, me dice Javier que tengo que ganar para darle la medalla que gane, "vale tío eso está hecho, si gano te doy la medalla", jeje tan fácil de decir como seguro de que el crío se va a quedar sin medalla.

Dan la salida y me quedo el último. No, no es una forma de hablar, aquí lo tenéis


 Según me dice Villi padre, al ver Villi hijo que pasaban todos y cuando me vio pasar el último se llevó su primer desengaño, jeje, dijo con desilusión algo así como : "jo, si ya me parecía a mí".

Lo cierto es que salí con mucha precaución por el gemelo, pero aunque no hubiera sido así no habría estado mucho más adelante. Esta gente, a diferencia de la larga distancia jovenzuelos en su mayor parte, salen como balas. Muy poco a poco voy adelantando a algunos participantes, el gemelo me molesta, pero no me impide "trotar", y cada vez o molesta menos o al menos "le hago menos caso" y voy cogiendo ritmo. 

Son dos vueltas a un circuito y cuando pasamos cerca de boxes y del público Villito ve que aquello no marcha según sus planes, sigo muy lejos de la cabeza y ya se ve sin "su medalla", con lo que al parecer se puso un rato un poco "morrongo".  Como yo, sin llegar a tomármelo a mal (faltaría más) pero siento que sin estar lesionado iría algo más adelante, pero tampoco  creo que hubiera adelantado muchos puestos, juer que aquí todo el mundo corre mucho, al final el 78 en este sector, adelanté a unos 9 ó 10. Si las mediciones que da la organización son correctas habría hecho los 5´2 km. a 4:32, lo cual supera en muchísimo mis mejores pretensiones (lo que me hace dudar de la exactitud de la medición, pero bueno el beneficio de la duda en este caso sí que es "beneficioso").

Transición sólo regular y con la bici sí es ya otro cantar. No llevo muchos kilómetros este año, pero el circuito tiene algunos tramos muy buenos para rodar como a mí me gusta, eso sí con un aire muy molesto en algunas zonas (claro que luego daba a favor) y dos cuestas muy "perrentinas" que te dejaban las piernas flojas.

Encarando la primera de las cuestas a la que encima tenías que entrar casi parado por una curva de casi 180º, con pose "mu profesional"


Las tres veces que la hemos subido he llegado arriba bufando y con dolor de piernas. La otra cuesta sin embargo se hacía más llevadera, porque pese a ser algo más larga la mitad la haces con la inercia de bajar la primera.

Parece ser que Javierín ya había recuperado la ilusión asumiendo que lo de la medalla era mision imposible, así que se dedicó animarme cuanto pudo, junto a otras voces imposibles de reconocer en el fragor de la velocidad ciclista. Con la bici, como preveía, sí adelaté a bastantes, parcial 59. 

 

Segunda transición bastante bien y a correr.

En este último sector el gemelo se queja menos aún que al principio, incluso hay momentos en que me quiero olvidar de él y dar lo máximo que pueda, que tampoco es que sea mucho, sin embargo un ligero pinchazo no acaba de desaparecer y me hace correr medio cojo. Pero estoy contento, voy a acabar sin mayores problemas y haciendo, relativamente,  un buen tiempo corriendo estos 2´5 km a 4:45 para hacer el parcial 71.

Javierín también está contento, sin medalla, pero ilusionado, está con su padre  poco antes de meta, "¿papá puedo correr con Agus?" y se viene corriendo a mi lado, le doy la mano y hacemos juntos la última recta para entrar los dos más que satisfechos. El tío nada más pasar la pancarta se puso a aplaudir muy serio satisfecho de la labor de unos y otros, este crío es un fenómeno, jeje, aquí hay futuro.


P.S.- Todas las fotos excepto al primera por cortesía (aunque me las apropio sin su permiso, jeje) de A. y de DvDg. Gracias de nuevo, pareja.

Y para acabar música. Este fin de semana ha muerto Benjamín Escoriza, que fue cantante de Radio Tarifa y luego continuó carrera en solitario. Radio Tarifa nació, de la mano de Faín S. Dueñas y con Vincent Molino como tercera pata del banco, a principios de los 90 haciendo fusión de culturas, mestizaje, concepto que quizás de puro usado y abusado suene un tanto vacío. Sin embargo mezclaban con enorme elegancia música, canciones, instrumentos, ritmos y sonidos de Andalucía, Castilla e incluso de más al norte, alguna canción medio gallega medio asturiana, árabes, sefardíes. Como digo en grabación con mucha elegancia y mesura, en vivo con una fuerza enorme dando salida al potencial de las percusiones y mayor protagonismo a la voz un punto "chulesca" y aflamencada de Benjamín.

Rumba Argelina fue quizás su primer éxito, la canción que abría y daba título al primer disco del grupo, para mí, como para mucha gente una auténtica revelación.



jueves, 4 de agosto de 2011

Ehunmilak 2011. Andanzas y desandanzas de un charro en tierras vascongadas.


-¿Vas a correr este fin de semana?.
-Sí, a Guipúzcoa.
-¿A qué parte?.
-A todas.

Esta había sido una conversación "tipo" con la gente cercana la semana previa a la Ehunmilak. Y es que 100 millas, o lo que es lo mismo 168 km. dan para "correr" y recorrer muchos lugares.

Somos tres Jaramugos embarcados en la aventura: Mortadelo, Atalanta y el menda.


Somos optimistas, o quizás demasiado despreocupados o inconscientes, en parte por llegar a Beasáin el mismo viernes a la hora de comer, con lo que no te da para darle muchas vueltas a la cabeza. No es que lleguemos "pillados" de tiempo, pero tampoco sobrados. Nada más llegar recogemos el dorsal y a la comida: un viejo caserón perfectamente restaurado y aunque somos de los últimos comida y bebida en abundancia. Particularmente no desaprovecho la oportunidad para "escanciar" (¿se usa por aquí la misma palabra que en Asturias?) unas sidras y comerme un buen trozo de "brazo de gitano" (vamos, que casi casi me comí hasta el codo, jajjaja).

En los momentos previos a la salida nos vamos viendo y saludando con unos cuantos que ya vamos siendo conocidos de unos y otros, en definitiva este mundo de locos del ultrafondo va creciendo poco a poco, pero tampoco somos tantos, con lo que al final vamos coincidiendo en pruebas y entrelazando relaciones, relaciones nacidas en ocasiones gracias a los mundos internáuticos, ¿cómo era aquella canción?: "los amigos de mis amigos son mis amigos, uhhh, vaya lío"...., jajjajaja.

Salida alegre y ya en las primeras subidas nos topamos de bruces con lo que va a ser la constante de la prueba subidas muy fuertes, no excesivamente largas, pero con muchísimo desnivel, de modo que a veces cuando desde abajo intentas adivinar el camino que te queda por delante ves una fila india de "caminantes" subiendo a derecho por la ladera, nada de "zetas" ni otras estrategias que faciliten el ascenso, jejeje.

La historia del bastón muerto y resucitado.

Hace casi 2 años, en el UTMB uno de mis bastones murió. Se le soltó una de las piezas que sirve de anclaje y atornillado de una de sus secciones y buena parte del Mont Blanc la hice con el bastón cogido por la punta y apoyado con la empuñadura, en un último servicio a la causa corremontañera. Sin embargo no lo enterré, confiando en una posible reparación que le diera una segunda oportunidad de vivir y ser útil  cumpliendo su función. Pues bien, durante esos casi dos años ha estado el pobre esperando su "intervención", muy sencilla: colocarle una "prótesis"  en forma de tornillo que fijase las secciones que quedaban sueltas, a costa de perder  la "plegabilidad"  en las secciones afectadas. Sin embargo por las demoras habituales de nuestro sistema sanitario no le llegó la operación sino justo el día antes de partir hacia la nueva aventura. En principio la intervención, a cargo de Phaetón, fue satisfactoria, sin embargo el tornillo no quedó definitivamente fijado con una tuerca y ya casi desde los inicios de la Ehunmilak, con tanto traqueteo, el pobre bastón volvió a recaer, dando muestras de que el atornillado no había sido lo suficientemente firme. Con preocupación me veía privado demasiado pronto de uno de mis apoyos con que mitigar mis achaques de vejete y, aunque parecía que renqueante seguía aguantando, cedió definitivamente y ante la perspectiva de tener que abandonarlo a su suerte, fatídica suerte, en el contenedor de la basura del siguiente punto de control intenté una opción a la desesperada. Donde no funciona la cirugía de precisión sólo quedaba recurrir al clásico y socorrido martillazo. Y así fue, tan pronto tuve la oportunidad de encontrar unas piedras lo suficientemente firmes para que no se "desmigaran" le arreé unos cuantos golpes de modo que quedaran firmemente trabadas las secciones deslizantes y la burda cirugía dio el resultado esperado, aguantando el resucitado bastón toda mi participación en la prueba y descansando a día de hoy en un rincón de casa tal y como finalizó, con la satisfacción del deber cumplido y quizás soñando con una nueva intervención más "amable" y en consonancia con sus méritos.

Retomo el relato que habíamos dejado subiendo cuestas de forma "caprina". Pues bien  las primeras bajadas "decido" hacerlas con calma. Por lo general bajo razonablemente bien, además me gusta bajar por terrenos cuanto más técnicos mejor, sin embargo decido hacer las bajadas, aun  no siendo complicadas, de forma calmada, controlada, con intención de no sobrecargar los cuádriceps excesivamente y demasiado pronto para lo que se avecina . Así que bajo sin forzar y apoyando en los bastones con el fin de descargar algo de peso de las piernas.


Sin embargo, lo que pensaba que era estrategia deliberadamente  conservadora más adelante pude comprobar que no era tal, sino que realmente no me iban las piernas del todo ligeras en las bajadas, que no es que no quisiera bajar fuerte, es que no podía. Mis maltrechas rodillas me exigían calma y cuando normalmente en las bajadas adelanto a otros compañeros aquí iba siendo sobrepasado. Y estábamos en las primeras bajadas, con fuerte pendiente pero sencillas, cuando la cosa se complicó técnicamente los problemas se agravaron. En una de esas subidas adelanto a Mortadelo que ha ido ligeramente por delante casi desde el principio, es una de las subidas más fuertes y lo veo muy flojo, no tardó mucho más en retirarse con sobrecargas en gemelos. Arturo, para estas cosas creo que debes empezar a usar bastones.

Comienza la noche con una temperatura buenísima, pero también con mucha humedad a mi juicio, que hace que incluso en plena noche se sude mucho. Voy solo  todo el rato,  salvo algún adelantamiento que hago o me hacen con su correspondiente saludo voy a mi aire, no me preocupa la soledad ni suelo buscar compañía ni charla, soy pájaro solitario y en cierto modo incluso arisco. Avituallamientos muy animados, algunos incluso con música de trikitixa en directo y como en toda la prueba con magníficos y animosos voluntarios. Lo de esta gente también es de nota. Son "el alma" de todas las carreras, pero en estos casos más aún, estar toda una noche  animando a unos chalaos tan pronto ven aparecer un frontal y atendiéndonos con una sonrisa y una palabra de ánimo, y sobre todo en la segunda noche con las condiciones que se complicaron muchísimo es para estar eternamente agradecido.

Al paso por Azpeitia (y si no recuerdo mal también por algún pueblo antes, quizás Azcárate) nos acompaña un zumbido perpetuo de alguna fábrica, supongo que sus habitantes estarán ya habituados, pero a mi se me hacia extraño estar en medio de la noche y en medio del monte oyendo ese ruido, hasta que cruzabas a otro valle y el zumbido desaparecía.

La noche y las dudas.

En plena noche me empiezan a asaltar serias dudas a las que no encuentro solución alguna.

-¿Los caballos duermen?, ¿y las ovejas?. Jajajaja, ¿qué pensabais que las dudas iban a ser más "trascendentales"?, ¿o que se referían a dudas sobre mi participación el la prueba?. Pues no, pero es que casi a las 4 de la mañana me encontré primero con un caballo pastando tranquilamente y luego con un rebaño de ovejas con sus ojos "iluminados" en plena noche al reflejar la luz del frontal, algunas de ellas también comiendo.

Por cierto, a esta altura si no recuerdo mal me adelanta un grupito en el que iba "el pastor", un participante vestido a la antigua usanza rural, ved sus mallas técnicas, sus medias de compresión, sus súper  zapatillas de trail último modelo y sus bastones ultra ligeros.


 No sé si "correría" algo, pero lo que a estas alturas vuelvo a comprobar y "sufrir" en mis carnes es que corriendo y trotando (por despacio que sea) siempre adelanto gente y cuando se trata de andar es al contrario. Ya lo tengo comprobado en muchas pruebas, con lo que sobre todo en "carreras ultra" mi rendimiento es de más a menos, empiezo bastante bien, pero cuando ya no hay fuerzas ni ganas de correr bajan mucho mis prestaciones (supongo que como casi todo el mundo), pero en mi caso más aún, jeje, de modo que puedo empezar más o menos en mitad de la clasificación o un poquito más atrás para acabar en el pelotón de cola. Lo que viene siendo en dicho popular "arrancadas de caballo y paradas de burro". Tendré que entrenar a correr más rato, o a andar más rápido, aunque lo más seguro es que no haga ni lo uno ni lo otro y siga como hasta  ahora, jeje.

En fin, seguíamos con las dudas, ya casi amaneciendo viene "lo trascendente", me empiezo a preguntar el porqué de lo que hacemos, ¿qué nos lleva a estar toda una noche pateando solitarios en el monte, apenas alumbrados por una mortecina luz blanca?. No me cuestiono en absoluto lo que en ese momento estoy haciendo, no tengo ni un mínimo asomo de debilidad, sino que me pregunto ¿cómo le puedo explicar a alguien ajeno al mundillo lo que hago allí subiendo y bajando cuestas endemoniadas en medio de la noche?. Y la verdad es que no encuentro respuestas, asumo perfectamente que los demás no nos entiendan, porque ni yo mismo soy capaz de encontrar una razón que resulte mínimamente convincente. Me viene a la cabeza la socorrida respuesta del mundo alpinista cuando a los montañeros le preguntan por qué arriesgan su vida escalando montañas: "porque están ahí". Pues en nuestro caso sin llegar a tal grado de "compromiso para la vida" supongo que es algo parecido, hago estas pruebas porque a alguien se le ha ocurrido organizarlas, ya, ya sé que es una respuesta muy pobre, pero realmente no encuentro otra que pueda convencer a los "extraños". A la conclusión que acabé llegando es que es por afirmar nuestro ego, por enfrentarnos a retos "imposibles" para poder decir al final: "te superé", porque  ni siquiera se trata de "pavonearnos ante los demás", ya que muchas veces ni se llegan a enterar de "nuestros logros".  En definitiva después de un rato dándole vueltas al asunto acabé convencido de que somos unos ¿egoistas?, no, no eso es otra cosa, ¿egocéntricos?, supongo que tampoco, eso tampoco es, ¿quizás ególatras?, sí, creo que eso un poco sí, jajajjaa.

Conforme se acerca la madrugada mis pensamientos se tornan más mundanos. Olvido las preocupaciones "filosóficas" para centrarme en mis problemas físicos, mejor dicho en mis "no problemas". Y es que me da por empezar a repasar los tres o cuatro puntos que más me martirizan en estas pruebas y curiosamente ninguno de ellos me está suponiendo problemas de momento: ampollas, sin rastro de ellas; dolores en la planta de los pies que en el UTMB no me dejaban casi ni andar al final y que en otras largas distancias también me han aparecido, de momento nada de nada (quizás aún sea pronto); las rozaduras causadas por la fricción de las nalgas, vulgarmente escoceduras en las cachas del culo, igualmente sin problemas quizás porque aún no hemos pasado por las horas de más calor y de más sudor y quizás también porque me unté bien untado con una crema que me dieron en el 1/2 IM de Aveiro (si este fuese un factor fundamental sí que es buena la crema, jeje) y finalmente las rozaduras que me hace siempre la mochila (del Decatlon) en la parte baja de la espalda, siempre me roza, la lleve más floja o más apretada, más alta o más baja, no sé si hay tallas para estas mochilas, si las hay puede que alguna que me quedara más alta estaría mejor. De todos modos, las rozaduras no aparecen hasta transcurridos un buen número de horas, así que aún no es preocupante, pero ya llegando a Tolosa se empezaron a dejar notar, por lo que opté por dejar la cámara de fotos, que llevo sujeta a la cincha de la cintura, en Tolosa para poder llevar la cinta suelta y poder separar algo la mochila de la "riñonada".

Las últimas fotos que hice antes de bajar a Tolosa



Por cierto, la llegada al control de Tolosa en el pabellón no me gustó mucho, se entra por la otra punta del pueblo y hay que atravesarlo entero de punta a punta, seguro que desde la bajada del monte se podía llegar a algún punto más cercano al pabellón. A esas horas ya empezaba a apretar el calor, y encima nos ponen una piscina justo antes del pabellón, desde luego...., jajajjaa.

El descanso en Tolosa, casi mitad de camino, es muy peligroso, ducha, comida y ropa limpita (aunque prefiero ponerme el mismo pantalón y los mismos calcetines ya que no me han dado problemas) como digo después de un buen rato que se pasa sin darse cuenta ¿a quién le apetece volver a salir a pasar penalidades?. En fin, se arma uno de valor, todavía los ánimos estan arriba y vuelta a la faena.

Las siguientes etapas son en las horas centrales del día, con mucho calor. No tengo muchos recuerdos, sólo el transitar por unas zonas que no me llamaron especialmente la atención, si no recuerdo mal, bastante pista,  y subidas y bajadas entre bosque, en algunas ocasiones en que el terreno era más despejado el entretenimiento consistía en intentar averiguar por dónde iba el recorrido cuando se veían varios caminos. Piensa mal y acertarás: seguro que el más empinado o el que suba más alto..., premio, jeje. Lo cierto es que a veces no le encontraba del todo el sentido a algunas de esas subidas, particularmente recuerdo una que me tocó un poco la moral subiendo por lo alto de una cantera ya cerca de Amezketa.

A estas alturas ya estoy entre los últimos participantes y algunos de ellos tienen por aquí como "equipo de apoyo" a unos amigos, entre ellos Albertxo y Txeroky.

A Albertxo lo conocí hace  unos años integrando también el grupo de cola en otra ultra burrada: la Pajares-Candás en Asturias y que ninguno de los dos pudimos acabar  y volví a coincidir con él en Chamonix donde fue de acompañante de Txeroky en el  UTMB. A partir de Amezketa ese grupo de apoyo lo fue también para mí y para otros que andaban por allí.

La subida al Txindoqui se presenta apabullante, pero salvo los últimos tramos uno de pradera muy empinado y el último el más técnico de toda la prueba, de roca, tampoco supone mayor problema que lo que hemos hecho hasta ahora. Sin embargo en la bajada, cuando comienza toda la travesía por las cumbres de la sierra de Aralar empieza a meterse la niebla, una lástima porque debe ser la parte más espectacular, más montañera y con mejores perspectivas de las tierras circundantes. A la vez me alcanzan algunos de los últimos participantes (a los que viene acompañando Txeroky) y damos alcance a algún otro. Es la primera vez que voy en un grupo, y además intentando no perder comba, porque en esas condiciones ven más 12 ó 14 ojos que dos y por otra parte, en caso de pérdida siempre está el clásico "mal de muchos consuelo de tontos", jajajaja. Aunque en este sentido hay que destacar el perfecto balizaje de toda la prueba, incluso con la niebla se podía seguir el camino perfectamente, sólo en algunos momentos hubo alguna duda, pero poniendo un poco de atención rápidamente se veían las marcas.

Conforme vamos descendiendo, la niebla se hace menos densa y va cayendo  la noche, en ocasiones me cuesta seguir el ritmo de los compañeros y me empiezan a molestar las dos rodillas. Una la tengo tocada hace años y me está dando la lata, la otra hasta ahora no me había dado problemas, pero supongo que llegar a ciertas edades trae estos achaques, jeje, además después de tanta bajada ya acunulada los cuádriceps empiezan a quejarse y a estar algo sobrecargados. Llegamos Lizarrausti donde el caldo caliente y los miembros de la Cruz Roja que me antendieron diligentemente me dejaron casi como nuevo. Lo cierto es que me descalcé por ver cómo iban los pies, que ya me iba molestando alguna ampolla y en cuanto me vio uno de los chicos de la Cruz Roja vino a atenderme sin yo socitarlo siquiera. Entre él y otra chica me "arreglaron los pies", me dieron unas friegas con réflex en cuádricpes y rodillas  y como digo salí otra vez con ganas de andar e incluso de correr agradeciendo sus buenas artes.

La temida segunda noche.

Salimos de Lizarrausti  si no recuerdo mal a las 12 y media más o menos o es a la hora que llegamos, da igual, el caso es que mientras habíamos estado en la carpa había comenzado a llover ligeramente, unos kilómetros más adelante ya no era tan ligeramente. Lluvia fuerte, algo de niebla, noche cerrada, de momento con buena temperatura y el grupo que va aumentando hasta unos 11 ó 12 miembros, incluido Txeroky, que pese a todo decidió continuar acompañándonos y guiándonos.

Como decía voy con fuerzas y piernas renovadas, en ocasiones podría haber dejado atras a los compañeros, pero preferí mantenerme en el grupo,  el terreno es un continuo sube y baja, pero sin grandes desniveles, que en condiciones normales no habría supuesto grandes problemas, pero con la lluvia arreciando y el viento y la niebla  se comienza a notar algo de frío, de momento tampoco me supone mucho problema, no soy nada friolero, el terreno comienza a encharcarse y sobre todo, lo peor, a embarrarse. No me importa en alguna ocasión meter el pie en un charco, pero el barro tremendamente resbaladizo empieza a minar mi moral. Me da la sensación de que algunos de los compañeros empiezan a hartarse, yo también, pero de momento sigo absolutamente convencido de que una vez llegados a Echegárate voy a continuar aunque el resto decida abandonar.

A estas alturas y para los lectores que estén esperando mi relato de las alucinaciones propias de la segunda noche he de decir que no hubo tales alucinaciones, que las condiciones eran tales que tenías que ir absolutamente concentrado en donde ponías los pies y sin perder de vista ni el camino, ni los charcos, ni al compañero que iba delante, pese a todo en alguna ocasión sí que hubo algunas sombras que parecían lo que no eran. Pese a mi convencimiento, un tiempo después a cuenta de los resbalones, los culetazos, las dificultades para avanzar entre patinazos, de modo que ni  ni siquiera con los bastones se puede ir mínimamente seguro de no irte al suelo me empiezan a pesar en la cabeza, además me vuelven a aparecer algunas molestias en las rodillas y decido retirarme.

Llegamos a Echegárte a las 5 y algo, con unos 10 ó 15 minutos de margen sobre el tiempo de corte y doy por finalizada la carrera con 130 km  en las piernas en 35 horas y 5 minutos. Me pudo el desánimo y el barro. Ni la lluvia, ni el viento, ni la noche, ni el cansancio, ni los dolores, me pudo el barro y los resbalones, los  pasados y sobre todo los que preveía en adelante. Ni siquiera los ánimos que me dan para continuar teniendo en cuenta que quedaba poco para amanecer y que con el día las cosas se verían de otra manera me dieron la fuerza suficiente para seguir, y realmente a día de hoy no sé por qué no lo hice, quizás por cabezonería, porque en lo peor de la bajada ya había decidido que me retiraba, sin entrar a considerar otras posibilidades, de lo que me sigo arrepintiendo, creo que es la primera vez que me retiro de una prueba sin una causa realmente justificada, en definitiva, que me rindo.  El caso es que allí nos quedamos más o menos la mitad del grupo y el resto continuó, creo que llegando todos felizmente a meta.

De Echegárate nos llevaron en bus al polideportivo de Beasáin, donde una vez más se volvió a poner de manifiesto la magnífica organización y la extraordinaria disposición de los que estaban por allí en ese momento: encargados del avituallamiento, el fisio  y otro chico de la Cruz Roja que me volvió a recomponer los pies.

Lo cierto es que no quedé muy satisfecho con la prueba, el recorrido, siendo espléndido, en algunas ocasiones no me pareció del todo atractivo, sobre todo por lo que comenté más arriba de algunas subidas a las que no le encontraba todo el sentido (pero vaya, seguro que lo tienen, que ellos conocen sobradamente el terreno y sus posibilidades y que seguramente me dejé llevar por mi estado), y por las subidas con fortísimos desniveles que no me van en absoluto. No me habían quedado muchas ganas de volver, pero pensándolo más reposadamente estoy decidido a hacerlo, el año próximo, si no  hay alguna circunstancia que lo impida estaré nuevamente en Beasáin a rematar lo que he dejado a medias. Hombre, no puede ser de otra manera.

La organización perfecta, el marcaje, los voluntarios y personal de asistencia en carrera, los servicios puestos a disposición de los corredores, el ambiente y los ánimos del público. Me parece alucinante el que se pueda organizar algo así, la cantidad de gente, de recursos de todo tipo que hay que manejar  para que todo vaya bien, y encima conseguirlo, como digo, alucinante.

Y para rematar, salvo excepciones, he omitido voluntariamente citar nombres a lo largo del relato, porque quería darle su espacio propio, aún a riesgo de dejar fuera alguno.

Atalanta (Abel) y Mortadelo (Arturo), compañeros de fatigas de estas y otras aventuras. Atalanta por fin se ha decidido a hacer estas pruebas sin tener que esperarme, a su ritmo. Tú tira para adelante, hombre, jeje. Arturo lo pasó mal, quizás  poco entrenamiento, quizás una salida demasiado rápida y como dije antes el tema de los bastones, yo sin ellos no habría llegado hasta donde llegué.

Jose Moutinho, al comando de toda la expedición portuguesa. Apasionado del trail como organizador y como participante, aunque no esté en su mejor momento físicamente, jeje, él sigue participando y transmitiendo fuerza. Uno de sus "pupilos" es Mark Macedo, reconocido corremontañero  con quien había coincidido en varias pruebas en Portugal y también triatleta (hizo este año también el Ironcat), hacía la prueba acompañando a su chica en su tercera carrera: la primera fue de 10 km. la segunda de 50 y la tercera esta, jajaja, menuda tía. Coincidí con ellos en varios momentos en la carrera y estuve charlando en el poli de Beasain una vez retirados, creo recordar que ellos habían hecho unos 90 y pico km., que ya está bien.

Albertxo y Txeroky, ya mencionados en el relato, muchas gracias por vuestro apoyo y ánimos.

Tuve oportunidad de conocer a Fali, sin duda uno de los tíos más conocidos y apreciados en todo este mundillo de corremontañeros y ultra traileros. Estoy seguro de que su nombre ha sido uno de los más pronuncidos entre los participantes y los acompañantes.

Y para acabar Asís (Col) y Silvia a quienes conocí en junio en la Orientagredos y a quienes ya puedo considerar buenos amigos pese a no habernos visto más que en dos ocasiones (bueno, en cada una de ellas muchas veces, jajaja). Espero coincidir con vosotros en muchas más, gracias por ser como sois y por vuestro apoyo. Asís, puedes estar seguro de que estaré haciéndote el seguimiento durante el Tor.

En fin, este ha sido el relato, no he querido mirar muchos datos ni muchas fotos, sólo el mapa del recorrido, para que fueran saliendo recuerdos, conforme uno va escribiendo se van amontonando, con lo que puede haber alguna imprecisión, pero así me ha quedado en la memoria y así os lo transmito.


Y para darle ambientación musical, un "instrumento" de la tierra, la "txalaparta". Instrumento rústico y primitivo que verdaderamente te une a la tierra, trasnmite la fuerza de lo que se enraíza en esos montes. En cierto modo "mitificado" precisamente por ese componente de ancestralidad, de llevarte a los latidos de la tierra, del corazón, de los orígenes oscuros y nebulosos de un pueblo y de una cultura. Para el que no lo conozca la txalaparta no es más que unos tablones de madera colocados sobre unos soportes, antiguamente cestos, y hoy más frecuentemente  "burras" y percutidos verticalmente con unas mazas, imagino la sensación que debe ser escuchar ese juego rítmico en la espesura de un bosque.

tocando txalaparta La Txalaparta

Actualmente la txalaparta sin embargo ha sufrido, o mejor, disfrutado de una enorme evolución que la ha sacado de su originario ámbito rural y tradicional incorporando nuevos materiales como piedras o barras de hierro y consiguiendo diversas afinaciones (no tengo ni idea de música, así que quizás esté diciendo alguna burrada, pero bueno) y tonalidades, para ofrecer nuevas posibilidades musicales, nuevos ritmos, nuevas combinaciones con otros instrumentos, en definitiva, para seguir creciendo y abriéndose a nuevos horizontes. He visto tocarla en directo haciendo auténticas diabluras.

Dento de este campo de innovación y experimentación está Tomás San Miguel, músico, en principio de jazz que grabó creo que un par de discos dándole esa nuevo protagonismo a la txalaparta. Una de sus piezas es esta "Txalaparta mística", sobre el que alguien ha hecho este vídeo un tanto psicodélico que he encontrado por ahí.

viernes, 29 de abril de 2011

La bella y la bestia.

Siguiendo con el espíritu primaveral de unos días atrás aprovecho para mostraros dos de mis animales preferidos, y es que en esta época (bueno, seguramente hace ya unas semanas) estarán comenzando sus andanzas por los cielos y montes peninsulares. Son dos animales (en apariencia) completamente distintos, el uno muy común y el otro muy escaso (al menos en España), aunque sí se parecen en algo, a ninguno le gusta mucho el frío, así el uno ha regresado recientemente de sus "vacaciones" invernales en tierras africanas y el otro habrá salido de la cueva en la que habrá estado hibernando.

El viajero es la golondrina común (hirundo rustica), y el dormilón el oso, por lo que nos atañe, el oso pardo (ursus arctos).

La golondrina es la elegancia hecha animal, tanto posada como en vuelo.

A diferencia de otros pájaros similares más "toscos" como aviones o vencejos, es mucho más estilizada y colorida, a la vez que enormemente ágil y rápida. Mirad qué preciosa foto he encontrado aquí, este tío tiene unas fotos de aves impresionantes.
En cuanto al oso, es la encarnación de la fuerza, la potencia y aunque aparentemente basto sin embargo es también ágil y rápido (los más viejos del lugar recordaréis unas imágenes de una de las series de Félix Rodríguez de la Fuente, supongo que la de "La Fauna Ibérica" de un oso puesto en pie empujando un arbolito y "jugando" a balancearlo), a la par que da una imagen de "bonachón", de tranquilo y pacífico (eso sí, no me gustaría tenerlo cerca enfadado).

Si yo tuviera que ser una animal me gustaría ser un oso (aunque eso acarrearía el tremendo peligro de que algún cazador desalmado te pegara un tiro y estar, en los montes españoles, en grave peligro de extinción).
Además el oso, como hemos visto en algunas películas, también sabía bailar de la mano de aquellos buhoneros itinerantes como nos recuerda Mayalde en esta divertida canción, en la que se acompañanan con un viejo acordeón diatónico para la melodía y para el ritmo de unos vasos percutidos con una moneda y de un "contrabajo" casero hecho con un palo, una cuerda y una cesta de tiras de castaño, para cuya invención nos cuenta Eusebio que tomaron como modelo "el rano".

miércoles, 13 de abril de 2011

De todo un poco. "Olivar" encinas.



Aviso, viene un rollo de campeonato, que el fin de semana pasado ha sido completo y variado.

Viernes 8 de Abril. The Australian Pink Floyd Show.


Concierto de este grupo que se dedica a hacer versiones de Pink Floyd, más que versiones “calcos”, en un espectáculo que “reproduce” la última gira de Pink Floyd. Cuenta entres sus activos con varios personajes ligados al grupo original: productores y manager, que han dado forma a este sucedáneo, que según se dice goza de cierto beneplácito de los originales alguno de los cuales según se cuenta quiso personalmente que actuaran en alguna fiesta.

Espectáculo impecable, perfecto: sonido, proyección de imágenes en 3D, luces, guitarras, teclados, atmósferas, grandes muñecos hinchables, todo; hasta las voces se parecen a las originales, por cierto, todos los miembros del grupo cantan (el cástig para formar este grupo debió ser muy intenso).

Pero ahí queda todo, en la perfección, en la reproducción, es como “ver” un disco, o hacer una audición en un pabellón, para mi gusto le faltó chispa, emoción, intensidad, vamos, lo que debe ser un directo. Todo demasiado medido, hasta los solos (por momentos algo pesados) parecían pautados hasta el milímetro. Eso sí, nuestros oídos acostumbrados a casi todo ya no se asombran por nada, sin embargo, debió ser alucinante escuchar ciertas cosas a los Pink Floyd hace 30 ó 40 años. Sólo me llegó cierta pizca de emoción en algunos momentos en los que más atronaron bajo, bombo y guitarras. Por otra parte, en momentos me recordaba una orquesta de verbena, con unas señoritas haciendo coreos con unas coreografías de esas de delicados movimientos de brazos, manos y caderas, que como digo más parecían de verbena de pueblo. Además el ambiente era relativamente frío, un pabellón grande, aunque “capado” en aforo, dejaba demasiado sitio vacío, y un público de mucho cuarentón y más cincuentón con pinta de profesor de universidad, entregado, pero no especialmente bullicioso (además de que la organización del concierto no daba mucho margen a “desmelenamientos”, como el concierto en sí demasiado control, demasiado organizado).

Sábado 9 de Abril. El renacer de la primavera.

Salida en bici desde Salamanca. Casi 90 Km.: Las Veguillas, Vecinos, Matilla de los Caños del Río, Robliza de Cojos, Salamanca. Recorrido básicamente llano, aunque hasta Las Veguillas se va ganando altura continuamente con sucesivos toboganes.

Pero al margen del aspecto deportivo he ido fascinado por la primavera, zona de dehesas, de monte de encinas, fincas de renombre taurino, un día soleado pero no excesivamente caluroso que me ha permitido disfrutar de la primavera en toda su plenitud. El verdor de la hierba que cubre los campos, los riachuelos remansados y las charcas rebosantes de agua clara con un manto de florecillas blancas que cubren prácticamente toda su superficie, los lagartos que comienzan a desperezarse tomando el sol en las cunetas, los primeros cantos de los pájaros y las vacas pastando mansamente con sus terneros, sin olvidarnos de los poderosos e imponentes toros seguramente ya cuatreños y cinqueños preparados para la recién estrenada temporada taurina. En esa mañana de sábado me ha entrado cierta envidia de apellidarme Tabernero, Fraile o Galache, de tener una dehesa de 400 hectáreas y un caballo y dedicar la mañana a pasear tranquilamente a caballo entre pastos y encinas, entre vacas y toros, en vez de andar pedaleando como un condenado, jajaja.

Domingo 10 de Abril. Media Maratón de Béjar.

Como parte del camino hacia el Ironcat y la Ehunmilak que en el foro Jaramugo he denomiando “Yu-yu o muerte” , el domingo tocaba la media de Béjar.


En esta edición estrenaba recorrido evitando la dura subida hasta Candelario y aparentemente más asequible. Sin embargo, en el sentir general no ha quedado claro si el nuevo recorrido es más fácil o más difícil que el anterior. A posteriori, en los vestuarios, se oía que para la mayoría había sido más duro (opinión, a mi juicio, mediatizada por haber tenido que “sufrirlo” tan sólo unos minutos antes, frente a la lejanía y el olvido que supone un año desde el “sufrimiento” del anterior). No sé si será más duro o no, pero desde luego no es una perita en dulce. En efecto, ya no se hace una subida tan continua y tan larga de casi 10 ó 12 kilómetros, pero creo que las subidas siendo más cortas y con algunos descansillos sí tienen unos porcentajes mayores. Además de que ahora la bajada está al principio y la subida de la mitad hacia adelante.

Aparte de eso, a mí me pareció precioso. Otra vez sale a relucir la primavera, aunque en muchos momentos no estás ni para mirar paisajes ni nada que no sea medio metro por delante de tus pies, el verdor que lo invade todo, la bajada inicial junto al río entre peñascos graníticos, las zonas de llanos junto a unos prados de un verdor espectacular, no pueden (o no debían) dejar a nadie indiferente, en fin, que me encantó. No me cabe en la cabeza cambiar esta media por la de Cáceres celebrada en la misma fecha, vamos ¿dónde va a parar?, correr entre esos paisajes echando el bofe en las cuestas con dar vueltas a un circuito de avenidas en Cáceres.

En cuanto al rendimiento deportivo relativamente contento, 1:41. Demasiado flojo en las cuestas más empinadas, además en las bajadas iniciales aunque iba rápido me costó coger el ritmo, sentirme a gusto. Sin embargo sí estoy realmente satisfecho de que en los llanos y el las subidas más suaves sí podía apretar, incluso en la parte final de la carrera, en la última subida, que he hecho como una maratón en la que ya vas tirando exclusivamente de reservas, jadeando, “sufriendo y disfrutando”.


Buenísima organización, todo el recorrido perfectamente controlado y como fin de fiesta un pinchoteo abundante, una bolsa más que generosa con fruta y bebidas de todo tipo y, eso sí, una camiseta rosa realmente fea, jajaja. De las más feas que me hayan dado en toda mi vida de corredor, jajajaja. Pero que siempre hay que agradecer el esfuerzo a instituciones y patrocinadores.


Y para finalizar un palabro:

“Olivar” encinas.
Estos días de salidas bicicleteras he visto que en algunas fincas se están podando las encinas, pues bien, eso es “olivar”, hacer una poda de ramajes pequeños, frente a “desmochar” que es cortar ramas más gordas, y ello como forma del aprovechamiento maderero tradicional de la dehesa, bien como leña, bien para hacer carbón con las ramas más gordas o para hacer cisco con las más finas. Además de que esos trabajos que se hacen periódicamente cada ciertos años sirven para dar forma a la encina y hacer que crezca más fuerte y robusta.
El “Tío Frejón” (oficialmente Antonio Freijóo), reputadísismo tamborilero ya fallecido de Retortillo, quien, al parecer, gustaba de alardear de sus muchos oficios y conocimientos se jactaba de que “con el destral en la mano, olivando o desmochando encinas nadie se le ponía por delante”. Ya surgió otro palabro: “destral”, aclaro por si alguien no lo conoce, un destral es un hacha..

Relacionado con el tema de olivar y desmochar, y que al pasar el otro día por Matilla de los Caños me llamó la atención que haya tres o cuatro “fábricas” de carbón, cisco y leña, como colofón quería poner una canción, pero no encuentro la manera de hacerlo con una versión medianamente decente: “El Carbonero”, precioso canto “de trabajo” de carboneros que con un ritmo sosegado, el que llevaría un borrico tirando pausadamente del carro van pregonando su mercancía:

“El carbonero, por las esquinas
va pregonando carbón de encina.

Carbón de encina, cisco de roble
la confianza no está en los hombres.

No está en los hombres ni en las mujeres
que está en el tronco de los laureles.

No está en el tronco, ni está en la rama
que está en el pecho de una serrana.

De una serrana descolorida
me roba el alma, también la vida.

También la vida y el corazón
una serrana me lo robó”.