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viernes, 6 de enero de 2012

Carrerita. Nochevieja. Cumbre.

Un año más Atalanta y yo nos planteamos pasar una nochevieja "distinta", lejos de bullicios, macrofiestas, galas televisivas más que pasadas ya de rosca y otros comportamientos al uso. Aunque lo cierto es que mis últimas nocheviejas ya estaban muy alejadas de esas celebraciones, desde hace unos años, sin duda, es el día que más pronto me acuesto de todo el año, sin esperar siquiera a las 0:00.

Así que para dos tipos un tanto "raros" el plan tampoco resultaba tan descabellado, pasar la nochevieja en el Refugio de Gredos como habíamos hecho hace tres años, pero en esta ocasión se unirían además IronManu y Greta.

En nuestra anterior visita a Gredos,  tres semanas atrás, de la que tenéis noticias un poco más abajo, vimos un cartel anunciando la celebración de una San Silvestre en Navarredonda de Gredos de 4´5 km. el sábado 31 a primera hora de la tarde. Los planes, en la maléfica mente de Atalanta, se empezaron a configurar definitivamente: San Silvestre y a continuación sin más esperas iniciaríamos el camino a la Laguna Grande de Gredos para pasar la noche en el refugio.

Por mucho que corramos en la carrera, por mucho que "corramos" en la transición motorizada y por mucho que "corramos" en la marcha se nos va a hacer de noche en la subida, pero no supone gran problema, las condiciones meteorológicas se anuncian perfectas, es más, diría que a medio día hizo hasta "calor".

San Silvestre de Navarredonda de Gredos.



Chulitos, apuntamos alto en la clasificación final, jeje, "a por el lomo", pero poco a poco se van acercando más galgos. Por una vez y sin que sirva de precedente nos colocamos en línea de salida en la primera fila, por salir en las fotos, jeje.  A los 100 metros me da un pinchazo en el gemelo izquierdo, bajo el ritmo pensando incluso en la retirada y sigo controlando que no vaya a más. Lo de los gemelos empieza a ser preocupante, pienso que puede ser por unas zapatillas demasiado "trabajadas". El caso es que aparte del gemelo no voy más, no puedo correr más aprisa, tampoco es que vaya a mil, ni con un fortísimo sofocón, pero está claro que estas fechas con tantos pinchos, tantas cañas, comidas y cenas varias no son las mejores para correr, y se nota. Al final unos 3´7 km. en 16:19. No he visto clasificaciones, pero después de pasarme un montón de gente en la primera vuelta luego me mantuve, más o menos en mitad de la clasificación, supongo.

Nochevieja.

La subida a Gredos la hacemos bien, la temperatura es buena, la poca nieve está bien, ni demasiado deshecha ni excesivamente dura, de modo que no son necesarios los crampones. Ya en la bajada de Los Barrerones hacia la laguna, cuando ya se nos había hecho de noche se nota que baja la temperatura y en alguno sitios la nieve y el agua vuelven a helarse, de modo que pillamos y esquivamos algunas placas de hielo,  pero como somos tan chulos tampoco nos pusimos los crampones, total para lo que quedaba..., pues para lo que quedaba Atalanta se pegó un buen culetazo y yo también tuve un resbalón.

Sin más, cena

mucha gente, buen ambiente


 charla, postre

 y campanadas


Cumbre.

El domingo Atalanta y yo decidimos que intentaríamos subir al Almanzor


pero mi compañero con problemas de "compatibilidad de material" tuvo que darse la vuelta rápidamente y me quedo solo en la ascensión. Subo a muy buen ritmo, la nieve está perfecta aún está dura y los crampones "enganchan" perfectamente, el día y la temperatura otra vez fenomenales y para arriba sin problemas. En los últimos momentos de la canal que lleva a la Portilla del Crampón  la cosa ya se pone algo más seria


la pendiente es mayor y si bien, hacia arriba el camino se hace relativamente bien pese  que la nieve por aquí está algo más suelta, empiezan a aparecer ciertas dudas pensando en el momento de la bajada, pues al mirar hacia atrás aquello se ve muy muy pendiente. Una vez pasada la portilla la cosa se pone un poco más "tensa" dudo si darme la vuelta, nunca había subido en invierno hasta allí ni había andado sobre terreno relativamente técnico con crampones y piolet. Tiendes a pensar que cualquier pequeño tropezón, la falta de costumbre de andar con los crampones o cualquier mal resbalón te lleva a aparecer en La Vera, 2000 metros más abajo.


Con ciertas dudas sigo hacia arriba, y voy pensando que la bajada se hará como se pueda eso sí con mucho cuidadito. Llegando al último escalón para alcanzar la cima me ecuentro con tres montañeros que empiezan a bajar encordados y con precaución pero lo más sorprendente, con un perro que anda por alli como si estuviera a las puertas del refugio. Luego ya en la bajada encontré a otra gente que subía con perros que del mismo modo andaban a sus anchas, todavía no me lo explico.

Último escalón, una pequeña trepada y cima.


Curioso, ya son unas cuantas veces las que he estado allí arriba y en esta ocasión incluso sobre las rocas de arriba en las que no había ni nieve ni hielo y se andaba igual de fácil que en verano, sin embargo me seguía sintiendo "torpe".

Bajada con mucho, muchísimo cuidado, tomandome más de un respiro, más lento incluso que para subir y ya en la parte más fácil cuando bajas un poco la guardia con algún pequeño susto en forma de enganchón de una de las puntas del crampón con el pantalón. Y es que una vez en faena te das cuenta de que no llevas el mejor equipo precisamente, son subidas al estilo jaramugo se decide que para allá y para allá que vas, sin pensar en más.

Una vez pasado todo el peligro, en zonas menos pendientes me viene a la cabeza la faceta de corremontañero, pienso que si estuviera en una carrera esas zonas sin duda las haría corriendo, sin campones ni piolet ni tantas precauciones, así que me lanzo y hago bastantes tramos trotando y pasándomelo, ahora sí como un enano, de modo que llego al refugio incluso antes de lo que pensaba y muy satisfecho de mi primer Almanzor invernal.

La vuelta, como todo el mundo, la hicimos atravesando la laguna helada, maravillosa sensación.


Por cierto para los que se pregunten qué paso con el igloo: se vino abajo, Al parecer a los pocos días de estar allí llovió lo que unido a unas temperaturas un poco altas hizo que se derrumbara.

En fin, este es le relato, tardío como siempre, de un par de días estupendos para finalizar y empezar un nuevo año.

domingo, 2 de enero de 2011

Fin de Fiesta. San Sil de Vitigudino y concierto de Alabama Gospel Choir.

Como fin de fiesta del año 2010, el 31 fui a la San Silvestre de Vitigudino, a correr y disfrutar de la compañía de un montón de paisanos y buenos amigos.

Magnífico lo de Viti, un ambiente fantástico de críos y mayores en una carrera de "pueblo", pero que precisamente por eso sigue manteniendo ese aire familiar, que en parte es lo que está empezando a faltar en la San Sil de Salamanca y que es una de las razones por las que decidí perderme la carrera de la capital.

De la bolsa no voy a decir mucho, para que no se "corra la voz", jejeje, pero es más de lo que se puede esperar en cualquier carrera, y más en esta que además sigue siendo gratuita, con lo que con una botellita de agua que te dieran ya era más que suficiente.

En lo deportivo pues aunque no haya mucha gente sí que hay un nivelillo más que aceptable. La carrera se anunciaba como de 4.120 m. (quizás sea incluso un poquito más) y mi tiempo 17:05 lo que me da una media de 4:08 /Km. que desde luego supera mis expectativas y me pone en unas velocidades a las que en mi vida pensé que yo pudiera correr. Eso sí el correr a velocidades tan "estratosféricas" me produce en ocasiones unos malestares gástricos que me lleva a temer dar un espectáculo.



Pongo fin a un año raro en el que lo más destacado deportivamente fue la rotura de la clavícula y un par de costillas en el Tri de Buelna a finales de Junio, que me tuvo parado por completo casi mes y medio. A pesar de todo , con muchas y variadas competiciones, como siempre. Realmente lo que más me fastidió de lo de la clavícula fue perderme varias pruebas que tenía en mente, el Gran Trail de Peñalara para el que ya estaba inscrito y algunas otras que me gustaría haber hecho como la Maratón de Valtiendas para celebrar mi 25 maratón en el mismo lugar en que inicié mi andadura maratoniana o la Maratón de Montaña de Lagos de Covadonga.

En cuanto a números:

-1.702 KM. a pata, en un año en el que no he hecho ninguna ultra-burrada.
-3.453 en bici.
-149 de natación.

En cuanto a carreras:

-4 maratones de asfalto: Badajoz, Aguilar de Campoo, Costa Dorada y Castellón.
-3 medias: Alburquerque, Medina del Campo y Ciudad Rodrigo.
-4 carreras de distancias menores: 3 de los crosses de Cabrerizos y la San Sil de Viti.
-6 carreras de montaña de entre 11 y 29 Km: Alto Sil, Sanabria, Pico El Águila, AX Trail (2) y Castillo de Portezuelo.
-2 duatlones sprint: Torrejoncillo y Salamanca.
-3 trialtlones de todo tipo de distancias: IronCat, olímpico de Medina de Rioseco y sprint de Valbuena de Duero. Además de parte del ½ de Buelna en el que me pegué el trompazo.
-1 travesía a nado, cortita de 1.500 m: Pisuerga.

Y además, fuera del calendario “oficial” nuestras queridas “Jaramugadas”:

-La Verracada Nui en bici.
-El Ruéu del Jálama.
-La subida a la Peña de la jornada “Ciempiesa”.

Y creo que no me dejo nada.
Ah, sí, que empecé el año haciendo la que es mi mejor marca en maratón en Badajoz (3:11:30)
y lo he terminado con la segunda en Castellón (3:14:40).

Y que en las carreras de montaña de Sanabria y Portezuelo he ganado los primeros premios de mi vida “carreril”.
En Sanabria un trofeíto:
Y en Portezuelo comidita:


Alabama Gospel Choir. 29-Diciembre-2010.
Hace poco más de un año tuve el privilegio de asistir a un concierto de “gospel sudafricano” del Soweto Gospel Choir del que dejé constancia en su día en el foro. Este año tocó gospel “original” norteamericano, el Alabama Gospel Choir. La verdad es que en cuanto a emociones y sentimientos la crónica podría ser calcada a la de aquella ocasión.

El acompañamiento musical es únicamente un piano, en ocasiones un saxo y más ocasionalmente aún un teclado.

El concierto empezó para mi gusto un poco flojo en cuanto a emoción, que es lo que realmente trasmite esta música y esta forma de interpretarla. El inicio me pareció un tanto “facilón”, digamos muy predecible (o será que yo estaba un tanto “frío”), pero lo cierto es que esta gente, esta forma de cantar te va envolviendo, no sólo rítmicamente, que tambien, sino como digo en lo “emocional”, en más de una ocasión sentía cómo se me ponían los pelos de punta. Cantos con sentimiento, con ritmo, con unas voces increíbles, con una fuerza apabullante, en la que casi todos de los 30 integrantes del coro tienen momentos de protagonismo en los que si uno de ellos o de ellas te deja boquiabierto el siguiente no se queda atrás, en el que se conjugan a la perfección los distintos tonos vocales y los distintos ritmos, acercándose en alguna ocasión incluso a sonidos un poco más “soul” o más ligeros. Ahí es cuando te das cuenta de la enorme cantera de cantantes y de voces que acaban aterrizando en la música soul o incluso en el pop, eso que has oído tantas veces de que tal o cual megaestrella del pop más actual se inició en el coro gospel de la iglesia de su barrio.

En fin, aunque el sonido no es el mejor posible y de que aunque sea una grabación en directo no refleja ni por asomo la fuerza de escucharlos en vivo, dejo un vídeo de una actuación en Barcelona de la gira que hicieron creo que hace un par de años.
No me lo deja poner (o seguramente yo no sepa), así que allá va el enlace.