miércoles, 14 de julio de 2021

Northwest 2021. Viejo y gordo.

El pasado 27 de junio se celebró la séptima edición del Northwest (mi quinta participación). Dos años después vuelta al formato triatlón después de que el año pasado por motivos de sobra conocidos no se pudiese celebrar (ni en sus fechas ordinarias de mediados-finales de junio, ni en la fecha de octubre a la que inicialmente se había aplazado) y de que el año anterior, es decir, el 2019 hubiese de celebrarse en formato duatlón por una intensa niebla sobre el lago a primera hora que hizo imposible la natación.

Pues bien, este año, con gran esfuerzo de la organización sí se celebra, pero con algunos cambios debidos a los protocolos "anti-bicho". El primero de los cambios afecta al día previo: nada de carpa para recoger el dorsal ni de charlas técnicas tumbados en el césped del lago. Zona cerrada, vallada y exclusiva para triatletas en los boxes y aledaños, toma de temperatura y entrega de un cuestionario firmado para acceder a ella, en fin... Sobre la marcha iré comentando más cambios "anti-bicho".

Saludando a Óscar, uno de los mandamases de todo este tinglado, además charro, en la entrada para dejar la bici, recoger el dorsal y demás.

El día de la prueba otro de esos cambios es en la salida. A fin de evitar "aglomeraciones" la salida se da en formato "contrarreloj", de dos en dos cada 5 segundos. Aunque va fluida, supone un retraso respecto a la hora de salida de otros años (antes han salido también los de media distancia del mismo modo), y más para los que tenemos un dorsal relativamente alto. Evidentemente la natación es más "limpia", sin atascos ni apelotonamientos (que tampoco es que me afecten mucho, porque normalmente enseguida me quedo de los últimos), por otra parte, el sistema de asignación de dorsales ha sido: primero masculinos federados, luego femeninos y luego los no federados, en cada uno de esos grupos por edades. Así que a los últimos federados (viejunos y en general más lentos) nos pasan como lanchas motoras los primeros de los no federados (bueno, a mi particularmente me han pasado casi todos, jeje, eso sí no todos tan rápido). 

Algo de oleaje debido al viento que hizo todo el día y al final 1:35:51, que es bastante más que otros años aquí, y sin embargo no tenía sensación de que me hubiera salido mala natación. Puesto 198 de 218 y 35 de 37 de la categoría.

Salida a la playa al acabar la primera vuelta de la natación y dispuesto a afrontar la segunda.

Transición lenta en 5:42, últimamente me sale bastante mal el neopreno y para ponerme los calcetines tampoco ando muy ligero. Sin embargo soy de los más rápidos (el 75 de 217) y gano 13 puestos. El tiempo es fresco (para algunos supongo que sería más que fresco casi frío) y además se prevén lluvias a lo largo de la prueba y creo que bastantes participantes se han cambiado incluso de ropa o puesto algo de abrigo.

Dispuesto a iniciar la bici.

La bici de inicio marcada por la temperatura fresca y aire, sin ser excesivamente fuerte que ha dado durante toda la carrera. Sin hacer mala media voy también más lento que otros años, pero creo que es lo que puedo dar de sí. Las modificaciones anti bicho también afectan a la bici, en concreto a los avituallamientos, no se va a dar el avituallamiento en mano, sino que habrá que parar en los puestos, poner ambos pies en el suelo y coger lo necesario, así que decido como si fuera un súper pro o un súper pri (ngao) salir con un bidón lleno de agua y otro de acuarius para parar en los avituallamiento lo menos posible; llevo además unos dátiles, unas gominolas y una barrita. La media va bajando poco a poco, pero más o menos se mantiene y sigue nublado y fresco (llegó a llover algo a mediodía, pero no mucho rato, desde luego menos de lo que estaba anunciado), lo que me viene muy, pero que muy bien. Si normalmente bebo poco en esta ocasión menos aún, de hecho me duraron mis bidones hasta el último avituallamiento a unos 20 km del final de la bici, en el que paré a cambiarlos y comí medio plátano (junto a 5 ó 6 dátiles de los que yo llevaba fue toda mi alimentación). 

Siempre quedan chulas las fotos de la bici.

Y en esta hasta parece que no tengo ni barriga.

Pero lo mejor de la temperatura fresca es que, sorprendentemente para tanto tiempo, no me dolieron las plantas de los pies, sólo unas ligeras molestias algún rato, pero nada que ver con el ardor que tengo en otras ocasiones incluso en salidas en bici mucho mas cortas. Pero además y, a esto sí que no le encuentro explicación, tampoco he llegado a tener (o mucho más atenuados que otras veces) los dolores y los cosquilleos de las manos "dormidas", ni se me cargaron tanto los hombros ni el cuello.

Al final 7:00:21, con la mencionada paradita en el avituallamiento y otra para "aguas menores", con una media de casi 26 km/k, que no estando mal del todo, me hace añorar las otras ocasiones en que en este mismo circuito he hecho en torno a las 6 horas 15 minutos, incluso en una ocasión hice, por algunos segunditos, menos de 6 horas. Pero como decía antes creo que es bastante razonable para mi estado de forma. Puesto 198 de 209, pierdo 11 puestos en la general (supongo que a los que había "adelantado" en la transición, jeje, porque además veo en los parciales que los puestos perdidos han sido antes de la mitad de la bici y de la mitad para adelante incluso he ganado algunos) y el 31 de 36 de la categoría.

Acabando la bici y preparado para bajar en la transición. Aquí sin embargo se ve bien la panza.

Transición rápida, en 2:49, aquí sí que soy un fenómeno, el 7 de 197, jajaja y gano 5 puestitos.

Y ahora viene lo bueno, uffff. la carrera a pie sí que ha sufrido las consecuencias de las medidas anti bicho. Aparte de algunos cambios menores en cuanto a los avituallamientos hay cambio total de recorrido, para evitar riesgos la carrera no toca para nada el pueblo, será por el camino que bordea el lago, por donde se hacía los primeros años. Un camino solitario, en ocasiones algo pedregoso, con una cuestoncia cortita, pero que se las trae y... la vida da que sigue sin hacer calor, si no eso es la misma muerte, jajaja. Menos mal como siempre los voluntarios de los avituallamientos que nos dan todo el apoyo del mundo y más y algunos acompañantes de los participantes que vas encontrando de vez en cuando. Con alguno que ya me debe conocer de otros años me echo unas bromas (pues no quería el tío afeitarme na menos...). Aparte la zona ya de asfalto próxima a los boxes, donde sí hay bastante animación.

No empiezo mal del todo, bueno, ni bien. El habitual ritmo trotón de estos casos, y ya en esta primera vuelta alternando con algún tramo andando. 

Llegando al primer avituallamiento, creo que en la primera vuelta.

Viendo ahora los tiempos parciales, los tiempos tampoco se han disparado tanto de unas vueltas a otras. Ahora ya sí empiezo a beber más, pero tampoco nada excesivo: alterno agua con isotónico y coca cola y a comer algo, pero también muy poco, algunos frutos secos y alguna gominola. 

Llegando otra vez al primer avituallamiento, pero ya en la segunda o tercera vuelta, con menos energías, jeje.

Los avituallamientos en modo "autoservicio" , eso sí perfectamente atendidos.

Sin embargo, poco a poco se me va poniendo ese clásico malestar del estómago, esa sensación de hinchazón, que hace que lo poco que trotas sea incómodo, e incluso caminando tampoco se va bien, y lo malo es que no había bebido tanto y apenas comido, va a ser que es igual de malo comer y beber poco que mucho (y por supuesto nada de geles ni guarrerías de esas), hasta que al comienzo de la cuarta vuelta por el km 33 más o menos vomito algo de líquido y me quedo "como nuevo", bueno, es un decir, jajaja, porque sí que es verdad que hago dos kilómetros muy a gusto, trotando casi al ritmo de los primeros, pero claro, las horas van pesando y no fue más que eso, un par de kilómetros, luego otra vez a penar, pero bueno, ya era sólo cuestión de aguantar un poco. Y faltaba la guinda, a dos o tres kilómetros de la meta se puso a llover, si bien es verdad que en ese momento no me importó mucho, sí que me importó más al acabar.

Y meta conseguida.

En definitiva carrera en 5:27:48, que es mucho tardar, pero menos que en mi primer Northwest (el de la bici en 6 horas), aunque en aquella ocasión sí que hizo calor. Puesto en la carrera 181 de 187, pese a todo adelanté 5 puestos y 30 de 32 de la categoría, en la que, sin embargo perdí uno (jodíos viejos, lo que corren, jajaja).

Así que acabé ya de noche (además de tardar más que otros años, la salida también había sido más tardía) y mojado en 14:12:29, en el puesto 183 de 187 que acabaron y el 31 de 32 de la categoría viejunos de 50-60. 

De  noche y lloviendo, casi ni se ven las fotos.

Y decía que me afectó más la lluvia al acabar que en la carrera sobre todo porque la recuperación tras meta, que siempre se ha hecho en una gran carpa con comida fría y caliente y bebida en abundancia (incluida la cervecita) también se vio afectada por las medidas anti bicho. No se podía hacer en la carpa. Eso sí, a la organización no se le puede reprochar absolutamente nada, al revés, agradecerle que estuvieron imaginativos y resolutivos para solucionar ese inconveniente. En meta nos daban una bolsa con el avituallamiento: bebida, fruta, algo de dulce y dos cuencos tapados con comida "de cocina": una ensalada y arroz con pollo y en boxes a cada uno nos habían puesto una silla junto a nuestra bici. Pero claro, para los que llegamos los últimos, como digo ya de noche y mojados, pues no era cuestión de quedarse allí pasando frío, así que a recoger todo el material mojado y rápidamente y a dejarlo todo de cualquier manera en la furgo.

Uno más, con un resultado peor que el de otros años, pero que, volviendo al título de esta crónica: viejo y gordo, puedo dar por razonablemente bueno  para la preparación que llevaba (y eso que había tenido dos años de entrenamiento en lugar de uno, jaja). Parece que vuelvo a mis orígenes triatléticos hace más de 15 años en los que habitualmente rondaba las últimas posiciones. O no, ya veremos, porque yo sigo, y el año que viene si ningún otro puto bicho (u otras circunstancias de fuerza mayor) lo impide estaré otra vez en As Pontes.

Por si queréis ver más datos (que espero que no tengáis la malsana necesidad de perder más tiempo) dejo los enlaces del Garmin y de los detalles de mi clasificación (incluso con un vídeo de la llegada):

https://connect.garmin.com/modern/activity/7035785161

https://ccnorte.com/resultados/northwest-triman-2021/larga-distancia-masculina/dorsal-168

Por cierto, que viendo lo del Garmin dice que gasté un montón de miles de calorías, y de hecho peso se pierde (también es verdad que en un par de días se recupera), pero no sé de dónde, porque la barriga yo creo que no baja ni un milímetro.

Bueno, hala, ya dejo de dar la paliza. Hasta otra.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Ultra Costa de Almería. Arrancada de caballo y parada de burro.


Pues eso, una vez más, en esta ocasión en el Ultra Costa de Almería, 75 (casi 76 km) entre Aguamarga y El Toyo-Retamar, recorriendo buena parte de la costa del Cabo de Gata, visitando calas y subiendo algunos montes, con el mar al lado buena parte de la prueba en un recorrido que me ha parecido un auténtico espectáculo sobre todo en su primer tercio en una zona que no conocía.


El recorrido no es nada técnico (salvo algunos tramos cortos) y tampoco es especialmente duro, quitando alguna subidita se puede correr o medio correr casi todo, incluso en la bajada más “técnica”, y todo intercalado con zonas llanas o con ligeros toboganes (en los 75 km no llega a 1.800 metros de positivo).

La imagen engaña bastante en esta escala en cuanto a los desniveles.

Y eso es precisamente parte de mi “problema”, que, seguramente, salí demasiado rápido. Confiado en que la distancia y la dureza no eran excesivas y encontrándome muy bien y cómodo con una temperatura estupenda, fresquete a primera hora y luego el resto del día medio nublado, con aire flojo de espalda, aunque un poco más de brisilla lateral o de cara habría venido bien para refrescar un poco más, por lo menos a mí.


Así que hasta algo más de la mitad del recorrido voy con bastante buenos tiempos y haciendo buenos puestos en los controles (vamos a ver, buenos puestos para mí, jeje, más o menos en mitad de la clasificación). A partir de ahí empieza el terreno ”engañosamente” más fácil, la mayoría del desnivel ya lo hemos pasado y quedan un par de subidas más fáciles, pero el recorrido también se hace bastante más feo, con largas rectas por terreno prácticamente llano con ligeros toboganes por pistas y una subida y bajada larga y “fea” para llegar al faro de Cabo de Gata y una última subida y bajada dura y corta por carretera.

Y a partir de ahí, “la muerte”, casi 17 km. absolutamente llanos hasta meta, donde en teoría se “debería” correr, pero a los que llego completamente fundido, muy cansado y en los que voy trotando a ratos más por “vergüenza torera” que otra cosa, eso sí el susodicho trote a una “velocidad” de risa. Por aquí (bueno ya desde bastante antes, en realidad casi toda la carrera porque en el primer control es en el que he hecho mejor puesto y luego poco a poco he ido perdiendo posiciones) me pasa bastante gente, pero aquí más y la cosa es que casi todos van bastante tocados, pero yo más, no soy capaz de seguir el ritmo y me quedo continuamente de los que van adelantando. Los que mejor iban por aquí han sido el amigo Gerardo que con otro compañero iban guiando a un ciego, que deben haber hecho esos últimos kilómetros como motos (enhorabuena a Gerardo y sus compañeros, tiene un mérito increíble).


Con más pena que gloria llego a meta en 11 horas y 50 minutos en el puesto 119 de 150 que acabaron, tiempo que tampoco está tan mal, pero me queda el regusto amargo de la forma; de ir arrastrándome de mala manera tantos kilómetros “fáciles” al final.



Ah, y la banda sonora monótona monótona, desde aquí pido perdón a los que hayan coincidido en alguna parte del recorrido conmigo (algunos mucho rato), debieron quedar más que hartos. Resulta que llevaba toda la semana anterior con la garganta algo tocada y aunque había mejorado algo, me he pasado toda la carrera, desde el primer kilómetro al último, las 12 horas y alguna más antes y después tosiendo y carraspeando, no sé, si se multiplica tienen que salir miles y miles de tosidos y carraspeos, jajaja.

Pues eso, en definitiva una más y una provincia más en la que he corrido, que en Almería no lo había hecho, ni siquiera había estado nunca, así que me quedan ya poquitas para completar el mapa, nueve para ser exactos, habrá que seguir tachando.

Aquí mi carrera:


sábado, 23 de febrero de 2019

Maratón de Sevilla 2019. ¡Sorpresas te da la vida!.

Una más, en Sevilla, una de las mejores maratones de España por ambiente, organización y recorrido. Se presenta a sí misma como la más llana de Europa y aunque no conozco muchas más por ahí, puede que lo sea, la única cuesta que merece tal nombre es el paso que se hace por debajo de otra avenida, que se hace dos veces.

Es la tercera vez que corro la maratón de Sevilla, y en este caso hay un cambio de recorrido, con salida y llegada en la avenida que va por delante del Parque de María Luisa, con lo que se pierde el "encanto" de acabar en la recta del estadio olímpico, pero se gana, y mucho, en comodidad de acceso pudiendo llegar perfectamente andando desde cualquier punto del centro de la ciudad. Por otra parte, también se pierden las instalaciones para ducharse al acabar, pero tampoco es tanta pérdida, la última vez que acabé en el estadio tampoco me pude duchar, porque sólo habían abierto un vestuario, o dos o los que fueran, que no lo sé,  en todo caso absolutamente insuficientes pudiendo disponer (supongo) de muchos más.

Había corrido en Sevilla en el 2005 en una terrible edición con muchísima agua (lloviendo con fuerza desde antes del amanecer y durante toda la carrera), mucho frío e incluso a ratos con granizo y aguanieve. Eran casi mis comienzos maratonianos y estaba en plena y rapidísima progresión, consiguiendo bajar por primera vez de las 4 horas. Hice una buena carrera acompañado en todo momento por Abel, que me llevaba casi casi de la mano y acabamos en 3:40:50, una buenísima marca para mí, por lo que pese a todo acabé con muy buen sabor de boca.

La segunda ocasión fue en 2013, con una marca de 3:30:42 y también satisfecho al final, porque había estado algo tocado un tiempo antes y no llegaba en las mejores condiciones (aquí la crónica de entonces).

Este año sí que llego mal. Una extraña lesión en el talón por jugar al baloncesto a finales de diciembre no me ha dejado correr a gusto, ni entrenar como es debido, de hecho aún me molesta algo cuando empiezo a correr (en cuanto pasan 10 ó 15 minutos ya no lo noto), y si a eso le unimos un mes de enero lleno de comilonas y "bebilonas" hace que llegue muy pasado de peso y con falta de kilómetros, al menos de kilómetros buenos, porque salir a correr un rato pese a las molestias, sí he salido, pero me falta calidad y sobre todo kilometradas largas.

Así que sin tener muy claro lo qué podía pasar me debato entre estar más cerca de las 3:30 de la última vez o las 3:40 del 2005. Aunque realmente estoy pensando más en las 3:40, con andar en torno a esos tiempos ya me daría por conforme.

Salida y a correr. De momento muy buena temperatura, pero se anuncia calor (al menos para mí), lo que no deja de ser un problema añadido. Me temo lo peor cuando ya empiezo a sudar bastante en los primeros kilómetros, aunque luego lo cierto es que no he pasado tanto calor como pensaba y también se corre por muchas zonas donde daba la sombra de los edificios.

Km. 12.


Salgo un poco reservón, además de que en los primero kilómetros hay algo de apelotonamiento, pero se puede correr relativamente bien y luego ya pongo un ritmo "crucero" en el que voy cómodo, sin forzar y que puedo mantener bien, en torno a 4:50 el km. Y pasan kilómetros y kilómetros y me encuentro francamente  a gusto, y siguen pasando kilómetros y sigo bien, y pasan kilómetros y en el avituallamiento del 20 hago una paradita para "aguas mayores" y sigo bien y cómodo y llego a la media casi sin enterarme.

Km. 13


Y temo que llegue el impepinable desfallecimiento, pero resulta que no llega, y paso los kilómetros complicados del 28-30 esperando el estacazo pero para mi sorpresa no llega, y sigo y sigo...

Por ahí ando detrás de los de los carritos, en la Plaza de España por el km. 34


Y por el 32 ó 33 ya noto que flojeo algo, pero de momento perfectamente asumible. Y veo que voy bien incluso para bajar de las 3:30, lo que era impensable. Eso sí, el garmin y el marcaje oficial de los kilómetros se van descuadrando cada vez más, pero aún así sigo en tiempos de 3:30. Hasta más o menos el km 38-39, ahí sí ya noto bajón y me toca tirar de recursos y de veteranía, ladear la cabeza y apretar con lo que sea, por momentos me entra algo de hambre, pero no he comido nada durante toda la carrera, ya queda poco y se llega como sea. Prácticamente tampoco he bebido. Hay muchos avituallamientos y bien surtidos, en algunos sólo he metido un buchito de agua para aclarar la boca y en algunos otros no he bebido ni medio vaso pequeño de agua, el acuarius (o el isotónico que hubiera) creo que ni lo he probado. Eso sí agua por encima me he echado en casi todos menos en los del principio.

Reportaje de Javi por el km 40 ó 41. Toca ladear la cabeza y torcer el hocico.











Aquí el "tío michelines".


Con el cambio de recorrido los últimos kilómetros son por el centro, pero se me están haciendo algo largos, confío mucho en poder apretar al menos en los dos últimos con los ánimos de la gente, pero no puedo, eso sí, como en toda la carrera no he dejado de pasar gente, y a estas alturas ya encuentras muchos "cadáveres", por lo que aunque yo no voy para tirar cohetes, no dejo de ganar posiciones. 

Al final meta en 3:35:13, tiempo real 3:33:04 (dos minutitos que tardé en pasar por el arco de salida) y puesto oficial 3.364 (de 9.108) y el 271 de 856 en la categoría (3.326 y 267 teniendo en cuenta el tiempo real). Por mi Garmin me salen 42´94 km, con lo que por ahí sí habría bajado de las 3:30 (y más teniendo en cuenta la "paradiña técnica"), jeje, pero doy por supuesto que esta carrera que cuenta con todas las homologaciones (nacionales e internacionales) habidas y por haber está perfectísimamente medida, así que aparte de los metros de más que se hacen en las trazadas de curvas y por ir zigzagueando para adelantar es evidente que el GPS da cierto error (he leído por ahí que a mucha gente le da entre 500 y 700 metros de más).


En definitiva, que más que satisfecho con una carrera mucho más cómoda de lo que podía imaginar y un resultado inesperado y en cierta medida sorpresivo por llegar pasado de peso y falto de entrenamiento adecuado, y también (como siempre) con un día previo en el que hice todo lo que no debe hacer todo buen maratoniano que se precie, jajaja. Si es que la preparación maratoniana está sobrevalorada, jajajaja. En fin, ya vendrán tiempos en que la cosa se dé al revés.

Por si queréis cotillear un poco más, aquí mi GPS, y aquí la clasificación.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Ultra de Gredos. Crónica de una "muerte" previsible.

Cuarta edición del Ultra de Gredos, ya había participado en la primera, y tras algunos avatares organizativos y sin celebrase el año pasado, con nueva sede, en este caso en Arenas de San Pedro y alguna otra pequeña variación del recorrido, se hace ahora en sentido inverso al que hicimos el primer año.


La "carrera" es muy dura y lo sabía, más montañera que corredera (80 km y casi 4.800 m de desnivel positivo), y los tiempos de corte y el límite para entrar en meta (19 horas) muy, pero que muy ajustados. Y también lo sabía.


Además la preparación no había sido especialmente buena para esta prueba (aunque veo que sí había salido más al monte que por ejemplo el año pasado en que por estas mismas fechas hice el ultra de La Covatilla en la Sierra de Béjar) y también llegaba con dos o tres kilos más de lo que debía.

Con esos mimbres, ya tenía asumido que estaría muy ajustado en meta, que fácilmente podía llegar  fuera de control o en todo caso de los últimos, si no el último.

Salida a las 4 de la mañana. Noche casi con luna llena y muy buena temperatura, demasiado buena. Salimos corriendo por pistas y caminos anchos y relativamente cómodos donde aprovecho para correr todo lo que se pueda y en cada momento que se pueda, consciente de que es ahora donde puedo arañar algunos minutos, que luego en la parte más técnica y complicada de la sierra (que es la mayor parte del recorrido) ya no habrá posibilidad de correr. No sé si la "táctica" será la correcta, quizás habría sido mejor "guardar" algo, pero pienso que tengo que intentar avanzar lo más posible mientras el terreno más o menos lo permita.

Así que ya prácticamente desde la misma salida con una buena sudada, además no se mueve el aire para refrescar un poco, sólo en las partes más altas del recorrido hará algo de viento, más que viento una ligera brisa.

Subida casi continua, sólo hay una bajada de un par de kilómetros para llegar a El Hornillo, que es el único pueblo que atravesamos y está en el km 7, luego todo será alta montaña hasta la bajada del final (cuando también se pasa por Guisando). Salvo esa bajada y algún pequeño llano, subida cada vez más fuerte ya por senderos hasta el Puerto del Peón, por donde se me hace de día y luego hasta las proximidades de La Mira, total unos 23 km de subida en casi 4 horas y media, y yo entrenando en el pueblo por la cuesta de las Emes, que tardas en subirla dos minutos, jajaja.

Poco después del Puerto del Peón, con el espaldar de los Galayos de fondo.
A partir de ahí el recorrido será cumbreando toda la sierra hasta la cima del Morezón con paso por el Puerto de Candeleda.

Llegando al avituallamiento del Puerto de Candeleda.
El calor ya aprieta y eso que aún es relativamente temprano, el terreno aunque en ocasiones favorable, como ya sabía, tampoco permite correr lo que se dice correr, se puede trotar en algunos tramos pero siempre con el freno puesto, esquivando piedras y pasos entre rocas o piornos. Casi 10 km de cordal y dura subida al Morezón, 2.389 metros, que no conocía, y mira que he pasado veces a sus pies de camino a la Laguna Grande.

Tras una primer tramos de bajada también complicado se coge el sendero que luego enlaza con el de la Laguna Grande y ahí ya es donde se puede correr y en mi caso disfrutar casi casi de los kilómetros más rápidos de toda la prueba, además aunque no deja de ser un ritmo "medio trotón", vas adelantando a la multitud de senderistas, montañeros, caminantes o simplemente turistas que bajan a la laguna, lo que te da la sensación de ser una figura de nivel mundial, jajaja.

Llego al avituallamiento del Refugio Elola, con casi una hora de margen sobre el cierre de control, procuro comer y beber bien, realmente pese al calor hasta entonces no había bebido ni comido mucho, pero tampoco se puede uno parar mucho rato porque el límite de tiempo está ahí y ahora comienza lo más duro de la prueba. Salgo del refugio hacia arriba, por la Canal de los Geógrafos (creo que se llama así) camino del rellano del Ameal y enseguida veo que en esa subida de montaña pura y dura, sin camino, con rocas, grandes canchales, pasos complicados donde usar las manos, etc. me quedo atrancado y mucho.

En la subida de la Canal de los Geógrafos

Me adelantan otros participantes a los que, aunque también van muy lentos, no soy capaz de seguirles el ritmo. Tengo que parar a coger resuello cada pocos pasos y mi colchón de tiempo se deshincha rápidamente, tanto como que tardo en hacer un kilómetro 42 minutos. Son las horas de mediodía y ahora sí el calor ya pega de verdad, se agradecen los pocos minutos que vamos por la sombra junto a las paredes rocosas de la canal. La sensación es de pájara total, sin fuerza ninguna, sin embargo una vez que empieza la bajada del Gargantón, que también es un terreno complicado, me siento bastante bien, no se puede correr mucho (mejor dicho no se puede correr casi nada), pero bajo cómodo y vuelvo a adelantar a algunos que me habían pasado en la subida, lo que me desconcierta, porque si te da un pajarón de los de verdad no vas ni para arriba ni para abajo. 

Fin de la bajada del Gargantón y empieza la subida a Cabeza Nevada
Así que con "fuerzas" y ánimos renovados afronto la otra subida fuerte que tenemos sin solución de continuidad, hasta el Cervunal o Cabeza Nevada, 2.427 metros, el punto más alto de la carrera. La subida comienza por el camino que va a Cinco Lagunas, vuelvo a flojear otra vez, pero de momento es asumible. El problema de verdad empieza cuando se deja el camino y subimos monte arriba por pedreras y canchales. Otra vez me quedo clavado, sin fuerzas, parando cada dos pasos, con el estómago algo revuelto e incluso algo de dolor de cabeza. Imposible avanzar, ni bebiendo ni sin beber. Paro (y me siento en una roca) a comer unas almendras y me cuesta un mundo tragarlas. Un kilómetro en 49 minutos,y hasta la cima, unos 900 metros más en otros 50 minutos. Así que con esos ritmos me adelantan todos los corredores que venían por detrás y me quedo el último, ya tengo claro que al siguiente corte de tiempo que es en la plataforma unos 10 ú 11 kilómetros más adelante no voy a llegar así que decido abandonar en el siguiente avituallamiento en el Puente de Roncesvalles, tras unos 5 km de bajada y luego ya fuera de carrera, avituallado y descansado subir tranquilamente hasta la plataforma que es donde nos recogerá el autobús. Pero llegando casi arriba del Cabeza Nevada me alcanza el escoba que aunque viene haciendo toda la prueba viene fuerte y decido no retrasarlo más, así que me retiro allí mismo después de 12 horas y casi 46 km (según mi GPS, según el recorrido oficial debían ser unos 42-43) y me volveré a la plataforma bajando tranquilamente con los voluntarios que estaban allí arriba Jesús y Conchi, que me trataron de maravilla. Bajaré y eso es lo que más me duele, jajaja, por donde acabo de subir, me cagüen su sombra, si lo sé no subo.

Aviso a los voluntarios de que me van a tener que ir esperando, que voy sin fuerzas, en cualquier caso van a bajar con calma, porque van a ir desbalizando todo ese tramo hasta el Gargantón y como no tengo nada mejor que hacer les voy echando una mano con la tarea. Y otra vez en la bajada me encuentro bastante mejor de lo que pensaba. 


El caso es que la bajada hasta el Gargantón, desbalizando y todo, y por terreno difícil hemos ido a un ritmillo más o menos bueno, otra cosa ha sido en la subida para pasar a la Laguna Grande, ahí sí me tuvieron que esperar, jeje y luego la subida y la bajada hasta la plataforma aunque ya tocado de piernas, también hemos caminado rápido. La cosa es que me retiré en el peor sitio, el más alejado de los puntos de evacuación, en gana broma casi otros 11 kilómetros en 3 horas y tres cuartos.

En la plataforma esperando al bus estaban buena parte de los participantes con los que había ido coincidiendo en carrera casi desde primera hora, y por supuesto todos los que me habían adelantado en esas dos últimas subidas, algunos retirados en el Puente de Roncesvalles y otros en la misma plataforma, bien voluntariamente o bien, la mayoría, por no pasar el corte de tiempo. De una u otra forma, por la dureza del recorrido, lo ajustado de los tiempos de corte y sobre todo por el calor, la "escabechina" fue buena, llegaron a meta 70 y poco corredores, de unos 150 que salieron, más o menos la mitad.

Así que, por mi parte, puedo considerarlo como un "fracaso" relativo, jajaja, se ve que me estoy haciendo mayor para estas cosas tan largas, porque últimamente estoy rondando con demasiada frecuencia el fuera de control o los últimos puestos. También es verdad que en pruebas muy duras, con subidas demasiado fuertes, que no me van nada bien, y mira que me gustan para hacer montaña, pero no para "correr", y si a eso se une una deficiente preparación y una nula planificación... el resultado está ahí.

Lo que sí conseguí fueron todos los "males" propios de la ocasión: dolor de pies, de piernas en general, rozaduras de la riñonera, las escoceduras propias de tanto sudor en zonas confesables y menos confesables, jeje, cierto malestar general, en fin, lo normal, pero con el avituallamiento de meta, y descansar bastante bien, lo cierto es que al día siguiente estaba mucho mejor que otras veces y en un par de días sin más secuelas que un cierto cansancio, pero que me han dejado salir a correr sin grandes problemas la semana siguiente. Y es que este mes me tocan un par de maratones de asfalto. A ver si no pego también la "espantá".

La banda musical de la carrera han sido Los Tigres del Norte y sus corridos. Llevaba unos días escuchándolos y durante toda la carrera no he podido quitármelos de la cabeza. Aunque los más famosos son seguramente los que hablan de tráfico de drogas, voy a poner uno que siempre me ha resultado tremendo, escuchad la letra, la música en definitiva es casi siempre poco más o menos.

"El Espinazo del Diablo".


martes, 10 de julio de 2018

Northwest 2018. Uno más y una despedida.

Un año más, y es el tercero, estoy de madrugada en la playa del lago de As Pontes dispuesto a hacer el Northwest Triman. Vengo con buen entrenamiento (dentro de lo que cabe, claro, buen entrenamiento a mi manera), buena disposición y buenas expectativas, como siempre.

300 inscritos para el larga distancia, colocados por edad y mi dorsal es el 293, es decir, soy el octavo más viejuno, jajaja. Ufff, si es que me estoy haciendo mayor, y a este deporte están llegando cada vez más jóvenes.

Preparativos de rigor, con mucha calma, he dormido en la furgo en la zona de la salida junto al lago, bajar una cuesta y estoy en boxes, así que nada de prisas.


A mi lado está el compañero de Salamanca Pepe Valls, también ya habitual de As Pontes y por allí anda también Mon, joven triatleta de Sancti Spiritus que también repite.

¡A la playa!, y no a descansar precisamente.
Salida puntual y sin mucho lío me voy haciendo un hueco, pero a los pocos metros tengo que parar a colocarme las gafas porque me entra algo de agua. Estos momentos iniciales de la natación suelen ser en los que se va (al menos yo), más acelerado de toda la carrera. Aunque sepas que no eres un buen nadador te dejas llevar por los que estimas que son más o menos de tu nivel y no te quieres quedar descolgado. Pero lo mejor estaba por venir, no llevaríamos ni 100 metros cuando noto un golpe en la  muñeca y una rara sensación, miro mi muñeca y mi viejo Garmin 310 no está. Rápidamente me giro y ahí lo veo hundiéndose poco a poco, como a cámara lenta. Se ve cerca, estiro la mano, pero no lo alcanzo. Un segundo intento, cogiendo ya algo más de impulso, pero entre el neopreno que tira de ti para arriba, la sensación de que un tanto acelerado como vas de pulsaciones parece que luego no vas a ser capaz de tener pulmones para salir otra vez hacia arriba y sobre todo que con la claridad del agua quizás parece que el reloj está mucho más cerca de lo que realmente está, se me hacen eternos los pocos segundos que parecía tenerlo casi casi en la mano. Finalmente el rescate se tornó misión imposible, y lo vi hundirse como decía antes a cámara lenta, lo que aumenta más aún la sensación de impotencia, habiéndolo tenido tan a mano (o eso parecía). Así que vuelvo a la superficie un tanto desconsolado, como buscando con la mirada alguien cerca que vaya al rescate, pero evidentemente, no hay nadie. Y de propina me he quedado bastante retrasado, si no el último sí de los últimos. Lo cierto es que tampoco fue un golpe fuerte, pero sí debió ser bastante certero, justo en el canto del reloj, para (imagino) hacerle saltar algún pasador. En fin, mala suerte. Por lo menos estaba ya bastante amortizado, ya llevaba conmigo unos años, si no me equivoco desde enero de 2013.

Pasado el trance vuelvo a lo mío, y lo curioso es que luego ha sido una de las nataciones más limpias que he tenido sin apenas toques ni siquiera en las boyas. Cojo mi ritmo y poco a poco recuperando posiciones. Primera vuelta en 43:25 (dos segundos menos que le año pasado) y puesto 217. La segunda en 44:22, en la que también adelanto 10 posiciones. Tiempo total de la natación 1:27:47 (prácticamente 1 minuto menos que el año pasado, así que con tal de no empeorar va bien la cosa) puesto 207 de 242 y el 15 de 21 en la categoría de veteranos 2.

A por la segunda vuelta.
Transición sin problemas, en todos los tris que estoy haciendo este año no me pongo los calcetines en la T1, sino en la T2, así que es más rápida, soy el 39 de 242 y adelanto sólo en la transición 16 puestos, jeje.

Un trotecillo por el verde y a dar una vuelta en bici.
La bici también la hago bastante bien, voy confiado y cómodo, eso sí, sin referencias de ningún tipo, ni tiempo, ni velocidad, ni distancia, salvo unos carteles que cada ciertos km coloca la organización. No llevo nunca cuentakilómetros, esa función la hace (la hacía) el GPS. Aunque este año hay un pequeño cambio en el recorrido, por unas obras en el pueblo, el recorrido es el mismo, ya lo conozco de los años anteriores, 4 vueltas ida y vuelta por una carretera nacional cortada al tráfico con una subida fuerte de unos 3 km y algunos toboganes. Se puede rodar acoplado prácticamente todo el recorrido, al menos en las primeras vueltas, luego ya como buenamente se pueda, jajaja.

Cagüen la, aquí en plan todo profesional y me fastidió la foto otro adelantándome, encima de los del media distancia.
Prácticamente hasta la última vuelta he ido muy a gusto y disfrutando de la bici. Aunque el tiempo me jugó una mala pasada. Las previsiones que había visto un par de días antes decían que haría fresco (de hecho el sábado lo hizo) sin embargo como los otros dos años que he corrido aquí prácticamente el tiempo ha sido calcado: mañana bastante fresca a primera hora, más o menos hasta la mitad de la bici también fresco, algo nublado y agradable y luego en las dos últimas vueltas de bici empieza a hacer bastante calor a la vez que se va levantando cada vez más viento, que aunque molesto para la bici, al menos ayuda a mitigar el calor.


Como es mi costumbre bebo poco y como menos aún, en esta ocasión sólo plátanos, tres o tres y medio, en los avituallamientos. No sé si sería por eso o si no tiene nada que ver, pero ya en la última vuelta tengo algunas molestias de estómago, aunque de momento no creo que afectara mucho al rendimiento.

En todos los controles del chip de la bici voy ganando algunas posiciones, excepto al final, en los últimos 30 km en que pierdo 2. El tiempo de la bici 6:18:13 (cuatro minutos y pico más que el año pasado), puesto 166 de 240 y el 10 de 20 de la categoría y gano 18 puestos en la general. Esto sigue yendo bien, con la sombra de esas molestias del estómago.

T2 también cómoda y rápida (el 78 de 235), y aunque ahora me pongo los calcetines para correr, también gano 3 puestos.

Y el estómago sí va a ser un problema ya en la carrera a pie. De momento salgo corriendo, sin embargo me siento "obligado" a caminar antes de lo que debería haber sido, no por falta de fuerzas o del cansancio, sino por incomodidad, no obstante, tampoco es la debacle de la primera vuelta del año pasado, más o menos voy defendiéndome con ratos buenos, menos buenos y malos, dependiendo de lo que pueda rebajar la sensación de hinchazón del estómago a base de "soltar gases". Eso sí el calor también se deja notar, este año han puesto dos o tres duchas por el recorrido que aprovecho cada vez que paso por esos puntos, aparte de echarme más agua por la cabeza que la que he bebido. Además como voy sin reloj no sé ni cómo voy, al acabar la primera vuelta (y no sé si la segunda o la tercera) le pregunto la hora a unos espectadores más o menos por hacerme una idea. Pese a todo también en los distintos pasos por el control del chip voy ganando algunos puestos, incluso en la primera vuelta en la que pensé que habría sido al contrario (se ve que los había que iban peor que yo).

Aquí una secuencia de fotos en el mismo punto, pero en distintas vueltas, como decía antes unas veces vas medio bien, otras regular y otras mal, jeje. Además no deben estar colocadas por orden, me da la impresión de que la tercera foto, en la que llevo peor cara, es de la de la primera vuelta.






Esto es como un tobogán, sin saber porqué hay ratos en que parece que los problemas desaparecen y voy corriendo "desatado", jeje, y algunos espectadores (como ya me ha pasado en más ocasiones) me animan con fuerza, digo yo que al ver a un pobre anciano regordete, jajaja. Pero al final de la carrera, en los últimos 6 ó 7 km pierdo casi todo lo que había ganado antes, y eso que más o menos en los dos últimos hice un esfuerzo por llegar al menos trotando (a lo que también ayuda que ya era cuesta abajo, jeje).

Aprieta un poco que quedan 200 metros.
Al final la maratón en 4:56:44, es minutito y medio menos que el año pasado, pero sigue siendo el punto que hay que mejorar, puesto 175 de 222 y adelanto dos puestos, pero fijaos como corren los "jodíos" viejos que ganando dos puestos en la general, sin embargo pierdo tres en la categoría, en la que hice el 13 de 18.


El resultado final, 12:49:10 (dos minutos y algo, más que el año pasado), puesto 168 de 222 de la general y el 12 de 18 de la categoría de veteranos 2. Y aunque en el momento no quedé del todo satisfecho, porque sigo pensando que lo puedo hacer mejor en la maratón, al final, pasados unos días, como siempre lo que te queda es la buena sensación de haber acabado, y de haber acabado dando lo que puedas dar, sea mucho o poco, pero con el gusto del "deber cumplido".



Y ahora vamos con el obituario:

Aquí mi viejo amigo naranja. Compañero de tantas aventuras. Ya está reposando en el fondo del lago de As Pontes, como los grandes marinos que dieron su vida en la mar o los reyes vikingos, habiendo cumplido fielmente con su misión. Garmin 310 XT, te recordaré siempre, jajaja.


Y aquí mi nuevo amigo. Es un modelo antiguo, muy antiguo (el siguiente que salió después del 310), descatalogado y casi imposible de encontrar, salvo algún ejemplar por ahí suelto, como ha sido el caso, además a un precio casi de risa. Lo bueno es que el manejo es prácticamente calcado al anterior, con lo que no he tenido que emplearme muy a fondo con las instrucciones. Espero que cumpla tan bien como su antecesor.



Y como conclusión, aunque no he releído mis anteriores rollo-crónicas de otros IM de años anteriores, me da la impresión de que, salvo el percance del reloj, son casi calcadas, que prácticamente todos mis IM se desarrollan casi igual, es decir y de forma resumida (con lo que os podíais haber ahorrado el rollo anterior): que todo es maravilloso hasta que llega la maratón y me pego el batacazo; pero es que también me da la impresión de que incluso lo escribo con las mismas palabras. Se ve que mi vena literaria es muy limitada, jajaja, pero en cualquier caso gracias por tomaros la molestia de leerlo.